sábado, 6 de diciembre de 2008

Denominaciones Pentecostales del Nombre de Jesús


Por Julio César Clavijo Sierra



Las Iglesias Pentecostales del Nombre de Jesucristo, Apostólicos o Unicitarios, son aquellas iglesias pentecostales que aceptan la doctrina de la Unicidad de Dios (que afirma que Dios es un único Ser personal y que Jesucristo es la manifestación en carne de la plenitud de Dios. Véase Deuteronomio 6:4; Colosenses 2:9; 1. Timoteo 3:16). Todos los pentecostales apostólicos creen que la salvación es por gracia mediante la fe y no por las obras humanas, y al enfatizar en Hechos 2:38 como el plan de salvación, reconocen que el arrepentimiento, el bautismo en agua en el nombre de Jesús y la regeneración por el Espíritu Santo, no corresponden a una salvación por obras, sino que más bien son aplicaciones de la gracia de Dios otorgada por la sangre de Jesucristo y son expresiones de la fe en Dios.

Todos los pentecostales del nombre de Jesús comparten las mismas creencias fundamentales con los protestantes conservadores, tales como la existencia de un Dios verdadero; la creación del universo por Dios; la inspiración y autoridad de las Escrituras; la existencia de los ángeles, el diablo y los demonios; la caída y el pecado de la humanidad; la encarnación (Jesucristo es Dios manifestado en la carne y el Hijo de Dios); la expiación (la muerte, sepultura, y resurrección de Jesucristo); la salvación por gracia por la fe en Jesucristo; el bautismo en agua; la iglesia del Nuevo Testamento como el pueblo de Dios; el sacerdocio de los creyentes; el arrebatamiento de la iglesia; la segunda venida de Jesucristo a la tierra; el milenio; el juicio final; el castigo eterno para los injustos y la vida eterna para los justos. Al igual que los otros grupos pentecostales, enseñan el bautismo del Espíritu Santo con la señal inicial de las lenguas, que los dones espirituales están vigentes hoy, y la sanidad divina. Sin embargo, aún cuando todos los pentecostales del nombre de Jesús acepten estas doctrinas básicas, entre las diferentes denominaciones existen diversas creencias y prácticas.

En el mundo hay muchas agrupaciones pentecostales del nombre de Jesús, y todas creen en la misma doctrina apostólica. Ninguna argumenta ser soberana sobre las demás, y generalmente gozan de buena confraternidad entre sí.

Logos de Algunas Organizaciones Pentecostales del Nombre de Jesús

A continuación se expone un listado de más de 200 denominaciones Pentecostales del Nombre de Jesús en todo el mundo, algunas con enlaces a sus sitios web. La lista no es exhaustiva, pero da una idea del movimiento pentecostal apostólico en la actualidad. (Si usted conoce otra denominación del Nombre de Jesús, por favor escríbame a mi correo juliocesarclavijos@gmail.com y hágamelo saber para incluirla en este listado).

Ordenadas alfabéticamente

viernes, 5 de diciembre de 2008

La Unidad de la Iglesia del Nombre de Jesús

Por Edwing López
"Sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición" (1 de Pedro 3:9).

Reciban mi saludo en el glorioso Nombre del Señor Jesús, Dios de paz, Dios de amor, Dios de Justicia, y Único Dios Verdadero. Sabemos que Jesucristo es la principal piedra del ángulo de la iglesia del nombre. Es la principal piedra que une las paredes de la iglesia, así ha sido, así es ahora, y así será mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Señor Jesucristo.

"Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser cabeza del ángulo; Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados" (1 de Pedro 2:4-8).

Sobre la unión de las organizaciones del Nombre, sus diferencias administrativas, los comentarios que escuchamos de un lado hacia el otro, unos a favor otros en contra, es solo una muestra de lo que está sucediendo en otros países donde se encuentran establecidas dos o más organizaciones del Nombre de Jesús. Es muy triste ver la cosecha de las palabras que se han sembrado por tantos años, palabras con mensajes negativos y distorsionados que ha llevado a lideres y al pueblo en general a hacer comentarios que separan a la iglesia del Nombre de Jesús, unas de otras, cuando la verdad es que todas tienen la misma y única piedra del ángulo, Jesucristo mismo.

¿Cuantas veces hemos escuchado los comentarios negativos y hasta difamatorios dentro del pueblo del nombre de Jesús y aún desde los pulpitos? Solo por celos de organizaciones, por celos sobre ovejas, por supremacía de liderato, por dominio de territorio, y por el peor de todos los motivos, orgullo. ¿No se dan cuenta que quienes practican tales cosas están en la carne y no en el Espíritu? ¿No se dan cuenta que tales actitudes los descalifican para entrar en el reino de los cielos? Digo yo, si no se pueden tratar y respetar aquí en la tierra, si no pueden practicar la armonía, ¿Cómo pretenden estar juntos en las bodas del Cordero? ¿Acaso habrá allá un hotel con muchas habitaciones para acomodar a los presentes en diferentes lugares porque no se pueden ver y tratar los unos a los otros?

