martes, 27 de julio de 2010

Reflexión Bíblica Sobre el Homosexualismo

Por David K. Bernard

Tomado del Libro En Busca de la Santidad, páginas 166 - 187


La Afeminación

Ésta se nombra en 1. Corintios 6:9-10 como un pecado que impedirá que los hombres hereden el reino de Dios. A menudo está asociada con, pero no es idéntica a la homosexualidad. La Biblia enumera tanto a los “afeminados” como a los “que se echan con varones” en la escritura citada anteriormente. En el griego, el anterior es “malakos,” mientras el posterior es “arsenokoites.”

Puesto que la Biblia usa dos palabras distintas en el mismo pasaje, parece que está expresando dos ideas distintas. El Nuevo Testamento Interlineal Griego – Inglés, traduce el primero como “personas voluptuosas” y el segundo como “sodomitas”. El Diccionario de Strong, define “malakos” como mullido, por ejemplo para la ropa, y metafóricamente significa un “catamita”. Un catamita, es un muchacho que está guardado para propósitos de perversión sexual. En otros contextos, esta palabra se traduce delicado, para la vestidura o la ropa delicada (Mateo 11:8, Lucas 7:25). La Biblia hace referencia a los hombres que se portan como mujeres. Esto incluye a los hombres que se visten como mujeres, o que se visten con ropa diseñada para mujeres. Este tipo de comportamiento, que en su forma más descarada se llama el travestismo, está condenado explícitamente en Deuteronomio 22:5. Esa Escritura prohíbe que tanto los varones como las mujeres se vistan con la ropa que pertenece al sexo opuesto. De igual modo, Pablo enseña que los hombres deben tener el pelo corto y que las mujeres deben tener el pelo largo (1. Corintios 11:14-15). En vista de estas Escrituras, está claro que Dios quiere que haya una distinción entre los sexos. Los hombres no deben ser afeminados y las mujeres no deben ser varoniles en sus afectaciones, su comportamiento o su ropa.


La Homosexualidad

También es llamada sodomía, y en referencia a las mujeres se llama lesbianismo. La Biblia explícitamente describe y condena esta práctica en un número de citas. Puesto que este es un tema de tanto interés en el día de hoy, queremos examinar la enseñanza Bíblica con respecto a este tema.

La ley requería la pena de muerte por la homosexualidad (Levítico 20:13). Se llamaba una abominación — una de la cosas que impide que la gente vaya al cielo (Levítico 18:22, Apocalipsis 21:27). Tanto las prostitutas como los sodomitas eran aborrecidos, tanto que el dinero obtenido por sus actividades no podía ser traído a la casa de Dios (Deuteronomio 23:17-18). "El precio de un perro", es la frase usada en la Escritura que prohíbe que el dinero cobrado por un sodomita o un prostituto homosexual, sea ofrecido a Dios.

La enseñanza del Antiguo Testamento contra la homosexualidad, fue adoptada por la iglesia primitiva cuando decidió abstenerse de la fornicación, una palabra que aquí incluye todas las prácticas sexuales ilegales (Hechos 15:19-29).

Uno de los ejemplos más familiares de la homosexualidad, se halla en la historia de Sodoma (Génesis 19:4-11). Cuando dos ángeles en forma de hombres visitaron la casa de Lot, los hombres de Sodoma trataron de atacarles sexualmente. Ellos pidieron que Lot llevara a sus invitados afuera "para que los conozcamos"—un eufemismo bíblico para las relaciones sexuales. Cuando Lot rehusó, ellos amenazaron con tratarle a él peor, de lo que podrían tratar a sus visitantes. Ellos rehusaron llevarse a las dos hijas vírgenes de Lot en vez de los ángeles. Finalmente, los ángeles metieron a Lot en casa, cerraron la puerta y afligieron a los hombres con ceguera. Aún así, los hombres "se fatigaban buscando la puerta". Por supuesto, este fue uno de los pecados principales por los cuales Dios destruyó aquella ciudad. Algunos sostienen que el único pecado de los hombres era su falta de hospitalidad más bien que su homosexualidad. Esta opinión es contradicha por Judas 7, que dice que su pecado era el haber "ido en pos de vicios contra naturaleza," una referencia clara a la homosexualidad. De hecho, Judas dice que Sodoma, Gomorra y las ciudades cercanas, fueron destruidas con fuego para constituirse en un ejemplo para nosotros, por causa de su fornicación y porque habían ido en pos de vicios contra naturaleza. (Véase también 2. Pedro 2:6-22). A la vez, Dios había decidido destruir aquellas ciudades, aun antes de que los ángeles llegaran a Sodoma.

Una historia similar se halla en Jueces 19:22-25. Ciertos hombres de Gabaa de Benjamín, a quienes la Biblia llama "hombres perversos", trataron de atacar públicamente a un huésped varón. Ellos solamente se apaciguaron, cuando él les permitió tomar a su concubina, a quien ellos violaron hasta que murió. Las otras tribus de Israel, exigieron que estos hombres fueran asesinados, pero los Benjamitas los protegieron. Esto resultó en una guerra civil que casi destruyó completamente a la tribu de Benjamín.

Hay otro incidente en el Antiguo Testamento que no describe explícitamente la homosexualidad, pero fuertemente infiere que estaba involucrada. Un día Noé se embriagó con vino y yació desnudo en su tienda en un sueño ebrio (Génesis 9:20-27). La Biblia dice que un hijo suyo, Cam, vio la desnudez de Noé y lo contó a sus hermanos. Los hermanos, Sem y Jafet, andando hacia atrás, entraron en la tienda y cubrieron a su padre. Cuando Noé se despertó, él "supo lo que había hecho su hijo más joven". Él pronunció una maldición sobre Cam, diciendo que la descendencia de Cam sería sierva de Sem y Jafet. Note que Noé supo que algo había sucedido. También, las palabras indican que Cam cometió algún acto específico. Finalmente, la magnitud de la maldición y del castigo, indica que se cometió un crimen serio. Si Cam meramente miró a su padre, no parece que sería un pecado tan serio, especialmente en la sociedad Oriental donde las familias son muy unidas y la privacidad personal no está tan disponible como en la sociedad occidental moderna. Si la homosexualidad no estaba involucrada directamente, entonces por lo menos la posibilidad de que estaba involucrada hizo que aquel hecho de Cam fuera una trasgresión seria.

