lunes, 25 de mayo de 2009

La Teología

Por Julio César Clavijo Sierra



El vocablo teología es una expresión válida en nuestro idioma español para referirnos a las cosas de Dios.

Desde el sentido más elemental, teología se puede definir como la ciencia de Dios (Teos = Dios; Logos = Palabra, Razón, Tratado, Ciencia).

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define teología así:

“Ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones”

En términos cristianos, teología se puede definir como la exposición metódica y estructurada del contenido de la fe cristiana, es decir de la doctrina revelada. Cuando estudiamos o explicamos de manera ordenada una doctrina bíblica estamos haciendo teología.

Teología es aquella actividad por la que el cristiano que ha aceptado por la fe la revelación divina, se esfuerza mediante el estudio y el análisis racional en comprender y explicar a profundidad la verdad creída, haciendo un ejercicio intelectual respecto a las creencias de la revelación.

La Santa Escritura dice que la ciencia de Dios está llena de riqueza y de sabiduría:
!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! (Romanos 11:33)

También nos dice que “el temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Proverbios 9:10).

La Teología Debe Basarse por Completo en la Santa Escritura

El ejercicio de una sana teología debe estar acorde con la Santa Escritura, ajustándose por completo al Plan Eterno de Dios para con el hombre, que es la Palabra Eterna (Logos, Verbo) de Dios, que estuvo con Dios desde el principio como su plan relacionado para con el hombre (Salmo 119:89, Juan 1:1, 1. Pedro 1:25, Hechos 15:7, Apocalipsis 14:6), y que Él nos reveló de una manera progresiva (1 Pedro 1:12). Para un cristiano verdadero la única norma de fe es la Biblia, que es la Palabra (o Verbo) Escrita, así que añadiduras no valen.

“No añadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2).

“Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás” (Deuteronomio 12:32).

“Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en Él esperan. No añadas a sus Palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso” (Proverbios 30:5-6).

“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18-19).

Algunas personas enseñan como teología sus propias tradiciones humanas, pero Jesucristo enseñó que cualquier tradición humana que contradiga e invalide la Palabra (Verbo) de Dios, debe ser desechada.

“Respondiendo Él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres… Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:6-9).

Dado que la fe cristiana debe basarse en la enseñanza completa de la Santa Escritura, la doctrina apostólica no consiste únicamente en la enseñanza de la Unicidad de Dios (como piensan algunos), sino que la doctrina apostólica es el conjunto de las doctrinas bíblicas que Dios reveló para nuestro beneficio. Sin embargo, no debemos ignorar que la fe apostólica se basa en la verdad de que Dios fue manifestado en carne, y por eso toda la fe depende del entender y obedecer el principal mandamiento: Que sólo hay un Dios al que debemos amar con toda el alma (Marcos 12:29-30), y que Jesucristo (Dios mismo manifestado en la carne como un hombre), es el fundamento de la fe de los apóstoles y de los profetas, sobre el cual se basa la verdadera fe cristiana (Efesios 2:20).


Términos y Expresiones Utilizados en la Teología.

Los términos y expresiones utilizadas para explicar la verdad de la Escritura, deben ser preferiblemente los mismos términos bíblicos, o de otra forma, terminología que sea equivalente con la terminología bíblica. Cualquier terminología extrabíblica, que conduzca a maneras extrabíblicas de pensar y por consiguiente a doctrinas antibíblicas, debe ser rechazada. Lo importante es que las expresiones que utilicemos no atenten contra la revelación (Verbo) de Dios.

“Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2. Timoteo 2:13-15).


Los Límites de la Teología

En la Santa Escritura encontramos al Dios que ha querido revelarse a nosotros, pero no por completo, sino en la medida en la que Él dispuso revelarse al hombre conforme a su Palabra (Logos, Verbo) o Plan Eterno. Así que nunca podremos pretender que la teología pueda explicar totalmente a Dios, pues hay muchas cosas que el Padre quiso mantener ocultas en su conocimiento propio y sólo le pertenecen a Él (Deuteronomio 24:24, Hechos 1:7), pero las cosas reveladas son para nosotros a fin de que cumplamos los mandamientos de Dios (Deuteronomio 29:29).

