domingo, 5 de abril de 2009

El Propósito de las Vigilias Cristianas

Por Julio César Clavijo Sierra


En el lenguaje bíblico, la palabra vigilia se usa para cada una de las partes en las que se divide la noche (Salmos 63:6, 90:4, 119:148, Lucas 2:8, 12:38). Los judíos dividieron la noche en tres vigilias, mientras que los romanos la dividieron en cuatro vigilias.

En el tiempo del Antiguo Testamento, la noche se dividía en tres partes:

  • La primera vigilia o "al comenzar las vigilias": de 6:00 p.m. a 10:00 p.m. (Ver Lamentaciones 2:19).
  • La segunda vigilia o "guardia de la medianoche": de 10:00 p.m. a 2:00 a.m. (Ver Jueces 7:19)
  • La tercera vigilia o "vigilia de la mañana": de 2:00 a.m. a 6:00 a.m. (Ver Exodo 14:24, 1. Samuel 11:11).

Más adelante, en el tiempo del Nuevo Testamento, se usó el sistema romano de 4 vigilias:

  • La primera vigilia o "del anochecer": de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. (Ver Marcos 13:35, Juan 6:16-17).
  • La segunda vigilia o "vigilia de medianoche": de 9:00 p.m. a 12:00 p.m. (Ver Mateo 25:6, Marcos 13:35, Lucas 11:5, Hechos 16:25).
  • La tercera vigilia o "del canto del gallo": de 12:00 p.m. a 3:00 a.m. (Ver Marcos 13:35, 14:72, Juan 13:38).
  • La cuarta vigilia o "amanecer": de 3:00 a.m. a 6:00 a.m. (Ver Mateo 14:25, Marcos 6:48, 13:35).

En consecuencia, también se llamó vigilia a la acción de velar, es decir, a mantenerse despierto durante toda la noche (o parte de la noche). También se llamó así, a la acción de hacer centinela o guardia por la noche.

La noche en la que el Señor Jesús fue apresado, Jesús invitó a Pedro, Jacobo y Juan a que velaran con Él, elevando oraciones al Padre Celestial (Mateo 26:37-38). Sin embargo, después de un rato de oración, el Señor Jesús fue a donde estaban estos tres discípulos y los halló durmiendo (Mateo 16:40). En ese momento, Jesús pronunció una de las principales razones por las cuales se justifica que un creyente aproveche las horas nocturnas para realizar actividades espirituales. Él les dijo: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil" (Mateo 26:41). Jesús mismo, que es nuestro ejemplo completo y perfecto (Juan 13:15), nos dio ejemplo en esto: "En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios" (Lucas 6:12). Jesucristo oró antes de escoger a sus discípulos, razón por la cual, vemos que otras de las razones por las cuales debemos hacer vigilia, es para rogar al Señor a fin de que Él nos guíe en la toma de nuestras decisiones trascendentales.

Otra de las razones por las cuales debemos hacer vigilia, es para alabar a Dios, recibir sus bendiciones y meditar en Él, tal como lo hacía David (Ver el Salmo 63).

Tenemos también el ejemplo del apóstol Pablo, realizando una vigilia en una casa en Troas, con el propósito de predicarles y enseñarles la Palabra de Dios (Hechos 20:7-12). También, vemos a Pablo en compañía de Silas, que cantaban himnos a Dios a la medianoche (Hechos 16:25). Fue tanto el agrado de Dios para con ellos, que incluso esa noche evangelizaron y bautizaron en el nombre de Jesús a toda una familia (Hechos 16:31-34).

Cuando estemos en angustia, también debemos hacer vigilia para buscar el consuelo de Dios: "Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a Él…" (Lamentaciones 2:19).

Así, existen muchas razones valiosas para que los cristianos celebremos vigilias en honor a Dios

En su sentido más extenso, la palabra vigilia, nos recuerda que debemos estar vigilantes y despiertos en medio de la noche espiritual que vive el mundo. Dejaremos a continuación algunas citas bíblicas que nos ilustran en esa verdad.

"La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Romanos 13:12-14).

"Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis". (1. Tesalonicenses 5:4-11).

"Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar" (1. Pedro 5:8).

"Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor". (Efesios 5:6-17).

"Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad" (Marcos 13:35-37).

viernes, 3 de abril de 2009

Las Señales y Los Milagros

Por Edwing López

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Marcos 16:17-18).

Debemos hacernos tres preguntas importantes para tratar de entender este tema.