Hay otras referencias a la homosexualidad en el Antiguo Testamento. Los reyes Asa, Josafat y Josías, sacaron a los sodomitas de la tierra de Judá, de acuerdo con la voluntad de Dios y como una parte de sus programas de reforma (1. Reyes 15:12, 22:46, 2. Reyes 23:7). Uno de los pecados grandes de Judá, era que permitían que se vendieran como prostitutos a los muchachos jóvenes (Joel 3:3). La connotación de estas Escrituras, es que los sodomitas participaban de sus prácticas como parte de la veneración pagana. La mayoría de las religiones paganas de aquel día, usaban tanto la homosexualidad como la prostitución femenina como parte de su veneración ritualista. Algunos han sostenido que esta era la única razón por la que la homosexualidad era condenada en el Antiguo Testamento. Sin embargo, este argumento no puede explicar todas las escrituras del Nuevo Testamento, particularmente un pasaje en la carta a los Romanos.

En el primer capítulo de Romanos, Pablo relata claramente las etapas de la apostasía de la raza humana. Él comienza por mostrar que todos los hombres pueden saber dos cosas: la existencia de Dios y el poder de Dios. Como resultado, los hombres no tienen excusa (Romanos 1:20). Los hombres conocían a Dios pero no le glorificaron como Dios, ni le dieron gracias. Ellos dieron la espalda a Dios y comenzaron a adorar a las imágenes de su creación en vez de adorar al Dios Creador (vs. 21-23). Como resultado, Dios los entregó a la inmundicia, "de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos" (v. 24). Puesto que ellos adoraron a las criaturas en lugar de al Creador, Dios les entregó a "pasiones vergonzosas". Las mujeres cambiaron el uso natural de sus cuerpos por el que es contra naturaleza (v. 26). Asimismo, los hombres dejaron el uso natural de la mujer, y se encendieron en su lascivia unos con otros, "cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres" (v. 27). Ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, entonces Dios los entregó a una mente reprobada" (v. 28). ¿Qué nos enseña este pasaje? Aprendemos que la homosexualidad es la depravación final que resulta cuando el hombre deja a Dios después de haberle conocido. Es la veneración a la criatura, es decir, al cuerpo. Va en contra de la naturaleza. Esto significa que impide el diseño y el propósito de Dios.

Volviendo al propósito detrás del matrimonio, vemos que la homosexualidad no provee para la procreación, no permite que la mujer sea una ayuda para el varón, no permite que el varón y la mujer se complementen el uno al otro en la unión, y casi nunca produce una relación monógama.

El pasaje de Romanos describe muy claramente la homosexualidad y el lesbianismo, y los condena como un producto de la apostasía. Esto no quiere decir que un homosexual es un apóstata. Como un individuo, él no es un pecador mayor que los demás. Más bien, significa que esta época es una época de apostasía, y que esta edad apóstata conduce a una mayor incidencia de la homosexualidad. El tiempo del fin es más conducente a este pecado. Llega a ser más prevalente mientras la sociedad se aleja más y más de Dios, mientras los hogares y los matrimonios se deshacen, mientras las mujeres usurpan el papel del varón, mientras los hombres abdican sus propias responsabilidades, y mientras los espíritus perversos ganan más libertad para operar. Entonces, la homosexualidad no es una señal de un pecado individual extraordinario, pero es un producto y una señal de la edad perversa en que vivimos.

Otras escrituras del Nuevo Testamento, también condenan la homosexualidad como pecado. Ningún homosexual puede heredar el reino de Dios (1. Corintios 6:9). La palabra usada aquí, se traduce en la Versión Reina Valera como "los que se echan con varones", en la Biblia Amplificada como "los que participan en la homosexualidad", y en el Nuevo Testamento Interlineal Griego - Inglés como "sodomitas". Este lenguaje es lo más claro e inequívoco. Las otras Escrituras condenan a "los sodomitas" y a los que son "sin afecto natural" (1. Timoteo 1:10, 2. Timoteo 3:3). La última Escritura, es parte de una lista de las condiciones que existirán en el tiempo del fin. En relación a esto, Jerusalén será conocida como la ciudad de Sodoma y Egipto durante el período de la tribulación (Apocalipsis 11:8). En otras palabras, será la sede de la perversión sexual y del adulterio espiritual.

Finalmente, debemos notar que la palabra "inmundicia", como se usa repetidas veces en el Nuevo Testamento, incluye todos los tipos de inmoralidad, perversión y homosexualidad (2. Corintios 12:21, Gálatas 5:19, Efesios 4:19, 5:3, Colosenses 3:5, 1. Tesalonicenses 4:7, 2. Pedro 2:10). Este significado puede ser comprobado por Romanos 1:24.

Podemos concluir que la homosexualidad es un pecado tal como mentir o robar. No es una enfermedad ni un estilo alternativo de vida. Puesto que ha llegado a ser tan frecuente y visible en estos últimos días, hay una necesidad verdadera de un mejor entendimiento acerca del tema.

Primeramente, debemos comprender algunas de sus causas. Por supuesto, es el resultado de un individuo que ha ejercitado su libre albedrío para escoger el pecado. Viene de la naturaleza pecaminosa del hombre y de la obra de Satanás en una vida rebelde. Sin embargo, además de estas consideraciones netamente espirituales, hay ciertos factores que hacen que un individuo particular sea más dispuesto a la homosexualidad que a otros posibles pecados. Puede haber características de la cultura, de la personalidad o del físico, que hacen que un individuo sea más vulnerable que otros. Por ejemplo, algunos son más dispuestos al alcoholismo que otros. Sin embargo, estas cosas pueden ser vencidas. No hay absolutamente ninguna evidencia de que la homosexualidad misma sea de origen genético. Estudios científicos han indicado que no es hereditaria. No es correcto decir: "Yo nací así" o "Dios me hizo así." Dios no sería justo si Él creara a alguien de una cierta manera y después lo castigara por ser así. Hay sin embargo, muchas causas sicológicas y ambientales que generan una predisposición para la homosexualidad. Debemos ser conscientes de aquellas cosas, a fin de ayudar en la prevención de la homosexualidad y para aconsejar acerca de ella. Nos damos cuenta que estos factores no son excusas para continuar en la homosexualidad, porque factores similares ayudan a producir criminales habituales, alcohólicos, mentirosos habituales, prostitutas, etc., etc.

Cada sociedad estudiada por los antropólogos, incluyendo las culturas primitivas, tiene alguna incidencia de homosexualidad. Por supuesto, se puede decir la misma cosa acerca de cualquier otro pecado. Es curioso ver que el lesbianismo es muy raro en la práctica homosexual y fue prácticamente inexistente en la gran mayoría de las sociedades que fueron estudiadas. Otra cosa importante es que la afeminación y la homosexualidad no son necesariamente la misma cosa. Muchos homosexuales, no demuestran características femeninas, al igual que los demás hombres. También, muchos homosexuales son bisexuales, y la mayoría han tenido alguna experiencia heterosexual.

Los sicólogos han identificado un número de cosas que ayudan a formar el comportamiento homosexual.

