sábado, 7 de marzo de 2009

El Hombre: Un Mayordomo

Por Nuris Verona, Edison Rodríguez y Geovanis Mendoza

Bíblicamente encontramos la existencia de los dones espirituales que son impartidos a los creyentes para ser usados a lo largo de la vida cristiana y de lo cual finalmente también daremos cuenta a Dios. Ese día del ajuste de cuentas responderemos por la mala o buena administración que hayamos hecho de ese bien de Dios para con los hombres, llamados “dones espirituales”.


¿Qué es un Don?

Esta palabra en el diccionario secular significa dádiva o regalo, también es conocida como talento. Es decir, la habilidad que tiene una persona para desarrollarse de manera especial en esa área. Pero, ¿qué son los dones espirituales?

Esta expresión del griego jarismata, derivado de járis, que significa “gracia”, así entonces “carismas”, lo cual es una cualidad extraordinaria que se le atribuye a alguien y le confiere alguna superioridad de carácter ético, heroico, religioso, etc. Pero, no podemos hablar de los dones espirituales sin hablar de la gracia que como atributo inseparable de Dios, es la actitud de Él hacia el hombre.

Es la generosidad o magnanimidad de Dios hacia nosotros, seres rebeldes y pecadores. Por esto nuestra vocación cristiana en general y la vocación a un ministerio en particular, son obra de la gracia de Dios (Hechos 14:26, Romanos 1:5, 1. Corintios 3:10) y para cumplir esa vocación y/o ministerio, la gracia de Dios nos brinda los dones (gracias o carismas) particulares que necesitamos (Romanos 12:6, Efesios 4:7).

Podemos entonces afirmar por las Sagradas Escrituras que los dones espirituales son impartidos por Dios mismo.


Clasificación de los Dones Espirituales

Encontramos expedida en la Santa Biblia, una diversidad de los dones espirituales que mencionaremos a continuación.

Palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, sanidades, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, géneros de lenguas, interpretación de lenguas, apostolado, enseñanza, ayuda, administración, servicio, exhortación, repartimiento, presidencia, misericordia, evangelización, pastorado (Romanos 12:3-8, 1. Corintios 12:4-11 y 28:30, Efesios 4:7-12).

El Señor reparte a su iglesia toda esta diversidad de dones como él quiere (1. Corintios 12:11) con dos propósitos: La identificación de la iglesia (1. Corintios 12:7, 14:12, Efesios 4:7-12); la conversión de los incrédulos (1. Corintios 14:21-25). Esto significa que todos los cristianos estamos comprometidos con estos dos importantes y trascendentales tareas, ya que a todo cristiano le ha sido dado por lo menos un don. Esto lo podemos entender a través de la parábola de los talentos, donde el Señor midió, tuvo en cuenta, la capacidad de sus mayordomos y al que le dio un solo talento, fue porque vio que estaba capacitado para manejar o administrar solo uno, lo que implica, que por muy insuficientes que seamos, tenemos capacidad para administrar si quiera un don. Todos, dice la Palabra de Dios, somos administradores de los misterios de Dios y de su multiforme gracia.


Dones Naturales

Dios es el dador de todo lo que poseemos. Todo lo que el hombre tiene y es, procede de él.

La habilidad que tiene un piloto para conducir una nave aérea se la ha concedido Dios, asimismo, la habilidad de cada especialista de la salud en su área, los ingenieros, arquitectos, etc. Todas estas aptitudes han sido dadas a los hombres para que también a través de ellas glorifiquen a Dios, reconociendo lo maravilloso de las profundidades que hay en la capacidad cognoscitiva en cada humano para construir un mundo desarrollado, como el de hoy, y que toda esta destreza solo puede ser otorgada por Dios, testificando así de su eficacia infalible.

Ahora bien, existen otros dones o talentos que no son exactamente espirituales, sino que corresponden al campo natural del hombre, con los cuales también se puede glorificar, servir a Dios y aun contribuir con la salvación de muchas almas. Por ejemplo:


La Prosperidad es un Talento

Resultado de la habilidad de cotejar correctamente el manejo económico. El Señor Jesús dijo: “Vended lo que poseéis y dad limosna” (Lucas 12:33).

Primeramente recordemos que todo lo que poseemos pertenece al Señor, sin ninguna duda. En el anterior texto Él nos invita a compartir las cargas de su causa para que su obra tenga prosperidad, también contiene el consejo de negociar con lo que tenemos en materia de dinero y entregar nuestras ofrendas voluntarias con el propósito de sostener su obra para así llevar almas a Cristo.


El Habla es un Talento

Este es uno de los dones impartidos que la humanidad debería apreciar tanto, el don del habla. Debe utilizarse para proclamar la sabiduría y el maravilloso amor de Dios que se expresa principalmente en la salvación del hombre. Es un don que permite comunicar con mas proyección a las distintas esferas sociales, el poder del evangelio de Jesucristo.

Las aptitudes espirituales, mentales y físicas, la influencia, la posición social, las posesiones, los afectos, la simpatía, todos son hermosos talentos que se deben emplear en bien de la causa del maestro, para la salvación de las almas por quienes Cristo murió.

Sería más fructífero si nosotros los cristianos respondiéramos a Dios administrando correctamente los dones espirituales que nos ha dado y disponiendo también para Él los dones naturales que poseemos en función de una mayor entrega y más provechoso servicio a Dios, la iglesia sería cada vez más poderosa y avanzaría con pasos mas agigantados por todo el mundo, dando a conocer con mas pujanza este poderoso evangelio que revela el magno e inmensurable amor del Dios Todopoderoso Jesucristo.


¿Cuál Debe ser Nuestra Responsabilidad como Mayordomos de los Dones Espirituales?

Ministrarlo a los Demás

Es una de las tantas responsabilidades de los mayordomos de los dones espirituales, el ministrarlos a los demás. 1. Pedro 4:10 “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”.

Los dones, si es que hemos recibido varios, o el don, cuando solo hayamos recibido uno, debemos recordar y estar persuadidos que no nos han sido dados para enorgullecernos, sino para la edificación de la iglesia (1. Corintios 14:12). “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia”.

Por ejemplo: Si alguno ha recibido de parte de Dios el don de enseñanza, cuando lo coloque en función, la iglesia se edifica y Dios se manifiesta, de igual manera con el don que Dios te ha dado a ti.

No Descuidarlos

No debemos descuidar los dones que por la gracia del Señor Jesucristo hemos recibido, sino antes por el contrario, debemos estar agradecidos y por todos los medios valorarlos y cuidarlos. Nuestra vida debe ser una vida provista de oración, de humillación, y el clamor continuo para que el Señor Jesucristo nos ayude a perfeccionar los dones que por su infinita gracia hemos recibido.

El Señor, en su Santa Palabra nos declara al respecto. Pablo escribe al joven Timoteo en 1. Timoteo 4:14: “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición del presbiterio”.

No encontramos un texto más diciente que éste. Pareciera que el joven Timoteo hubiese entrado en un periodo de desanimo, como a todo cristiano puede pasarle, momentos en que no se tiene animo y valor para seguir adelante. Pero el Señor Jesucristo está dispuesto a ayudarnos a seguir adelante.

Debemos cuidarnos del enorgullecimiento o altivez. Debemos antes por el contrario, ser humildes más y más. Como dijéramos al comienzo: La mejor manera de cuidar un don y presentarse como un mayordomo fiel, es la continua búsqueda del rostro del Señor Jesucristo.

Mantenerlos en Actividad

Los dones no nos han sido dados para mantenerlos quietos y no usarlos. Antes por el contrario, hay que tenerlos en actividad, porque de otra manera nos estaría aconteciendo lo del mayordomo de la parábola, quien recibió un talento (don) y lo sepultó. Mateo 25:24 y 25. Por ejemplo, si usted por la gracia del Señor Jesucristo ha recibido el don de sanidad, debe visitar a los enfermos, si es el de evangelista, debe hablarle a las almas para que estas se salven.

El Señor Jesucristo nos aconseja en su bendita Palabra lo siguiente: 2. Timoteo 1:6. “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que esta en ti por la imposición de mis manos”. Así que debemos como mayordomos de los dones de Dios, avivarlos, o sea, usarlos y estar prestos a ponerlos por obra y no enterrarlos.

jueves, 5 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 4)

Por José de la Cruz Ríos
Lo que son las lenguas

1ªCor.14:22, "Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes."

"Las lenguas son por señal". ¿Señal para quién? ¿Para el creyente confirmando su "bautismo"? No. "No a los creyentes". Las lenguas no son señal para los creyentes. Cuando comprendemos este versículo puede ser que nos sintamos un poco confundidos o consternados. Tal vez es que hemos creído por mucho tiempo que las lenguas eran una señal en el creyente de que el espíritu Santo controlaba su vida de tal forma que incluso la le estaba sujeta. "Las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos". ¿Quiénes son los incrédulos? La respuesta está en 14:21-22.