La Palabra (Logos, Verbo) de Dios, es Dios manifestado, revelado, declarado, expresado y dándose a conocer, por el plan eterno que por su grande piedad (amor, misericordia), quiso dar a entender a la humanidad (1. Timoteo 3:16). Dios es trascendente y va más allá de nuestra razón; pero la Palabra (Logos, Verbo) de Dios, es Dios manifestado satisfaciendo la razón del ser humano. La Palabra (Verbo, Logos) es Dios dándose a conocer al hombre. Por eso la Palabra (Logos, Verbo), nunca jamás podrá ser la suma completa (la totalidad) de Dios; porque Dios es absolutamente formidable y su conocimiento o la totalidad de su Ser, no hay quien lo alcance (Isaías 40:28). Dios es mucho más que su acción reveladora, pero sólo podemos conocer de Dios por su acción reveladora, ya que la Biblia sólo habla de Dios en su acción reveladora.

Desde luego, cuando comprendemos la enseñanza bíblica sobre la Palabra (Logos, Verbo) de Dios, nos vemos forzados a admitir francamente que la Palabra (Logos, Verbo) de Dios, no es la suma completa de Dios, pero sí es Dios mismo auto-revelándose a la humanidad. La Palabra Eterna es Dios, en la medida como Él decidió desde la eternidad, manifestarse o darse a conocer a la humanidad, en su plan perfecto que ha llevado a cabo según el designio de su propia voluntad (Efesios 1:11).


El Lenguaje Humano Es Suficiente Para Explicar la Revelación de Dios

Debido a que Dios es un ser racional y posee una mente inteligente, Él tiene pensamientos (Salmo 40:5, Jeremías 30:24). Sus pensamientos son muy profundos (Salmo 92:4-5) y muy preciosos para los que le aman (Salmo 139:17, Jeremías 29:11). Por el contrario, la gente que no ha aceptado a Dios, no conoce los pensamientos de Dios ni ha atendido a sus consejos (Miqueas 4:12).

Dios, el cual hizo al hombre a su imagen, usó el lenguaje como medio para comunicar su revelación a los hombres, y por eso el lenguaje humano es suficiente para comprender la revelación de Dios. Por medio del lenguaje, Dios ha sido capaz de decirnos acerca de Él mismo lo que se propuso revelarnos, y por medio del lenguaje, nosotros estamos capacitados para entender lo que Él nos ha comunicado. Así, Dios ha utilizado en su Santa Escritura el lenguaje humano, sin violentar el lenguaje y la lógica humanos, por lo cual estos se constituyen en una conexión adecuada entre la mente de Dios y la mente humana.

En el lenguaje humano, pensar es la facultad que tienen los seres inteligentes de considerar, razonar o reflexionar, ordenando ideas en la mente para llegar a conclusiones. De la misma manera, Dios nos ha revelado en su Santa Palabra, que por ser Él un Ser inteligente, posee la cualidad de razonar y por lo tanto tiene pensamientos. Aunque Dios piensa y los hombres piensan, sin embargo, la Biblia establece la gigantesca diferencia entre la manera de pensar que tienen Dios y el hombre. Sólo Dios es omnisciente (Job 42:2, Salmo 139:1-6), conociendo el pasado, el presente y el futuro (Ezequiel 12:25, Hechos 2.23). Dios no vive en el tiempo ni es limitado por el tiempo como lo somos nosotros. Él conoce con certeza el futuro y puede predestinar un plan con certeza. Entonces, Él puede actuar sobre un evento futuro porque Él sabe qué sucederá. Él puede considerar a las cosas que no existen como si existieran (Romanos 4:17). Los pensamientos y decisiones de Dios, están basadas en su justicia y santidad eternas y por ende en su naturaleza inmutable, que contrastan con la limitación y restricción (el modo de obrar finito) del pensamiento, deseo y acción de los hombres.

Dios sabe que sus pensamientos y deseos se cumplirán irremediablemente, mientras que el hombre no sabe si sus pensamientos podrán cumplirse y se quedarán solo en su mente. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9).

