jueves, 3 de diciembre de 2009

El Don del Espíritu Santo

Por Cohen Gary Reckart
Todos los Derechos Reservados


El don del Espíritu Santo, es mencionado como tal en Hechos 2:38 y Hechos 10:25. Es llamado el "don de Dios" en Hechos 8:20. También es referido como el "don por gracia" en Romanos 5:15, el "don de la justicia" Romanos 5:17, el "don inefable" 2. Corintios 9:15, el "don de Cristo" Efesios 4:7, y el "don celestial" Hebreos 6:4.

El origen de la frase "don" viene de las palabras "promesa del Padre" en Hechos 1:4, las cuales Jesús utilizó para identificar el bautismo del Espíritu Santo que vendría en el día de Pentecostés.

En la concepción virginal, el Espíritu Santo es referido como el "poder del Altísimo" (Lucas 1:35).

El Espíritu Santo descendió sobre Jesús, en su bautismo en el río Jordán en la forma de una paloma (Lucas 3:22).

Juan el Bautista predicó que el Mesías venidero, bautizaría con el Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11).

Se dice que Jesús fue lleno del Espíritu Santo en Lucas 4:1. Jesús también dijo que el Padre en él, era quien hacía la obra (Juan 14:10-11). Esto quiere decir que el Espíritu Santo es el Padre.

En Juan 7:38-39, el Espíritu Santo es asemejado a "ríos de agua viva" (dando a entender que se asemeja a una corriente de agua brotando de dentro de la tierra). Aquí el Espíritu Santo es referido como "el Espíritu." Así que, es apropiado referirse al Espíritu Santo como el Espíritu. Juan dijo, que cuando Jesús habló del Espíritu Santo, éste todavía no había sido dado. Así que vemos que "dado", está asociado con "don." Obviamente algo dado puede ser un don. El Espíritu iba a ser dado, por consiguiente cuando éste fue recibido, fue un don.

En Hechos 1:8 tenemos estas palabras: "recibiréis poder" después de que el Espíritu Santo venga sobre vosotros. Si el Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, entonces la persona que recibe la promesa del Padre, también recibirá una medida del poder de Dios.

En el día de Pentecostés cuando 120 y luego 3,000 fueron llenos con el Espíritu Santo, ellos siendo la Iglesia, fueron energizados con el poder de Dios. Esta experiencia personal es referida como ser "investido con poder de lo alto" (Lucas 24:49). La persona que recibe el Espíritu Santo, es investida con poder de lo alto.

¡Cualquier declaración de que el Espíritu Santo está ausente de la investidura, es falsa! A muchos se les dice que ellos reciben el Espíritu Santo en el mismo momento en que aceptan a Jesús como su Señor, pero se les ha mentido. A algunos se les dijo que recibieron el Espíritu Santo cuando fueron bautizados en agua y también se les mintió. La prueba de la investidura es el verdadero don del Padre, así como lo recibieron los 120 en Hechos 2.1-4. Si esto está ausente, la persona no ha recibido el Don del Espíritu Santo. Es importante que esto sea tenido en cuenta por los que no siguen la Biblia, sino que la contradicen afirmando que el "hablar en lenguas" está desfasado y que todo aquel que ahora habla en lenguas está lleno de demonios. Recuerde: hablar en lenguas es la obra del Espíritu Santo usando nuestro cuerpo y no somos nosotros mismos los que fabricamos estas lenguas.

¡Aquí hay un peligro! Todo el que habla contra el Espíritu Santo y ridiculiza o mofa la obra del Divino Espíritu, ha blasfemado contra Dios y nunca podrá ser salvo (Marcos 3:29). En caso de duda, es sabio permanecer en silencio sobre el Espíritu Santo y simplemente hacer esta oración: "Jesús, si el bautismo del Espíritu Santo es real, muéstrame; guíame al lugar donde pueda testificar y experimentar este Don Divino, entonces cuando lo pida, lléname".

Hechos 2:4, dice: "Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen".

En Juan 14:26, Jesús llamó al Espíritu Santo el Consolador, que nos enseñará todas las cosas. Esta obra de enseñanza del Espíritu Santo, abre la puerta para que nosotros entendamos la Biblia, que es el libro del cual el Maestro nos enseñará. Los que han experimentado al Espíritu Santo enseñándoles, son llenos de emoción. Hay diferencia en la enseñanza del Espíritu Santo, con otras que sólo ponen su efecto e interpretación sobre las ideas humanas. Todo el que explica un verso a su propia manera no es honesto y aquellos que buscan la verdad no le seguirán. El Espíritu Santo nunca llevará a una persona a creer una mentira o a confundirnos para creer en una falsa interpretación hecha por el hombre.

Romanos 5:5, dice que el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. El propósito de este amor, es que otros puedan conocer el amor de Dios a través de nosotros. Nuestros actos de justicia y las buenas obras, son manifestaciones del amor de Dios obrando mediante nosotros. Si permitimos que Dios use nuestros hechos y obras, ganaremos una recompensa en el cielo. Esto no quiere decir que usted podrá ser salvo por los hechos y las buenas obras, sino que si usted tiene el verdadero Espíritu Santo, estas obras de Dios en y a través de nosotros, muestran su amor.

Romanos 14:17, enseña que hay justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo, cuando tenemos esta bendición de la salvación.

Romanos 15:16, nos muestra que la santificación también es una obra del Espíritu Santo en los Gentiles, para que se desarrollen como un sacrificio y una ofrenda. Esto da a entender, que cuando los paganos (que no eran herederos de Abraham ni ciudadanos de Israel), entran en posesión de las promesas divinas, el Espíritu Santo mediante su santificación los hace aceptos a Dios, al igual que lo fueron todos los sacrificios y ofrendas que alguna vez estuvieron en el Templo. Sólo hasta que el sacrificio u ofrenda era santificado, llegaba a ser aceptable para Dios. De igual manera, un Gentil que no tenga el Espíritu Santo, no está santificado y no puede ofrecerse a sí mismo como un sacrificio vivo (vea Romanos 12:1).

1 Corintios 2:13, dice que el Espíritu Santo nos enseña a acomodar las cosas espirituales con cosas espirituales. El Espíritu, no nos enseña a acomodar las cosas carnales con las cosas espirituales, o las cosas espirituales con las cosas carnales. Hay un espíritu de perversión por toda la tierra, que intenta reemplazar las cosas espirituales con las cosas carnales, pero aún así niega que lo hace. Esta es la iglesia de Laodicea (Apocalipsis 3:14- 18) que será expuesta en el tiempo del fin como lo que es.

1 Corintios 6:19, nos enseña que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. Sólo el único Dios estaba en el Tabernáculo (y luego en el Templo). No era permitido que ningún otro dios estuviese allí. Por consiguiente, nuestro cuerpo no es un templo de Dios, hasta que Dios entra en él como el Espíritu Santo. Si nosotros no tenemos a Dios habitando en nosotros, nuestro cuerpo no es nada más que una choza vacía. Podrá estar adornada y limpia, y todos los demonios podrán haber sido expulsados, por lo cual nosotros podremos ser una choza lista para que Dios la haga un templo. La prueba de que somos un templo de Dios, se dará cuando recibamos el bautismo del Espíritu Santo. Así como había fuego de origen divino en el templo, de igual modo el Espíritu Santo está en la vida interior para limpiar y purgar algún residuo de pecado, maldad que pueda permanecer, alguna conciencia pecaminosa o algún mal hábito que necesite ser quitado de nuestra vida. El Espíritu Santo dentro de nosotros, nos purificará y nos mantendrá santos.

2 Timoteo 1:14, nos enseña que las buenas cosas son puestas dentro de nosotros por la obra del Espíritu Santo. Debemos guardarlas y no dejar que alguien las quite de nosotros. Debemos guardar estos tesoros espirituales hasta nuestra muerte o hasta que Jesús venga. Con frecuencia, estos son dones o talentos que debemos usar para bendecir a la iglesia, a la congregación y a las obras de Dios. Una vez que el Espíritu Santo nos dé estos dones, no debemos caer y llevarlos al mundo, tal como lo han hecho muchos cantantes y grupos musicales durante los últimos años.

El Espíritu Santo trae muchos dones del Espíritu para aquellos escogidos de Dios. Estos dones son: palabra de sabiduría, palabra de conocimiento, fe, dones de sanidad, obrar milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos dones de lenguas, e interpretación de lenguas (1 Co. 12:7-11). El don original del Espíritu Santo es para salvación. Estos otros dones son para la edificación y bendición de la Iglesia o Cuerpo de Cristo.

Romanos 8:9 nos da claro entendimiento de la importancia del Espíritu Santo:

"Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él".

¿Cuán importante es el don del Espíritu Santo? Es tan importante que una persona no es salva sin éste. Sí, éste es un don. Pero esto no quiere decir que usted deba rechazarlo. Aquí están las palabras de Jesús sobre este asunto:

"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3).

"Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5).

Una persona que no nace de nuevo no es salva.

Una persona que no es bautizada en agua según Hechos 2:38, no es nacida del agua.

Una persona que no haya recibido el don del Espíritu Santo, no es nacida del Espíritu.

¿Eso quiere decir que el don del Espíritu no es esencial? ¿Una persona es salva solo por creer y arrepentirse, o solo por ser bautizada en agua? ¡No! ¡Esto no es verdad!

Un don es algo que alguien transfiere voluntariamente a otro sin esperar compensación. En este caso, es Dios quien lo está dando, por lo que podemos concluir que todo don de Dios es dado para mostrar su favor especial. Ya he documentado que Jesús llamó al don del Espíritu Santo la "promesa del Padre". Debemos preguntarnos si Dios quiso que este don o promesa fuese para todos o solo para un grupo selecto. Ya que el nacer del Espíritu está dirigido para todos los que desean entrar en el Reino de Dios, entonces la promesa del Padre (o don del Espíritu Santo) está dada para todos, pero solamente a los que lo reciben se les permitirá entrar en el Reino. Esto quiere decir que el don del Espíritu Santo es esencial para la salvación y que una persona no nace de nuevo o es salva, hasta que haya tenido su propia experiencia del día de Pentecostés.

¿Si el Espíritu Santo es un don, entonces por qué es esencial recibirlo?

Hechos 5:32 nos dice: "Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen."

Aquí vemos que el don del Espíritu Santo, es dado cuando se cumplen ciertos requisitos. En estos está incluida la obediencia. La promesa del Espíritu Santo en Hechos 1:8, es reafirmada por el Apóstol Pedro y sigue al arrepentimiento y al bautismo en agua.

Algunos se preguntan cómo es posible que una persona pueda recibir el don del Espíritu Santo antes de ser bautizada en agua. Esto es posible, porque la persona ha creído y se ha arrepentido completamente. ¡Si ellos empiezan a pedir a Jesús el don del Espíritu Santo antes del bautismo en agua, la única cosa que Dios está buscando en este punto es la OBEDIENCIA! Si la persona tiene un corazón al cual Dios puede juzgar como obediente, es posible que reciba el Espíritu Santo antes del bautismo en agua. Dios sabe que la persona continuará con un corazón obediente e irá por fe hacia su bautismo en agua. He visto esto cientos de veces.