1ªCor.14:21-22, "En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.

Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes."

La expresión "así que", con que se inicia el versículo 22, constituye una especie de hilo o conexión con el versículo 21, en el que Pablo cita a Is.28:11-12, pasaje que recoge un mensaje de juicio divino sobre Israel. Por tanto, en primera instancia, la referencia es de carácter histórica y concierne a los israelitas –judíos-, pero al mismo tiempo, puede ser extensiva en su aplicabilidad a la presencia entre los creyentes de Corinto, durante el culto público, de personas de otras nacionalidades, o gentiles.

De manera que, Pablo esboza aquí la respuesta a la pregunta ¿Cuándo cesarán o cesaron las lenguas? Esto trata sobre la vida controlada por el Espíritu. Veamos dos versículos para compararlos:

1ªCor.13:11, "Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño."

1ªCor.14:20, "Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar."

Es de notar que ambos versículos hablan de niñez y de madurez. Las lenguas eran por señal. Podríamos decir que lo que Pablo afirma es algo así como: "la profecía y el conocimiento estarán en la iglesia hasta el día de la perfección, cuando tengamos un conocimiento perfecto y veamos "cara a cara"; pero el don de lenguas cesará cuando su razón de ser haya desaparecido". Luego el apóstol dice: "no sean niños en el modo de pensar, crezcan, sean maduros, conozcan el motivo del don, no se queden en lo que es propio de la infancia, sino avancen hacia la madurez espiritual. Recuerden cristianos judíos, la profecía de Isaías y entiendan que ustedes son uno de los motivos por los que se da el don de lenguas".

La profecía de Joel, 2:28, nos habla de profetizar: "profetizarán" –los hijos e hijas-; nos habla de sueños: "soñarán sueños" –los ancianos-; y también nos habla de visiones: "verán visiones" –los jóvenes-. No vemos mencionado aquí el asunto de las lenguas; pero tal vez lo de hablar en otras lenguas deba asumirse como una manifestación del Espíritu Santo que está implícita en el texto profético.

Cuando leemos en Hch.2, que es el cumplimiento de lo profetizado por Joel, el evento del Pentecostés: el derramamiento del espíritu Santo, podemos notar que:

Se señala "lenguas repartidas como de fuego", lo cual se refiere a un fenómeno visual. Sobre la cabeza de cada uno se podía ver una especie de llama o flama, es decir un pequeño fuego encendido. Eso no es una "lengua hablada", sino una "lengua flameante".

También se señala que, "comenzaron a hablar en otras lenguas", lo cual se refiere a un fenómeno audible. Realmente ellos hablaron "en otras lenguas".

La gente que vino atraída por lo que allí ocurría se dan cuenta que ellos (los discípulos), sin saberlo y sin haberlo aprendido previamente, hablaban "en su propia lengua" –la de cada uno de los que llegaron para averiguar lo que pasaba- "las maravillas de Dios". De manera que, aquí "lenguas" se refiere indiscutiblemente a idiomas o dialectos que entre ellos se hablaban.Los versículos 4 al 11 de hechos 2, nos explican que esto es así al mencionar las distintas nacionalidades e idiomas o dialectos allí representados aquel día.

Hch.2:4-11, "Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo.Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.

Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que hemos nacido?Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea. En Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Africa más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios."

Ahora, veamos a que tipo de personas se refirió Pablo llamándolos "incrédulos" en 1ªCor.14:22-23:

"Así, que las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes. Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos e incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?"

Había dos tipos de "incrédulos" en Corinto: el incrédulo culto del vs.22, que conocía los profetas y sabía de la señal del juicio inminente de Dios cuando oyó a la iglesia hablar en "otras lenguas" que no conocía ni entendía; por otro lado, estaba también el incrédulo poco culto o sin ningún conocimiento, el pagano de Corinto que no tenía ningún contacto previo con la Palabra de Dios, quien al oír el fenómeno espiritual de las lenguas (ignorando absolutamente su significado o valor) calificaba a los creyentes de locos (vs.23).

Así que las lenguas, entre los corintios específicamente, debían cesar, una vez terminada la razón de su existencia. Pero la vida controlada por el Espíritu Santo, vida de amor y de fruto abundante y permanente, continúa y es asequible a cada cristiano que está a disposición de Dios.

Ef.5:18-20, "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo."


Uso equivocado de las lenguas.

Consideremos un poco más la calidad de vida que se describe en el capítulo 13 de 1ª de Corintios y observemos como Pablo la aplica a los corintios en el capítulo 14.

Comparemos las frases "el amor no tiene envidia... no es jactancioso, no se envanece... no busca lo propio..." con estas otras: "el que habla en lenguas (una lengua desconocida para el que habla) no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende..." No fue el propósito de Dios que nos dirigiéramos a El de una forma incomprensible para el que habla. Si repasamos las epístolas, examinamos todas las referencias a la oración, incluso las enseñanzas de Jesús al respecto, no hallaremos ninguna afirmación o mandamiento que sugiera siquiera la oración -o el orar- en lenguas. Sólo los creyentes carnales de Corinto lo practicaban, según lo que leemos en esta primera carta dirigida a ellos. Pablo dijo: "cuando hablo a Dios, hablo con mi entendimiento, por el Espíritu Santo".

1ªCor.14:14-15, "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento."

¡Nadie necesita saber "lenguas" para orar!


Propósito en el uso de las lenguas

Dios dio el don de lenguas para dirigirse a hombres –no a Dios. Los creyentes carnales de Corinto, envidiándose mutuamente sus dones y anhelando algo espectacular y llamativo, usaban el don como un distintivo de espiritualidad delante de los otros hermanos. Ellos hablaban en lenguas a Dios cuando debían hacerlo a la gente. Pero ellos procuraban poder decir algo así, como: "Mira, he alcanzado un nivel espiritual tan alto que hasta puedo hablar misterios al Eterno." Esa actitud correspondía al antiguo paganismo del cual habían salido. Es interesante fijarse en la fuerza, el vigor, con que Pablo se opone a esto en los versículos 3 al 5 y 9.

1ªCor.14:3-5 y 9, "Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación... Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que decís? Porque hablaréis al aire."

La particular y egoísta edificación, el deseo de ser admirado y respetado por otros no es del Espíritu Santo, porque este "no se envanece... no busca lo suyo, no es jactancioso..."El Espíritu Santo inspira la profecía (la predicación de la Palabra) que edifica, exhorta y consuela a todo el cuerpo de Cristo –la iglesia- y que todos puedan entender con facilidad. Pablo emplea una forma satírica para señalar la inconsecuencia de los creyentes corintios con el propósito del uso de las lenguas, diciendo que, lo de ellos es como un instrumento musical tan desafinado, que no puede ser reconocido; o como una corneta tan incompetente que el ejército no sabe lo que se le ordena por medio de su sonido, y, luego aplica estas ilustraciones al mal uso y abuso de las lenguas empleadas en una actitud egoísta y no como Dios quiso que fuesen. Pablo dice: "Tienen que hablar de forma tal que los entiendan, buscando la edificación de la iglesia, no la de ustedes en particular".

1ªCor.14:7-8, "Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?"


Orden para el uso de las lenguas.

¿Pero qué acerca de las ocasiones cuando había judíos y otras personas de distintas nacionalidades y lenguas o idiomas en las reuniones? Era correcto usar lenguas –hablar "en otras lenguas"-, pero no más de tres personas debían ejercer el don.

1ªCor.14:27, "Si habla alguno en lengua extraña sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete."

Además, puesto que también habría entre los asistentes al culto personas inconversas poco cultas, cuyo trasfondo cultural no les daba para la comprensión que poseían los judíos ya convertidos al evangelio, las lenguas entonces debían ser interpretadas a fin de que todos los presentes, judíos o paganos, pudiesen entender. Dios no es amigo de la confusión.La histeria, la confusión, el habla misteriosa y el comportamiento indecoroso o egoísta eran características realmente presentes y actuantes en la congregación, llena de dones espirituales, de Corinto. Pero nada de eso debe caracterizar a una comunidad de creyentes que está controlada por el Espíritu Santo y produciendo Su fruto abundante y permanente. La edificación propia debe ceder su lugar al bien comunitario cristiano dentro de la iglesia de Jesucristo y la mirada de los creyentes debe estar puesta en el señorío del Señor Jesús, no en los logros o metas personales del creyente. Es como dijera Pablo: "Ustedes andan buscando dones espectaculares, pero aquí está un camino mejor."


¿QUÉ HAS DICHO?

Iniciemos esta sección preguntando ¿por qué escribió Pablo un capítulo más sobre asuntos que ya trató en los capítulos 12 y 13?