Básicamente, es probable que un niño llegue a ser un homosexual, si él (o ella) imita al padre o a la madre del sexo opuesto. Esto ocurre comúnmente cuando hay una incapacidad de identificarse con el padre o la madre del mismo sexo. Por ejemplo, si el padre está físicamente ausente del hogar, es excesivamente abusivo, es ineficaz y débil, o es temido y odiado, hay una gran posibilidad de que su hijo varón se identifique con la madre. Esto puede suceder también cuando la madre es muy afectuosa pero predominante o tiranizante. Esto puede tener uno de varios efectos subconscientes sobre el muchacho. Quizás él aprenderá a identificarse a sí mismo con el papel femenino. Puede aprender a temer el contacto con otras mujeres. Puede resentir la dominación de su madre o puede sentirse inadecuado en comparación con ella, transfiriendo estos sentimientos a las mujeres en general. Puede ver a todas las mujeres como figuras virtuosas intocables como su madre. O puede llegar a ser tan leal a su madre, que no puede tener una relación normal con otra mujer. Cualquiera de estas reacciones, pueden conducir a la homosexualidad.

Otra influencia clave, es la primera experiencia y la conciencia de la sexualidad. Un encuentro temprano con un homosexual, tiende a formar más tarde dicho comportamiento, especialmente si la experiencia se percibe como agradable. Una aventura amorosa temprana que termina desastrosamente, o una en la que un niño ilegítimo o un aborto anda metido, puede causar unos sentimientos de rechazo, de culpabilidad y de temor, que pueden empujar al individuo lejos del sexo opuesto. Los sentimientos de insuficiencia física pueden hacer la misma cosa.

Finalmente, la enajenación juvenil es muy poderosa. La falta de amigos aceptables del mismo sexo, y una falta de participación en las actividades típicas del mismo sexo, pueden crear una necesidad para el compañerismo y la aceptación que será encontrada luego en la homosexualidad. El abandono y la ridiculización por los compañeros, pueden empujar al adolescente a tener contacto y relaciones con homosexuales, quienes pueden influirle fácilmente.

Una comprensión de estas causas contribuyentes, puede ayudar a un pastor a impedir, corregir, o por lo menos contrarrestar las situaciones malsanas. También puede ayudarle en dar consejos a un homosexual, si es que el individuo es capaz de ver algunas de las causas de su comportamiento. Si él puede convencerse que no nació así, pero que fue influido para llegar a ser así, entonces puede ver como cambiar su comportamiento y sus hábitos con la ayuda de Dios. Esto puede ayudar también a los padres, para instruir y a criar a sus hijos en el ambiente apropiado.

En particular, vemos cuan necesario es que un padre desarrolle una relación personal cariñosa con su hijo, que la esposa no debe usurpar la autoridad en el hogar, y que el hijo debe tener el compañerismo masculino apropiado con sus congéneres. El hijo no debe ser mimado y protegido demasiado, especialmente por su madre. Debemos darnos cuenta también que en nuestro día, no podemos confiar en nuestra sociedad y en el sistema escolar para proveer el aporte apropiado en el área de la sexualidad. Los padres y la iglesia deben dar la instrucción necesaria acerca de la distinción entre los sexos, los papeles diferentes de los sexos y la relación apropiada entre los sexos. Nuestros niños y jóvenes deben ser enseñados acerca de cuáles son las situaciones que deben evitar y como evitarlas. Ellos deben ser protegidos de las situaciones y de la gente que los pueden influir en la dirección equivocada durante las etapas críticas de sus vidas.

Enfatizamos en que ninguno de estos factores ambientales, es una justificación para la homosexualidad. Por cierta razón, cada pecado habitual puede ser fomentado o causado parcialmente por presiones ambientales y experiencias negativas. No obstante, el individuo todavía tiene la capacidad de determinar qué es bueno y qué es malo, y todavía tiene el libre albedrío para escoger para sí mismo. No debemos ignorar o minimizar las fuerzas espirituales que están involucradas. Muchos han vencido bajo circunstancias similares, aun los que estaban en la misma familia y el mismo ambiente que podrían producir a un homosexual. Además, si aquella persona se somete a Dios, Él le dará poder para vencer por medio del Espíritu Santo.

La homosexualidad es una fuerza muy poderosa. Una razón, es que es el resultado de experiencias tempranas en la vida que son difíciles de borrar. También, la homosexualidad comúnmente se ha desarrollado durante un largo período de tiempo en la vida de un individuo y ha llegado a ser un hábito arraigado.

En muchos de los casos, si no en la mayoría, hay un espíritu maligno involucrado. La persona puede sinceramente querer cambiar, pero es incapaz de hacerlo. Muchas cosas indican que frecuentemente la homosexualidad, está estrechamente relacionada con un espíritu perverso. Primeramente, es muy difícil de vencer. En segundo lugar, su prevalencia en el tiempo del fin y en la veneración pagana, indican que está vinculada con la actividad aumentada y libre de ciertos espíritus. En tercer lugar, hay casos donde los cristianos heterosexuales, han llegado a ser homosexuales solamente después de volver al mundo. Originalmente no tenían ninguna tendencia en esa dirección, pero por haber vuelto al mundo ellos se dejaron a sí mismos muy abiertos a todos los espíritus del infierno. También es un hecho muy conocido, que la mayoría de los homosexuales pueden identificar inmediatamente a otro homosexual, aun cuando no hay una comunicación consciente y visible. Es posible desarrollar un discernimiento de homosexuales. Por lo tanto, podemos ver que la homosexualidad es una fuerza potente que debe ser tratada tanto espiritual, así como también naturalmente. En la mayoría de los casos, el rescate completo es un proceso largo y difícil.

Como con todos los pecados habituales, algunos consiguen la victoria completa y nunca más tienen problemas, mientras que otros siempre deben tener cuidado de nunca exponerse a sí mismos a la tentación innecesaria. Se gana la victoria por medio de la oración y por ser lleno completamente del Espíritu Santo. El rescate completo puede y debe obtenerse. Debe haber paciencia, determinación para vencer, y un amor total para Dios. Salmos 37:4 es literalmente aplicable: "Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón."

El primer paso es el de ser liberado de los deseos homosexuales. La homosexualidad se define desde el punto de vista de la práctica; entonces si uno no participa en los hechos homosexuales ni se entretiene en los pensamientos lascivos de esa dirección, por ende no se es un homosexual.

El próximo paso es que Dios proporcione los deseos heterosexuales normales que Él quiere que todos tengan. El homosexual no debe aceptar la homosexualidad como una parte básica de su personalidad, pero debe pensar de ella como un hábito que él ha aprendido y escogido (conscientemente o inconscientemente) que puede ser erradicado. Él es un homosexual solamente porque escoge cometer los hechos homosexuales. Cuando deja estos hechos, él ya no es un homosexual.