He aquí algunos comentarios que separan al pueblo del Nombre:

(1) No podemos compartir por que mi iglesia tiene más santidad que la de ustedes.

(2) No podemos compartir por que mi iglesia fue establecida primero que la de ustedes, por tanto la nuestra es la verdadera, la de ustedes apenas esta empezando.

(3) No podemos compartir por que mi iglesia usa el velo y la de ustedes no.

(4) No podemos compartir por que mi iglesia no cree en pronunciar la palabra Jehová y la de ustedes si.

(5) No podemos compartir por que mi iglesia bautiza en los ríos y la de ustedes en bautisterios.

(6) No podemos compartir por que te bautizó un pastor del nombre que no es de nuestra organización, si quieres ser miembro de la nuestra te tienes que bautizar de nuevo por un pastor de los nuestros.

(7) No podemos compartir por que en mi iglesia las mujeres no se cortan las puntas del cabello y las mujeres de ustedes si lo hacen.

(8) No podemos compartir por que en mi iglesia las mujeres usan las faldas hasta los tobillos y en la de ustedes solo dos pulgadas debajo de la rodillas.

(9) No podemos compartir por que en mi iglesia los hombres no usan bigotes y en la de ustedes si lo usan.

(10) No podemos compartir por que en mi iglesia se nos prohibió hablar con ustedes y con cualquiera que no sea de nuestra iglesia.

(11) No podemos compartir por que de acuerdo a la historia su iglesia surgió de alguna división, muchos años atrás.

(12) No podemos compartir por que en mi iglesia los varones usan corbatas y en la de ustedes no.

(13) No podemos compartir por que en mi iglesia las mujeres no son aceptadas en el liderato y en las de ustedes si.

(14) No podemos compartir por que mi iglesia no cree en tener televisores en los hogares y en la de ustedes si.

(15) No podemos compartir por que mi iglesia usa el himnario tradicional y en la de ustedes solo cantan himnos modernos.

(16) No podemos compartir por que en mi iglesia no se danza, no se mueve ni un pie y en la de ustedes danzan.

(17) No podemos compartir por que mi iglesia no cree en celebrar la navidad y en la de ustedes hasta luces colocan en la casas.

(18) No podemos compartir por que mi iglesia saludamos con el saludo tradicional "Dios te bendiga" y en la de ustedes saludan diferente.

(19) No podemos compartir por que en mi iglesia los varones usan solo camisas blancas y de manga larga y en la de ustedes las usas de diferentes colores.

(20) No podemos compartir por que mi iglesia no usa anillos de matrimonios y la de ustedes lo permite.

(21) No podemos compartir por que mi iglesia se cantan coros avivados y en la de ustedes son más lentos que una tortuga.

Estoy seguro que el lector puede tener otras más que yo no he mencionado y la lista es aún más grande. Lo triste de todo es que la ignorancia, el fanatismo, la insensibilidad de muchos, el orgullo y el celo organizacional, separan a las iglesias y organizaciones del nombre de Jesús, solo por caprichos y manipulaciones de hombres.

Cuando yo era niño, esto no lo entendía, porque mi mente estaba llena de ignorancia y muchas de estas cosas las había aprendido de algunos de mis líderes, pero ahora y como parte de la nueva generación de líderes levantados en la iglesia del nombre de Jesús, me he sacudido hace tiempo de todos estos conceptos ignorantes que solo han producido separación, angustia, y en los peores casos, daños permanentes en los corazones de muchos que hoy no se saludan, ni se dirigen la palabra, aún ni por escrito, y con sus malas actitudes se tratan los unos a los otros como leprosos. No hay amor, no hay perdón y no hay misericordia.

Sabemos que hay muchas organizaciones eclesiásticas del Nombre que usan diferentes métodos de administración y organización en toda la Tierra. Pero cuando hablamos de la iglesia del Nombre de Jesús, tenemos que entender que solo hay una iglesia del Nombre. La iglesia del Nombre de Jesús es una sola iglesia, no importando el lugar donde se encuentre o la distancia. Aunque esté en Suramérica, Centroamérica, Norteamérica, el Caribe, Europa, África, o Asia, es la misma iglesia, el mismo cuerpo, no importa donde habiten los fieles aquí en la tierra.

La iglesia es una en cuanto a la raza y nacionalidad se refiere. "Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (Efesios 4:1-6).

Cuando uno es bautizado en el Nombre de Jesús, somos parte del cuerpo de Jesucristo, y llegamos a ser miembros de la única iglesia, no importando nacionalidades u organizaciones, sean grandes, pequeñas o independientes, todos somos parte de cuerpo de Jesucristo. Los miembros de las iglesias que viven hoy en la tierra y los primeros miembros de la iglesia primitiva junto a los apóstoles son miembros de la misma iglesia. Es la misma y única iglesia ya sea que los miembros hayan muerto en el Señor o hayan vivido en las diferentes épocas, porque la iglesia es una en cuanto a tiempo se refiere.

"Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu todos fuimos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu" (1 Corintios 12:12-13).

Hoy puedo decir que la iglesia del nombre de Jesús es un organismo viviente; no es una mera organización. En este organismo viviente no importa el letrero que nos identifica jurídicamente, ni los años de existencia como organización, ni lo grande o pequeña, ni sus logros alcanzados durante el tiempo. Lo que importa aquí es que somos la iglesia de Jesucristo. Hay una relación vital entre Cristo Jesús y la iglesia, de la misma manera que hay una relación vital entre la cabeza y el cuerpo humano. En otras palabras, no podemos asociarnos a la iglesia como nos hacemos socios de cualquier sociedad u otra organización humana.

Somos un solo cuerpo como iglesia y Jesucristo es la cabeza de esta iglesia. Nos necesitamos unos a los otros porque somos parte del mismo cuerpo. No debemos rechazar, ni difamar, ni menospreciar a nuestros hermanos, líderes y pastores bautizados en el Nombre de Jesús porque no son de nuestra organización, olvidándonos que somos un organismo viviente como cuerpo de Jesucristo. El cuerpo humano es uno, pero se compone de millones de células vivientes; igualmente, el cuerpo de Cristo es uno, aunque se compone de millones de almas renacidas en el nombre de Jesús y bautizadas con Espíritu Santo y fuego.

"Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿Dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿Dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. Porque si todos fueran un solo miembro, ¿Dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo en uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros" (1 Corintios 12:14-21).

Toda esta explicación la dio el Apóstol a la iglesia de Corinto hablando acerca de las diferentes posiciones colocadas en la iglesia por Jesucristo, para la fortaleza del cuerpo y para ministrar los diferentes dones del Espíritu Santo en su iglesia. Esto mismo lo podemos aplicar a toda la iglesia del nombre de Jesús representada por diferentes organizaciones en diferentes países. Para todos aquellos que hacen diferencias unos de los otros, para todos los que creen que son mejores unos de los otros, para todos los que creen que Dios está con ellos y no con los otros, y para todos los que piensan que son exclusivos comparándose con cualquier organización del Nombre.

Es muy probable que las diferentes organizaciones del nombre de Jesús no se unan administrativamente hablando, pero si deben unirse en Espíritu, en unidad de fe, en compañerismo, en programas de alcance evangelístico, en convenciones, en eventos especiales y conferencias. Podríamos tener un Instituto Bíblico Internacional, una imprenta y casa de publicaciones a nivel mundial con materiales del Nombre de Jesús en español y otros idiomas, y una Convención Mundial Anual para todo el pueblo de habla español. Pero lamentablemente las diferencias y prejuicios separan a la mayoría de la organizaciones del Nombre de Jesús, sin poder alcanzar estos objetivos.

Personalmente yo, como Presidente de la Iglesia Pentecostal La Senda Antigua deseo la unión y la confraternización con todas las organizaciones del nombre. Ya lo estamos logrando y ha quedado demostrado que podemos dejar a un lado las diferencias administrativas o ciertas convicciones personales, para poder compartir, contribuir, y confraternizar, en amor, paciencia y misericordia, todos juntos, Unidos Por Su Nombre. Sigamos orando hasta que logremos la unidad de la fe, en confraternización y armonía.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Unidos Por su Nombre

Por Edwing López


Que bueno es saber que estamos UNIDOS por su Nombre. Que no debe haber barreras que nos separen, nos dividan o resten; al contrario estamos para sumar y multiplicar en la Iglesia del Nombre de Jesús. Hay algo muy importante que debemos entender: Los letreros que identifican a las organizaciones del Nombre o congregaciones independientes son solo letreros y nada más. Son permisos jurídicos que cumplen los requisitos de las leyes de cada país. Nunca debemos pensar que el letrero de nuestra iglesia u organización del Nombre de Jesús es la que es y las demás no son. Nunca debemos de mirar con desprecio, ni hacer comentarios difamatorios o mal intencionados sobre ninguna iglesia, ni pastor o líder identificado con la sana doctrina del Nombre de Jesús, solo porque no pertenece a nuestra organización.

Nuestro Señor Jesucristo con sus propias palabras nos dijo: "Un Mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuvieres amor unos con los otros" (Juan 13:34-35). Jesús nos ordena como mandamiento, que nos amemos de una manera muy especial. Ese amor va por encima de nuestras convicciones personales, diferencias administrativas, métodos de evangelización, formatos de vestimenta exterior o formatos de reuniones en nuestros cultos.

El buen cristiano del Nombre de Jesús nunca debe poner en juego la Unidad del Espíritu, la Armonía y la Santidad de Dios por caprichos y actitudes egocéntricas. El amor a Dios y el hacer su voluntad, como Él nos ha ordenado en su Palabra deben controlar y dirigir su amor a los demás. El amor de Dios siempre tiene prioridad. Jesús dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amaras a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:37-39). Ese amor y devoción sincera debe distinguir el comportamiento y trato hacia cada uno de mis hermanos del Nombre de Jesús aún cuando no pertenecen a mi organización o iglesia.