Ya ha corregido a los corintios sobre los dones espirituales enseñando que Dios ha dado a cada uno un don o dones según Su voluntad soberana. Les ha exhortado a ocuparse de lo espiritual y ha velar por dar el fruto del Espíritu Santo y no apoyarse solo en los dones.Ahora les recuerda que las lenguas cesarían una vez cumplida su razón de ser (1ªCor.14:21-22).El uso equivocado del don de lenguas constituye una señal inequívoca de la inmadurez de una iglesia (13:11 y 14:20). También es señal del juicio que habría de venir sobre la nación de Israel por su rebeldía y desobediencia.

Los creyentes de Corinto estaban tan obsesionados por una señal pasajera que descuidaban sus responsabilidades en el lugar y el momento en que Dios los había colocado.Pablo quiere estar bien seguro de que los corintios creyentes entendían lo que él trataba de decirles y por esa razón escribe el contenido de lo que para nosotros es el capítulo 14 de 1ª de Corintios.

El capítulo comienza con palabras que se usan en el capítulo 12: "dones espirituales". Aquí Pablo les dice: "Seguid el amor y buscad lo espiritual..." En este capítulo 14 se va a desarrollar el tema de la vida espiritual con el fruto del Espíritu Santo que es el amor.

La profecía, tal como el apóstol Pablo usa el término, no es algo que esté limitado a ciertas personas, muy especiales, de la iglesia. Eso es claro en el versículo 31:

"Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados." (1ªCor.14:31)

Los resultados de la profecía se pueden ver en el versículo 3: "edificación, exhortación y consolación"; los cuales contrastan con la inutilidad de las lenguas que "nadie entiende". En realidad, lo que Pablo presenta aquí es una comparación numérica entre las lenguas y la profecía, lo cual es bien interesante.

1ªCor.14:18-19, "Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida."

Debemos tomar en cuenta que diez mil era el número de mayor valor entre los griegos de entonces, número de valor infinito, lo cual nos permite parafrasear un poco la comparación de Pablo y decir: "... que infinitas palabras en lengua desconocida".

Aquí se coloca la profecía en primer lugar de la lista de dones del Espíritu Santo deseables por los creyentes y las lenguas al final. La razón es obvia; la predicación (que es a lo que se refiere la profecía) se puede entender, las lenguas no. La predicación (profecía) edifica, anima y estimula; las lenguas atraían la atención hacia el que las hablaba.

1ªCor.14:4, "El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia."

La predicación produce convicción en el pecador; las lenguas muchas veces llevan al ridículo.

1ªCor.14:23-25, "Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado;lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros."


Algunas preguntas surgen en este punto.

1. ¿No dijo Pablo que él hablaba en lenguas más que todos los creyentes corintios? Sí (vs.18, "... hablo en lenguas más que todos vosotros"), pero él era un apóstol, usado por Dios para proclamar el mensaje a Su pueblo. En todas las ocasiones en que se habló en lenguas, según lo registra el libro de Los Hechos, había judíos presentes y por lo menos uno de los apóstoles. El caso de los hermanos corintios es que ellos usaban los dones de Dios como una especie de "juguete", no como la advertencia para Israel que primariamente indicaba su manifestación. No podemos especular sobre la frecuencia con que Pablo usó el don de lenguas, excepto decir que probablemente él debió ejercer ese don siempre que el lugar y el momento eran propicios para hacerlo. Las lenguas, empleadas adecuadamente en los días de Pablo, no guardan ninguna relación con lo que hoy se pretende hacer ver o fomentar como siendo el mismo don.

2. ¿No dijo Pablo que deseaba que todos hablasen en lenguas? Sí (vs.5, "... quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas..."), pero debemos recordar de nuevo el momento y el propósito. Allí estaba todavía Israel; y aún así, Pablo prefiere la predicación (profecía): "... pero más que profeticéis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación." (vs.5). Debe leerse todo el versículo, ¡no sólo una parte!

3. ¿No fomentó Pablo el uso de las lenguas en la oración personal? Absolutamente no. Lo que el apóstol dice en el versículo 15, que es el que generalmente se cita para dar apoyo a esta teoría, es que él oraba a la vez con el entendimiento y con el espíritu. Eso es como la adoración a que Jesús hizo referencia en su diálogo con la mujer samaritana: "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren." (Jn.4:24). El "entendimiento" y el "espíritu" no están separados, siempre van juntos. Cuando Pablo oraba entendía lo que decía en su oración y él calificó como mejor esta manera de orar que el hacerlo en lenguas: "Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto" (vs.14). Algunos pretender "probar" la oración personal en lenguas con base en Rom.8:26, "Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles." No es correcto interpretar "gemidos indecibles" como "orar en lenguas"; lo que significa la expresión "gemidos indecibles" es que no se pueden pronunciar, son sublimes.

4. ¿No existe diferencia entre las lenguas habladas en Los Hechos y las de la iglesia de Corinto? Según la Escritura, no. Solo una palabra es utilizada en todos estos casos, "glosolalia", que significa "idioma usado por los habitantes del mundo". Los más importantes diccionarios griegos no bíblicos emplean "glosolalia" en relación con un idioma conocido. Algunos teólogos presuponiendo que los creyentes corintios hablaban en un estado extático (de éxtasis), hicieron tal diferencia. Ni el idioma ni el uso bíblico apoyan esa idea. La iglesia primitiva hablaba en lenguas que eran reconocidas por los demás; si así no fuera, la amonestación a Israel sería sin efecto alguno. Ningún judío hubiese considerado el hablar extático (en lenguas) como señal de cumplimiento de la profecía de Isaías (Is.28:11-12. 1ªCor.14:21, "En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aún así me oirán, dice el Señor.")

5. ¿No habla este pasaje de lenguas angelicales? La referencia está en 1ªCor.13:1, "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas..." Realmente, desde el punto de vista gramatical, estas lenguas a que Pablo se refiere en el texto citado son puramente hipotéticas; además, hasta donde se puede ver en La Biblia, siempre que los ángeles hablaron lo hicieron en el lenguaje o idioma de los hombres a quienes se dirigieron. Aquí jamás se está dando apoyo a un "idioma celestial". El versículo nos indica un modo de hablar perfectamente comprensible.


Podemos resumir lo dicho acerca del contenido del capítulo 14 de 1ª de Corintios, señalando las siguientes verdades:

1. Las lenguas en el sentido estrictamente bíblico constituían la capacidad sobrenatural para hablar en idiomas conocidos aunque no eran previamente conocidos por el que hablaba. De modo que no se trataba de una palabrería o lenguaje extático.

2. Las lenguas constituían una señal especial que indicaba continuidad de la Palabra profética de Dios ante el Israel rebelde e incrédulo.

3. Con respecto de Israel, las lenguas han cumplido su real propósito.

4. La fascinación que los creyentes corintios sentían por las lenguas los conducían a centrar su mayor atención en el uso que una cualquier persona hiciese de ellas, lo cual consecuentemente los llevó a darle una mala utilización al don que les impedía edificarse mutuamente, abandonando la vida espiritual del cuerpo de Cristo –la iglesia- y fracasando en su tarea de testificar con eficacia permanente en la ciudad. Se puede concluir que lo de los corintios fue toda una catástrofe.

José de la Cruz Ríos
Pastor

miércoles, 4 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 3)

Por José de la Cruz Ríos
Cuando el Amor Tiene el Control

El capítulo 12 de 1ª de Corintios finaliza con la afirmación del apóstol Pablo acerca de que no todos los creyentes poseen el mismo don.

1ªCor.12:29-30, ¿"Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?

Dios concedió los dones según Su voluntad. La recepción de un don espiritual no es resultado de muchas oraciones, ayunos, lágrimas o sacrificios por parte del receptor, sino que es un don de gracia para el beneficio del Cuerpo de Cristo y se recibe porque Dios lo da soberanamente "repartiendo como El ha querido".

1ªCor.12:12-13 y 28-30, "Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu... Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?"

Todo creyente habrá de tener por lo menos un don.

1ªCor.12:7-11, "Pero a cada uno le es dada la manifestación del espíritu para provecho.Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según mismo Espíritu; A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere."

El problema de los creyentes en Corinto era que ellos no se contentaban con descubrir y desarrollar sus dones; buscaban dones que llamaran la atención y despertaran la admiración, actitud que Pablo describe en el versículo 31 del capítulo 12: "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente."

¡La conmoción que debió producir esto entre los miembros de la iglesia local de Corinto tuvo que ser grande! ¿Qué podía ser mejor que ejercitar el don de lenguas, de profecía o de sanidad? Son las preguntas y afirmaciones que se suscitan sin dificultad alguna al considerar las reacciones de ellos el día que oyeron por primera vez la lectura de esta carta.