¿Ha pasado la época de los milagros? ¿Eran los milagros para la iglesia durante sus primeros cien años? ¿Por qué la iglesia de hoy ha descuidado esta gran demostración del poder de Dios? Las Escrituras enseñan con claridad que nuestro Señor Jesucristo quiere que sus seguidores hagan señales milagrosas en Su nombre mientras el evangelio del reino es anunciado. Las pruebas bíblicas hablan por si solas al respecto.

"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Hebreos 13:8).

La verdad de que Jesucristo no cambia es ancla segura de la fe. Significa que los creyentes de hoy no deben sentirse satisfechos hasta que tengan la misma demostración de poder y autoridad que distinguió a Jesús y la iglesia primitiva mientras predicaban el reino de Dios.

"Y estableció a doce, para estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios" (Marcos: 3:14-15).

Jesucristo les dio ejemplo a sus discípulos sobre el propósito de su ministerio en la tierra. Jesucristo vino a la tierra a destruir las obras del diablo y poner en libertad a los oprimidos por Satanás y el pecado. Él les dio a sus seguidores el poder y la autoridad para continuar la batalla que Él había librado contra las fuerzas de las tinieblas. Después que Jesús nombró a los doce discípulos, les dio autoridad para echar fuera demonios, les dio autoridad para vencer todo el poder del enemigo, les dio autoridad para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

"Entonces llamando a sus discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia" (Mateo 10:1).

Está claro que Jesús quiere que sus seguidores libren la batalla contra las fuerzas del mal echando fuera a los espíritus inmundos y sanando a los enfermos. Se considera esa demostración de autoridad mediante la confrontación espiritual, una manifestación continua del reino de Dios en la tierra.

"Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos" (Lucas 9:2).

Jesús ha enviado a sus discípulos a representarlo mediante la palabra y los hechos. Los autores de los evangelios ponen muy en claro que el mandamiento de Jesús a predicar el reino de Dios casi nunca se dio aparte del mandamiento a sanar a los enfermos y expulsar a los demonios. No hay duda que la presentación del evangelio hoy día debe de ir acompañada de la misma demostración del Espíritu y poder a fin de confrontar el desafío de Satanás en estos últimos días. Este fue el mensaje y la norma de la iglesia primitiva. ¿Está la iglesia de hoy experimentando el poder de Dios como lo vieron y experimentaron los primeros creyentes? Sino es así, mi pregunta para usted es, ¿Por qué no?

"Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino de que vuestros nombres están escritos en los cielos" (Lucas 10:17-20).

Jesús les dio a sus discípulos autoridad sobre serpientes y escorpiones. Estos son términos que representan las fuerzas más peligrosas de la maldad espiritual. Pero también Jesús les advierte a los discípulos que no se enfoquen en alegrarse solamente por el éxito de su ministerio y el poder sobre los demonios, sino que el verdadero gozo debe de ser producto de nuestra redención del pecado y sobre nuestra esperanza de vida eterna.

"De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre" (Juan 14:12).

Nuestro Señor Jesucristo desea que nosotros como sus hijos hagamos las cosas que Él hizo. "Aun mayores" incluye el evangelismo personal y la realización de milagros. Todo lo que pidiéremos en Su Nombre Él lo hará.

"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán" (Marcos 16:17-18).

Esas señales que hacen los discípulos verdaderos confirman que es genuino el mensaje del evangelio, confirman que ha venido a la tierra con poder el reino de Dios, confirman que Jesucristo el resucitado acompaña a su pueblo y obra por medio de él. Esas manifestaciones espirituales deben de continuar en las iglesias de hoy hasta que vuelva Jesucristo. Las Escrituras nos dejan ver con mucha claridad que estas señales seguirán a la iglesia aun después de la resurrección de Jesucristo. Es importante notar que las señales siguen a la iglesia y no la iglesia a las señales.

Esas señales son para todos los que han creído en el poder y autoridad de nuestro Señor Jesucristo. Para todos los creyentes que en obediencia a Él, dan buen testimonio y se han apropiado de sus promesas. La falta o ausencia de esas señales en muchas iglesias modernas de hoy, no indica que Jesucristo haya incumplido sus promesas. Él afirma que la falta está en el corazón de sus seguidores.

"¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuando he de estar con vosotros? ¿Hasta cuando os he de soportar? Traédmelo acá" (Mateo 17:17).

Este texto refleja el concepto de Jesús respecto a los discípulos y las iglesias que dejan de ministrar a los demás en el genuino poder del reino de Dios. Cuando se deja de liberar a los oprimidos por Satanás se demuestra la falta de fe, la falta de conocimiento y la falta de autoridad espiritual. Nuestro Señor Jesucristo quiere que su iglesia demuestre la autoridad y poder que Él nos ha dado a través de Su Santo Espíritu. Para esto hace falta la fe, la oración y el ayuno, tres cosas que muchos han descuidado hoy.