El Apóstol Pablo nos dice: "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" ( Efesios 4:1-6).

Ningún ser humano puede crear la "Unidad del Espíritu". Esta ya existe para los que han creído la verdad y han recibido a Jesucristo como Señor y Salvador. La iglesia del Nombre de Jesús debe de conservar la "Unidad del Espíritu" por encima de las organizaciones, diferencias y convicciones personales. Esta unidad del Espíritu no se alcanza con esfuerzos humanos sino cuando somos fieles a la Verdad y llevamos el paso del Espíritu Santo dentro de nuestros corazones.

El Apóstol Juan nos dice: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en Él" (1 Juan 3:14-15).

Sigue diciendo el Apóstol Juan: "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano" (1 Juan 4:20-21).

El Apóstol Pedro nos da un consejo: "Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey" (1 Pedro 2:17).

Siempre digo: En las bodas del cordero nos espera la presencia del Señor Jesús y allí estaremos todos juntos, unánimes, así como en el día de Pentecostés. Allí no habrá un Hotel para acomodar a los hermanos del Nombre de Jesús en diferentes habitaciones, cada grupo separados porque no se pueden ver y tratar. Puedo decir con seguridad que todos los hayan separado el cuerpo de Jesucristo en esta vida terrenal, aquellos que hayan practicado el pecado de resentimiento, orgullo, envidia, aquellos que no se hablan ni se tratan hoy, que hacen diferencias y levantan muros de separación entre los hermanos del Nombre de Jesús, que estos no entrarán en el Reino de Dios. Es hora de comenzar a practicar el perdón, la armonía, el respeto y el compañerismo unos con otros en esta vida terrenal, si es que en verdad anhela estar presente con todo el pueblo del Nombre de Jesús en las bodas del cordero.

El consejo en la Palabra de Dios está muy claro: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados" (Hebreos 12:14-15). Desde niño siempre escuché como los pastores y hermanos de la iglesia decían "Sin santidad nadie verá al Señor". Eso es muy cierto pero nunca ponían énfasis en la primera parte de este versículo, "Seguid la paz con todos", y es precisamente ahí donde esta el problema. No podemos hablar de vivir en santidad, sino nos amamos y tenemos la paz unos con otros, sin esta paz nadie verá al Señor. Las discordias, desprecios y difamaciones no tienen lugar en la Presencia de Dios, la cual se mueve en medio de Su Pueblo, al cual le ha revelado Su nombre.

Otro consejo del Apóstol Juan nos dice: "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:7-8). El amor es un aspecto del fruto del Espíritu (según Gálatas 5:22-23) y una evidencia del nuevo nacimiento. Además el amor es algo que los creyentes tienen que desarrollar como fruto del Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Por eso el Apóstol Juan nos exhorta a amar a los hermanos, a interesarnos en ellos y a procurar su bienestar.

Sabiendo lo que dice tan claramente la Palabra de Dios me pregunto: ¿Cómo es posible que hayan tantos hermanos del Nombre de Jesús enemistados y separados unos de los otros? ¿Cómo es posible que proclamen a todo pulmón que su organización o iglesia es mejor que la otra? ¿Cómo es posible que se atrevan a rebautizar en el nombre de Jesús a hermanos que ya han sido bautizados en congregaciones del Nombre, rechazando ese bautismo porque no fue hecho en su organización? ¿Cómo es posible que sembremos un celo divisional lleno de error, haciendo distinciones dentro de las iglesias del Nombre de Jesús? ¿Cómo es posible que se rechace a un pastor, ministro, evangelista, o misionero del nombre de Jesús, de buen testimonio, por el mero hecho de no ser de nuestra organización?

El Apóstol Juan sigue diciendo: "Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Sí nos amamos unos a otros, permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros" (1 Juan 4:11-12).

Hoy como pastor, como creyente del Nombre de Jesús y como Presidente de la Iglesia Pentecostal La Senda Antigua le digo a cada uno de nuestros pastores y ministros que los pulpitos de nuestras iglesias deben de estar abiertos a todos los pastores del Nombre de Jesús, no importando el nombre de la organización, sino el buen testimonio de los siervos de Dios. Que no podemos hacer separaciones o creernos los únicos porque la iglesia del Nombre de Jesús es grande y Universal. Con mucha alegría puedo decir que nos hemos gozado en cultos especiales, conferencias, convenciones, seminarios, cultos misioneros y campamentos con muchos predicadores del Nombre de diferentes organizaciones o iglesias independientes. Esto se ha hecho con mucho respeto y armonía, porque esta es la verdadera "Unidad del Espíritu" y porque esto es un mandamiento de nuestro Señor Jesucristo para Su iglesia, que tenemos que amarnos los unos a los otros con amor sincero.

Debemos reconocer que somos miembros del cuerpo de Jesucristo, y por lo tanto, hermanos en la fe, todos los que profesamos los mandamientos establecidos por el Espíritu Santo en el capítulo dos de los Hechos de los Apóstoles, versículos treinta y ocho y treinta y nueve: "Y Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare."