Los homosexuales son gente igual que las demás personas. Ellos deben ser tratados normalmente, con amistad y respeto. Ellos no deben ser mirados con ridiculez o desacato, sino que deben ser objetos del interés y el amor cristiano. Ellos no deben ser condenados personalmente, más que ningún otro pecador. Un homosexual puede ser muy sincero, hambriento de Dios y altamente moral en muchas áreas. Frecuentemente es sumamente solitario y desesperado. Comúnmente pasa por unos períodos angustiados de depresión, desaliento y odio hacia sí mismo, hasta que su conciencia llega a ser cicatrizada. Nuestra tarea es la de evangelizarlos y hacerles saber de la experiencia del Espíritu Santo. Solo mediante aquella experiencia, ellos reciben el poder para cambiar. Entonces los miembros de la iglesia no deben condenarlos ni tratar de cambiarlos por sus propios medios. Ellos no deben ser excluidos de los cultos de la iglesia, a menos que sean un peligro verdadero para la juventud. Este caso probablemente se dará solamente con miembros regulares de la iglesia de quienes se descubre que son homosexuales y aún así rehúsan a arrepentirse. El peligro vendrá de adentro, más que de afuera.

Hoy la homosexualidad es un peligro verdadero en la iglesia. Muchas denominaciones grandes tienen homosexuales aun ordenados como pastores. Puede ser que algún día las cortes puedan sostener los derechos de los homosexuales de ser miembros y ministros de las iglesias, sin considerar la política de la iglesia. Los pastores deben estar prevenidos en sus iglesias. Deben enseñar y predicar contra la homosexualidad. Debe haber reuniones de hombres y reuniones de mujeres, especialmente para la juventud, donde se explique claramente este tema. El pastor debe reunirse con los hombres jóvenes y debe discutir las citas sociales, el acariciar, la fornicación, la homosexualidad y otros puntos similares. La juventud debe tener la oportunidad de hacer preguntas francas. Asimismo, sería bueno si la esposa del pastor se reuniera con las mujeres jóvenes. Se debe enseñar contra las acciones afeminadas y contra los estilos afeminados del vestido en los hombres, y no se deben permitir aquellas prácticas entre los que son usados en cualquier oficio de la iglesia. Se debe enseñar acerca de las actitudes apropiadas hacia el así llamado movimiento de liberación femenina (véase el Capítulo 2).

Los espíritus predominantes del mundo siempre atacan a la iglesia, y tarde o temprano hacen sentir su presencia en la iglesia. La homosexualidad y la afeminación están llegando rápidamente a ser problemas importantes en nuestras iglesias, aun más que la fornicación. Tenemos que enfrentar el desafío del tiempo del fin en esta área.

A la vez, debemos protegernos en contra del espíritu de sospecha. Simplemente porque un hombre tiene unas características o unos amaneramientos que parecen femeninos para algunos, no significa que él sea un homosexual. Puede ser que es simplemente una persona más sensible o talentosa que otros. De hecho, muchos homosexuales sienten orgullo en su masculinidad extrema. Muchos de ellos son indistinguibles de los hombres normales. No podemos estereotiparles. Un hombre masculino puede ser un homosexual tan fácilmente como un hombre de un tipo más femenino. Como resultado, no debemos ni presumir ni insinuar que alguien es un homosexual.

Podemos proteger nuestros niños de las experiencias e influencias malsanas. Aparte de esto, es la responsabilidad del pastor la de proteger al rebaño y la de advertir en contra del pecado.

En conclusión, queremos enfatizar que la homosexualidad puede ser vencida. Cada persona tiene un deseo latente por el sexo opuesto, si solamente las capas del hábito y de la experiencia pueden ser quitadas. Todos los pecados pueden ser vencidos. El Espíritu Santo dará el poder. El pastor y los amigos deben ser pacientes y la persona debe orar continuamente. Más importante, la persona debe tener una determinación sincera para cambiar su vida y un deseo de vivir para Dios. Hay muchos casos de vencedores. Como Pablo dijo a los Corintios, después de enumerar a los fornicarios, a los adúlteros, a los afeminados y a los homosexuales: "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Corintios 6:9-11). Todo pecado puede ser vencido por medio del bautismo en el nombre de Jesús y el poder del Espíritu Santo.



Ver También:

¿Homofobia? ¡De Ningún Modo!
Reflexión Bíblica Sobre el Homosexualismo
La Homosexualidad y La Biblia
David y Jonatán No Eran  Homosexuales
Razones Sociales y Científicas para Oponerse al "Matrimonio" Homosexual
Consecuencias Imprevistas del "Matrimonio" Homosexual
Lesbiana Embarazada fue Presentada como el Primer "Hombre" Embarazado (No Hay un Tercer Sexo)

La Fornicación, Su Significado

Por Cohen Gary Reckart
Copyright 2001 Todos los Derechos Reservados


El significado general de fornicación retenido por la mayoría de Iglesias Pentecostales, es un acto de personas solteras solamente. ¿Es esto verdad? ¿Qué dice la Biblia?


¿Significa la palabra fornicación, solamente relaciones sexuales entre personas solteras? ¡No! Este no es el significado en los idiomas griego o hebreo.


Palabras que Traducen Fornicación en el Griego (Tomando como fuente el Diccionario Griego – Hebreo de Strong, con números de referencia)

Griego 4202. porneia, por-ni-ah; del Gr.4203; prostitución (incluye adulterio e incesto); fig. idolatría:-fornicación.

Griego 4203. porneuo, porn-yoo'-o; del Gr.4204; actuar de la ramera, es decir. (lit.) complacer lujuria ilícita (de cualquier sexo), o (fig.) practicar idolatría:-cometer (fornicación).

Griego 4204. porne, por'-nay; fem. del Gr.4205; una furcia; fig. un idolatra:-ramera, prostituta.

Griego 4205. pornos, por'-nos, del pernemi (vender; semejante a la base del Gr.4097); un (hombre) prostituto (por venal), es decir (por analogía) un corrompido (libertino):-fornicario, putero [que gusta de estar con prostitutas].


Personas que Cometen Fornicación

De acuerdo con las anteriores palabras basadas del griego, aquí hay una lista de personas que pueden cometer fornicación

1.) Aquellos que cometen adulterio. El acto del adulterio, es entonces un acto de fornicación.

2.) Aquellos que comenten incesto. ¿pueden solamente personas solteras cometer incesto? Si un hombre tiene relaciones con su hija eso es incesto y por lo tanto es fornicación. Si una madre tiene relaciones con su hijo esto es incesto y fornicación (1 Corintios 5:1). Si un hermano y una hermana (casados o no) tienen relaciones, esto es incesto. ¡Casados o no, el incesto es fornicación!