Es interesante hacer notar la estrecha relación entre el pensamiento de Dios para con el hombre y la Palabra pronunciada por Dios para con el hombre. Luego de hablar sobre sus pensamientos, Dios continúa diciendo: “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:10-11). Dicho texto se relaciona con la declaración de que Dios “llama las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17) y con la declaración “Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable” (Ezequiel 12:25). El pensamiento de Dios se cumple y se cumplirá, y la Palabra de Dios se cumple y se cumplirá, porque Dios no piensa por pensar, y no se deleita sin ningún propósito. Todo su propósito será cumplido, porque Él es el único Dios Eterno, Invisible, Infinito, Inmutable, Indivisible, Santo, Puro, Perfecto, Sublime, Soberano y Altísimo. Dios siempre piensa basado en realidades eternas, y siempre piensa en un sentido perfecto y concreto.

Dios quiso que su revelación para el hombre fuera comprendida, y lo expresó de una forma tal que el ser humano, con su inteligencia y deseo de aprender, pudiera comprenderla. Dentro de la Palabra (Logos, Verbo) de Dios, hay cosas que son difíciles de entender, pero no imposibles de entender (2. Pedro 3:16).


La Posición Racionalista Vs. La Revelación Bíblica

Cuando los creyentes del nombre de Jesús decimos teología, estamos hablando de entender de manera lógica y ordenada las doctrinas bíblicas.

Con esto no estamos diciendo que la fuente primaria para hallar la verdad obedece a la razón humana o a la lógica humana. Aquellas corrientes “teológicas” que mezclan verdad con error, parten de una perspectiva puramente lógica, apelando puramente al racionalismo humano. Sin embargo la Santa Escritura dice: “…Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso…” (Romanos 3:4). Los pensamientos filosóficos humanos, siempre analizarán al hombre desde el punto de vista terreno y natural, dejando de un lado a Dios y a su Palabra (Logos, Verbo), oponiéndose permanentemente a los designios de Dios. En caso de que lleguen a tener en cuenta a la Palabra de Dios, entonces cometen el error de mezclarla astutamente con sus "filosofías", amalgamando el error con la verdad, y por consiguiente, apartándose de la verdad. De manera que toda argumentación que hable de Dios, por más lógica, pragmática o retórica que parezca, pero que deje por fuera a la Palabra de Dios, o que cometa el error de mezclar a la Palabra Santa con filosofías humanas, siempre producirá una argumentación basada puramente en lo especulativo.

Hasta los mismos estudiosos de la lógica, han reconocido que “hay que apresurarse a señalar que la lógica no garantiza que siempre lleguemos a conclusiones verdaderas, ya que algunas veces las creencias de las que partimos son erróneas… Lo que sí garantiza la lógica es que siguiendo los principios de los razonamientos correctos, no surjan otros errores aparte de los derivados de la posible falsedad de los conocimientos que sustancian nuestros razonamientos”. [1] Como dicen los adagios populares: “Solo se puede encontrar la verdad con la lógica, si ya se ha encontrado la verdad sin ella” y “contra la verdad, no hay lógica posible”.

La lógica se ha definido como “el estudio de las reglas y métodos para distinguir el razonamiento válido del inválido. Un razonamiento viene a ser el producto de una inferencia, pues puede ser entendido como un conjunto de proposiciones tal que una de ellas (la conclusión) se afirma que se deriva de las otras (las premisas), las cuales son consideradas como elementos explicativos de la primera”. [2]

Entonces, las premisas son expresiones lingüísticas que afirman o niegan algo y pueden ser verdaderas o falsas. De forma tal, que si vamos a hablar sobre un tema bíblico, la verdad de las proposiciones que sirven como base de nuestro razonamiento, debe ser investigada en la Santa Escritura. Así, si vamos a hablar acerca de Dios, sólo podemos apoyarnos sobre lo que de Él se escribió explícitamente en la Biblia, sin agregar a las declaraciones encontradas en la Escritura, asumiendo cosas sobre Dios que las Escrituras jamás nos enseñan. Una doctrina que procede de Dios se construye plenamente sobre su Palabra (Logos, Verbo).