Debemos declarar esforzarnos para guardar la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz, no discutiendo por nuestras convicciones personales, sino profesando nuestra adoración, a "un Señor, una fe, un bautismo. El consejo del Apóstol Pablo es muy claro cuando nos dice; "Os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vinculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" (Efesios 4:1-6).

La Palabra de Dios a través del Apóstol Pablo y el Apóstol Pedro hacen un llamado de unidad a todos los que profesan una fe igualmente preciosa que la nuestra; "A los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro" (1 Corintios 1:2). "Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra" (2 Pedro 1:2).

Por último le digo que tenga cuidado y no permita que una raíz de amargura en el corazón de algún líder, pastor, presbítero, o miembro de algún consistorio le contamine a usted y le estorbe en alcanzar la gracia de Dios y en los peores casos contaminar a otros con el mismo espíritu de amargura e indiferencia hacia el pueblo del nombre de Jesús por no ser parte de su organización. Es hora de buscar la unidad, es hora de limar las asperezas, es hora de pedirnos perdón unos a otros, es hora de abrazarnos, es hora de unir fuerzas para obtener mayores logros. Todo esto es posible si en verdad vivimos la Unidad del Espíritu en nuestras vidas. Creo 100% que hoy más que nunca debemos estar "UNIDOS POR SU NOMBRE".

miércoles, 3 de diciembre de 2008

El Crecimiento de la Iglesia

Por Julio César Clavijo Sierra

Dios nuestro salvador "quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad" (1. Timoteo 2:4). Él no quiere "que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2. Pedro 3:9). En fin, Dios no está buscando razones para condenar a ningún hombre, sino que continuamente los está invitando a que acepten su plan de salvación. Los que no deseen aceptar el plan de salvación, esos son los que se perderán.

Dios no está buscando razones para condenar a nadie, sino que su deseo es salvar a la mayor cantidad posible. Todos los seres humanos tenemos el libre albedrío para escoger si aceptamos o no la salvación de Dios. La Escritura dice que cuando Jesucristo vio las multitudes "tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor" (Mateo 9:36). Entonces lo que hizo fue que dio su propia vida humana en rescate por muchos. "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Marcos 10:45).

De entre la multitud que gritó: ¡crucifícale!, de entre esa misma multitud, el Señor Jesús salvó a unos tres mil que se arrepintieron y fueron bautizados en el nombre de Jesús (Hechos 2:36-39). Aquellas personas merecían toda la ira y el castigo de Dios, pero en cambio recibieron todo su amor y su misericordia, creyeron en el nombre de Jesús y recibieron la potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12), y contaron con la dicha de que sus pecados fueron perdonados por el nombre santo de Jesús (1. Juan 2:12).

Debemos Procurar el Crecimiento de la Iglesia y no Sólo del Número de las Personas Asistentes.

Existen dos extremos que representan mal nuestra concepción sobre el crecimiento de la Iglesia. Algunos creen que las iglesias pequeñas en número de miembros son mucho más fieles a Dios, pero esto lo hacen por una mala interpretación del texto que dice que la iglesia es la manada pequeña de Dios en el mundo (Lucas 12:32). Otros piensan que las iglesias más bendecidas (o más consagradas) son las que tienen un mayor crecimiento en número de miembros, pero el crecimiento numérico no es necesariamente un indicador de consagración, pues en algunas ocasiones lo que simplemente indica, es que el número de miembros ha aumentado. Hay que discernir entre lo qué es verdaderamente espiritual y bíblico de lo que no lo es. Hoy en día hay cientos de movimientos religiosos que crecen asombrosamente en membresía, pero son iglesias apostatas, alejadas por completo de la fe.

Todo crecimiento numérico no es señal del agrado de Dios, porque está profetizado que para los últimos tiempos se verá un aumento de falsos profetas, de falsos creyentes y de grandes iglesias que predican errores mezclando verdad con mentira, utilizando con astucia las artimañas del error (Efesios 4:14). El número de miembros no hace a una iglesia aceptable al Señor, sino la fidelidad a la Palabra de Dios, el celo por la sana doctrina, la devoción a Cristo, la entrega, la obediencia, el amor, el compromiso y el evangelismo. Una iglesia que desee tener un sano crecimiento, debe crecer en el conocimiento de Dios y en la obediencia a la Palabra de Dios. El crecimiento de una iglesia tiene sentido si la Iglesia se deja guiar por el Señor Jesucristo, pues el crecimiento de la iglesia significa no solo cantidad sino calidad.

Consejos Para el Crecimiento de la Iglesia

- La iglesia debe sentir carga de cumplir con la gran comisión: “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; mas el que no creyere será condenado” (Marcos 16:15-16). “Y que se predicase en su nombre [el nombre de Jesús], el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (Lucas 24:47).