El Espíritu Santo, siendo transferido del mismo Dios a una persona, es un don.

El don del Espíritu Santo está prometido por la profecía de Joel 2:28-29:

"Y después de esto derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días".

Aquí está profetizada la promesa del Padre. Y el Espíritu dentro de uno, se convierte en el don profetizado. ¡Dios dijo que él derramaría de SU ESPÍRITU! Pedro dijo "Mas esto es lo dicho por el profeta Joel" (Hechos 2:16).

¡El propósito de Dios es derramar de su Espíritu sobre TODA CARNE, por consiguiente el don del Espíritu Santo es para TODA CARNE!

Conclusión del asunto:

Si usted no ha recibido el don del Espíritu Santo, aún Dios no ha derramado su Espíritu sobre usted. Su cuerpo no es todavía un templo de Dios. ¿Por qué permitir que las ideas religiosas se interpongan entre usted y Dios? ¿Por qué las mentiras esparcidas por muchas personas y grupos, tienen que alejarlo de la promesa del Padre? ¿Por qué permitir que sus propios temores lo refrenen de su completa entrega al Espíritu de Dios? Cuando usted reciba el don del Espíritu Santo, experimentará paz y gozo. Usted será salvo, cuando Dios le dé testimonio dándole el Espíritu Santo.

"¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:11-13).

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La Evidencia de Hablar en Lenguas

Por Cohen Gary Reckart
Todos los Derechos Reservados


El Idioma es una Evidencia

El Idioma o Discurso, es la evidencia del conocimiento gramatical. Muchos han escrito sobre el milagro del idioma. Casi todos ellos concluyen que hablar un idioma, es una conducta aprendida. El discurso es una señal externa de vida interior. Las personas muertas no hablan [Solamente aquellos que aun están muertos espiritualmente en sus transgresiones y pecados, son los que no hablan en lenguas por el don del Espíritu Santo]. ¡Cuántas veces una persona se ha derrumbado o ha entrado en coma, y un miembro de su familia o el profesional médico, han estado cerca de él persuadiéndole y diciéndole: "háblame"!

Tomamos el discurso como una evidencia de conocimiento. Por conocimiento quiero decir, que la persona comprende lo que está pensando y hablando. Ésta es la evidencia de que la mente de la persona está funcionando. Ésta tiene control de su mente, por consiguiente puede hablar. El aprender a hablar palabras en un idioma, es un fenómeno lingüístico. Alguien más dice las palabras para que nosotros las aprendamos a pronunciar. Al principio son ininteligibles. Con la ayuda de otra persona se puede hablar un segundo idioma. En esto está el misterio de Dios cuando él habló por el Profeta Isaías:

“Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír” (Isaías 28:11-12).

Israel no recibió las palabras que los Profetas les hablaron en su propio idioma, así que Dios dijo que él intentaría hablarles otra vez, pero que esta vez lo haría con los mensajeros hablando en otra lengua. Dios usaría la lengua para su propio propósito y gloria. Desde el tiempo de esta profecía hasta el día de Pentecostés, no había ocurrido este fenómeno lingüístico. En el propósito de Dios, este milagro ha seguido ocurriendo dentro de la Iglesia Apostólica después de Hechos 2. El Apóstol Pablo nos dio estas palabras:

"Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes” (1 Co. 14:22).

La persona que habla en lenguas, está dando una señal a cualquier incrédulo presente en ese momento, de que el don del Espíritu Santo de Dios es genuino, y está disponible para todos los que lo pidan (Lucas 11:13, Hechos 5:32).

Dios es el creador de toda evidencia de hablar en lenguas. Lo que prueba esto son las palabras:

"...y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen (Hechos 2:4).

El Espíritu de Dios, obrando a través de las lenguas de los 120, habló palabras pronunciadas mediante ellos por el Espíritu Santo. Hablar en lenguas es la evidencia de que Dios ha dado aquella manera de hablar, y la persona que habla está sujeta a la gloria de Dios. Hablar en lenguas es la evidencia de que el Espíritu de Dios está adentro y utilizando al creyente para cumplir la profecía. Hablar en lenguas es la evidencia de que el creyente es usado por Dios, para hablar una nueva lengua (Marcos 16:17).

Evidencia (del latín evidentĭa). 1. Es una señal exterior. Algo que proporciona una prueba. Testimonio: Algo legalmente cedido a un tribunal para constatar la verdad de un asunto. 2. En conocimiento público, revelando o demostrando algo.

Dios quería que el milagro de hablar en nuevas lenguas en el día de Pentecostés, fuese visto y oído. Él también quería que la experiencia de recibir el don del Espíritu Santo, fuese sentida en el cuerpo con diferentes expresiones emocionales. En el día de Pentecostés, los 120 estaban gozosos, con una emocionante exuberancia y una conducta externa poco convencional, y por eso a ellos se les acuso de estar embriagados con vino nuevo. Si alguno duda de que Dios fue la causa de todas estas evidencias (vistas, oídas, sentidas), éste carece de la fe que se supone debe tener un creyente.


El Milagro de las Lenguas

Cuando una persona está hablando en un idioma no aprendido, tal evento debe ser descrito como un milagro. ¡Dios hace milagros! Por milagros, damos a entender un acontecimiento de algo que el hombre no puede duplicar por sí mismo con sus propias habilidades, talentos o conocimientos.

El mero hecho de que Dios dotara a Adán y a Eva para hablar en un idioma que ellos entendieran, es un milagro de la creación. Además, por el hecho de que Dios pudiera comunicarse con ellos, llegamos a la conclusión de que hablar en lenguas fue un milagro desde el principio. El hombre no comenzó su existencia con gruñidos ininteligibles, chillidos, aullidos o gestos manuales. Dios le puso un idioma que él ya sabía cómo hablar. Las palabras que el hombre usó para describir y transmitir sus pensamientos, estaban programadas dentro de él. Cuando el hombre se convirtió en un alma viviente, también fue una persona hablante.

¿Cuál era el idioma original? ¿Había una lengua que pasó por todas las generaciones hasta la torre de Babel? La Biblia dice que la tierra era de una sola lengua y unas mismas palabras (Gn 11:1). Ésta permaneció así hasta el juicio de Dios sobre los trabajadores que construían la torre de Babel.

"Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió el SEÑOR el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra” (Gn 11:9).

La confusión ocasionada, que alteró la habilidad que tenían los trabajadores de hablar en un solo idioma, para pasar a hablar en muchos idiomas diferentes, detuvo la construcción de la torre que pretendía llegar al cielo. El propósito de este milagro, fue detener la unidad de los trabajadores que construían la torre. Cuando ellos no pudieron entenderse entre sí, inmediatamente dejaron de construirla.

"Así los esparció el SEÑOR desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad" (Gn 11:8).

Se cree que la lengua original continuó en las generaciones posteriores vía la línea de sangre de Sem, entre los idiomas que llamamos Shemitas o Semitas, que son el Acádiano, el Sumerio, el Ugarítico, el Fenicio, el Arameo y el Sirio. Éstos son la familia del idioma original, y contienen muchas palabras idénticas con el mismo significado. Al principio hubo cambios en el dialecto y cambios lentos en las formas y significados de las palabras. En su desarrollo, los caracteres del alfabeto ayudaron a dividir el idioma original en muchos otros.

Pero todo esto sucedió por un milagro de Dios. Dios creó un idioma, luego creo varios más en la torre de Babel. De estos milagros descienden todos los idiomas y dialectos conocidos en el mundo de hoy. No hay idioma que no sea producto del milagro de las lenguas de Dios.

El lenguaje y los idiomas son un milagro de Dios. La forma de la boca, la manera en la cual la lengua se puede mover, y las cámaras de sonidos especiales en la boca, en la garganta y en las fosas nasales, todos funcionan para hacer posible el habla.

La santidad del idioma es sencilla. La lengua y la boca no son usadas para hablar en contra de Dios. No son usadas de una manera profana para inventar o hablar palabras despectivas. El hombre ha profanado todo idioma conocido sobre la tierra. No obstante, al usar estos idiomas, los creyentes en Dios mantienen un discurso santo y rechazan utilizar todas las otras palabras que sean profanas o inmundas en la boca.


Israel y el Idioma Hebreo

El antiguo idioma Hebreo, se componía de restos del idioma original con una mezcla del Fenicio y el Egipcio. El primer idioma de los Judíos, del cual han sido encontrados algunos artefactos que contienen la escritura, es según la forma de símbolos Egipcios. Éstos símbolos egipcios fueron excluidos después, y fueron adoptados símbolos Fenicios para el idioma referido como Paleo Hebreo. Luego, los Judíos adoptaron un idioma Sirio conocido como Arameo. Los israelitas y los judíos, desearon un idioma y lengua pura entre ellos, con la cual rendir culto a Dios. Ellos no podrían lograr esto sin un milagro de Dios. Esto no les sucedió a ellos, pero les fue profetizado que llegaría el día cuando Dios realizaría para ellos este milagro en el idioma.

"En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre del SEÑOR, para que le sirvan de común consentimiento” (Sof 3:9).

Este idioma sería un nuevo milagro. Dios lo realizaría, pero la gente instantáneamente lo comenzaría a hablar sin ayuda de sus habilidades o de la educación. Este evento culminará en un ambiente religioso, donde se logrará la adoración a Dios con consentimiento.

Podemos ver fácilmente que toda la humanidad habla en idiomas que son milagros de Dios.

El primero y único lugar en donde Jesús mencionó el hablar en lenguas, se encuentra en Marcos 16:17:

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas"

Por favor, note que el hablar en lenguas es una señal milagrosa. Esto junto con otras señales milagrosas, serían el testimonio de quién es un creyente. “Estas SEÑALES seguirán a los que creen.” La palabra “SEGUIRÁN” omite cualquier idea o teoría de que las señales milagrosas seguirían solo a algunos creyentes más no a todos, o que las señales milagrosas serían para los creyentes sólo por un poco de tiempo y luego serían quitadas de la iglesia.


¿Es Correcto Asumir que el Hablar en Nuevas Lenguas Comenzó con el Recibimiento del Don del Espíritu Santo?

Ningún investigador honesto de la Biblia, puede encontrar el cumplimiento de la profecía de Jesús en alguna parte, excepto en Hechos 2:1-4. ¿Si Jesús profetizó que las nuevas lenguas serían una señal visible y audible para los creyentes, no será peligroso para el alma de cualquier persona negar aquel milagro? ¿Hay algún indicio de que la señal de hablar en nuevas lenguas, fueron idiomas que aquellas personas aprendieron o adquirieron yendo a un colegio? ¿Hay alguna sugerencia de Jesús, indicando que los creyentes necesitan de un entrenamiento especial para aprender cómo hablar estas nuevas lenguas? O ¿ podemos asumir correctamente que el hablar en nuevas lenguas es un milagro de Dios?