Por eso es que cuando hablemos de Dios y de la fe, debemos partir siempre de lo que Dios nos ha revelado claramente en su Palabra, evitando argumentos especulativos que no se ajusten a la Palabra de Dios. La Biblia “No es simplemente un libro escrito por hombres, sino un libro escrito por hombres santos. La Biblia consiste en las Escrituras que contienen la misma Palabra de Dios. Las palabras que Dios realmente ha hablado al hombre están registradas en estas páginas. Es a través de estas reales palabras habladas por Dios y a través de las palabras que Dios habló, que nosotros conocemos la mente y la voluntad de Dios para el mundo… Lo que está escrito en la Biblia es nuestra ÚNICA autoridad para la fe y la doctrina. Lo que debemos conocer sobre Dios y enseñar a otros sobre Dios, DEBE proceder de estas Escrituras… Si la Biblia lo enseña, usted debe creerlo... y la Palabra de Dios debe estar sobre todas las demás opiniones, teorías y enseñanzas de hombres”. [3]

El ideal de todo cristiano verdadero, debe ser el de someterse a la Palabra de Dios, de tal forma que si algo no fue enseñado por los profetas o predicado por los apóstoles, es decir, si no está registrado como una enseñanza específica de las Escrituras Veterotestamentarias o Neotestamentarias, no debemos creerlo. “No añadiréis a la Palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová, vuestro Dios, que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2). Como dijo el apóstol Pablo: “...para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito...” (1.Corintios 4:6). El Señor Jesucristo resistió al diablo con el poder de la Palabra, al declarar “Escrito está” (Mateo 4:4, 4:7, 4:10). Dios ha ordenado a los cristianos a creer lo que Él nos ha revelado en su Palabra, no lo que a nosotros nos parezca: “!A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).


NOTAS

[1] Aprende Lógica. ¿De qué trata la Lógica?
http://www.isftic.mepsyd.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem2003/logica.

[2] Curso: “La Valoración Jurídica de la Prueba” “Capítulo 5. Sistema de la Sana Crítica Racional”
http://www.mailxmail.com/curso/vida/valoracion-juridica-prueba/capitulo5.htm

[3] Cohen Gary Reckart. Consejos Para los Nuevos Creyentes. Ahora que Usted es Salvo
http://www.pentecostalesdelnombre.com/nuevos_creyentes.pdf

miércoles, 6 de mayo de 2009

Nuestra Fe Inquebrantable en el Dios Creador

Por Alvaro Hernán Muñoz
Artículo tomado de la Revista el Heraldo de la Verdad – Enr. 2009
Publicación de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia


A lo largo del S. XX, la ciencia realizó descubrimientos espectaculares. Todos ellos confluyen ahora en un punto: la necesidad de recurrir a la idea de un diseño inteligente para explicar la creciente complejidad del universo. La Biblia adquiere vigencia, Génesis 1 recupera el sentido y la credibilidad científica.

A principios del S. XX, era casi obligatorio, por razones de prestigio, que un científico negara la existencia de Dios. Sin embargo, a principios del S. XXI, es cada vez mayor el número de investigadores que reconocen la aparición de una nueva cosmovisión científica. Por supuesto, no vamos a negar que en su mayor parte, el estamento científico todavía se declara agnóstico y no abiertamente ateo.

Hace unos años, creer en Dios requería un salto de fe; ahora, se necesitaría mucha más fe para no creer en Él, con tantas pruebas indubitables de su existencia. Para abordar el tema, pongo a consideración los siguientes aspectos complementarios:

1. La ciencia y la teología tienen que conocer sus limites. El método científico se centra, por definición, en el estudio del universo material. Se estudia lo que de él se puede observar o deducir, a partir de las leyes que lo rigen. Por tanto, la existencia de Dios, lo sobrenatural, es un asunto que cae fuera de sus fronteras y debe ser dejado a la fe o a la teología.