Es muy importante recordar que el capítulo 13 de 1ª de Corintios no figura solo: no es una isla ni un paréntesis aquí. No es una simple descripción hermosa del amor. Se trata del centro de la enseñanza de Pablo sobre la vida espiritual y es absolutamente vital para comprender la verdad expuesta en los capítulos 12 al 14. Los tres capítulos, 12, 13 y 14, constituyen una unidad textual.Aquí tenemos la genuina vida espiritual, una vida controlada por el fruto del espíritu Santo, no por los dones, aunque estos también provienen del o por el Espíritu Santo. Pablo usa el don inicial –que lo abarca todo- el amor, como norma. Una vida controlada por el Espíritu Santo evidencia el fruto del Espíritu; y lo primero, o el primer elemento del fruto del Espíritu Santo, es el amor. El fruto en su totalidad –con todos sus elementos que lo constituyen- está expuesto o descrito en la carta a los gálatas.

Gál.5:22-23, "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."

Debe notarse que el amor está en primer lugar y se puede ver con facilidad que, cuando este amor de Dios tiene el control, habrá gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y el resto del fruto del Espíritu. Por eso Pablo usa el amor –parte del fruto del Espíritu- para describir la vida controlada por el espíritu Santo.

En 1ªCor.13:1-3, el ejercicio de los dones desprovisto de ese elemento del fruto del Espíritu Santo es descrito como inútil. Lenguas, profecía, conocimiento, fe, misericordia e incluso el mayor auto sacrificio son un cero a la izquierda cuando la vida no lleva fruto espiritual. Debe notarse atentamente que pablo dice que se puede poseer dones pero carecer de genuina espiritualidad. Es que los dones espirituales y la espiritualidad no son sinónimos. Además, Pablo expone claramente que los dones espirituales no producen espiritualidad. Eso lo ilustró señalando el bajo nivel de vida espiritual de los corintios, quienes tenían todos los dones.

En 1ªCor.13:4, Pablo pasa del sentido negativo de los primeros tres versículos a lo positivo y prosigue describiendo la calidad de vida que surgirá cuando el creyente esté controlado por el fruto del Espíritu Santo.

1ªCor.13:4, "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;"

El amor es como un fuego que se extiende. No se detiene. No es intermitente. Es bondadoso. El amor no tiene envidia de los dones de otros. Podríamos resumir en una frase, con la ilustración de 1ªCor.12:15-16, diciendo que la actitud de los creyentes corintios era bien ridícula. ¿Acaso la oreja dejará de ser oreja y de pertenecer al cuerpo sólo porque no es ojo?El amor no busca lo suyo propio, "no se envanece, no es jactancioso".

De nuevo Pablo vuelve a esa actitud provocada por el deseo de edificación personal. Antes el apóstol ha manifestado a los corintios creyentes que su principal preocupación debería ser "el cuerpo", el conjunto, no el deseo individual de cada miembro: "para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros." (1ªCor.12:25).

Luego el apóstol manifiesta su desaprobación del uso de las lenguas espirituales como un instrumento por el cual se procuraba la edificación particular, unipersonal, en detrimento de todos los demás miembros de la congregación y obviamente de la unidad de la iglesia local, y ensalza la profecía porque ésta produce el consuelo y la edificación de todos:

1ªCor.14:1-4, "Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación."El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia."

Los creyentes corintios vivían orgullosos de sus dones, pero, parece que no caían en la cuenta que el amor no se comporta de forma indecorosa. No es indecoroso ni está fuera de control. No da lugar a lo impropio. Si unimos esto a lo que se ha dicho sobre el control que ejercía sobre ellos el paganismo del cual habían salido (12:2), resultará una amonestación poderosa. Dios no es autor de confusión: "pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz –orden. (1ªCor.14:33), o de comportamientos indebidos; y, cuando esto se presenta no es de procedencia del Espíritu Santo.Ahora, en 1ªCor.13:8-12, tenemos algo así como la clave del pensamiento del apóstol, si seguimos la línea de su lógica, porque notamos que desaparece la confusión relativa a las lenguas, a la profecía y al don de sabiduría. Los creyentes corintios estaban bastante distanciados de la meta: cumplir los propósitos de Dios respeto de este don y lo usaban como una especie de "juguete" atractivo y placentero. Pero, ahora Pablo va a colocar las cosas en su sitio de una vez por todas.


La temporalidad de los dones.

"El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará." (1ªCor.13:8). El verbo "cesar", aquí denota una acción de giro gramatical completo. Las lenguas cesarán en y por sí mismas. Es lo mismo con respecto a "las profecías" y a "la ciencia".

Contrariamente a lo que generalmente se piensa, Pablo no está aquí equiparando la profecía, las lenguas y la ciencia en cuanto a su final, pues, no se acaban todas al mismo tiempo. Se oye decir cosas como: «Si las lenguas se acaban también debe acabarse la ciencia. Pero vemos que la ciencia aun permanece; por lo tanto las lenguas deben permanecer también.» Ese tipo de afirmaciones demuestran ignorancia acerca de lo que Pablo dijo. Lejos de unir las lenguas, la profecía y la ciencia, el uso del verbo en sus dos formas, lo que hace es separar las lenguas de los otros dos dones. Es que no se trata de dones conexos y por lo tanto interdependientes. Pero cada uno tiene un tiempo, durante el cual cumple el propósito para el que Dios lo ha dado a Su Iglesia; y luego, "cesará". No es que pierde valor, sino operatividad.

La pregunta entonces, debe ser ¿cuándo acabarán las profecías y la ciencia? La respuesta se halla al seguir el uso lógico de la expresión "en parte".

1ªCor.13:9-10, "Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará."

¿Qué es eso de "en parte"? La ciencia y la profecía. Por tanto, Pablo dice que cuando llegue la perfección, la ciencia y la profecía acabarán. ¿Cuándo será esto? El versículo 12 nos da la respuesta.

1ªCor.13:12, "Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido."

Nuestra profecía es "en parte". La perfección que motiva el final de esa ciencia y profecía parciales se dará el día cuando la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, esté por fin madura y completa.

Ef.4:1-16, "Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas de error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor."

la cabeza de la Iglesia es Jesucristo y él posee un conocimiento perfecto. Hasta entonces permanecen "en parte", el don de la palabra de sabiduría y el de profecía.

1ªCor.12:27, "Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular."

"En particular", para que usen los dones que Dios ha concedido a cada uno.

Observemos que Pablo, después que ya ha afirmado que las lenguas cesarán (13:8), no se ocupa más de este don. ¿Cuándo acabarán las lenguas? La respuesta apenas está insinuada en este pasaje. La respuesta final está reservada por el apóstol para el versículo 22 del capítulo 14.

martes, 3 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 2)

Por José de la Cruz Ríos
La Corrección del Espíritu Santo

Dos preguntas formulan los corintios a pablo en esta primera carta: ¿Debemos casarnos o es más espiritual permanecer solteros? Y, ¿es incorrecto comer la carne procedente del templo de Afrodita?

La respuesta a la primera pregunta la encontramos en el capítulo 7. La segunda es respondida en el capítulo 8. De modo que, las dudas de los corintios respecto a estos dos asuntos son cubiertas en sólo esos dos capítulos; pero el apóstol fue mucho más allá de eso.

Pablo aprovechó la ocasión para poner al descubierto y corregir problemas importantes: la inmadurez de ellos, la mala y pobre actitud de ellos frente al apostolado –y el ministerio en general-, sus normas morales tan decadentes y sus abusos respecto de la Cena del Señor. De ahí que, el capítulo 12 se inicia con la frase: "Ahora bien, acerca de las cosas espirituales".

"No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales." (vs.1.)

El apóstol va a corregir a la iglesia en el área de lo espiritual, como si en los anteriores capítulos los hubiese estado corrigiendo en lo concerniente a lo carnal. Así nos ubicamos en la base misma de los problemas de los creyentes corintios, la falta de una verdadera espiritualidad evidenciada por su anormal preocupación por los dones.

Los vs.1-3, son fundamentales. "No quiero, hermanos, que ignoréis". Su ignorancia no era acerca de la posesión de los dones, sino acerca del verdadero propósito de los mismos. Ellos poseían ya todos los dones (vs.7, "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.")En el vs.2, leemos: "Sabéis que cuando erais gentiles –idólatras- se os extraviaba llevándoos, como se os levaba, a los ídolos mudos." Esta es una afirmación muy interesante, pues, describe a los adoradores que estaban fuera de sí, en un estado extático, de éxtasis. Los historiadores de las religiones griegas de misterios describen a los adeptos de estas religiones como atrapados en una histeria emocional, revolcándose y cayendo al suelo, balbuceando ininteligiblemente de forma extática.

Platón refirió estas escenas. También Virgilio, quien vivió y escribió inmediatamente antes de Cristo.- Y Pablo ahora dice: "Así actuabais cuando erais idólatras; pero ahora no debe ser así.""Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas... Pero hágase todo decentemente y con orden." (1ªCor.14:32 y 40)

Dicho con otras palabras: "El Espíritu Santo no hace lo que hace vuestra adoración idólatra."