Algunos han dicho que Jesús nunca habló en lenguas y que esto debería ser una muestra de que esto no es para los creyentes. Los mismos contradictores, afirman que puesto que Jesús no habló en lenguas, entonces aquellos que lo hacen están poseídos por demonios y hablan en jerigonza satánica. Aquellos que atacan el hablar en lenguas, calificándolo de una jerigonza producto de Satanás, están blasfemando contra el Espíritu Santo. Aun cuando tengamos a nuestro alrededor a aquellos escarnecedores y mofadores ridiculizándonos, y diciendo mentiras sobre nosotros llamándonos tontos, nosotros todavía tenemos la palabra profética más segura que nos enseña que el hablar en lenguas es una señal milagrosa de Dios. Nuestra fe simplemente cree, y esta señal milagrosa sigue a aquellos que creen. No me maravilla que los que no creen, no tengan esta señal milagrosa siguiéndoles. Aquellos que no creen, y por ende no tienen la señal milagrosa siguiéndoles, son los únicos que afirman que lo que Jesús profetizó, es realmente del demonio. Ellos deberían tener cuidado de su blasfemia contra el Espíritu Santo.

En clases Bíblicas aprendemos fácilmente que después de que Jesús profetizó que los creyentes hablarían en nuevas lenguas, el cumplimiento ocurrió el día de Pentecostés. Pero lo impactante es que los 120 del Pentecostés, no estaban en el aposento alto para hablar en lenguas. Ellos estaban en el aposento alto porque todos eran creyentes. Este único aspecto espiritual de su fe, los calificó para recibir el milagro de hablar en nuevas lenguas.

Estos creyentes estuvieron en el aposento alto entre 7 a 10 días, esperando por la promesa del Padre, la cual Jesús predijo que vendría sobre cada uno de ellos. Ellos no sabían lo que esperaban. Ellos nunca habían sido testigos de que el Espíritu Santo estuviera dentro o sobre alguien, excepto en Jesús. Ellos estaban allí obedeciendo y confesando: “Aquí estoy yo Dios, esperando por la bendición y el poder del Espíritu Santo.” Aquel grupo colectivo de hombres y mujeres, hacía oración constante. Había gran respeto y temor reverencial entre ellos. Había hombres y mujeres, cuyas partes más profundas de sus corazones habían sido tocadas. Estaban reunidos juntos, como un pueblo que no deseaba nada más, sino que Dios hiciera su voluntad.

La experiencia Pentecostal del aposento alto, siguió un modelo cuidadoso de oración constante. Tres cosas estaban en sus mentes: “El Espíritu Santo, la promesa del Padre, y poder”. Juan el Bautista había predicho que el Mesías bautizaría con el Espíritu Santo y fuego. Habían pasado tres años y medio, y esta eminente profecía estaba sin cumplir. Pero Jesús les ordenó que se quedaran en Jerusalén hasta que fuesen investidos con poder de lo alto. Así que ellos se quedaron (esperaron), y en el día de Pentecostés el poder de lo alto descendió y llenó a cada uno de ellos. Todos ellos comenzaron a hablar en nuevas lenguas según el Espíritu les daba que hablasen. Los creyentes habían recibido el milagro de hablar en nuevas lenguas. Esto fue posible por el poder de Dios. Ya que las lenguas siguieron al recibimiento del Espíritu Santo y no antes, podemos asumir y decir correctamente, que hablar en lenguas es la evidencia de recibir el Espíritu Santo.


¿Es Correcto Asumir que Todos los Creyentes de la Primera Iglesia Hablaron en Lenguas?

Por primera iglesia, me refiero al primero, único y solo cuerpo existente de creyentes en el mundo.

Muchos incrédulos que nunca han recibido el don del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en lenguas, están sembrando incredulidad y doctrinas contrarias a este milagro de Dios. Los que creen que Dios ha hecho este milagro, no serán engañados por esas muchas mentiras.

Una de esas mentiras es, que los 120 aprendieron a hablar en lenguas mientras esperaban en el aposento alto.

Otra mentira es, que el hablar en lenguas fue la forma que Dios utilizó para predicar en sus lenguas nativas a la multitud de Judíos que estaban allí, y que provenían de 19 naciones diferentes. No hay nada en el texto de Hechos 2 que diga que el hablar en lenguas fue predicación. Aquellos que los oyeron hablar dijeron: “les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios” (Hechos 2:11). No hay aquí predicación en absoluto.

Otra mentira es, que una vez que éstos hablaron en nuevas lenguas, aquellas les quedaron instantáneamente grabadas en la memoria y fueron usadas posteriormente cuando ellos predicaron entre las naciones.

Y una mentira final es, que todo aquel que recibe el Espíritu Santo no habla necesariamente en lenguas. Esta conclusión se saca, comparando a los 120 con la iglesia que una persona ha escogido para congregarse hoy en día. La iglesia de los 120, de los primeros creyentes, de los miembros de la única iglesia que había en ese momento en el mundo, TODOS ELLOS COMENZARON A HABLAR EN LENGUAS como lo registra la Escritura. No fueron omitidas las mujeres. No fueron omitidos los hombres que no eran Apóstoles. No fue solamente para los 12 Apóstoles. El registro informa que todos los que estaban presentes en la primera iglesia, hablaron en lenguas cuando recibieron el don del Espíritu Santo.

Esta no fue una espera desesperante. Para los creyentes que habían seguido a Juan el Bautista, fue una espera gozosa. En aquel entonces no habían Bautistas, Metodistas, Iglesia de Cristo, Luteranos, Católicos, Carismáticos y otros más, merodeando y esparciendo odio y mentiras contra el don del Espíritu Santo, el cual predijo Juan. Así que la fe de los creyentes no fue distorsionada o desafiada. Todo lo que ellos tuvieron que hacer fue esperar: ser pacientes. Ya que la palabra hablada por los profetas no fallaría, Dios se la había dado a ellos. Sí, tres años y medio es un tiempo largo para esperar el cumplimiento del don del Espíritu Santo, pero cuando las personas aman a Dios y la salvación, el tiempo no es fatigante.

Además, estos creyentes entendieron que para entrar en el Reino, ellos tenían que nacer de nuevo. Ellos sabían que los requisitos eran nacer del agua y del Espíritu. Como muchos de ellos ya habían sido bautizados, esperaban con gran expectativa el día en que el don del Espíritu Santo viniera y nacieran del Espíritu. ¿Ellos esperaban hablar en lenguas cuando el Espíritu Santo viniera? Esto es cuestionable, pero yo creo que ellos entendieron las palabras de Jesús de que hablarían en nuevas lenguas. Yo creo que ellos sabían que el don del Espíritu Santo traería poder y milagros. Ellos estaban esperando sin reservas, deseando que Dios lo hiciera conforme a su voluntad y ellos se sometieron a ella. Ellos no sabían exactamente, que el milagro de las nuevas lenguas acompañaría la promesa del Espíritu Santo.

Los 120 estaban esperando el Espíritu Santo y poder. Por eso una persona debe orar y esperar el don del Espíritu Santo y dejar que Dios decida cuando él enviará el milagro de las lenguas. Durante el tiempo de espera, Dios puede darnos muchas bendiciones e incluso milagros para elevar nuestra fe a la aceptabilidad. Algunos tienen fe parcial y esperan que esto traiga las consecuencias de una fe total. Sin embargo, nunca he observado que una persona que alcance una fe total para recibir el don del Espíritu Santo, deje de hablar al mismo tiempo en lenguas. Esto no quiere decir que nosotros hablaremos siempre en lenguas durante la primera vez, o en las otras muchas veces cuando sintamos y estemos bajo el poder de Dios. Cuando nuestra fe alcanza la aceptabilidad de Dios, primero viene el don del Espíritu Santo y cuando este poder radia por completo en nuestro cuerpo, las lenguas vienen espontáneamente.

La primera iglesia de Jerusalén, se convirtió en el modelo de todas las siguientes que se establecerían. Todas las Iglesias tienen que esforzarse y desear convertirse en la primera Iglesia de Jerusalén. Cualquier cosa menor es una tontería y un jugar a la iglesia. Esto quiere decir que un grupo colectivo de miembros debe reunirse y orar, y si hay allí cualquiera que no haya recibido el don del Espíritu Santo, nosotros podemos ayudarles a nacer de nuevo. Esto se hace al orar por tales personas, cuando ellos oran y le piden a Dios que les dé el don del Espíritu Santo (Lucas 11:13).

Hasta que la persona esté dispuesta a orar y a esperar por el don del Espíritu Santo, no estará lista para recibirlo de Dios. Un hombre dijo: Cuando Dios esté preparado para dármelo yo estaré aquí para aceptarlo. Esta declaración lleva tres falsedades:

1.) Dios no se tiene que preparar para dar a cualquiera el don del Espíritu Santo. Son las personas que no han nacido de nuevo las que deben prepararse e invitar a Dios a que entre en ellas para convertirlas en su templo. Esto quiere decir que ellos necesitan limpiar su cuerpo, el cual se convertirá en el templo de Dios cuando el don del Espíritu Santo entre.

2.) No hay tal cosa, como un tiempo y un lugar apropiado en que Dios esté listo para bendecir a una persona que no esté dispuesta. Muchos se han negado a arrepentirse de sus pecados, así que Dios no estará dispuesto a darles el Espíritu Santo a estas personas. Muchos se niegan a ser bautizados en agua, así que Dios no estará listo para darles el don del Espíritu Santo a estas personas. Muchos se niegan a preparar su cuerpo como un templo para Dios, limpiarlo, santificarlo y quitar todas las cosas inaceptables que un templo no debe mostrar, así que Dios no les dará el don del Espíritu Santo.

3.) Dios no tiene un momento más especial para dar a alguien el don del Espíritu Santo, pues Él siempre está dispuesto. ¿Cómo sabría una persona que Dios estaba listo para darle el Espíritu Santo en un momento en particular, día, o noche, para entonces alistarse? Todo esto es una insensatez humana. Es mejor permitir que la fe nos aliste y entonces permanecer listos, pidiendo a Dios por el don del Espíritu Santo. Algunos dicen que nosotros no necesitamos pedirlo, porque que él vendrá por su propia cuenta o automáticamente. Esto no es lo que Jesús dijo en Lucas 11:11-14, Juan 4:10 y Juan 7:38-39. Cuando pedimos con fe, preparándonos por fe, esperando hasta nuestro momento aceptable por fe, preparando al templo para que esté completo, el corazón es aceptado por el Señor, y el Espíritu Santo entrará.

Cada vez que una persona recibe el don del Espíritu Santo con el hablar en lenguas, se repite el evento del día de Pentecostés. De hecho, todos los que asistieron a la primera Iglesia del Nuevo Testamento en Jerusalén, recibieron el don del Espíritu Santo y TODOS ellos hablaron en otras lenguas como el Espíritu les daba que hablasen. Toda la iglesia necesita esto de nuevo, no tan sólo unos pocos.


¿Es Correcto que Todos por la Fe Busquen el Don del Espíritu Santo con el Hablar en Lenguas?

Sí, es correcto. ¿Por qué querríamos nosotros que Dios reemplazara el milagro de hablar en lenguas con otro milagro, debido a que nuestra incredulidad se niega a aceptar la validez del hablar en lenguas? Rechazar el hablar en lenguas como el milagro de Dios que opera en nosotros, es dudar de Dios.