"Vinieron entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuvieres fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Pero este género no sale sino con oración y ayuno" (Mateo 17:19-21).

La fe de la que Jesús nos habla es una fe genuina. Es una fe que puede mover montañas, realizar milagros y sanidades, y llevar a cabo grandes cosas para Dios. Es una fe eficaz que produce resultados, es una fe en Dios. La fe genuina es una obra de Dios dentro del corazón del creyente. Incluye una conciencia divinamente impartida al corazón de que las oraciones son respondidas. Es importante que nos acerquemos a Dios, a Su Palabra, y sobre todo profundizar la consagración y la confianza en Él. Esa fe llega cuando se depende de Él para todo.

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5).

jueves, 2 de abril de 2009

Pecados Contra el Espíritu Santo

Por Edwing López

En mi último mensaje, compartí con ustedes acerca de “La Blasfemia contra el Espíritu Santo.” Hoy estaré compartiendo sobre otros pecados que se pueden cometer contra el Espíritu Santo.

Otro pecado es: RECHAZANDO AL ESPÍRITU SANTO.....

Hechos 7:51 “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.”

Este es el pecado de rechazo y es cometido por el pecador cuando el Espíritu Santo trata con él. Cuando esto sucede, ya no hay esperanza de salvación para él. El Espíritu de Dios no contenderá con el hombre para siempre (Génesis 6:3).

La historia del pueblo de Israel nos enseña que en repetidas veces el pueblo rechazó y se negó a obedecer a su Dios y a su Palabra revelada. En vez de someterse al Espíritu de Dios, lo rechazaron, y sus corazones se volvieron a los caminos y costumbres de las naciones impías alrederdor de ellos. También mataron a los profetas que los llamaron al arrepentimiento.Eso es lo que significa rechazar al Espíritu Santo. Nosotros como la iglesia de Jesucristo bajo el nuevo pacto (Israel espiritual) tenemos que tener cuidado de no cometer el mismo error de Israel bajo el antiguo pacto. Cuando los creyentes de la iglesia de Jesucristo se alejan de Él y de Su Palabra, y ya no quieren escuchar Su Voz, es ahí cuando se está rechazando al Espíritu Santo.

Otro pecado es: DESPRECIANDO AL ESPÍRITU SANTO....

Hebreos 10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?

Cuando usted estudia el contesto de este capítulo diez de Hebreos, aclara que este pecado es cometido por el descarriado. El siente desprecio por lo que Dios ha hecho por él. Este pecado se puede ilustrar con el de Esaú. Despreció su primogenitura y por lo tanto no hayó lugar de arrepentimiento (Hebreos 12:17). El descarriado que ha cometido este pecado nunca podrá ser restaurado.

Seguir pecando deliberadamente después de recibir el conocimiento de la verdad, es despreciar la sangre, vida y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

Otro pecado es: AFLIGIENDO AL ESPÍRITU SANTO....

Efesios 4:30 “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuistes sellados para el día de la redención.”

El Afligir al Espíritu Santo se relaciona con la vida de santidad. El Espíritu Santo es fácilmente afligido con cualquier vivir mundano y negligente. Cuando se aflige al Espíritu Santo, se le entristece o se le apena.

Los creyentes hacen que el Espíritu Santo se entristezca o sufra cuando hacen caso omiso de su presencia, voz y dirección. El entristecer al Espíritu lleva a resistir al Espiritu que a su vez, lleva a apagar el fuego del Espíritu y finalmente a insultar al Espíritu de gracia. Esta última acción puede identificarse con la blasfemia contra el Espíritu, para lo cual no hay perdón.

Otro pecado lo es: APAGANDO AL ESPÍRITU SANTO....

1 Tesalonicenses 5:19 “No apaguéis el Espíritu.”

Esto de apagar al Espíritu Santo se relaciona con la acción de los dones del Espíritu, con el ministerio y el servicio. “Apagar” significa extinguir el fuego. Esto se hace al no permitir que el Espíritu Santo haga su voluntad en el ministerio, en el testimonio, y en los dones del Espíritu.

Pablo compara el apagar al Espíritu con el desprecio y el rechazo de las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo tales como la profecía. Reprimer y rechazar los dones del espirituales dará como resultado la pérdida de toda manifestación del Espíritu entre los creyentes.

Otro pecado es: MINTIENDO AL ESPÍRITU SANTO....

Hechos 5:3 “¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?