Lo que dice el vs.3, es vital: "Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo."

¿Qué significa esto? No es que una persona no regenerada no pueda pronunciar frases como "Jesús, el Señor". El Señor Jesús Mismo se refirió a esto en Mat.7:21-23, afirmando que el día del juicio de las naciones muchos desconocidos por El le llamarán "Señor."

Aquí no se habla de la repetición automática de una frase; se está enfatizando la soberanía del Señor Jesucristo.

Jesús dijo que el Espíritu Santo no hablaría de o por Sí Mismo: Jn.16:13. "... no hablará por su propia cuenta..." Es decir, hablaría –o inspiraría a hablar- siempre de Jesús, de Su mensaje, de Su obra: vs.14, "El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber." Aquí se puede ver que Jesús y el Espíritu Santo son Uno Mismo, no dos entidades distintas e independientes. Vs.15, "Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber." Aquí se ve la unicidad: Jesús, el Espíritu Santo, y el Padre son Uno y El Mismo.

Por eso el Espíritu Santo siempre exalta a Jesús. Pablo dice, entonces: "Nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo." (1ªCor.12:3). Por tanto, cualquier movimiento, maestro o enseñanza que sobre-exalte al Espíritu Santo como persona divina distinta a Jesús y al Padre no está inspirado o inspirada por El. La obra del Espíritu Santo no añade nada a la obra de la salvación realizada por Jesús en el Calvario, porque la obra del Calvario es completa: somos salvos por la fe en Cristo Jesús, Quien murió en la cruz por nuestros pecados. La obra del Espíritu Santo en la vida del creyente exalta a Jesús como el Señor sobre la vida de uno.

En el mismo versículo, Pablo recuerda a la iglesia que el Espíritu Santo nunca menospreciará a Jesús o Su obra. A veces se expresan frases tales como: "... pero para ser cristiano completo necesitas recibir el Espíritu (Santo)"; o, "... Cristo inicia la obra de la salvación, pero el Espíritu (Santo) es el que la completa." Son expresiones que ciertamente requieren de creer que el Espíritu Santo es una fuerza personal independiente: una real persona distinta, que es la idea trinitarista. Eso es herejía, que no es tan nueva, sino que se remonta a los primeros años de vida de la iglesia cristiana.

Col.1:18-19, "y él (Cristo) es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en é habitase toda plenitud".

De manera que Pablo, en los versículos iniciales del capítulo 12 de 1ª de Corintios, establece cuatro principios básicos:

1. Dios quiere que sus hijos se ocupen de la totalidad de la vida espiritual y no únicamente de los dones espirituales.

2. Dios no quiere que sus hijos ignoren el verdadero propósito de los dones espirituales que El les ha dado.

3. Cuando el Espíritu Santo está controlando realmente a un creyente, éste no se extraviará ni estará fuera de sí como estaban –y están- los idólatras.

4. El Espíritu Santo no se exalta a Sí Mismo sino a Jesucristo como El Señor; no menosprecia a Jesús ni a Su obra.

Establecidos estos principios, Pablo pasa a hablar ahora del origen de los dones; y, es en el vs.4, que usa por primera vez la palabra traducida "dones".

Explicando el término "don".

Tenemos varias palabras griegas, sinónimas o afines, relativas o referidas al término "don", para comprender el uso que se le da en este texto:

DÖMA: se usa en el Nuevo Testamento para destacar particularmente el concreto del "don"; como en Mt.7:11, "... buenas dádivas... buenas cosas..."; en Lc.11:13, se refiere al espíritu Santo, "... vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo..."; en Ef.4:8, se cita el Sal.68:18, "... y dio dones a los hombres."; en Filip.4:17, tiene la connotación de la fructificación del creyente, "... busco fruto que abunde en vuestra cuenta."

DÖREA: para denotar un "don" libre, enfatizando su carácter de gratuito, que en el Nuevo testamento es aplicado tal sentido a un don espiritual o sobrenatural; como en Jn.4:10, "... el don de Dios...", igual en Hch.8:20, referido claramente al don del Espíritu Santo (Hch.11:17 y también Rom.5:15); en 2ªCor.9:15, es el "... don inefable..." de Dios; en Ef.3:7, "... el don de la gracia de Dios..."; en Heb.6:4, "... don celestial..."; en Ef.4:7, el "... don de Cristo."; Rom.5:17, el "... don de la justicia." Todo referido al Espíritu Santo.

DÖREMA: que es "don" en Sant.1:17, "... don perfecto..." en el sentido de lo que es dado, es decir el acto de "dar", una "dádiva".

DÖRON: es el que generalmente se usa para un don; posee el sentido de dar y se aplica a los dones que son como una expresión de honor, como en Mt.2:11, "... le ofrecieron presentes (dones)..."; en Mt.15:5, es "... ofrenda a Dios...", igual en Mc.7:11 y Lc.21:1 y 4, por ejemplo; en Ef.2:8, es "... don de Dios", referido a la salvación por gracia; y en Ap.11:10, es "... regalos...", referido al gozo festivo que celebra una victoria, por ejemplo.

ENKRATEUOMAI: usado en relación con el concepto de fuerza o poder, y que en 1ªCor.7:9, es aplicado a la ausencia en un creyente del "... don de continencia...", una facultad del alma; en 1ªCor.9:25, se refiere a abstinencia, "... de todo se abstiene...", indicando una resolución de la voluntad para lograr algo.

PNEUMA: traducida "dones" en 1ªCor.14:12, literalmente es "espíritus".

CHÄRISMA: es un don de gracia o que involucra gracia de parte de Dios como Dador, y se usa para señalar Su libre don a los pecadores en Rom.5:15-16, 6:23 y 11:29; para hacer notar Sus dones a los creyentes por la operación de Su Santo Espíritu en la iglesia, como en Rom.12:6-8 "... teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada...", 1ªCor.1:7 todos los dones "... nada os falta en ningún don...", 12:4, 9, 28, 30-31 "... diversidad de dones... dones... don... dones... los dones mejores", 1ªTim.4:14 "... el don que hay en ti...", 2ªTim.1:6 el "... don de Dios que está en ti...", 1ªPed.4:10 "... el don..."; lo que es impartido por medio de la instrucción, como en Rom.1:11 "... para comunicaros algún don espiritual..."; acerca del don natural de la continencia, debido a la gracia de Dios como Creador, como en 1ªCor.7:7 "... cada uno tiene su propio don de Dios..."; "el don concedido... por medio de muchos.", que se refiere a la oración de los hermanos en la fe por su ministro, pastor o apóstol, cuando esta es respondida por Dios, según 2ªCor.1:11.


Origen de los dones.

El tema del origen de los dones espirituales comprende el pasaje del capítulo 12:4-11, y lo primero que hace Pablo es describir la diversidad de los dones: "diversidad de dones" (vs.4), "diversidad de ministerios" (vs.5), "diversidad de operaciones" (vs.6). Enseguida describe la unidad de los dones, por su procedencia: "a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu" (vs.7), "por el mismo Espíritu" (vs...8-9), "uno y el mismo Espíritu" (vs.11). Por esa razón, en la medida que yo utilizo mi don tal como Dios lo diseñó, promuevo la unidad entre los creyentes y no la división. Aquí está la respuesta a uno de los problemas de los corintios, la división. Los auténticos dones espirituales, usados como Dios quiere, unen a los creyentes, no los separan.

El vs.7, nos confronta con una gran verdad: "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho." Si comparamos esto con los vs...11, 18 y 28, veremos que todo creyente posee su don o dones, los cuales han sido concedidos de forma soberana por Dios.

1ªCor.12:12-13, "Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu."

El egoísmo de los creyentes corintios los llevaba a buscar dones espectaculares que llamaran la atención, que gratificaran su yo, cuando Dios ya les había dado los dones que El quería que tuviesen. Ningún creyente debe ignorar nada acerca de los dones, porque ya estos han sido dados en la iglesia. Ahora el creyente es responsable de descubrirlos, desarrollarlos y usarlos.Desde el vs.12 y hasta el vs.27, Pablo emplea el cuerpo humano como ilustración del Cuerpo de Cristo, el cual se origina con el nacimiento (vs.13) y encuentra la unidad en la multiplicidad y el ejercicio de los dones (vs.14). Cada miembro tiene una función específica (vs.15) pero se benefician todos los miembros (vs...25-26). Dios es el Creador que lo ha diseñado y El sólo determina qué lugar y función tendrán los miembros (vs..18, 24 y 28).

Aquí Pablo traza un cuadro burlesco de aquellos miembros menos admirados que pretenden serlo más.

1ªCor.12:21, "Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros."