3.) La idolatría es fornicación. La idolatría es en el Espíritu, lo que el adulterio es en la carne. ¿Pero qué hay en el acto de la idolatría que la hace también fornicación? El significado en el griego de los tiempos bíblicos y del griego de hoy, quiere decir que algún acto de fornicación ha ocurrido.

4.) La lujuria. Ésta incluye al casado y al soltero. Es una falsedad decir que solamente las personas solteras pueden cometer lujuria. Algunos declaran: "La lascivia es la complacencia ilícita de la lujuria (el porno está incluido en esto)". Así que en nuestras propias palabras, la lascivia es un pecado de fornicación. Sabemos que no solamente las personas solteras pueden ser lascivas y estar envueltas en el porno o cosas semejantes. También lo pueden estar las personas casadas.

5.) Una ramera o una prostituta. ¿Pueden solamente mujeres solteras ser rameras o prostitutas? Decir que una mujer casada no puede ser una ramera o una prostituta, no tiene ningún sentido. La Biblia muestra varios casos donde mujeres casadas fueron rameras o prostitutas. Dios acusó a Israel, su esposa, de ser una ramera (Jeremías 3:1), una prostituta (Isaías 57:3), una fornicaria (Ezequiel 16:29) y una adultera (Isaías 57:3). Estas realidades no desaparecerán.

6.) Un hombre prostituto. Esta clasificación del acto de fornicación, incluye a los homosexuales y también hombres solteros o casados que ofrecen sus servicios sexuales por contratos. La fornicación es identificada aquí como relaciones sexuales por dinero. Tomaremos que si esto incluye al hombre, también incluye a la mujer bajo el nombre de ramera, prostituta o vagabunda.

7.) Puteros. Ser un putero, es tener relaciones sexuales con una o más rameras. ¿Qué es una ramera? Una ramera es una mujer que tendrá relaciones sexuales con cualquier hombre que ella escoja. Todas las prostitutas son rameras, pero no todas las rameras son prostitutas (que cobran dinero por relaciones sexuales). Algunas rameras piensan que porque ellas se entregan gratis y no cobran, que entonces no son rameras. Pero esto es falso. El momento en que cualquier esposa tiene relaciones sexuales con un hombre que no sea su esposo, ella es una ramera. En el momento en que ella expone su cuerpo a otro hombre para propósitos sexuales, ella es una ramera. Ella es culpable de fornicación y adulterio y ha quebrantado su pacto de matrimonio. En el momento en que cualquier esposo tiene relaciones sexuales con cualquier mujer o joven que no sea su esposa, él es un putero. Si él también se expone a otra mujer o a otras mujeres, él es un fornicario y culpable de adulterio.

Así que la palabra fornicación incluye un completo rango de conducta sexual, que no se conecta solamente con las personas solteras.


Palabras que Traducen Fornicación en el Hebreo (Tomando como fuente el Diccionario Griego – Hebreo de Strong, con números de referencia)

Y fornicaste (#2181) con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones (#8457) para enojarme (Ezequiel 16:26).

Hebreo 2181. zanah, zaw-naw'; una raíz prim. [altamente alimentado y por lo tanto lascivo]; cometer adulterio (usualmente de la mujer, y menos frecuente de simple fornicación, raramente de violación involuntaria); fig. cometer idolatría (el pueblo Judío siendo considerado como la esposa de Jehová):-(causar a) cometer fornicación, X continuamente, X grande, (ser una, desarrollar lo) prostituta, (causar ser, desarrollar lo) ramera, (cometer, caer a) prostitución, (causar a) ir a un-prostíbulo, putañero.

Hebreo 8457. Taznuwth, taz-nooth; o taznuth, taz-nooth'; del Heb. 2181; libertinaje, es decir, (fig) idolatría:- fornicación, prostitución.


La Fornicación Puede Ocurrir Entre Personas Casadas

¿Hay alguna indicación en el hebreo, de que el pecado de fornicación sea de personas solteras solamente? ¿Cómo es entonces que la esposa de Dios en el pacto, sea acusada de este pecado?

¡Zana, es la palabra hebrea para fornicación, que primariamente significa COMETER ADULTERIO!

Hay algo en el acto de fornicación que puede también ser un acto de adulterio. Adulterio es quebrantar el pacto de matrimonio. El mismo primer significado de la palabra hebrea zana, quiere decir que el pacto de matrimonio es quebrantado por un acto de fornicación.

¿Es la Biblia falsa o es la interpretación de las palabras de la Biblia por parte de los hombres la que es falsa?

Dios acusó a Israel, su esposa del pacto, de ambas cosas: fornicación y adulterio (Jeremías 3:8, Ezequiel 16:26-29). Obviamente, si Dios nos muestra que puede haber fornicación por una esposa casada, entonces esto es posible.


La Fornicación Puede Darse Entre Personas Solteras

La fornicación también puede darse entre personas solteras.

"Relación sexual entre un hombre y mujer que no están casados el uno con el otro" (Webster's New College Dictionary, 1995, p 440).


La Fornicación es Toda Inmoralidad Sexual

La fornicación es toda conducta sexual, excepto aquella entre un hombre y su esposa. Si una persona casada tiene relaciones con alguien con quién ella no está casada, esto es fornicación. Una persona casada que comete fornicación, también comete adulterio. Jesús dijo esto en Mateo 19:1-10. En este texto, Jesús dijo que un hombre no podía repudiar a su esposa (él está casado con una esposa): excepto que ella cometa fornicación con alguien fuera de su pacto de matrimonio. ¡Si una esposa no puede cometer fornicación, Jesús no podía conceder divorcio por esto! Si puede haber divorcio por la fornicación de una esposa, evidentemente el significado de fornicación como "inmoralidad sexual", se puede aplicar a personas casadas.

Jesús dijo que si un hombre repudia a su mujer y se casa con otra, excepto por causa de fornicación, el tal hombre comete adulterio. Resalto que el divorcio y el nuevo casamiento por la causa de fornicación fue concedido por Jesús en Mateo 19:1-10. El adulterio es el pecado contra la unión del matrimonio por el acto de fornicación, con alguien con quien no se está escrituralmente casado. El adulterio y la fornicación se pueden cometer al mismo tiempo. Pero ellos representan un pecado diferente. Así que hubo una necesidad bíblica de dos palabras diferentes, pero esto no significa que la fornicación corresponda solamente a un acto de inmoralidad entre personas solteras, como lo están enseñado muchos predicadores actualmente.


La Posibilidad del Divorcio

¿Qué es fornicación? Vuelva arriba y mire las posibilidades sexuales para este pecado y entonces usted encontrará su respuesta. Si Dios pudo divorciar a la nación de Israel por fornicación en Jeremías 3:8, diciendo que ella se había convertido en una ramera (hebreo zana = fornicación), entonces él establece el patrón para el matrimonio y divorcio.