2. La Biblia no es un libro científico. Con claridad el apóstol Pablo dice: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia…", 2. Timoteo 3:16. La Biblia expresa todo lo necesario para la salvación y, por ende, su material es selectivo hacia ese fin. En Juan 20:31 encontramos "éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre". Si la Biblia hubiera sido escrita como libro de ciencia para su época, hoy estaría totalmente desactualizado; o si, por especial revelación divina, estuviera escrita en términos científicos modernos, hubiera sido incomprensible para las generaciones pasadas, y quedaría rezagada para las futuras. Es innegable que el conocimiento científico avanza raudamente, con una maravillosa capacidad de autocorrección. Eso genera que la verdad de hoy podrá ser la misma de mañana, o transmutarse en otra similar; o ser diferente o complementaria o aun opuesta, de modo que la confortable concordancia de hoy, se transformaría en la problemática discordancia del mañana. La Biblia no es un libro que lo dice todo acerca de todo.

3. Dios se revela a sí mismo en dos libros: libro de la naturaleza que es la revelación general (Salmos 19, Romanos 1:20, Hechos 14:17) y, el libro de las Escrituras, que es la revelación personal. Si estas dos revelaciones son verdaderas, ambas estarán de acuerdo.

4. Los misterios de la vida desafían cualquier explicación humana. Van más allá de la sabiduría y comprensión humana y sólo Dios los puede revelar: "Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla", Eclesiastés 8:17. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Romanos 11:33. "Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios", 1. Corintios 2:10.

5. Las Escrituras definen la creación, desde el capítulo 1 del primer libro de la Biblia: "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra y en todo animal que se arrastra sobre la tierra", Génesis 1:26. La Palabra establece una clara diferencia entre el hombre y el mundo animal. Los versículos 20-25 muestran que los mamíferos, aves y peces, definitivamente no fueron creados a imagen de Dios. Sólo el hombre tiene esa asombrosa distinción, y por un propósito grandioso. Dios primero expresa su intención de crear seres humanos y después la lleva a cabo. "Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó", (27). En el segundo capítulo, se revelan más detalles. "Entonces el Eterno Dios formó al hombre (Adán) del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente", (Génesis 2:7).

La narración continúa con la creación de Eva. "Entonces el Eterno Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que el eterno Dios tomó del hombre, hizo la mujer y la trajo al hombre. Dijo Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada varona, porque del varón fue tomada", (21-23).

El siguiente relato muestra que el sexo fue creado por Dios: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (24). Otros libros de la Biblia, particularmente los Salmos, confirman lo que dice Génesis: "El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?, (Salmos 94:9). "Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras…" Aquí le atribuye su existencia directamente a Dios, Salmos 139:14. Describe cómo su Creador vio su embrión y conocía todas sus partes, aún cuando estaba en el vientre de su madre (15-16). Jesús dijo: "Al principio de la Creación, varón y hembra los hizo Dios", (Marcos 10:6). Luego, en el relato paralelo de Mateo 19:4, pregunta: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo?

Cuando Pablo confrontó la idolatría de los filósofos de Atenas, en el Areópago, les dijo: "El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, es Señor del cielo y de la tierra… De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran la tierra…", Hechos 17:24,26).

Todas las generaciones de seres humanos provienen de un solo hombre; y este, se llamó Adán. Pablo agrega: "Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán, alma viviente…", 1. Corintios 15:45. Asimismo entendía el orden en que fueron creados el primer hombre y la primera mujer. "Porque Adán fue formado primero, después Eva", 1. Timoteo 2:13. "El varón (Adán) no procede de la mujer, sino la mujer (Eva), del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón", 1. Corintios 11:8-9. Además, Pablo entendía que todos los descendientes de Adán habían nacido de mujer (12).

6. El bioquímico Charles Thaxton, acuñó el término "diseño inteligente", para explicar la necesidad de que exista una inteligencia, detrás de la elaborada información contenida en el ADN.