Imaginemos que una oreja diga: «Nunca nadie me mira con atención comentando mi hermosura como lo hacen con los ojos. Yo quiero ser ojo» ¡Eso es ridículo! Dios la hizo oreja y la ubicó en la parte lateral de la cabeza. Si lograra convertirse en ojo, el cuerpo se vería en dificultades a causa de la disminución del oído, y molesto por tener tres ojos.

Pero, ¿cuál es la clave de lo que Pablo está explicando aquí? En los vs...28-30, se aplica la ilustración del apóstol: Dios ha repartido dones soberanamente y ha colocado a cada creyente provisto de un don donde El ha dispuesto y no según nuestro deseo o voluntad. Las preguntas de Pablo, "¿son todos... hacen todos?" exigen un "no" cada vez. No todos son apóstoles ni maestros ni profetas, o hacedores de milagros. No todos tienen el don de sanidad, de lenguas o de interpretación. Cuando pensamos en la afirmación de Pablo acerca de que los dones ya han sido dados, y unimos esto con la observación de que no cada creyente tiene el mismo don, entonces veremos cuán contraria es a las Escrituras el concepto de que todos los creyentes deben buscar el don de lenguas.

Este era el problema de los corintios. Buscaban dones espectaculares, que llamaran la atención, y especialmente el don de lenguas. Es de esto que habla Pablo en el vs.31 de 1ªCor.12, que realmente es parte del capítulo 13.


1ªCor.12:31, "Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente." –mejor.

Podríamos decir que Pablo a afirmado lo siguiente: "Dios ha dado los dones de acuerdo con Su voluntad, y no todos tienen el mismo don; todos los dones deben usarse en beneficio del cuerpo y no para la edificación de un solo miembro". Pero ahora, en este versículo, como es traducido normalmente, manda buscar "los dones mejores". La verdad es que nadie se conformaría con menos. Al fin y al cabo, la tendencia generalizada es la de buscar dones que sean llamativos.

Uno de Pastor nota con cierta facilidad que nadie piensa en iniciar un movimiento "de ayuda" o un movimiento "para dar" o un movimiento "para mostrar misericordia"; sin embargo, esos son dones del Espíritu Santo como lo son "las lenguas" y "la sanidad", los cuales casi siempre son asociados a "movimientos espirituales". ¿Por qué será esto? ¿Será acaso que estos dones no resultan tan satisfactorios para el ego? ¿Será que nadie se siente bendecido por medio del ejercicio de uno de estos dones? ¿O será que no son tan dramáticos ni sensacionales como los "otros dones"?

La verdad es que Pablo no tenía ningún problema porque los corintios sobre-enfatizaran los dones "menores". (Si se hace discriminación entre los dones, dando a unos mayor valor que a otros, lógicamente habrá "dones mayores" o "superiores" o "mejores", y "dones menores" o "inferiores" o "peores").

La cultura religiosa de los corintios daba una gran consideración al "hablar en trance" (lenguas) como señal de estar bien introducidos o consagrados en las religiones paganas o de misterios.

De modo que eso hace claro, por vía de contraste, que los creyentes de Corinto usaban mal el don de lenguas, pues lo hacían para lograr los mismos resultados.

Así que, este versículo, realmente no constituye un mandato, sino más bien es la declaración de un hecho: "pero yo os voy a mostrar algo mejor".

A la palabra "procurad" (gr. zelao) comúnmente se le da una connotación mala, un sentido de búsqueda en provecho particular o exclusivo –unipersonal- egoísta. Eso es lo que Pablo está corrigiendo. De la misma manera el modo gramatical del indicativo es más fuerte que el imperativo. Y lo más importante, el versículo así interpretado –en el modo indicativo- encaja perfectamente con el contexto general. Aquí es absolutamente necesario hacer esta exégesis al texto a fin de lograr su correcta o mejor comprensión.

Ahora, si estos argumentos se toman aisladamente unos de los otros no podrán conducirnos a ninguna conclusión, pero cuando se unen constituyen una explicación decisiva.

De manera que lo que Pablo escribe es la declaración de un hecho (en indicativo), no un mandamiento (en imperativo) que señala el problema de los creyentes corintios y de muchos creyentes hoy día, el egoísmo y la búsqueda de los dones para provecho personal.

Pero, el apóstol dice: "Les enseñaré ahora un camino mejor, -más excelente".

lunes, 2 de marzo de 2009

Los Dones del Espíritu Santo (Parte 1)

Por José de la Cruz Ríos
INTRODUCCION

Cuando Pablo entró en Corinto, se encontró con una de las ciudades más conocidas de su mundo. Corinto era un centro comercial, religioso, cultural y también de vicio, siendo así muy representativo de nuestra actual civilización.

Se dice que las cartas a los corintios son los libros del Nuevo Testamento que mejor aplican a la segunda mitad del siglo XX en adelante y con sobradas razones.

Pero no era únicamente la ciudad la que guardaba una semejanza trágica con nuestra civilización; también la iglesia de Corinto reflejaba en buena parte las características de la cristiandad de hoy. Jesús dijo dos cosas que debía ser la iglesia en este mundo: "sal" y "luz". La sal que interrumpe o impide el proceso de corrupción y la luz que disipa las tinieblas.

"Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." (Mat.5:13-16)

Jesús explicó que cuando la sal pierde su sabor no sirve ya para nada y la luz escondida no impide la oscuridad. La iglesia de Corinto, no solo se abstenía de refrenar el mal, sino que se contaminaba con él. No proporcionaba luz, sino que estaba en oscuridad. La ciudad de Corinto –su medio, sus vicios, el estilo y filosofía de vida de sus habitantes- afectaba negativamente a la iglesia local. ¡Pero el propósito de Dios era que la iglesia local influenciara en la ciudad!

Pablo llegó a Corinto como cien años después que Julio César hubiese reconstruido la ciudad de una destrucción anterior. Esta era ahora una ciudad nueva que había experimentado un crecimiento y prosperidad muy grandes. Era la capital provincial de Acaya, ubicada en la estrecha franja de tierra entre los puertos de Cencreas y Lequeo. Era muy cosmopolita, pues, recibía viajeros –forasteros, comerciantes- de todas partes del mundo. Además de ser un puerto marítimo importante, también constituía un punto intermedio, obligado, entre Grecia y el Peloponesio. Todo el tráfico militar y comercial del norte y del sur pasaba por Corinto.

Consecuentemente en Corinto florecía la riqueza. La mención que hace Pablo de "oro, plata y piedras preciosas" en 1ªCor.3:12, es para ilustrarles a los creyentes corintios con algo que les era familiar. A solo 16 Kms., de Corinto se celebraban los Juegos Istmicos cada cuatro años. Era el más espléndido y concurrido festival de los griegos. Sus preparativos duraban meses y acudían delegaciones y atletas de todas partes; las competiciones más importantes eran carreras pedestres y la lucha libre. Pablo se refiere a esto en 1ªCor.9:24-27.

La acrópolis dominaba la ciudad desde un lugar alto y como que el edificio controlaba la vida de sus habitantes. Allí estaba el templo de afrodita, la diosa del amor y la fertilidad. Mil sacerdotisas ejercían el oficio de la prostitución como parte del culto a esa divinidad. Corinto era una ciudad orientada hacia el vicio. Había en ella hombres prostituídos, quienes con su cabellera larga componían una escena muy corriente en las calles constituyendo el trasfondo del comentario del apóstol Pablo de 1ªCor.11:14, acerca de lo deshonroso que es para un varón dejarse crecer el cabello.

Pablo pasó de Atenas a Corinto, centro de prosperidad, del deporte, de la política y de la inmoralidad. Eso no le produjo el mejor estado de ánimo. Acababa de estar en Atenas donde su experiencia fue bien desalentadora y ahora está en Corinto donde deberá enfrentar más problemas. El Señor tuvo que confortarlo asegurándole Su Presencia y protección a través de una visión.

"el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla y no calles, porque yo estoy contigo y nadie pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad." (Hch.18:9-10)

Las primeras personas con quienes Pablo se contactó en Corinto fueron un matrimonio, Aquila y Priscila, quienes habían arribado a la ciudad a causa de la expulsión de judíos de Roma por edicto de Claudio César. Como hacían tiendas, al igual que Pablo, eso facilitó las cosas, de modo que el apóstol pasó a convivir en la misma casa con ellos.

Poco después, Silas y Timoteo, que habían estado en Macedonia, se unieron al grupo y juntamente con Pablo presentaban el evangelio de Jesucristo cada sábado en la sinagoga. Se convirtieron dos hombres influyentes, Justo, vecino de ellos, y Crispo, el principal de la sinagoga. De esa manera se estableció una iglesia neotestamentaria, la cual incluía hombres y mujeres, judíos y gentiles, esclavos, libertos y señores, constituyendo una amalgama de las distintas clases de ciudadanos de Corinto. De eso habla Pablo en 1ªCor.126-31 y 6:9-11.