A pesar de las tradiciones que han venido de la Iglesia Católica, el divorcio y el nuevo casamiento son permitidos por causa de la inmoralidad sexual contra el pacto del matrimonio. Y aunque muchos no responderán a la pregunta de si los pactos pueden ser cancelados, terminados o quebrantados, diré que todos los pactos que son quebrantados, cesan de existir, a menos que ellos sean reafirmados (reconciliados y renovados). Los Apostólicos no creemos en la seguridad eterna, si se quebranta el pacto de la gracia. Creemos que una persona puede terminar su relación con el pacto de la gracia por causa del pecado e ir al infierno. El pacto del matrimonio es similar a la relación que Cristo tiene con cada miembro de la Iglesia. No hay tal doctrina de que la unión del matrimonio es absolutamente indisoluble. Una persona que fornica se sale de la gracia del matrimonio y puede ser divorciada para siempre.

Como hombres de Dios, es nuestro lugar intentar la reconciliación entre los cónyuges. Si no puede haber ninguna, entonces el matrimonio se divide en pedazos por el acto de fornicación, y por el dicho de la ley de Dios tal matrimonio puede ser disuelto. Es Jesús, y su mandamiento concerniente a la fornicación y el divorcio, lo que separa una unión de matrimonio. ¡NINGÚN HOMBRE PUEDE HACER ESTO POR SU PROPIA CUENTA, ASÍ QUE NO PERMITA AL HOMBRE SEPARAR UN MATRIMONIO POR SUS PROPIAS CAUSAS: DEJE QUE JESÚS LO HAGA!

Jesús dio las leyes del matrimonio y por eso Jesús puede dar la causa para el divorcio y el nuevo casamiento. Jesús dijo "salvo por causa de fornicación." Ningún hombre puede cambiar lo que Jesús autorizó.

Si un hombre o mujer puede probar que su cónyuge ha roto su pacto de matrimonio por el pecado de fornicación, que está cubierto en los significados del griego y del hebreo, ellos son libres para DIVORCIARSE y CASARSE NUEVAMENTE. Por supuesto, nosotros siempre oramos para que pueda haber reconciliación. Si no puede haber reconciliación, entonces la parte inocente tiene el derecho de obtener el divorcio a causa de la fornicación y puede casarse nuevamente. ¡Jesús autorizó esto!

Yo aconsejo que antes de que se tome esta decisión, la persona contacte a su Pastor y busque consuelo. También aconsejo que el divorcio debe ser una solución únicamente para actos de fornicación, y el Pastor de la persona debe emitir la Carta de Divorcio sobre bases bíblicas para dársela al esposo culpable. La disolución del matrimonio en las cortes seculares y gubernamentales, debe seguir a la Carta de Divorcio del Pastor. Esto se mantiene en armonía con el mandato de Jesús en Mateo 19:1-10.

Enseñanza Bíblica Sobre el Alcohol y los Narcóticos

Por David K. Bernard.

Tomado del libro En Busca de la Santidad, páginas 148-158


Las Bebidas Alcohólicas


La Biblia está llena de advertencias contra las bebidas alcohólicas, particularmente contra el vino. Proverbios tiene varias condenaciones del vino y de otras bebidas fuertes. “El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, Y cualquiera que por ellos yerra no es sabio” (Proverbios 20:1). “No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa” (Proverbios 23:31). Este último versículo es una advertencia clara en contra del beber vino después de que éste se ha fermentado y ha llegado a ser un embriagante. Las consecuencias perversas del vino se enumeran como la aflicción, el duelo, la contienda, las quejas, las heridas, los ojos inyectados de sangre, el pecado sexual, las palabras indecentes, la pérdida del equilibrio y la coordinación, la insensibilidad y la adicción (Proverbios 23:29-35). Los amantes del vino no serán ricos (Proverbios 21:17).

A través del Antiguo Testamento, todos aquellos que eran separados para Dios, no podían beber ni el vino ni la bebida fuerte. Los Nazareos no podían beber el vino (Números 6:3, Jueces 13:7). Juan el Bautista no lo bebía (Lucas 1:15). No era para los reyes y los príncipes por temor de que les condujera a olvidarse de la ley de Dios y pervertir la justicia (Proverbios 31:4-5). Los sacerdotes no podían beberlo cuando ministraban delante de Dios en el tabernáculo o en el templo (Levítico 10:9, Ezequiel 44:21). Todos los cristianos hoy están separados para Dios. Somos reyes y sacerdotes, un sacerdocio real y sacrificios vivos (Apocalipsis 1:6, I Pedro 2:9, Romanos 12:1). Entonces ¿deberíamos tomar las bebidas fuertes?

La primera vez que la Biblia registra que la gente bebió vino, nos muestra que esto trajo como resultado el pecado. Noé se embriagó y trajo deshonra sobre su propio cuerpo, causando vergüenza a otros y generando una oportunidad para que otros pudieran pecar (Génesis 9:20-25). Lot se embriagó y cometió el incesto con sus propias hijas (Génesis 19:32-38). Muchas otras escrituras del Antiguo Testamento condenan las bebidas alcohólicas. Isaías pronunció una aflicción sobre la embriaguez (Isaías 5:11). Él también dijo que la bebida fuerte causaba que la gente, los sacerdotes y los profetas erraran, se extraviaran y perdieran su visión espiritual (Isaías 28:7). El vino quita el juicio del hombre, así como lo hace la fornicación (Oseas 4:11). Habacuc pronunció una aflicción sobre cualquiera que diera a beber a su prójimo (Habacuc 2:15).

En el Nuevo Testamento, la embriaguez se clasifica como un pecado que hará que la gente no pueda heredar el reino de Dios (1. Corintios 6:10, Gálatas 5:19-21). Jesús, Pablo y Pedro, advirtieron contra la embriaguez (Lucas 21:34, Romanos 13:13, Efesios 5:18, 1. Pedro 4:3).

Se manda específicamente que los obispos, los diáconos y las mujeres ancianas no sean dados al vino (1. Timoteo 3:3, 8; Tito 1:7, 2:3). Después de revisar todas estas escrituras, parece claro que los cristianos no deben tomar bebidas alcohólicas. Sin embargo, mucha gente usa las diversas referencias bíblicas que parecen aprobar el beber el vino para justificar el beber. Para poder comprender estos ejemplos, es útil estudiar las palabras hebreas y griegas para el vino. El siguiente estudio, está basado en el Diccionario Hebreo y Caldeo de Strong y el Diccionario Griego del Nuevo Testamento.