¿Cuáles son los fundamentos de la revolución del diseño inteligente? Tiene cuatro aspectos principales:

6.1. La teoría de la información. La materia y la energía se unen en los seres vivos. Sin información un organismo no puede vivir. De hecho, cuando un ser viviente muere, todos los ingredientes bioquímicos se hallan todavía presentes en él; pese a ello, la información ya no se puede transmitir de manera efectiva a los billones de células del cuerpo. Por lo tanto, toda su compleja maquinaria biológica se paraliza.

Recientemente, uno de los ateos más famosos del mundo, Sir Antony Flew, renunció a su ateísmo debido a las pruebas irrefutables de la molécula del ADN.

Las investigaciones de los biólogos del ADN, han demostrado que definitivamente tiene que existir una inteligencia detrás de la complejidad que se requiere para producir vida.

6.2. La complejidad irreductible. Darwin dijo: "si pudiera demostrarse que cualquier organismo complejo que ha existido, pudo haberse formado sin la necesidad de modificaciones numerosas, sucesivas y sutiles, mi teoría sería un completo fracaso".

Por su parte, según el profesor de bioquímica Dr. Michael Behe, los sistemas complejos sólo pueden funcionar, si todos sus componentes actúan simultáneamente. Señala la imposibilidad de que un sistema interrelacionado o intrincado, pueda surgir por medio de modificaciones leves y sucesivas, como propuso Darwin. Por ejemplo, la coagulación de la sangre requiere del trabajo conjunto y correlativo de 20 proteínas para que tal proceso pueda funcionar.

6.3. El principio antrópico. Las pruebas científicas han revelado que nosotros, efectivamente ocupamos un lugar muy privilegiado en el universo, que fue diseñado especialmente para la vida, particularmente la vida humana.

Este principio afirma que, todas las constantes de la física, proporcionan las condiciones precisas que se requieren para que un universo pueda sostener la vida.

El astrónomo Guillermo González dice: Hemos descubierto que nuestra ubicación en el universo, en nuestra galaxia y en nuestro sistema solar, al igual que el tamaño y la rotación de la tierra, la masa de la luna y del sol, etc., son un conjunto de muchísimos factores que colaboran admirablemente entre sí, para lograr de la tierra un planeta habitable".

Contamos con un reloj de precisión de los planetas en órbita: "Así ha dicho Jehová: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y de la tierra…", Jeremías 33:25. "Porque así dijo Jehová que creó los cielos; él es el Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó…", Isaías 45:18.

6.4. La inferencia del diseño. La idea básica es que al mirar las características de los sistemas naturales, uno puede discernir que un agente inteligente intervino en el establecimiento de estos sistemas. Podemos inferir que la materia, la energía y los procesos naturales, no son suficientes para explicar como llegó a tener la célula la organización tan ordenada que presenta.

7. El ADN, molécula de ácido desoxirribonucleico que constituye la base de la vida, es un mensaje codificado en forma de doble hélice.

Se trata de una estructura perfectamente diseñada para transmitir información y dar órdenes precisas desde el núcleo de las células vivas.

Posee la misma estructura que un lenguaje. Para que sea llamado correctamente lenguaje, debe contener: un alfabeto o sistema de codificación, ortografía correcta, sintaxis (orden correcto de las palabras), significado (semántica) y un propósito específico.

Una sola celula humana contiene cuatro veces más información que los trece tomos de la Enciclopedia Británica. ¿Qué o quién podría miniaturizar semejante información y colocar este inmenso número de letras en la secuencia adecuada como un manual de instrucción genética? Los mensajes y los diseños no se crean solos, sino que requieren que exista algún mensajero inteligente. La molécula del ADN lleva el lenguaje genético, pero el lenguaje en sí mismo es independiente de quien lo lleva. Así como los materiales de un libro. Tinta, papel, etc., son distintos a la información del autor, el gen es un paquete de información, no un objeto. "Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas", Salmos 139:16.

De todo lo dicho, se desprende que existen huellas susceptibles de ser interpretadas como indicadoras de la existencia del Dios Creador y Sustentador. Todo indica que el ser humano fue diseñado por Dios con dimensiones espirituales, y aunque mi fe no dependa de la ciencia, ella comprueba lo que ya estaba escrito en la Palabra de Dios.