Mentir al Espíritu Santo se relaciona con la consagración y la sumisión. Es fingir una consagración que nosotros sabemos que no se está haciendo. Este pecado de fingir consagración y santidad se está practicando mucho entre los creyentes de nuestra epoca moderna.

Gálatas 6:7 dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

Ananías murió no porque se quedara con parte del precio de la heredad que vendió, sino porque dijo que lo había traído todo, mientras que se había quedado con parte del dinero. Se dice que esto también tienta al Espíritu Santo (Hechos 5:9).

La muerte de Ananías y Safira tuvo la intensión de dar un ejemplo de la actitud de Dios hacia cuaquier corazón engañoso entre los que dicen haber nacido de nuevo y ser creyentes llenos del Espíritu Santo.

Como pueden ver además del pecado de la Blasfemia, hay otros pecados que se cometen contra el Espíritu Santo.

miércoles, 1 de abril de 2009

La Blasfemia Contra el Espíritu Santo

Por Edwing López
¿En qué consiste la blasfemia contra el Espíritu Santo? ¿Cómo sabemos que alguien a blasfemado contra el Espíritu Santo?

Mateo 12:31-32 “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. (32) A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.”

Marcos 3:28-29 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; (29) pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.

La blasfemia contra el Espíritu Santo es un “pecado imperdonable.” Este pecado se comete verbalmente, pero cuando leemos hasta el versículo 34 de Mateo 12, nuestro Señor Jesús aclara que de la abundancia del corazón habla la boca. Mateo 12:34 “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

Parecería que este pecado es cometido por la palabra proferida por un corazón que desprecia al Espíritu Santo, pero en realidad se blasfema contra el Espíritu Santo, cuando se le atribuye a Satanás la obra y la manifestación del Espíritu Santo.

Cuando usted estudia todo el contexto de lo que expresa Mateo 12:22-37, podemos notar que aquí hay una advertencia solemne a todos los hombres para que tengan cuidado en la manera que juzgan la manifestación del Espíritu Santo.

En Marcos 3:28-29 Jesús también nos dice; De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; (29) pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.”

Tanto en Mateo como en Marcos es evidente que la blasfemia contra el Espíritu Santo se convierte en un pecado imperdonable, pues la salvación nos llega por completo a través del Espíritu Santo. Cuando un hombre blasfema, el Espíritu Santo se aparta de su vida, entonces, ¿Por qué medios puede salvarse? No hay ninguno.

El pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo sin duda es considerado como un pecado de muerte por el cual no tenemos que rogar, porque sería inútil rogar por dicho perdón, pues no puede haber respuesta de parte de Dios.

“Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida” (1 Pedro 5:16).

Que quede claro que para poder cometer el pecado de la blasfemia la persona tiene que tener un conocimiento claro del movimiento y la manifestación del Espíritu Santo. Este pecado lo comenten con frecuencia personas convertidas que habiendo experimentado el poder del Espíritu Santo, luego le atribuyen la manifestación del Espíritu Santo a la obra de Satanás. ¡Cuidado!, mucho, ¡Cuidado!.

Ahora, a menudo surge la pregunta; ¿Puede un pecador cometer el pecado imperdonable de blasfemar contra el Espíritu Santo? Todo depende del conocimeinto que tenga acerca del Espíritu Santo. La mayoría de los pecadores que no conocen la Palabra de Dios, tampoco conocen sobre la obra y la manifestación del Espíritu Santo, por lo tanto ellos no pueden cometer dicho pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo.

Por otro lado, tenemos a otro grupo de pecadores que si tienen mucho conocimiento de la Palabra de Dios. Estos son los que tienen familiares, padres y hermanos cristianos. Aunque nunca se han convertido a Cristo han recibido estudios bíblicos, han sido testigos en muchas ocasiones del poder de Dios, hasta han asistido con frecuencia a la iglesia. Ellos si pueden cometer el pecado imperdonable si le atribuyen la manifestación y la obra del Espíritu Santo a la obra de Satanás.

Es por esto, que Jesús le dice tanto a los saduceos como a los fariseos tengan cuidado de atribuirle la obra y manifestación de Dios a Satanás (Beelzebú principe de los demonios).Mateo 12:24; “ Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.”

Marcos 3:22-23; “ Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. (23) “Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?”

El Apóstol Pablo antes de su conversión a Jesucristo nos dice que él era un blasfemo, pero no cometió el pecado imperdonable, porque él blasfemó con ignorancia e incredulidad.1 de Timoteo 1:16; “ Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, (13) habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.”

Hay otros pecados que se pueden cometer contra el Espíritu Santo, pero ese tema lo voy a desarrollar en otro mensaje separado de este.

Que nuestro Señor Jesucristo te bendiga ahora y siempre.