Alrededor de dos años pasó Pablo en Corinto, enseñando, predicando y organizando la iglesia local. Luego se trasladó a Efeso donde permaneció como tres años. Fue allí donde recibió cartas de los hermanos corintios pidiéndole consejo referente al matrimonio, a los alimentos –la carne- ofrecida a los ídolos en el templo y noticias desalentadoras sobre la situación de la iglesia en Corinto. Para contrarrestar tanto esas corrientes de pensamiento como para responder a las preguntas de los hermanos, el apóstol escribió la primera carta a los corintios.

Primera de Corintios es una carta de enojo, sátira, reprensión, corrección e instrucción. Fue dirigida a una congregación que había sido establecida sobre los mejores cimientos y que había disfrutado de la mejor enseñanza y ejemplos, Imaginemos que oportunidad maravillosa había vivido Corinto con una comunidad de testigos llenos del Espíritu Santo y fundada sobre la seguridad que produce el hecho poderoso de la resurrección de Jesús el Cristo. ¡Pero lastimosamente esa iglesia local fracasó! En lugar de victoria hubo tragedia. En vez de testimonio poderoso hubo deshonra.

"Ciertamente, se oye que hay entre vosotros inmoralidad sexual, y una inmoralidad tal que ni aun entre los gentiles se tolera; tanto, que hay quien tiene la esposa de su padre." (1ªCor.5:1)

En vez de evangelización, hubo un merecido ridículo.

"De manera que, si toda la iglesia se reúne en un lugar y todos hablan en lenguas, y entran indoctos o no creyentes, ¿no dirán que estáis locos?" (1ªCor.14:23)


El fenómeno del corintianismo.

Aquí podemos notar algunos síntomas de un mal que afecta a muchos y que es llamado "corintianismo", tal como nos lo presenta el Espíritu Santo a través de Pablo, lo cual nos permite descubrir un motivo importante para la inclusión de estas cartas en el Nuevo Testamento, constituyendo una solemne amonestación para los creyentes de todas las épocas: "¡cuídense del corintianismo!".

1. Desconocimiento acerca de lo que Dios les había dado. La iglesia de corinto eran una congregación completamente dotada por el Espíritu Santo.

"de tal manera que nada os falta en ningún don mientras esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo" (1ªCor.1:7).

Pablo dedicó una sección bastante amplia de su primera carta a los corintios para hablarles de ese asunto, intentando aclarárselos, que es el contenido de los capítulos 12, 13 y 14.

2. Inmadurez. Eran una iglesia inmadura. Pablo se los hace notar.

"De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo." (1ªCor.3:1)

De nuevo Pablo se refirió a esto en los capítulos 13:11, 14:20 y en sus últimas palabras en 16:13.

3. Tolerancia equivocada. La iglesia de Corinto toleraba la inmoralidad en su seno. El apóstol se declaró en su carta conmocionado al ver que un miembro de la iglesia vive en inmoralidad con su madrastra, acto que ni siquiera los paganos miraban con agrado.

Se ha sabido que hay entre vosotros fornicación, y fornicación cual ni aún se nombra entre los gentiles; a tal extremo que alguno tiene a la mujer de su padre." (1ªCor.5:1)

Pablo tuvo que recordarles a los creyentes corintios que sus cuerpos eran miembros de Cristo y templos de Su Santo Espíritu.

"No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una prostituta? ¡De ninguna manera! ¿O no sabéis que el que se une con una prostituta es hecho con ella un solo cuerpo? Porque dice: Los dos serán una sola carne. Pero el que se une con el Señor, un solo espíritu es con él. Huid de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que el hombre cometa está fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo." (1ªCor.6:15-18)

4. Insensibilidad social. El apóstol les quiso hacer entender que el convite de amor –ágape- que precedía a la Cena del Señor enturbiaba esta celebración solemne por la embriaguez de algunos y por una generalizada actitud de orgullo y despreocupación o desinterés e indiferencia hacia los hermanos pobres de su congregación y la condición o estado espiritual-moral de otros miembros de la misma iglesia local.

"Cuando, pues, os reunís vosotros, eso no es comer la cena del Señor. Al comer, cada uno se adelanta a comer su propia cena; y mientras uno tiene hambre, otro se embriaga. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo." (1ªCor.11:20-22)

"¡Y vosotros estáis inflados de soberbia! ¿No habría sido preferible llorar, para que el que ha cometido semejante acción fuera expulsado de entre vosotros?" (1ªCor.5:2)

5. Discrepancias doctrinales: herejías. La herejía se infiltraba en la iglesia de Corinto. La doctrina de la resurrección, por ejemplo, era puesta en tela de juicio por algunos miembros de la misma congregación.

Pero si se predica que Cristo resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? (1ªCor.15:12)

En la segunda carta a los corintios Pablo lamenta que ellos ya no puedan ser considerados como "una virgen pura" que se había desposado con Cristo.

porque os celo con celo de Dios, pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros pensamientos se hayan extraviado de la sencillez y la pureza que debéis a Cristo." (2ªCor.11:2-3)

Entonces les manda que se auto examinen, para que se descubran y estén seguros de si están o no en la fe de Cristo.

"Examinaos a vosotros mismos, para ver si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos? ¿No sabéis que Jesucristo está en vosotros? ¡A menos que estéis reprobados!" (2ªCor.13:5)

Tenemos entonces que, Pablo le escribió a una iglesia local a la cual le había dedicado bastante tiempo, esfuerzos y enseñanzas. Una iglesia local que estaba detenida en su desarrollo como tal, aunque dotada perfecta y completamente en sus prácticas cúlticas con dones poderosos por el Espíritu del Señor, pero lastimosamente una iglesia local enferma de inmoralidad en su forma de vivir y herética en su doctrina. ¡Era una catástrofe la iglesia de Corinto!


Las tres grandes analogías.

Es muy importante observar la manera como Pablo trató el problema de la inmadurez de la iglesia de Corinto. Usó tres analogías para describir el desarrollo y el crecimiento espiritual del creyente en la Iglesia: un edificio, una carrera atlética y el cuerpo humano.

1. La analogía del edificio se trata en el capítulo 3 de la primera carta, y básicamente el apóstol dice: "un edificio inacabado es algo desagradable a la vista; acaben lo que yo empecé y miren como sobreedifican."

2. La analogía de la carrera atlética, inspirada en las competencias de los Juegos Istmicos, se encuentra en el capítulo 9 de la misma primera carta y por medio de este ejemplo Pablo dice algo así como que, "una competencia inacabada es un malgasto y una pérdida, sigan adelante, hacia la meta, donde serán premiados."

3. La analogía del cuerpo humano constituye el tema principal del capítulo 12 de la misma carta. De esta forma Pablo dice que, "un cuerpo que no funciona es una tragedia; y un cuerpo que no coopera es un suicidio. No dividan el cuerpo con sus egoísmos y comportamientos infantiles buscando dones espectaculares."

Las tres analogías indican que el fracaso de la iglesia de Corinto consistió en no acabar lo que Dios había empezado entre ellos. ¡Padecieron de un crecimiento detenido!


Lo que no es la inmadurez

Quiero aquí destacar otro asunto que considero de mucha importancia, y es el referido a la inmadurez del creyente, pero desde el punto de vista poco discutido de "qué no es" la inmadurez espiritual.

1. En primer lugar, debo señalar que, inmadurez espiritual no es falta de dones espirituales. Notemos que los corintios los poseían todos, según el mismo Pablo les quiso hacer caer en cuenta.

Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús, pues por medio de él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, en la medida en que el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado entre vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don mientras esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo" (1ªCor.1:4-7).

Resulta bien interesante observar que, inmediatamente después de hacer mención acerca de la existencia de facultades espirituales en medio de la congregación, el apóstol pasó a referirse a la división interna existente entre ellos.

Os exhorto, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que os pongáis de acuerdo y que no haya más disensiones entre vosotros, sino que estéis completamente unidos en la misma mente y en el mismo parecer." (1ªCor.1:10)

¡Poseer dones espirituales no es garantía de una gran espiritualidad!

2. La inmadurez espiritual no es producida por falta de conocimiento necesariamente. Los corintios eran grandes admiradores y cultores de la sabiduría y la erudición, por obvias razones. El apóstol Pablo los amonesta precisamente sobre esto en los dos primeros capítulos de la primera carta y les aconseja lo siguiente:

Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros cree ser sabio en este mundo, hágase ignorante y así llegará a ser verdaderamente sabio. La sabiduría de este mundo es insensatez ante Dios, como está escrito: El prende a los sabios en la astucia de ellos." (1ªCor.3:18-19)

Dicho en otras palabras: "obtengan la sabiduría en la fuente adecuada. Porque la sabiduría de este mundo es locura para Dios" Y de nuevo en la segunda carta a los corintios el apóstol toca el asunto, diciendo:

"derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo" (2ªCor.10:5).