Una persona me dijo que él aceptaría el hablar en lenguas, únicamente si él viera fuego sobre las cabezas de aquéllos que en la iglesia hablan en lenguas. Le pregunté: ¿Si usted hubiera estado presente en Hechos 10 en el avivamiento Gentil y en Hechos 19 cuándo Pablo impuso las manos a los discípulos de Juan, hubiera aceptado allí el hablar en lenguas, dado que no se presentó ningún fuego visible? Él dijo que si no había fuego, él no lo hubiera aceptado. Así que, tenemos a un hombre que no cree la Palabra de Dios en Hechos 10 y 19, donde muchos recibieron el don del Espíritu Santo con el hablar en lenguas, sin que se presentara una señal de fuego. Ése es el peligro de formar una opinión y hacer una doctrina que no está en las Escrituras.

Una persona debe preguntarse qué habría hecho si hubiera estado presente en Hechos 10 o en Hechos 19. ¿Habría estado abierta y preparada para recibir el don del Espíritu Santo, o habría salido de esta reunión rechazando el don milagroso de Dios y se perdería? ¿Se habría apartado de Pedro o de Pablo acusándolos que ellos eran del diablo y que los que hablaban en lenguas estaban poseídos por el demonio porque hablaban una jerigonza satánica incoherente? Un creyente verdadero responderá a este desafío muy rápidamente, mientras que el incrédulo siempre buscará maneras de mostrar su incredulidad contra el hablar en lenguas. Casi todos los que se oponen al hablar en lenguas, nunca han tenido este milagro en su vida.


¿Qué Sobre el Don del Espíritu Santo Hablando en Lenguas, y el Don de Lenguas Desconocidas?

Hay mucha confusión en lo que es el don de lenguas y el don del Espíritu Santo con la evidencia de las lenguas. El don [o regalo] del Espíritu Santo, es diferente al que Pablo describe como el don [o talento] de lenguas desconocidas. El don del Espíritu Santo es para todos los creyentes y la señal de que se ha recibido es por el hablar en nuevas lenguas. Mientras tanto, el don de lenguas es administrado por creyentes que ya han recibido el don del Espíritu Santo.

Dado que las lenguas desconocidas que un creyente habla son una señal para los incrédulos, entonces estas pueden ser entendidas por los incrédulos, en caso de que el creyente esté hablando en la lengua materna del incrédulo o en cualquier otro idioma que el incrédulo halla aprendido previamente. Pero por lo general, para poder entender la lengua desconocida, ésta debe ser interpretada por alguien que tenga el don del Espíritu Santo y la interpretación se hace para los creyentes y para todos los asistentes.

Cuando se dio el don del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (con la señal de lenguas), no podemos afirmar que ellos tuvieran el don [o talento] de hablar en lenguas desconocidas. Tampoco había sido dado todavía el don [o talento] de interpretación de lenguas desconocidas. Del mismo modo, aún no se habían dado los demás dones del Espíritu, ni se había manifestado todavía ningún fruto del Espíritu. No podemos tener dones y frutos, sino hasta DESPUÉS de que hallamos recibido el don del Espíritu Santo. Éstos dones, son diversidad de dotaciones que el único Espíritu da a aquellos que han recibido el don del Espíritu Santo. El fruto se muestra al momento de requerirse su propósito.

Por consiguiente, el fruto del Espíritu no es la señal del bautismo del Espíritu Santo. Pedro verifica esto, cuando dice que los de la casa de Cornelio hablaron en lenguas, así como ellos lo hicieron al principio (Hechos 10:44-47). Pedro comparó el hablar en lenguas por los Gentiles, como la misma señal y evidencia que los 120 recibieron diez años antes. Durante los primeros diez años de la Iglesia, no había ninguna otra señal o evidencia dada por Dios de que una persona había recibido el don del Espíritu Santo. Ya que Jesús profetizó que TODOS los creyentes hablarían en nuevas lenguas, debemos esperar esto de cualquiera y de todos los que reciben el don del Espíritu Santo. Si esto no fuera verdad, Jesús habría hecho énfasis en el fruto del Espíritu, como la señal de recibir el don del Espíritu Santo. Es falso cuando cualquiera afirma que la evidencia inicial del bautismo del Espíritu Santo, se puede testificar por el fruto del Espíritu y no por el hablar en lengua desconocida. Es falso sostener la creencia de que el hablar en otras lenguas, no sea la evidencia de ser nacidos del Espíritu.

Cualquier uso de la Escritura para negar o rechazar la verdad que he presentado en este estudio, es una indicación de que la persona carece de entendimiento bíblico. Oro para que este estudio bíblico, ayude a muchos a despojarse de las actitudes frías, duras, rígidas y de incredulidad, puestas en ellos por los enemigos del don del Espíritu Santo. Cuando alguien niega el milagro de hablar en lenguas como la evidencia de que una persona ha recibido el don del Espíritu Santo, sigue siendo un incrédulo. Mientras que tales personas miran a otros rindiendo culto a Dios y experimentando la mayor alegría de salvación, ellos ven y oyen un testimonio de Dios, que ellos han rechazado ¡Pero ellos sólo tienen que creer! El día que ellos hagan esto con todo su corazón y Dios los acepte como un templo limpio en donde poner su Espíritu, ellos también recibirán el don del Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El Uso de las Lenguas y de la Interpretación de Lenguas en la Iglesia del Señor


Por David K. Bernard.
Capítulo 12 del libro "Los Dones Espirituales"

Los tres dones del hablar son “profecía… diversos géneros de lenguas… [e] interpretación de lenguas” (1. Corintios 12:10). Por medio de estos dones, Dios unge a su pueblo para comunicar pensamientos de su mente a la Iglesia. Los que son usados en estos dones hablan a los hombres para edificación, exhortación y consolación” (1. Corintios 14:3).


Lenguas

La palabra griega para “lengua” en los capítulos 12 al 14 en 1. Corintios es glossa. Se refiere primeramente al órgano del cuerpo y después por extensión a alguna lengua hablada. Este pasaje usa claramente la palabra en el último sentido, como vemos en los siguientes ejemplos: “Pero el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios… el que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica” (1. Corintios 14:2, 4). El que habla no conoce la lengua que está hablando: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (1. Corintios 14:14). A menos que esté presente un extranjero o persona bilingüe, nadie entenderá el mensaje: “pues nadie le entiende” (1. Corintios 14:2).

Debemos notar que hay “diversos géneros de lenguas” (1. Corintios 12:10). Puede ser que una persona hable en un idioma mientras otra persona habla en un idioma diferente. La misma persona también puede hablar en más de un idioma. La lengua puede ser una que se habla en el mundo hoy o una que ya no existe. Presumiblemente, también puede ser una lengua única creada especialmente por Dios para un solo individuo. 1. Corintios 13:1 se refiere a “lenguas humanas y angélicas”, lo que implica que alguien podría hablar en una lengua angélica. Los ángeles son seres espirituales, y no sabemos como se comunican el uno con el otro, pero quizás hay una lengua celestial que podemos imitar o aproximar en el hablar humano.

He observado a gente hablar en lenguas en diversos lugares del mundo -en África, Asia, Australia, Europa y Latinoamérica, tanto como en los Estados Unidos de Norteamérica- y en todo género de lengua, y en toda cultura el fenómeno es lo mismo. He escuchado a gente cantar en lenguas y eso es invariablemente algo hermoso. A veces se presta una melodía; a veces se crea una nueva melodía. Quizá las lenguas más inusuales que yo he oído fueron en primer lugar una lengua melodiosa y tonal que parecía una lengua oriental y fue hablada por un varón en Jackson, Mississippi, y un lenguaje sibilante y gutural que parecía una lengua de los indios de Norteamérica y que fue hablada por un hombre en la ciudad de Houston, Texas.

En un campamento de oración cerca de Inchón, Corea, en el año 1972, escuché a un ministro metodista coreano quien estuvo sentado a mi lado, hablar en lenguas al recibir el Espíritu Santo. Él repitió rápidamente en el idioma inglés, con perfecta dicción y con ningún acento discernible, “Jesús viene muy pronto. Jesús viene muy pronto”. Después de esto le pregunté si él hablaba algo de inglés, pero no hablaba nada de inglés. No había entendido nada de lo que había dicho. Él estuvo hablando en lenguas en el idioma inglés.

Podemos definir el don de lenguas como el don sobrenatural de hablar en una o más lenguas desconocidas por la persona que habla. Podemos identificar tres usos de lenguas en la iglesia neotestamentaria: como la señal inicial del bautismo del Espíritu Santo, en devociones personales, y como algo dicho en público que debe ser interpretado. El proceso tanto físico como espiritual es el mismo en cada caso, pero el propósito y el efecto son diferentes, como la siguiente discusión bíblica lo mostrará.


Señal Inicial del Bautismo del Espíritu Santo

Primeramente, el hablar en lenguas es la señal inicial que acompaña al bautismo del Espíritu Santo. Unos ejemplos clásicos son los creyentes judíos en el día de Pentecostés, el hogar de Cornelio y los discípulos de Juan en Éfeso. (Véase Hechos 2:1-4; 10:44-48; 19:1-6).

El día de Pentecostés ilustra que mientras las lenguas son desconocidas al que habla, es posible que una persona presente tenga conocimiento natural humano de la lengua y así comprenda lo que se ha dicho. (Véase Hechos 2:5-11). Para ver más discusión acerca del primer uso de las lenguas, tanto como la naturaleza de las lenguas en general, véase el capítulo 9 de El Nuevo Nacimiento por David Bernard.

Hablando estrictamente, no debemos usar el término “don de lenguas” para ese primer uso; más bien es una señal que acompaña el “don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). El don del Espíritu Santo es para todos los que creen (Juan 7:38-39, Hechos 2:38-39, 11:15-17). Por contraste, no todos ejercerán el don de lenguas para la edificación del cuerpo (1. Corintios 12:4-10, 30).

Tal como Dios concede a los creyentes sabiduría, ciencia y fe, así el hablar en lenguas es para todos los creyentes. (Véase Marcos 16:17). Sin embargo, en cada caso hay un don espiritual que se extiende más allá de la experiencia diaria de todos los cristianos que es usado para los momentos especiales de necesidad o beneficio: la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, el don de fe y el don de lenguas.

Algunas personas niegan el rol comprobatorio de lenguas y también niegan que todos deban orar para recibir el bautismo del Espíritu Santo con esta señal acompañante. Generalmente ellos citan las declaraciones en los capítulos 12 al 14 de 1. Corintios, que indica que no todos hablan en lenguas o que el hablar en lenguas debe ser controlado de ciertas maneras. Sin embargo, una comparación entre los Hechos y 1. Corintios, rápidamente nos revela que aquellas personas están confundiendo los usos de las lenguas.