- La iglesia debe interceder en oración por las almas perdidas, a fin de que Dios les de a ellos el querer aceptar y vivir el evangelio. La oración intercesora es una verdadera guerra espiritual, porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:12). Debemos entender que el crecimiento de la verdadera iglesia, no es por el poder de los hombres sino por el Espíritu Santo (Zacarías 14:6).

- La iglesia debe predicar con toda diligencia el evangelio de Cristo. “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.” (Hechos 5:42). El entusiasmo en la predicación del evangelio fue una de las marcas distintivas de la iglesia primitiva (Hechos 4:13, 31; 13:46; 14:13; 19:8; 1 Tesalonicenses 2:2).

- La iglesia debe ser amigable. La amistad genera gozo y hace de la iglesia un lugar agradable. “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca” (Filipenses 4:5).

- La iglesia debe ser una iglesia en avivamiento espiritual, donde los cultos o servicios de reunión sean inspiradores, donde el pueblo se goce en el Señor y donde se sienta la dicha de ser redimido por la sangre de Jesús.

- El milagro no solo consiste en que las personas entren a la iglesia, sino en que perseveren en la doctrina de los apóstoles (Hechos 2:42). Se debe hacer por tanto una buena labor de discipulado, que ayude a formar a los nuevos creyentes en la doctrina de Cristo. Uno es el que siembra, otro es el que riega, pero Dios es el que da el crecimiento (1 Corintios 3:7). Cuanto más eficaz es el proceso de hacer discípulos, más sólido es el crecimiento de iglesia.

- De ser necesario, se deben aplicar nuevos métodos para ganar a las almas perdidas. No hay que conformarse con lo tradicional. Si sabemos que algo puede dar resultado y está dentro del temor de Dios hay que hacerlo. Si una tradición estorba en la salvación de las almas debemos innovar. En la iglesia primitiva, la reordenación del trabajo de atención a las viudas de la forma adecuada, trajo como resultado que “crecía la palabra del Señor, y el número de discípulos se multiplicaba grandemente” (Hechos 6:7).

martes, 2 de diciembre de 2008

No Hay Hermanos Trinitarios

Por Julio César Clavijo Sierra
Nuestra seguridad es obedecer la Palabra de Dios y acatar sus mandamientos. Cualquiera que ame a Dios deseará obedecer los mandamientos de Dios y sus mandamientos no son gravosos en ninguna manera para los que aman a Dios (1. Juan 5:3).

Entonces, nadie que ame a Dios querrá llamarse trinitario o identificarse como trinitario, dado que la trinidad es una de las peores herejías que Satanás ha inventado para engañar a las personas. No hay tal cosa como eso de hermanos trinitarios, pues para ser hermanos en la fe se necesita haber creído que Jesús es el Dios único manifestado en carne (no una segunda persona de una trinidad) y haber sido bautizados en el nombre santo de Jesús para el perdón de los pecados.

Lo que sí podemos decir es que hay muchas personas que asisten a iglesias trinitarias, pero que en realidad no creen en la trinidad, y demuestran un deseo sincero de conocer a Dios, por lo cual con nuestro amor y dedicación cristianas podemos ganarlos para Cristo a fin de que puedan llegar a ser nuestros hermanos.

El hecho de que alguien demuestre mucho conocimiento de Dios y un ministerio "poderoso" no indica necesariamente que sea salvo o que Dios esté completamente agradado de él. Nosotros sabemos que somos salvos por haber obedecido el plan bíblico de salvación (Hechos 2:38) y por perseverar en el evangelio de salvación. Estamos seguros por obedecer la Palabra.

Pero ¿será que hacemos bien colocando nuestro juicio humano por encima de la clara enseñanza de la Palabra de Dios, diciéndole a la gente trinitaria que aún creyendo en la trinidad o que sin obedecer el plan de salvación bíblico, ellos son nuestros hermanos en la fe? ¿Será que nuestro limitado juicio humano puede ponerse por encima de lo que Dios nos ha revelado claramente en su Palabra? ¿Será que nosotros tenemos la autoridad para prometer salvación a alguien que sabemos que no ha obedecido fielmente la Palabra de Dios? ¿No hacemos mejor si los invitamos a que acepten la verdad con amor y con temor?

La Biblia nos dice que es mejor obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29), que maldito es el hombre que confía en el hombre (Jeremías 17:15) y también dice que sea Dios veraz y todo hombre mentiroso (Romanos 3:4).

lunes, 1 de diciembre de 2008

No al Ecumenismo

Por Julio César Clavijo Sierra
Es verdaderamente triste y preocupante que el Ecumenismo esté afectando a algunos sectores de la Iglesia Pentecostal del Nombre de Jesús, a los creyentes en la Unicidad de Dios.

Entiéndase por ecumenismo, aquella falsa doctrina que promueve el relativismo religioso de que todos los que dicen llamarse cristianos tienen la verdad relativa (porque para ellos no existe una verdad absoluta o doctrinas fundamentales de la fe) y que por tanto se debe procurar cuanto antes la unidad de todos sin tener que enfatizar en ninguna otra cosa que no sea el amor por la similitud, haciendo una mala interpretación del segundo mayor mandamiento de la fe cristiana.