La mejor educación, con todo lo admirable y deseable como pueda ser o parecer, no es la respuesta a la inmadurez espiritual; no la ayuda a superar.

3. La inmadurez espiritual tampoco es necesariamente resultado de una supuesta carencia de "buena enseñanza". Consideremos atentamente el caso de la iglesia local de Corinto. Tuvieron la mejor enseñanza. De hecho tuvieron a uno de los mejores maestros del evangelio: Pablo. Y el mismo Pablo les dijo que ellos habían recibido la mejor enseñanza del Espíritu Santo.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual." (1ªCor.2:12-13)

¡Esto es algo que no ponemos en duda, y de ninguna manera puede ser mejorado!

De modo que la iglesia de Corinto poseía todos los dones, estaban bien enseñados en La Palabra y fueron instruidos en la vida cristiana por los mejores maestros. Sin embargo, ¡eran carnales y niños!


Características sintomáticas de la inmadurez espiritual de la Iglesia

¿Cuáles podrían ser como síntomas de real inmadurez espiritual en la iglesia local de Corinto?

1. Muy común es la actitud llamada egoísmo. Por naturaleza los niños son egoístas. Es fácil observar como las primeras palabras que los niños bien pequeños balbucean son "yo", "mi" o "mío", vocabulario que no sólo es limitadísimo, sino que también refleja el egoísmo natural de ellos. Es lo mismo que ocurre con los "niños espirituales" o "niños en Cristo", cualquiera sea su edad. Los corintios se denunciaban entre sí, se acusaban recíprocamente porque entre ellos mismos se sentían "defraudados". Entonces Pablo les dice:

Ciertamente, ya es una falta en vosotros que tengáis pleito entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?" (1ªCor.6:7)

¡Eran egoístas! Usaban de forma incorrecta, inadecuada e inconveniente su libertad cristiana sin detenerse a pensar en lo que tales actitudes y comportamientos podría acarrear, tanto a ellos como a tantas otras personas.

Pero procurad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles, porque si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar dedicado a los ídolos, la conciencia de aquél, que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y así, por tu conocimiento, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano." (1ªCor.8:9-13)

¡Eran egoístas! Cuando se llenaban de comida en los "ágapes" mientras sus hermanos más pobres pasaban hambre. ¡Puro egoísmo! Bebían hasta emborracharse sin considerar las consecuencias de su acción irresponsable. Su egoísmo los hacía ignorantes en lo concerniente al uso adecuado de los dones espirituales. No eran ignorantes acerca de los dones, pues, los poseían todos, según Pablo, pero si acusaban gran ignorancia acerca del verdadero valor, lugar y propósito de esos dones. Los corintios usaban los dones para su egoísta edificación (satisfacción particular o propia) en desmedro de los demás miembros de la iglesia local, práctica esta que el apóstol Pablo reprendió según leemos en los capítulos 12 al 14 de esta primera carta.

2. Una segunda cosa que debe señalarse como síntoma de inmadurez espiritual es la división. Los corintios estaban divididos entre sí en torno a diferentes personalidades o líderes eclesiales o espirituales. Existía entre ellos el partido de pablo, el de Apolos, el de Cefas (Pedro) y hasta el de Cristo, según leemos en 1ªCor.1:12. Cuando Clemente de Roma escribió a esta misma iglesia local de Corinto por el año 97 d.C. aproximadamente, como 38 o 40 años después, tuvo que tratar los mismos problemas, como este de la división interna en la congregación de Corinto, ¡por su insuperada inmadurez! Pablo intenta hacerles comprender la relación existente entre la infantilidad de ellos y la división poniendo juntos ambos conceptos, según leemos en 1ªCor.3:1-9.

Indudablemente la división pudiera darse como algo positivo si las circunstancias así lo exigen. Por ejemplo, según 1ªCor.10:20-21, los creyentes deben apartarse –no tener comunión- con quienes rinden culto -y el culto mismo- a los demonios o los ídolos. En 2ªCor.6:14-17, Pablo exhorta a los creyentes de Corinto a evitar –apartarse de- la injusticia, la oscuridad, la impureza y los ídolos. Todo eso implica un cierto sentido de "división"; es decir poner distancia entre eso y uno como creyente. Pero nada puede aducirse para que se de una separación –división- entre los hermanos en torno a diferentes personas. ¡Tal división es señal inequívoca de inmadurez espiritual!

3. Podemos señalar como un tercer síntoma de inmadurez espiritual a la luz del caso de la iglesia de Corinto el pésimo hábito de la crítica. Los corintios menospreciaban a Pablo considerando que cualquiera de ellos aventajaba al apóstol y lo superaban espiritualmente. Pablo les dice:

En cuanto a mí, en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros o por tribunal humano. ¡Ni aun yo mismo me juzgo! Aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor." (1ªCor.4:3-4)

En el versículo 8 de este mismo capítulo leemos una afirmación de Pablo cargada de ironía:

Ya estáis saciados, ya sois ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinarais, para que nosotros reináramos juntamente con vosotros!"

Y en la segunda carta, en una referencia que el apóstol hace de ellos podemos notar la mala actitud de los corintios en relación con el ministerio de Pablo:

A la verdad, algunos dicen que las cartas son duras y fuertes, pero que la presencia corporal es débil y la palabra despreciable.

Esto tenga en cuenta tal persona, que así como somos en la palabra por cartas, estando ausentes, lo seremos también en hechos, estando presentes." (2ªCor.10:10-11)

¡Era una crítica bien cáustica –altamente corrosiva o dañina- y supremamente despectiva, lo que inequívocamente demuestra el grado tan alto de inmadurez espiritual de los creyentes corintios!

4. Ahora, señalemos como un cuarto síntoma de inmadurez espiritual, de desarrollo detenido de la iglesia de Corinto, la postura totalmente equivocada de tolerancia del mal en la Iglesia local. Su sensibilidad hacia el pecado se había realmente cauterizado. Lo que antes les causaba repulsión, ahora ya no les afectaba en lo más mínimo. No veían nada malo en litigar ante los tribunales civiles, delante de los incrédulos. La inmoralidad sexual en la iglesia no les molestaba en absoluto. Su indulgencia hacia los pecados de la carne, de los cuales habían sido liberados por el poder del evangelio de Jesucristo al principio, era una actitud bien cultivada y extendida y gozaba de la aceptación de todos ellos. La glotonería y la borrachera eran algo común y corriente ¡en la mesa del Señor! ¡Eran una situación, un estado moral y una condición espiritual absolutamente deplorables! Pero aún así los hermanos corintios vivían convencidos de haber alcanzado una buena talla o estatura espiritual y pretendían demostrarlo por medio de dones espirituales (principalmente "lenguas") que los situaban, según su propia opinión, por encima de cualquier otra iglesia local y hasta del mismo apóstol Pablo, o de quien fuera.


Conclusión a nuestra Introducción

Fue para corregir tales conceptos tan erróneos y para impedir que la iglesia de Corinto continuara resbalando, deslizándose espiritualmente, que el apóstol Pablo escribió a los corintios. Se puede señalar los capítulos 12 al 14 como el centro o corazón de la primera carta en razón de que en ellos Pablo corrige los errores fundamentales concernientes a los dones. ¿Por qué fueron dados? ¿Cómo fueron repartidos? ¿Cómo debían usarse? Si puede conseguirse que los corintios acepten la corrección del apóstol en los asuntos derivados de estos cuestionamientos, todas las dificultades que enfrentaban serían resueltas y podrían encaminarse a desaparecer completamente.

Infortunadamente el gran objetivo no pudo alcanzarse. El conocimiento limitado que se tiene de la iglesia de Corinto nos permite ver una congregación que continuó en la misma línea de comportamiento general descrito en las cartas y que eventualmente se acabó, murió, juntamente con su ciudad ¡Fue un fracaso y una tragedia! Pero las cartas (inspiradas por el Espíritu Santo) continúan vivas, vigentes y actuales, amonestando, enseñando y corrigiéndonos hoy, a nosotros que vivimos en otra cultura y otra latitud geográfica, con una conceptualización y una filosofía de la vida tan distintas a las de ellos, sin un "predicador, apóstol y maestro" como el que ellos tuvieron el privilegio de tener en su congregación; pero, sin embargo, con una cierta tendencia a ser otra sociedad "corintia" y acusando en cierto y preocupante grado, el creciente fenómeno que llamamos aquí "corintianismo" extendiéndose casi indiscutiblemente por las iglesias locales, por lo que debemos preguntarnos: ¿caeremos en las mismas faltas de los creyentes de la Corinto de la época del apóstol Pablo o sacaremos de lo que observamos de ellos a través de estas cartas el aprendizaje necesario y atenderemos adecuadamente al consejo del Espíritu de Dios a través de Pablo en estos magníficos documentos sagrados?

¡Que Dios nos ayude a cumplir su propósito santo!