El libro de 1. Corintios fue escrito a creyentes llenos del Espíritu Santo; todos habían sido bautizados por el Espíritu Santo y todos habían hablado en lenguas por lo menos una vez. (Véase 1. Corintios 6:11, 19; 12:13). Obviamente ellos comprendieron esta carta de Pablo desde aquella perspectiva. Él no les enseñó que alguno de ellos nunca hablaría en lenguas, pero explicó que no todos ejercerían públicamente el don de lenguas en la vida de la congregación. También enseñó que cuando ejercieran públicamente el don de lenguas, deberían seguir ciertas pautas.

En el día de Pentecostés, ciento veinte creyentes hablaron en lenguas a la vez, cuando recibieron el bautismo del Espíritu Santo. (Véase Hechos 1:15; 2:1-4). También en el capítulo 10 de los Hechos, todos en la casa de Cornelio hablaron en lenguas juntamente, y en el capítulo 19 de los Hechos, doce discípulos en Éfeso hablaron en lenguas juntamente. Sin embargo, 1. Corintios 14:27 dice que en un culto público de adoración los creyentes deben de hablar en lenguas por turno a la congregación, y solamente dos o tres personas deberían dar tales mensajes. En los relatos de los Hechos, nadie interpretaba las lenguas ni trataban de hacerlo. Sin embargo, de acuerdo al libro de 1. Corintios, si alguien habla en lenguas en un culto, debe orar por la interpretación, y si no hay interpretación debe callarse (1. Corintios 14:13, 28).

Este contraste, nos obliga a llegar a una de dos conclusiones: o la iglesia apostólica no seguía las instrucciones inspiradas del apóstol Pablo en relación al uso de las lenguas, o el uso de lenguas en el libro de los Hechos es diferente al uso de las lenguas en el libro de 1. Corintios. La primera alternativa no es aceptable porque socavaría la unidad de la iglesia, y la inspiración y la autoridad de las Escrituras. Claramente entonces, el libro de los Hechos y el libro de 1. Corintios tratan de dos situaciones distintas. Los Hechos, registra el rol de las lenguas en la conversión de individuos, mientras 1. Corintios provee pautas para el uso continuo de las lenguas en reuniones públicas.


Devoción Personal

El segundo uso de las lenguas es en devoción personal para edificación privada. Varias veces en el capítulo 14 de 1. Corintios, se hace referencia a este uso de las lenguas y se anima a su uso:

· “El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica… así que quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas” (1. Corintios 14:4-5). La Biblia anima a todos los creyentes a hablar en lenguas, declarando que esta práctica beneficia y bendice al individuo.

· “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento” (1. Corintios 14:4-5). Es bueno orar y cantar en lenguas y también es bueno orar y cantar en el idioma conocido.

· “Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros” (1. Corintios 14:18). Pablo creía que el uso devocional de las lenguas era de gran valor para él personalmente. Al inspirar esta evaluación como parte de las Escrituras, Dios ha animado que todos los cristianos deban hablar en lenguas en sus devociones.

Estas referencias indican que es deseable que cada persona que ha recibido el Espíritu Santo, continúe en el uso de las lenguas toda su vida. El significado de 1. Corintios 12:3 acerca de que no todos hablarán en lenguas, parece pertenecer al tercer uso de las lenguas del cual hablaremos próximamente, es decir el hablar los mensajes públicos que deben ser interpretados. En práctica, casi todos los que han recibido el Espíritu Santo con la señal inicial de hablar en lenguas siguen hablando en lenguas frecuentemente como parte de su oración, mientras otros solamente hablan en lenguas en ocasiones especiales de renovación y de gran unción.

Algunos no continúan hablando en lenguas, aunque sí continúan sirviendo a Dios. En muchos casos ellos recibieron el Espíritu Santo cuando eran niños, y aunque vivir en el Espíritu es una realidad diaria para ellos, la experiencia actual del hablar en lenguas ha llegado a ser algo remoto. Generalmente, si a una persona que ha recibido el Espíritu Santo se le anima a buscar el uso de las lenguas en su devoción diaria, a confiar y creer en recibir esta experiencia continua, aquella persona hablará en lenguas otra vez.

Yo recibí el Espíritu Santo cuando tenía siete años de edad, pero no volví a hablar en lenguas hasta que ya era un joven adulto. Como estudiante en la universidad, examiné mis creencias personales y mi experiencia con Dios, y comencé a buscar la voluntad de Dios en este asunto. Oraba a menudo que Dios me concediese la libertad de hablar en lenguas en devoción privada, porque creía que era su voluntad que todos los creyentes recibiesen esa bendición. Poco a poco comencé a romper las dudas, a desarrollar un mayor deseo y mayor fe, y a rendirme más completamente al Espíritu.

Un domingo en la noche, mientras estuve orando con varias personas en el altar, comencé a interceder por ellos con una carga pesada. De repente, sin pensarlo ni haberlo deseado conscientemente, comencé a hablar en lenguas. Durante varias semanas, yo hablaba en diversas lenguas en momentos de oración e intercesión. Hoy en día no hablo en lenguas cada vez que oro, tampoco intento hacerlo, pero sí hablo en lenguas a menudo, generalmente cuando estoy orando por alguien o cuando estoy en una actitud de adoración.

Aunque el hablar en lenguas es valioso en la salvación privada, no podemos juzgar nuestra salvación ni nuestra propia espiritualidad por cuan a menudo hablamos en lenguas. No hay requisito bíblico de que continuemos con el uso de hablar en lenguas después de recibir el Espíritu Santo, tampoco nos dice la Biblia cuan a menudo debemos hablar en lenguas. Si alguien no habla en lenguas a menudo, no debe sentirse culpable ni dudar de su salvación.

Si antes una persona hablaba a menudo en lenguas, o si aquella persona siente que debe hablar en lenguas más a menudo, debe examinarse a sí mismo. Si la falta del uso de hablar en lenguas se debe a una falta de dedicación u oración ferviente, entonces debe renovar su caminar con Dios, no simplemente con el fin de hablar en lenguas sino para acercarse más a Dios. Si se ha alejado de Dios debido a un estilo de vida pecaminoso, debe arrepentirse y ser renovado en el Espíritu. En este caso, el hablar en lenguas otra vez será algo muy deseable, como una confirmación de su fe renovada y su rendición al Espíritu de Dios, como en el tiempo pasado.

Al igual que con otros dones espirituales, bendiciones y manifestaciones, el hablar en lenguas no prueba que nuestra doctrina, nuestro estilo de vida, ni nuestra relación con Dios está bien. Simplemente demuestra que en un punto recibimos el Espíritu Santo y que en el momento presente hemos creído y nos hemos rendido a Dios para el ejercicio de esta manifestación en particular. En vez de simplemente buscar el uso de las lenguas, debemos enfatizar en la oración ferviente, el vivir por la fe, el obedecer la Palabra de Dios y la búsqueda de la santidad. Al hacer eso, el uso del hablar en lenguas típicamente tomará el lugar en nuestras vidas como medio de edificación personal, pero no llegará a ser una preocupación o panacea.

Enseñé en un seminario en Hungría en el año de 1997, lo que fue el primer seminario conducido por la Iglesia Pentecostal Unida en aquel país no mucho antes de la caída del comunismo allí. Uno de los temas fue acerca de los dones espirituales. Me pidieron ordenar a dos jóvenes gitanos quienes eran parte de la concurrencia. Durante mi enseñanza, uno de los jóvenes dijo que no había hablado en lenguas desde que recibió el Espíritu Santo y confesó que se sentía muy apesadumbrado a causa de eso. Respondí que no debería cuestionar su salvación ni su experiencia sino que el hablar en lenguas sería un gran beneficio a su vida espiritual y ministerio, y que Dios quería concederle aquella libertad. Cuando llegamos al momento de orar, le animé a tener fe y le impusimos nuestras manos con el fin de que hablara en lenguas. Pronto comenzó a hablar en lenguas por el poder de Dios.

Tan pronto que terminó el culto, el otro joven confesó que tenía el mismo problema. Le recordé de la experiencia del primer joven y entonces nos congregamos alrededor de él también. Mientras oramos por él con la imposición de manos, él también comenzó a hablar en lenguas.


Los Mensajes Públicos en Lenguas Deben ser Interpretados

El tercer uso de lenguas es para dar mensajes públicos que deben ser interpretados para la edificación general. A veces Dios habla a la Iglesia por medio de la combinación de los dones de lenguas y de interpretación. El primer don, el de lenguas, capta la atención y revela que Dios está tratando de comunicarse con la concurrencia. Debido a que es tan milagroso y espectacular, muchas veces es muy eficaz en alcanzar a los incrédulos que están presentes. El segundo don, la interpretación, hace conocer el mensaje actual que Dios quiere transmitir. A continuación dos referencias bíblicas sobre este uso de lenguas:

· “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la Iglesia. Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla” (1. Corintios 14:12-13). El propósito es bendecir a toda la congregación.

· “Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la Iglesia, y hable para sí mismo y para Dios (1. Corintios 14:27-28). Estas pautas se aplican cuando alguien habla a la Iglesia en lenguas. Si nadie interpreta, el que habla no debe seguir más y más. En cambio, debe hablarse a sí mismo y a Dios. Puede ser que el propósito del mensaje sea para su propio beneficio, o es que Dios quiere usar a alguien para la interpretación pero este aún no se ha rendido totalmente a Dios. En cualquiera de los casos, el insistir en hablar en lenguas en público no logrará el propósito de Dios. En pocas palabras, cuando la persona que habla en lenguas tiene la atención de la Iglesia, debe seguir hablando en lenguas solamente cuando se haya dado una interpretación.

En base a este pasaje, algunos argumentan que nadie debe hablar en lenguas en ningún momento en un culto público sin que haya interpretación, ni aún cuando todos están alabando a Dios u orando juntos. Pero en aquellos momentos, cada persona habla para su propio beneficio, tal como si estuviera a solas. Nadie trata de captar la atención de la congregación entera, pero cada uno busca edificación personal, y entonces en estos casos el hablar en lenguas sin interpretación es apropiado. El versículo 28 implica que aún en el culto es apropiado hablar en lenguas sin interpretación como un medio de comunicación individual con Dios.

Cuando no ha habido una interpretación, podemos pensar que la Iglesia ha fallado, pero puede ser que Dios siempre ha logrado su propósito por hablar a un individuo o por ayudar a alguien a desarrollar mayor sensibilidad hacia Él. En una ocasión inusual en la ciudad de Baton Rouge, Louisiana, yo escuché un poderoso mensaje en lenguas, pero no hubo interpretación. Sin embargo, aquel mensaje tocó a dos personas en una manera muy eficaz.

En primer lugar, a una tía mía que estuvo en el culto, se le había contado acerca de la experiencia pentecostal, pero ella nunca había oído a alguien hablar en lenguas. Muchas veces se había preguntado si el hablar en lenguas era algo verídico. Aquella noche ella se convenció de que sí era algo verídico, y ella dijo que Dios había hecho aquel milagro para el beneficio de ella.

En segundo lugar, un estudiante libanés quien estuvo estudiando en la Universidad Estatal de Lousisana, dijo que el idioma del mensaje era su idioma nativo, el arábigo. En un principio estuvo enojado con la persona que le había invitado al culto, y le preguntó, “¿Cómo es que tú arreglaste para que alguien me hablase en público reprendiéndome por mis pecados?” Por supuesto ni el amigo que le llevó al culto, ni la persona que le dio el mensaje podía hablar arábigo ni tenía ninguna idea del significado del mensaje. Dios usó ese milagro para hablarle directamente a él.