Hay dos palabras hebreas importantes, que se traducen “vino” en el Antiguo Testamento. Otras nueve palabras hebreas se usan muy pocas veces para diversos tipos de vino y bebidas alcohólicas. “Yayin”, es la palabra más común que se usa, y puede significar cualquier tipo de vino. Esta palabra comúnmente se refiere al vino fermentado. Algunas escrituras que usan “yayin”, para significar definitivamente el vino fermentado son: Génesis 9:21, 19:32, 2. Samuel 13:28, Ester 1:10, Proverbios 20:1, 23:31 y 31:4. “Yayin” se usa también para significar el jugo de uva no fermentado y recién hecho (Isaías 16:10, Jeremías 48:33).

La otra palabra hebrea que se usa con frecuencia para el vino, es “tiyrosh”. Casi siempre se refiere al vino no fermentado y recién hecho. Esta es la única palabra que se usa para el vino del cual se daba el diezmo, porque Dios quería los diezmos primeramente, antes de que la fermentación tuviera lugar (Deuteronomio 12:17, 14:23, Nehemías 13:5). “tiyrosh”, es la palabra usada para prosperidad en la frase “trigo y vino” (Génesis 27:28, 37, Deuteronomio 7:13, etc.). Se traduce “mosto” en muchas citas (Proverbios 3:10, Joel 1:10, Miqueas 6:15 etc.). Esta palabra se usa también en Isaías 65:8 que dice, “Como si alguno hallase mosto en un racimo.” De esta escritura vemos que la palabra “tiyrosh,” traducida “mosto,” se refiere al jugo no fermentado de la uva, aun al jugo que todavía está en la uva.

La palabra griega “oinos”, es la palabra original para vino en el Nuevo Testamento. Comúnmente se refiere al vino fermentado, pero como sus equivalentes hebreas, puede referirse también al vino no fermentado. Por lo menos, tres escrituras del Nuevo Testamento definitivamente la usan de esta manera (Mateo 9:17, Marcos 2:22, Lucas 5:37). Estas escrituras dicen que el vino nuevo no fermentado, no se pone en odres viejos, ya que cuando el vino se fermente los revienta. La palabra griega “gleukos” se usa una sola vez, y se traduce “mosto” (Hechos 2:13). Esta palabra significa vino recién hecho (jugo de uva) o también vino dulce.

Como resultado de nuestro estudio, vemos que la palabra “vino”, en ambos testamentos puede referirse al jugo de uva fermentado o no fermentado. También sabemos por la historia, que en los días del Nuevo Testamento, la gente comúnmente diluía el vino antes de servirlo en los hogares, y que los métodos de conservar el jugo de uva en una condición no fermentada eran bien conocidos. A la luz de estos hechos y en vista de las advertencias bíblicas contra el vino, no podemos interpretar ninguna referencia bíblica al vino, diciendo que estas aprueban el tomar las bebidas alcohólicas fuertes.

No estamos tratando de probar que la gente en el Antiguo Testamento no bebía. Ellos sí bebían. Sin embargo, podemos ver muchas cosas malas que resultaban. También, ellos vivían bajo la ley y no tenían la fuerza de vencer. La ley solo mostraba a la gente cuán pecaminosa era realmente. Si la ley hubiera sido perfecta, no habría habido ninguna necesidad de la dispensación de la gracia. Hoy, Dios nos da la gracia y el poder para vencer. Podemos y debemos vivir en conformidad con las normas de perfección de Dios.

Como una excusa para beber, algunos se basan en el hecho de que Jesús convirtió el agua en vino (Juan 2:1-11). Fíjese que no hay prueba de que el vino que Jesús hizo fuera alcohólico. El versículo diez no dice que los invitados se embriagaron, pero solamente dice que ellos habían bebido libremente del otro vino provisto por el anfitrión. El Dios que condenó la embriaguez en el Antiguo Testamento, no haría un fuerte vino alcohólico para que la gente se embriagara en el Nuevo Testamento. La embriaguez es un pecado, y Dios no tienta a ningún hombre a pecar (Gálatas 5:21, Santiago 1:13).

El consejo de Pablo a Timoteo también confunde a algunos. “Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades” (I Timoteo 5:23). Pablo recomendó a Timoteo que tomara del jugo de la vid en vez del agua, a fin de fortalecer su cuerpo y para apaciguar su estómago débil. Es muy posible que Pablo estuviese aconsejando a Timoteo que no tomara del agua local que era insalubre, o que él estuviera recomendando una cantidad pequeña de vino para propósitos puramente medicinales. Ciertamente él no le estaba diciendo a Timoteo que consumiera bebidas alcohólicas fuertes, lo que solamente agravaría su condición debilitada.

Es significante notar que la Biblia no dice que en la última cena de Jesús con sus discípulos se haya servido vino, sino que se sirvió “el fruto de la vid” (Mateo 26:29, Marcos 14:25, Lucas 22:18). Indudablemente, estas palabras fueron inspiradas deliberadamente por el Espíritu. Como resultado, es imposible probar por la Biblia que se sirvió vino fermentado en lugar del jugo de uva no fermentado. De hecho, las mismas razones para usar el pan ázimo, pueden ser válidas para usar el vino no fermentado. La levadura del pan es un proceso de fermentación, al igual que la fermentación alcohólica. Ambos son procesos de deterioro o de cambio químico orgánico que son efectuados por la levadura (un tipo de hongo). Es cierto que algunos en Corinto se embriagaron en la iglesia, pero esto sucedió en una fiesta de confraternidad antes de la Cena del Señor (1. Corintios 11:20-22). Se trató de una comida social donde cada persona trajo su alimento propio (v.21), y algunos evidentemente trajeron vino fermentado. De todas formas, esta Escritura no aprueba el uso de bebidas alcohólicas, sino que en realidad las condena. El intento de esta discusión, no es el de prescribir una cierta forma para el servicio de la Cena del Señor, pero es meramente para mostrar que nadie puede basar sus creencias en la última cena para justificar el tomar el alcohol.

Queremos enfatizar una vez más que la palabra “vino”, se usa a través de la Biblia para bebidas fermentadas y no fermentadas, y no se puede determinar cuál es el significado correcto en muchos pasajes particulares. No importa cómo se interpretan algunas de estas escrituras, dos cosas son evidentes. Primeramente, sabemos que la embriaguez es una obra de la carne, que impedirá que la gente herede el reino de Dios. En segundo lugar, en la Biblia y en nuestros días, podemos ver las muchas maldades significantes del alcohol. Podemos ver que el alcohol causa pobreza, enfermedad, pérdida del tiempo, pérdida del dinero, aflicción, violencia, malos pensamientos, familias dividas, pecados sexuales, daños físicos, daños mentales y muertes.