Los dos más grandes y preciosos mandamientos de la fe cristiana, también son los dos mandamientos más incomprendidos de la Escritura, y en verdad no son obedecidos por los ecumenistas.

"Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos." (Mateo 28:29:31).

¿Por qué los Ecumenistas Menosprecian el Mayor Mandamiento?

Los ecumenistas pentecostales, no creen fielmente en el principal mandamiento, porque piensan que ese mandamiento no es absoluto (íntegro, completo, definitivo) sino relativo; es decir, piensan que ese mandamiento es discutible y posible de ser mirado desde diferentes puntos de vista, siendo susceptible de ser aumentado o modificado con otras ideas. Por eso, ellos promueven la idea de que los trinitarios (quienes creen en el dios trino) y los binitarios (que creen en dos personas divinas y distintas) son verdaderos hermanos en la fe, porque desde su óptica, asumen que aquellos creen en el mismo Dios de la Biblia, y que las diferencias de doctrina son solo cuestiones insignificantes.

Por ejemplo, un pentecostal del nombre de Jesucristo se ha declarado ecumenista, y dice "astucia sí, ecumenismo da lo mismo". Entonces después de aquella declaración, sostiene que todo aquel que sea binitario o trinitario es un verdadero hermano en la fe, y se refiere continuamente a ellos llamándolos hermanos, porque según él, todos "servimos a un mismo Dios" y decir lo contrario es "orgullo".

Otro hermano con ideas ecumenicas, nos ha invitado a superar el "síndrome de la exclusividad cristiana", que según él, "podemos definir como el conjunto de actitudes con las que nos comportamos como si fuéramos los únicos cristianos", dándonos a entender que para él, la creencia en la trinidad es sólo un cambio de nombre para el principal mandamiento, pero no un cambio sustancial en la doctrina fundamental.

El pensamiento ecuménico de estos hermanos, no nos invita a luchar por ganar a los trinitarios, binitarios o demás, para traerlos a la fe, porque desde su punto de vista, lo que nosotros debemos aceptar es que aquellas personas ya están en las filas de la fe y todos servimos al mismo Dios.

El apóstol Pablo afirma que en la Iglesia de Corinto se presentaba un problema similar, y que algunos hermanos toleraban y hacían alianza con personas que venían con falsos evangelios que hablaban de otro Jesús, pero no del Señor Jesús del que nos habla la Escritura. El apóstol expresa su pesar y su intranquilidad por que aquellos hermanos puedan ser extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

“Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, los pensamientos de ustedes sean desviados de un compromiso puro y sincero con Cristo. Si alguien llega a ustedes predicando a un Jesús diferente del que les hemos predicado nosotros, o si reciben un espíritu o un evangelio diferentes de los que ya recibieron, a ése lo aguantan con facilidad” (2. Corintios 11:2-4 NVI).

En conclusión, para los ecuménicos da igual que alguien crea en la Unicidad de Dios, ó en la Trinidad y Binidad, ó incluso en ideas Unitarias que reniegan de la divinidad de Cristo. Cierto ecumenista hace la siguiente recomendación ecuménica:

“todos tenemos distinto punto de vista, y no lo que uno piense tiene que ser ley, si no creen a las palabras crean a las obras, el poder del Espiritu Santo es tremendo..., y está siendo llevado por un grupo de 9 predicadores del Nombre, que dejando de lado diferencias, se preocuparon por similitudes, y por un grupo de bi y trini, por otra parte, no mezclando linajes ni doctrinas, cada cual en lo suyo, dentro de la iglesia.Hay almas que salvar, hay miles de gentes enfermas, familias destruidas por las drogas, padres violadores y abusadores, que no van a cambiar con pelear doctrina.Los que hemos tenido el privilegio de salvar familias completas, sanar enfermos terminales y desahuciados, y de llevar el evangelio a lugares inesperados, de seguro ha de haber gustado este glorioso sentir que no se consigue entre cuatro paredes tratando duramente de cambiar a los de otro bando.”

Ante eso respondemos, ¡No!, no aceptamos esa falsa doctrina. Si alguien no ha obedecido el mayor mandamiento, ¿cómo podrá obedecer lo segundo? La forma de demostrar el amor por Dios es obedeciendo sus mandamientos (Juan 14:15).

“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. (Mateo 10:37-38).


¿Por qué los Ecumenistas Malinterpretan el Segundo Mayor Mandamiento?

Jesús habló del segundo mayor mandamiento y dijo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 28:31).

Este segundo mandamiento es desarrollado de una forma magistral en la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37). Tres hombres tuvieron la posibilidad de ayudar a un hombre herido, medio muerto, que estaba tirado en el camino; pero sólo uno de ellos, el buen samaritano, viendo al hombre herido se conmovió en su corazón y no se conformó hasta que éste fue sanado.