En el transcurso de un culto, la iglesia muchas veces puede sentir que Dios está a punto de hablar por medio del don de lenguas. A veces hay una interpretación notable, un silencio santo. A veces el director del culto se dará cuenta de lo que va a acontecer. En un culto, un domingo por la noche en Austin, llegamos al momento para la predicación; sin embargo, yo sentí que Dios iba a hablar por medio de los dones de lenguas e interpretación, entonces seguí guiando a la congregación en adoración. Pronto mi esposa dio un mensaje en lenguas, y alguien más dio la interpretación. Otra vez antes del comienzo de un culto el domingo por la noche en Austin, mientras oraba yo en el cuarto de oración, sentí que el Señor hablaría a la congregación por medio de los dones del espíritu. Cerca del final del culto, hubo una manifestación de lenguas, interpretación y profecía.

Cuando Dios se mueve sobre alguien para hablar a la Iglesia en lenguas, aquella persona siente una unción fuerte que puede distinguir claramente del uso devocional de lenguas. Podrá hablar con seguridad y autoridad. En la misma manera, la iglesia reconoce el mensaje como un mensaje público y no simplemente el uso devocional de lenguas.


Interpretación de Lenguas

La palabra griega que se traduce "interpretación" es ermeneia, de la cual sale la palabra hermenéutica que significa principios de interpretación. Interpretar significa "explicar el significado de" o "traducir oralmente". Significa dar el sentido de algo, pero no necesariamente significa traducir palabra por palabra.

Cuando alguien habla a la congregación en lenguas, el don de interpretación de lenguas capacita a aquella persona a proclamar el significado del mensaje. "Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla... si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos o a lo más tres y por turno y uno interprete" (1. Corintios 14:13, 27). Podemos definir la interpretación de lenguas como el don de una capacidad sobrenatural para traducir o explicar el significado de un mensaje público en lenguas.

En muchos casos, es imposible traducir una palabra de un idioma a otro idioma usando una sola palabra, especialmente si los idiomas no son íntimamente relacionados. Para algunas palabras no hay equivalente exacto, y algunas palabras tienen unos matices o connotaciones que requieren una explicación en otro idioma.

Por ejemplo, el idioma griego tiene varias palabras que se traducen amor: ágape (el amor desinteresado), fileo (un amor fraternal), y eros (amor erótico). La palabra coreana kibun se refiere a las actitudes, sentimientos, disposición, o dignidad de uno; no hay palabra española para traducirla. Para describir a una mujer hermosa, el español tiene "bonita, guapa, preciosa, linda, agraciada, elegante," etcétera, todos ellos con diferentes grados de sentido, pero el coreano generalmente usa una sola palabra, yehpun o ipun. En cada caso, para hacer justicia completa a la lengua original pueden requerirse varias palabras o varias oraciones en la segunda lengua.

Debido a estas diferencias, un corto mensaje en lenguas puede tener una interpretación larga o viceversa. La traducción literal de "¡Gloria a Dios!" en el idioma coreano es "hananim-keh, chanyang-ul, turimnida". Una razón del porque la frase coreana es más larga es que cada oración coreana tiene una terminación que no se puede traducir, lo que es equivalente a un punto hablado o un signo de interrogación y lo cual indica el estado relativo del que habla y el que oye. La invitación sencilla "venga" se traduce al coreano de varias maneras dependiendo de si la persona que habla está hablando a un animal, a un niño, o a un amigo cercano (wa); un igual social (osehyo), a un huésped o un superior (oshipsheo); o a un rey o a Dios (osheosupso). En los últimos dos casos "venga por favor" es osheherul paramnida y osheherul paranahida.

Además, una interpretación a veces consiste en una exposición o ampliación del mensaje original. Por ejemplo, Daniel le dio a Belsasar la interpretación de las palabras que Dios escribió en una pared. Las palabras eran "MENE, MENE, TEKEL, UPARSÍN." La traducción literal es "contado, contado, pesado, roto". Pero Daniel dio la siguiente interpretación: "Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas" (Daniel 5:26-28).

Dios da las interpretaciones de acuerdo a la capacidad mental, el conocimiento y la expectativa de la persona que habla. Él usará el vocabulario, el acento y la gramática de la persona que habla para trasmitir su mensaje.

No debemos descontar un mensaje a causa del acento de cierta región, una gramática no adecuada, una palabra no pronunciada bien, ni una expresión anticuada, pero debemos reconocer que Dios ha trasmitido su mensaje por medio de un instrumento humano. Como una analogía, Dios ha inspirado todos los libros de la Biblia y cada palabra refleja exactamente su mensaje, más el estilo, el vocabulario y la gramática de los libros reflejan las personalidades, los trasfondos y las culturas de los diversos autores humanos.

Diferentes personas reciben interpretaciones en diferentes maneras. Algunos inicialmente reciben una idea, palabra, frase o aún una imagen visual. Al comenzar a hablar en fe, Dios sigue impartiendo su mensaje y las palabras fluyen. Otros explican que una interpretación viene en una manera muy parecida al hablar en lenguas—con la cooperación de su lengua pero sin el entendimiento anticipado de sus mentes. Ellos oyen y comprenden el mensaje juntamente con los demás.

El capítulo 14 de 1. Corintios provee pautas para el uso correcto de los dones de lenguas, de interpretación y de profecía en el culto público. (Véase capítulo 14 de este libro). Aunque el ejercicio verdadero de estos dones es de Dios, no debemos decir que todo el ejercicio es infalible. Cada oyente debe juzgar si el mensaje es verdaderamente de Dios, en parte o completamente, y debe juzgar como le corresponde a él personalmente. (Véase 1. Corintios 14:29 y nuestra discusión en el capítulo 13 de este libro). Es posible que el mensaje básico sea de Dios pero que el mensajero humano añada sus propios pensamientos falibles debido a la ignorancia, celo excesivo u orgullo. Algunas personas se hacen tan orgullosas de un mensaje que han dado, que presumen o aceptan como hecho que todos sus pensamientos y sentimientos en el momento deben ser del Señor. Es posible que un mensaje sea completamente carnal o aún demoníaco.

Tal como con las lenguas, he visto muchos ejemplos de la interpretación de lenguas en muchos lugares alrededor del mundo. Es particularmente interesante ver la operación de lenguas e interpretación en un idioma que no sea el del oyente. En Corea escuché unos mensajes en lenguas, seguidos por las interpretaciones en el idioma coreano, lo que yo comprendí. En Italia, escuché un mensaje en lenguas seguido de una interpretación en italiano, lo que no comprendí; un varón que hablaba tanto italiano como inglés interpretó el mensaje para mí.

En el año 1986, cuando sentí que era el momento de dejar Jackson, Mississippi, una de mis mayores preocupaciones era de cómo respondería mi esposa. Ella estaba muy ocupada en la iglesia y en el Instituto, tenía muchos amigos, y estaba muy contenta... Yo quería que ella sintiese la misma dirección que yo sentía. Orábamos juntos para la voluntad de Dios.

Un día ella estuvo conversando por teléfono con una hermana de la iglesia, y ellas comenzaron a orar. Esa hermana no tenía ningún conocimiento de lo que yo y mi esposa estábamos contemplando, pero ella habló a mi esposa en lenguas e interpretación. En esencia, ella dijo, "Dios está a punto de cambiar la dirección de tu vida. Tú no entiendes ahora pero no te preocupes. Todo estará bien".

Para mi asombro, mi esposa se volvió tan ansiosa como yo de salir, aunque no sabíamos a donde íbamos. El Señor hizo una obra simultáneamente en nuestros corazones, y Él usó la profecía para darle una confirmación a mi esposa.

En una conferencia femenina, mi esposa sintió una fuerte carga para orar por una amiga. Mientras oraba, Dios habló por medio de ella en lenguas e interpretación, dando un mensaje de ánimo para un momento de prueba.

Aunque mi esposa no sabía nada acerca de las circunstancias, más luego la hermana confirmó que las palabras ministraban a sus necesidades y le daban fuerza en un momento crucial.

En el otoño del año 1995, nuestra joven iglesia en Austin enfrentó una situación difícil. Habíamos llenado completamente nuestro edificio alquilado y teníamos necesidad de construir nuestro propio local si es que deseábamos seguir creciendo. Sobre un período de dos años, habíamos comprado una propiedad, desarrollado los planos arquitectónicos, conseguido el terreno y los permisos pertinentes y conseguido el financiamiento. Sin embargo, cuando llegamos al punto de comenzar la construcción, nos dimos con la sorpresa de que necesitábamos otros cien mil dólares debido a ciertos requerimientos especiales y el auge en el número de construcciones en ese momento. La situación parecía sin esperanza.

El día Jueves 19 de octubre, hicimos un culto de oración en la iglesia. Mientras terminaba el culto, de repente un joven comenzó a hablar en lenguas, dando también la interpretación. El Señor nos dijo: "Ustedes no pueden ver sanidad, pero yo veo sanidad. Ustedes no pueden ver un milagro pero yo puedo ver un milagro. Ustedes no pueden ver un edificio nuevo, pero yo veo un edificio nuevo".

Instantáneamente sentimos una fuerte confirmación del Espíritu. Mi suegra fue sanada esa misma noche de una herida en la columna vertebral. El martes siguiente, durante un culto, el abuelo de mi esposa murió de un aparente derrame cerebral y fue resucitado. El próximo jueves, un banco principal en Austin aprobó nuestra solicitud para un préstamo de construcción por el monto total que necesitábamos, con una taza de interés que hizo que la letra de pago de la hipoteca fuera más o menos la misma que habíamos presupuestado. Entonces, dentro de una semana después de la palabra inicial del Señor, vimos una sanidad, un milagro y la aprobación para nuestro nuevo edificio.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Jesús es Dios

Jesús el Único Dios

Unicidad de Dios

Una panorámica general sobre la doctrina bíblica del Dios único, que fue manifestado en carne en carne para venir a salvar.








Si desean obtener este curso sobre la Unicidad de Dios en power point, para estudiarlo de una manera más detallada y compartirlo con más gente, los invito a dar clic en el siguiente enlace: "Curso en Power Point Sobre La Unicidad de Dios"

domingo, 9 de agosto de 2009

El Séptimo Día - Tipo del Verdadero Reposo

Dios ordenó que durante el tiempo de la Ley, el pueblo de Israel observara el día de reposo (shabat), el cual era un tipo (sombra o figura) del verdadero reposo que la Iglesia tiene en Cristo.


lunes, 27 de julio de 2009

Errores Frecuentes que no Permiten Entender La Unicidad de Dios


Por Julio César Clavijo Sierra
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Uno de los mayores problemas que tiene la gente para no entender el misterio de la Piedad (del amor, de la misericordia) : Dios fue manifestado en carne, es no poder diferenciar entre lo humano y lo divino de Jesús.