Mientras tanto, los ecumenistas pentecostales actúan como los dos primeros hombres de la parábola: el sacerdote y el levita, a los cuales no les importó para nada la herida de muerte que sufría aquella persona, y no hicieron nada para sanarle teniendo la posibilidad de hacerlo. Los ecumenistas pentecostales ven a las personas heridas de muerte en sus falsas doctrinas trinitarias, binitarias, unitarias, etc, y teniendo la posibilidad de socorrerlos, pasan por alto sobre sus heridas dejándolos igual. No se atreven a compartirles la verdad porque piensan que es mejor decirles que todos servimos al mismo Dios y que no hay diferencia. Así, menosprecian y rebajan el primero y el segundo mandamiento de la fe, y con su falsa doctrina ecuménica en lugar de amar verdaderamente al prójimo, lo dejan en su lamentable condición de muerte.

Pero no sólo llevan mal y error al prójimo ajeno a la Iglesia, sino que introducen ese venenoso error dentro de la Iglesia, haciéndole creer a las congregaciones del nombre de Jesús que esa debe ser la forma de nuestro proceder, haciendo que las iglesias pierdan el celo santo por la verdad del evangelio.

En mi testimonio personal, conozco a personas que fueron trinitarias y hoy en día se gozan con nosotros por haber conocido la verdad y haber dejado el error trinitario, habiendo llorado con grandes lágrimas de arrepentimiento por haber creído en esa herejía que los conducía a la muerte. Ellos están agradecidos porque haya habido creyentes del nombre de Jesús que algún día con toda determinación los vieron medio muertos y se propusieron ganarlos para Cristo, sin confundirlos diciéndoles que todo era igual. También conozco testimonios de misioneros del nombre de Jesús, que han ganado a congregaciones completas de trinitarios, que habiendo salido de esa herejía ahora se gozan en la verdad de Dios. Ellos no se conformaron de ver a aquellas personas medio muertas, y con mucha táctica, con mucho amor y con misericordia, les llevaron el mensaje de salvación que un día los llevará a la gloria eterna. Eso jamás hubiera ocurrido si ellos se hubieran conformado con decirles que todos creíamos igual y que no había diferencia.

Acojo las palabras del hermano Edwing López en su artículo titulado "La Misericordia de Dios para los Trinitarios", cuando dice: “No podemos cavilar entre dos pensamientos, ó nos paramos sobre la ROCA, ó nos HUNDIMOS en la tierra movediza. No hay duda alguna, Dios ama a los trinitarios, pero detesta el dogma de la trinidad. ¡Qué la Misericordia de Dios sea con todos!”

En Colombia, algunos de los primeros misioneros colombianos del nombre de Jesús, recibieron apoyo de algunos protestantes trinitarios y de algunos católico-romanos en ciertas circunstancias difíciles. Gracias a Dios por esas personas que los ayudaron. Dios tuvo y tendrá en cuenta esa bondad. Otros misioneros pentecostales del nombre, también brindaron en su momento una mano amiga para ciertos misioneros trinitarios, pero nunca confundieron esa amistad con un menosprecio a la doctrina apostólica confundiendo a los trinitarios diciéndoles que todo era igual. Así fue como el misionero pentecostal Aksel Verner Larsen, aprovechando todo lo que tuvo a su favor, pudo ganar a los misioneros trinitarios Charles y Clara Berchtold y a su congregación con el mensaje del nombre de Jesús. Ese debe ser un hermoso ejemplo a seguir por la iglesia actual y por las nuevas generaciones, pero lo que no debemos hacer es naufragar en el ecumenismo.

“El trabajo que las hermanas Maruja Correa y Eleanor Berchtold realizaban en el municipio de Enciso, estaba dando buenos resultados y muchas personas deseaban ser bautizadas. Entonces estas jóvenes escribieron una carta al hermano Charles, para que fuera a bautizar a las personas que se reunían en la finca Loma del Salado. Hasta el momento ninguna de los personas que se habían adherido a la obra de los Berchtold, había experimentado la experiencia pentecostal hablando en nuevas lenguas, y eso preocupaba a aquellos misioneros. Llegando al lugar donde se habrían de celebrar los bautismos, los esposos Berchtold, habían convenido poner a Dios a prueba, y si él respondía con la experiencia pentecostal, de ahí en adelante ellos seguirían bautizando literalmente en el nombre de Jesús.

En un solo día del mes de junio de 1937, los esposos Berchtold, Eleanor Berchtold y Maruja Correa, fueron bautizados en el nombre de Jesús. En total cincuenta y dos (52) colombianos fueron bautizados en el nombre de Jesús por el hermano Charles Berchtold, en el río Servitá, mientras el misionero Aksel Verner Larsen observaba como testigo. En la noche de ese mismo día, celebraron un culto en el que oraron pidiendo el poder de Dios, y el Espíritu Santo vino sobre todos ellos. De ahí en adelante, los misioneros Berchtold solo bautizaron a las personas en el nombre de Jesús.” (tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_las_Buenas_Nuevas ).