Por ejemplo, cuando nosotros decimos que Jesús es Dios, los seguidores de los dogmas unitarios (que niegan la Divinidad de Jesús) frecuentemente piensan que nosotros estamos diciendo que Dios es un Dios de carne y hueso. Ese es un error gravísimo. Nosotros entendemos claramente que Dios es Espíritu y adoramos al Dios que es Espíritu, pero la carne y la sangre fueron algo que el Dios Espiritual tomó para poder mostrarse o darse a conocer en medio de la humanidad (Hebreos 2:14). Así que LOS UNITARIOS NO PUEDEN REFUTAR NUESTRA CREENCIA BIBLICA por mostrarnos textos de la Escritura que expresan que Jesús es un hombre de carne y hueso, pues eso lo creemos nosotros. Por el contrario, al hacer eso, nos dan toda la razón. La gran diferencia que nosotros tenemos con ellos, es que nosotros entendemos que más que un simple hombre (o un semidiós), Jesús es Dios mismo manifestado en carne (Isaías 9:6, Mateo 1:23, 1. Timoteo 3:16).

Por otro lado, cuando nosotros decimos que Jesús es Dios el Padre, el Único Dios que Existe (1. Corintios 8:6), entonces los seguidores del dogma trinitario, por lo general piensan que nosotros estamos diciendo que Padre es lo mismo que Hijo, lo que también es un muy mal entendimiento de lo que nosotros enseñamos conforme a la Biblia. Por eso LOS TRINITARIOS NO PUEDEN REFUTAR NUESTRA CREENCIA BIBLICA cuando nos muestran textos de la Escritura que nos enseñan que hay diferencias entre el Hijo y el Padre, porque eso lo creemos nosotros. Por el contrario, cuando hacen eso, lo que están haciendo es dándonos toda la razón. Nosotros sabemos muy bien que Hijo no es lo mismo que Padre, pero sí sabemos muy bien y conforme a la Escritura, que Jesús llegó a ser SIMULTANEAMENTE Dios y hombre, Padre e Hijo, Espíritu y carne. Bíblicamente hablando, Padre es una referencia a lo divino de Jesús, mientras que Hijo es una referencia a la manifestación en carne de Dios, incluyendo lo humano de Jesús. Nosotros sí distinguimos entre estos dos aspectos de la identidad de Cristo, pero no los separamos, porque Jesús es Dios manifestado en carne.

Es importante tener esto siempre presente en nuestras conversaciones con los unitarios y/o con los trinitarios, pues la mentalidad de ellos ha sido tan confundida, pensando los unos que el Padre y el Hijo son dos seres distintos, y los otros que son dos personas distintas, que no pueden entender cómo Dios pudo manifestarse en carne, siendo (el Hijo) un hombre verdadero manifestando por completo a Dios, sin dejar de ser el Dios que siempre ha sido. Ellos piensan que Dios es muy limitado, que para ellos es imposible pensar que Dios pudo haber actuado simultáneamente como Padre y como Hijo. Por eso los unitarios separan a Jesús de Dios, pensando en dos seres distintos, mientras que los trinitarios piensan en dos personas divinas y distintas, y ambos frecuentemente confunden lo divino de Jesús con lo humano de Jesús.

Nosotros debemos tener cuidado de no caer en el mismo pecado que ellos (negando la Deidad de Jesús o pensando en un dios compuesto de divinas personas), y debemos saber estas cosas para ayudarlos a salir de su engaño.

Respondiendo Acusaciones del Unitarismo Contra la Unicidad de Dios

Por Julio César Clavijo Sierra


En nuestro foro Pentecostales Apostólicos del Nombre, recibimos algunas objeciones de la posición unitaria (dogma que niega que Jesús sea Dios) contra la doctrina de la Unicidad de Dios. Hemos sentido publicar nuestras respuestas en este sitio web, para ayudar a desenmascarar esa doctrina de error.

Respetado señor... lo saludo en el nombre de Jesucristo el único Dios manifestado en carne por amor de nosotros.

Antes de que usted siga haciendo y haciendo más preguntas y expresando conclusiones erróneas acerca de nuestra creencia bíblica, primero debe enterarse bien de qué es lo que creemos los pentecostales del nombre de Jesús. En realidad usted está atacando una idea ficticia pero no lo que nosotros verdaderamente creemos. todos sus interrogantes son de tal naturaleza que confunde lo humano y lo divino de Jesús.

1. Lo primero que usted tiene que saber, es que nosotros declaramos juntamente con los apóstoles y con los profetas, que Dios fue manifestado en carne. Nunca hemos dicho que Dios dejó de ser Dios para convertirse o transmutarse en un hombre, sino que Dios sin dejar de ser Dios, fue manifestado en carne.

Si desea tener una visión rápida y general de lo que nosotros creemos, por favor revise la siguiente presentación en powerpoint.

www.pentecostalesdelnombre.com/Unicidad_de_Dios.pps

2. En consecuencia, nunca confundimos lo divino de Jesús con lo humano de Jesús, ni lo humano de Jesús con lo divino de Jesús (como usted lo está haciendo), porque lo divino no es lo humano de Jesús, ni lo humano es lo divino de Jesús.

3. Isaías 9:6 dice proféticamente que Jesús es un niño que es nacido a nuestro favor, un Hijo que nos es dado para salvación. Pero también dice que es el Padre Eterno y el Dios Fuerte. Niño e Hijo, hacen referencia a su humanidad. Padre Eterno y Dios fuerte hacen referencia a su divinidad porque no hay más Dios que el Padre (1. Corintios 8:6). Por eso el evangelista Mateo en el capítulo 1:23, llama a Jesús Emanuel, o Dios con nosotros, y esto concuera con el resto de la Escritura que en el Antiguo Testamento profetizó que Dios mismo (y no otro) vendría a salvar, y en el Nuevo Testamento muestra el cumplimiento de esta gran promesa.

4. El gnoticismo, corriente filosófica que existía en los tiempos en que se escribió el Nuevo Testamento, basada en la filosofía de Platón de que el mundo espiritual (o ideal) era lo único bueno, afirmó que todo lo material era perverso y malo (algo que no es bíblico, pues Dios vio todo lo que había hecho y he aquí que era bueno en gran manera, Génesis 1:31). Por esta razón, el gnosticismo afirmó que Dios el Padre no pudo manifestarse en carne, porque el Dios Santo no se mezclaría jamás con la materia mala. De ahí surgieron las primeras ideas filosóficas (y no bíblicas) que negaron que Jesús es Dios el Padre (el único Dios) manifestado en carne. Entre ellas la idea gnóstica que el unitarismo expone, pero luego el trinitarismo que surgió del gnosticismo, para inventar que Jesús es uno entre tres coiguales todos llamados Dios.

Luego de estas consideraciones, paso a responder sus preguntas desde la enseñanza bíblica:

1. Las Tentaciones de Jesús
(1) La Biblia dice que Jesús fue tentado. (2) La Biblia dice que Dios no puede ser tentado.

Conclusión Bíblica: Ya que Dios fue manifestado en carne como un verdadero ser humano, entendemos que Jesús fue tentado en su verdadera humanidad (como hombre), nunca en su divinidad (como Dios).

Cuando usted concluye que porque Jesús fue tentado entonces es porque Jesús no es Dios, está demostrando que no conoce el misterio de la Piedad: Dios fue manifestado en carne, y está siguiendo la filosofía gnóstica.

2. María, Madre de Jesús
(1) Jesús es Dios. (2) María es la madre de Jesús.

Conclusión Bíblica: Ya que Dios fue manifestado en carne, María es la madre del verdadero ser humano (El Hijo) por medio del cual Dios fue manifestado en carne.

Cuando usted concluye que nuestra posición es que María es la madre de Dios, está demostrando que no entiende lo que la Biblia enseña y que no conoce nuestra doctrina bíblica. Dios es eterno y no tiene principio ni fin. Ese único Dios eterno fue manifestado en carne como un verdadero ser humano, por lo cual como todos los verdaderos seres humanos, esa humanidad tuvo que nacer de mujer.

3. Jesús y su Dios
(1) Jesús habló de su Dios. (2) Sólo hay un Dios verdadero.

Conclusión Bíblica: Ya que Dios fue manifestado en carne, Jesús desde su humanidad podía hablar de su Dios, porque Él era un ser humano verdadero, un ser humano en todo el sentido de la Palabra. Desde su humanidad, nos estaba enseñando y dando el ejemplo completo y perfecto de cómo debemos vivir los seres humanos (Juan 13:15, 1. Pedro 2:21).

Cuando usted concluye que Jesús es diferente a Dios, lo hace por confundir su humanidad con su divinidad y por no entender el misterio de la propia voluntad de Dios, que hizo consigo mismo desde la eternidad (Efesios 1:9), de que Él mismo, un día se iba a manifestar en carne para venir a salvar (Oseas 13:4).

4. El Amor Entre el Padre y el Hijo
(1) El Padre ama al Hijo (Juan 3:35), (2) El Hijo ama al Padre (Juan 14:31).

Conclusión Bíblica: Ya que Dios fue manifestado en carne como el Hijo, con el propósito de traer muchos hijos a su Reino, entonces Jesús como Hijo se comportó de tal manera que nosotros entendiéramos lo que Dios espera de sus hijos. Dios desea amar a sus hijos y también desea que sus hijos lo amemos a Él.

Cuando usted concluye que por el amor mostrado entre el Padre y el Hijo hay dos personas diferentes, está actuando como si fuera un trinitario (aunque contradictoriamente usted dice aborrecer el trinitarismo). También está demostrando que no ha entendido que Dios fue manifestado en carne como un verdadero ser humano, y que por haberse manifestado en carne Él pudo expresarse SIMULTANEAMENTE como Dios y como hombre, como Padre y como Hijo.

El Señor Jesús los bendiga,
Julio César Clavijo Sierra

lunes, 13 de julio de 2009

Power Point Sobre el Bautismo

El Señor Jesucristo los bendiga.

Dando clic sobre la siguiente gráfica, podrán descargar una ilustrativa presentación en power point sobre la enseñanza bíblica del bautismo en agua en el nombre de Jesús.

domingo, 5 de julio de 2009

La Teoría del Big Bang y Nuestra Fe en Dios

Por Edwing López
En nuestro foro Pentecostales Apostólicos del Nombre, http://www.pentecostales.notlong.com/ recibimos la siguiente pregunta:

"Hemos visto que por estos días (octubre de 2008), un grupo de científicos del CERN (Centro Europeo de Investigaciones Nucleares) congregados en la frontera entre Suiza y Francia, están intentando recrear la teoría del Big Bang, por medio de una máquina llamada LHC (Gran Colisionador de Hadrones), para tratar de demostrar así el origen del universo por medio de la llamada gran explosión. Algunos están seguros de que este experimento será un éxito, mientras que otros no lo creen. ¿En caso de que aquel experimento tuviera éxito, esto podría afectar la fe cristiana y la fe hacia la Biblia?"

Estimados hermanos y amigos, reciban mi saludo en el Nombre de Jesucristo, Nombre que es sobre todo nombre. Dios manifestado en carne, Único Dios y Salvador.

La Palabra de Dios nos enseña:


"Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Hebreos 11:3).

Muy interesante la pregunta. Sabemos que el hombre ha tratado de encontrar y explicar el origen de todas las cosas fuera de la Biblia, o como llaman ellos fuera de la religión. Lo cierto es que sus descubrimientos de basan en cálculos y mediciones matemáticas en las que ellos no se ponen de acuerdo y las tratan de explicar con teorías. Las teorías son solo especulaciones, suposiciones de la mente y curiosidad del hombre. Son solamente teorías.

La teoría del Big Bang, trata de explicar el origen del Universo a partir de un gran estallido (literalmente), constituyendo el momento en que "de la nada" emerge toda la materia, es decir, el origen del Universo. Ellos dicen que la materia, hasta ese momento, era un punto de densidad infinita, que en un momento explotó generando la expansión de la materia en todas las direcciones y creando lo que conocemos como nuestro universo.

Ellos dicen que inmediatamente después del momento de la explosión, cada partícula de materia comenzó a alejarse muy rápidamente la una de las otras, de la misma manera que al inflar un globo éste va ocupando espacio expandiendo su superficie. Los físicos en su teoría han reconstruido una cronología de los supuestos hechos a partir de un 1/100 de segundo después del Big Bang. La materia lanzada por la explosión en todas las direcciones está constituida exclusivamente por partículas elementales como: Electrones, Positrones, Mesones, Bariones, Neutrinos, Fotones, y un total de 89 partículas conocidas hasta hoy.

Bueno, acabo de explicar lo que supuestamente ellos han descubierto hasta hoy para explicar el origen del Universo, pero ¿Qué de la pregunta sobre el último experimento que se está haciendo para probar que el Universo ha sido formado por sí solo y no por la obra de un Creador llamado Dios? Si los científicos tuvieran éxito: ¿Puede afectar la fe cristiana y la fe hacia la Biblia?

Si ellos aceptan que había una materia como un punto de densidad infinita que explota, y de ahí se expande esa materia en todas las direcciones formando el universo, la pregunta sería; ¿Quién puso esa materia ahí para que explotara? Tiene que haber una mano, una mente superdotada, una autoridad que creó esa materia, de la cual se formaron todas las demás cosas. ¿No es curioso que lo que los científicos tratan de explicar con sus teorías lo que la Biblia narra con detalles? En caso de que hubiera una explosión, esa explosión surgió por orden del Creador, al cual ellos tratan de negar.

Mi contestación a la pregunta de los estudiantes universitarios de que si dichos descubrimientos podrían afectar la fe cristiana y la fe hacia la Biblia, es no. NO va afectar a los que estamos cimentados en la Palabra de Dios, NO va afectar a los que hemos tenido una experiencia real con el Dios Creador de los cielos, la tierra y el universo. Es probable que afecte a los cristianos apáticos, insípidos, sin compromiso, sin disciplina espiritual, de doble ánimo e inconstantes en todos sus caminos. La Biblia dice en Santiago 1:6-8: "porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos".

Nuestra fe no esta basada en teorías, especulaciones o experimentos humanos. Nuestra fe está basada en la Palabra de Dios la cual es inspirada. "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos" (Salmos 19:1). La formación del Universo y el orden del planeta tierra, no sucedió como una casualidad. El verdadero creyente rechaza las explicaciones humanas que quieran sacar a Dios del origen de todas las cosas descubiertas por el hombre. El verdadero creyente acepta la revelación bíblica sobre el Universo y por eso se inclina a alabar al Hacedor.

El Dios de la creación se revela en la Biblia como un ser infinito y eterno, que existe por sí mismo y que es la Primera Causa de todo lo que existe. En la creación del Universo y la Tierra nunca hubo un momento en que Dios no existiera. "Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios" (Salmos 90:2). En otras palabras, Dios existió eterna e infinitamente antes de crear el universo finito. Él es anterior a todas las cosas creadas en el cielo y en la tierra. El universo fue ordenado por Dios y nuestro planeta tierra también fue ordenado por Dios.

Dios creó materia y sustancia que no tenía existencia alguna anteriormente. Vea los pasos de la creación, todo fue ordenado por el poder de su Palabra. Dios tiene derechos soberanos sobre toda la creación en virtud de ser su Creador. "En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas" (Génesis 1:1-2). Al contemplar e investigar todo el cosmos creado, vemos desde el inmenso espacio del universo la belleza y el orden de la naturaleza. No podemos menospreciar, sino admirar la majestad del Señor Dios, el Creador.

No es casualidad que el planeta tierra sea el único que tiene vida, mares, vegetación y esté ordenado. Todos los demás planetas están exactamente como estaba el planeta tierra antes de ser ordenado por Dios. Los científicos envían naves espaciales, toman fotos, recogen muestras del suelo y solo encuentran planetas desordenados y vacíos. ¿Por qué será que el planeta tierra es el único que está ordenado? La contestación es clara, la Palabra de Dios nos narra como fueron creadas todas las cosas, pero el hombre en su intento de negar a Dios y a su Palabra, quiere buscar otras explicaciones fuera de la Biblia. El resultado final de las investigaciones científicas, se conocen hoy por el nombre de teorías, sí solo teorías.

Las teorías de los científicos tratan de explicar el origen y desarrollo del universo con la suposición de que no hay ningún Creador personal y divino que hizo y formó el Universo y la Tierra. Solo pueden decir, que todo comenzó a existir por una serie de sucesos casuales que ocurrieron durante miles de millones de años. Estas conclusiones no son verdaderamente científicas. Digo esto, porque según el método científico, deben basarse todas las conclusiones en la prueba irrefutable deducida de experimentos que puedan reproducirse en cualquier laboratorio. Sin embargo, no se ha ideado ni puede idearse ningún experimento que pruebe y verifique las teorías en cuanto al origen de la materia a partir de una supuesta explosión gigantesca conocida hoy como el Big Bang.

Por último, puedo decir con mucha seguridad que las explicaciones científicas sobre el Big Bang son solo unas hipótesis sin prueba científica. Lo más curioso de todo esto, es que según ellos estas hipótesis deben de ser aceptadas por fe en sus teorías humanas. Esto es lo que están enseñando en las escuelas y universidades a los estudiantes. Digo y repito que jamás dichas teorías afectarán mi fe cristiana y mi fe en la Biblia. La fe del pueblo de Dios, está en el Señor y en su revelación inspirada, la cual afirma que Él es quien hizo todas las cosas de la nada. "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía" (Hebreos 11:3).

La Santificación

Por Edwing López
"Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas" (1 Pedro 1:2).

Paz de Cristo para todos los Pentecostales Apostólicos del Nombre de Jesús. Pueblo precioso, escogido y lavado por la sangre de Jesucristo, Único Dios Verdadero y Salvador del mundo. Hoy quiero compartir contigo un pensamiento sobre la Santificación.

La palabra santificación significa hacer santo, consagrar, separar del mundo, y apartar del pecado para tener íntima comunión con Dios y servirle con gozo. La Palabra de Dios cuando habla de santificación, se expresa en términos tales como:

"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente" (Mateo 22:37). Esto es lo que el Señor nos pide a todos los que hemos aceptado su salvación, amor ferviente. Ese amor exige una actitud en la que Dios sea tan estimado y apreciado que de veras se desee su comunión, se haga el esfuerzo por obedecerle y con sinceridad se busque su honra y voluntad en la tierra.

"Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre…" (1 Tesalonicenses 3:13). El Apóstol Pablo consideraba que sería una tragedia si al retorno de Cristo, algunos dentro de la iglesia se encontraran viviendo en pecado o en tibieza. En vista de la venida de nuestro Señor Jesucristo, hay que ser "irreprensibles en santidad" según el modelo bíblico. Es preciso entregarse de todo corazón al Señor y separarse de todo lo que le ofenda.

"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Tesalonicenses 5:23). La oración final del Apóstol Pablo para los creyentes de Tesalónica, fue que sean santificados para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

"Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Corintios 7:1). El cristiano verdadero debe apartarse por completo de toda forma impía y resistir continuamente los deseos pecaminosos del cuerpo. Hay que darle muerte a las obras pecaminosas, odiarlas cada vez más y huir de ellas.

"Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida" (1 Timoteo 1:5). La meta suprema de toda instrucción de la Palabra de Dios, no es el conocimiento bíblico en sí, sino una transformación moral interior que se expresa con amor, pureza de corazón, limpia conciencia y fe no fingida, es decir sin hipocresía. Esto lo hacemos mediante el amor que el Espíritu Santo de nuestro Señor ha derramado en nuestros corazones abundantemente y por medio de la confianza plena en la Palabra de Dios.

"Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo" (Filipenses 1:10). La palabra "sincero" significa "sin ninguna mezcla del mal"; "irreprensible" significa "que no ofende" a Dios ni a otra persona. Tal santidad debe ser la meta suprema de todos los creyentes. Estos serán "sinceros e irreprensibles" para el día del retorno de Cristo.

"Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Hablo como humano, por nuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia" (Romanos 6:1-819). El Apóstol Pablo nos dice que ya que el pecado ha sido destronado, debe oponerse resistencia constante a los esfuerzos por reanudar su dominio. Debido a que el pecado intenta reinar principalmente mediante los deseos del cuerpo, los que tienen fe en Cristo deben resistir esos deseos. Esto se puede lograr absteniéndose de satisfacer los deseos del cuerpo, negándose a poner parte del cuerpo a disposición del pecado, y ofreciendo el cuerpo y toda la personalidad como esclavos de Dios y de la justicia.

"Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe: (1 Juan 5:4). La fe que vence al mundo es la que ve las realidades eternas, conoce el poder de Dios y le ama tanto que los placeres pecaminosos del mundo, los valores seculares, las costumbres impías y el materialismo egoísta, no solo pierden su atractivo para los creyentes, sino que también ellos los contemplan con disgusto y pena. A esa actitud la Palabra de Dios le llama santificación.

Todos estos versículos nos enseñan claramente la rectitud moral de carácter santificado en la pureza, la obediencia y la conducta intachable. Los creyentes por la gracia de Dios, hemos muerto al pecado por medio de Cristo Jesús, y ahora somos libres del poder y del dominio del pecado para que vivamos en santificación. A fin de realizar la voluntad de Dios en la santificación, todos los creyentes debemos participar en la obra santificadora del Espíritu, dejando de hacer lo malo, limpiándonos de toda clase de contaminación de carne y espíritu y conservándonos limpios de la contaminación del mundo.

La verdadera santificación requiere de nosotros como creyentes, que mantengamos una íntima comunión con nuestro Señor Jesucristo. Que nos dediquemos a la oración, obedezcamos la Palabra de Dios, seamos sensibles a la presencia y cuidado de Dios, amemos la justicia y odiemos la maldad, le demos muerte al pecado, nos sometamos a la disciplina de Dios y seamos llenos del Espíritu Santo. Concientes de todas estas cosas, nos presentamos a Dios como sacrificios vivos para poder vivir cerca de Él. Llenos de su Santo Espíritu, de gracia, de pureza, de poder y de victoria para llevar una vida de santificación que agrada a Dios.