Como una prueba, examine el informe acerca del alcohol realizado en el año 1978, por el Departamento de Salud, Educación y Bienestar, que fue preparado para el Congreso de los Estados Unidos. (Véase The Daily Texan, 18 de Octubre de 1978, Austin, Texas). Según este informe, siete por ciento de los Estadounidenses, o diez millones de personas, son bebedores problemáticos. El alcohol es un factor importante en 200,000 muertes al año en los Estados Unidos, incluyendo la mitad de todas las fatalidades de tránsito, la mitad de todos los homicidios y una tercera parte de todos los suicidios. Ha sido identificado como una de las causas de un buen número de enfermedades, que incluyen la cirrosis del hígado, el daño cerebral, y más recientemente, del cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, hígado y pulmón. Es la tercera causa principal de defectos de nacimiento que involucran el retardo mental. Más o menos $43 mil millones se pierden cada año en los Estados Unidos debido al alcohol, incluyendo la producción perdida y los costos médicos. No hay manera de medir el pecado al que induce el alcohol, pero podemos verlo todos los días. Ciertamente, estas maldades son suficientemente grandes para probar que las advertencias de Proverbios 23:29-35 y 21:17 son absolutamente ciertas.

Los argumentos bíblicos y sociales para la abstención de las bebidas alcohólicas son contundentes. A pesar de esto, muchos preguntan, “¿No podemos beber un poco no más?” Cada persona debe desarrollar su propia convicción, pero hablando por nosotros mismos, no bebemos por las siguientes razones.

En primer lugar, es prácticamente imposible que alguien beba una cantidad tan poca que no sea afectado mentalmente o que nunca se embriague. Inevitablemente, el comportamiento y las acciones de una persona serán afectados en cierto grado. Entonces, la persona ya no ejerce el control completo de sí mismo y frecuentemente hace cosas que no debería hacer. Ya no es capaz de protegerse a sí mismo totalmente contra la tentación y el pecado. La persona llega a ser esclava del alcohol (y del diablo), puesto que ha rendido su cuerpo ante ello (Romanos 6:16). Puesto que nuestros cuerpos son los templos del Espíritu Santo, no queremos que nada más gane el control de ellos. Asimismo, no queremos usar algo que es físicamente peligroso y debilitante. En cada caso estaríamos contaminando nuestros cuerpos.

En segundo lugar, no todos pueden resistir la tentación presentada por una bebida, y no todos pueden controlar aun una cantidad pequeña de alcohol. El curso de acción más seguro es de no tocar el alcohol en ninguna manera. Aun los que piensan que pueden controlarlo sin riesgo, fácilmente pueden ofender, debilitar o hacer tropezar a un hermano. Esta es una razón suficiente en sí para la abstención según Romanos 14:21. Todos los niños, los adolescentes y los adultos más débiles se beneficiarán de un buen ejemplo y serán dañados por un mal ejemplo.

Finalmente, la escritura nos dice que debemos evitar toda especie de mal (1. Tesalonicenses 5:22). La manera de obedecer esto donde el alcohol anda metido, es de evitarlo por completo. Debemos considerar nuestra reputación dentro de la iglesia y la reputación de la iglesia ante los ojos del mundo. Para algunos, la abstención puede parecer muy extrema, pero es una solución garantizada para todos los problemas causados por el alcohol. Sin el Espíritu Santo esto puede ser difícil o imposible de lograr, pero con el Espíritu Santo no es difícil lograr. El Espíritu da poder para vencer. Dios nos hace criaturas completamente nuevas, con nuevos amores y deseos (2. Corintios 5:17). Él quita al mismo deseo, para que ya no tengamos más el deseo de beber. Además, el Espíritu nos da todo el gozo, la paz, el alivio y la satisfacción que necesitamos (Romanos 14:17, Efesios 5:18). El alcohol puede dar un gozo temporal y un escape temporal de nuestros problemas, pero el Espíritu Santo nos da el gozo permanente y soluciones permanentes a nuestros problemas.


Las Drogas y los Narcóticos

Nuestra discusión acerca de las maldades del alcohol, se aplica también a las drogas, puesto que el alcohol es realmente un tipo de droga. La marihuana por ejemplo, produce la mayoría de las mismas maldades que el alcohol. Su uso causa la pérdida del dominio propio, puede causar una adicción psicológica si no física, y puede conducir al uso de las drogas adictivas. Para ver el informe de la investigación sobre sus efectos nocivos mentales y físicos véase “Alerta Contra la Marihuana: I. Los Daños Sexuales y Cerebrales, y II. El Enemigo de la Juventud”, en Selecciones del Readers Digest, Diciembre de 1979.

Se ve claramente que las drogas adictivas forman hábitos, causan daños físicos y son una causa importante de los crímenes. Básicamente, cualquier droga alucinógena que cause el equivalente de la embriaguez (la pérdida del autodominio), que conduzca al pecado, que cause daños físicos, o que haga que lleguemos a depender de ella, no le agrada a Dios. Para ser consistentes, debemos aplicar esto a los medicamentos así como también las drogas ilegales. Debemos practicar la moderación, el autodominio y la disciplina, cuando usemos analgésicos, pastillas para dormir y otras drogas, si es que las tomamos.


El Tabaco

En un tiempo, todas las organizaciones del cristianismo fundamental tomaban una posición contra el uso del tabaco. Hoy hay un espíritu moderno que ha cedido campo sobre este punto, como en muchos otros puntos. Sin embargo, hay todavía muchos cristianos que rehúsan fumar. ¿Por qué? Nuestros cuerpos son los templos del Espíritu Santo, y Dios nos dice que no debemos contaminarlos (1. Corintios 6:19, 3:17). La palabra “contaminar”, significa ensuciar, hacer asqueroso, desatender y corromper la pureza o la perfección de algo. Ciertamente el tabaco hace esto. Desde hace años los ministros se han dado cuenta que el fumar es asqueroso y nocivo para el cuerpo. El Espíritu Santo les enseñó que era nocivo, mucho tiempo antes de que la ciencia lo confirmara. Por supuesto, la Biblia no se refiere directamente al tabaco puesto que no era usado en los días de Biblia. El tabaco fue introducido al viejo mundo por los indios estadounidenses después del descubrimiento del nuevo mundo. Para atender a situaciones como esta, Dios ha dado la autoridad a su iglesia que está llena de su Espíritu para imponer normas cuando sea necesario (Mateo 18:18, Hechos 15:28). Esto aplica en el caso del tabaco y las drogas.

La ciencia moderna ha determinado que el fumar es de veras nocivo para el cuerpo. En los Estados Unidos de América, está prohibida la publicidad libre de cigarrillos por la televisión. Cada paquete de cigarrillos y cada anuncio impreso para promocionar cigarrillos, debe llevar el mensaje: “Advertencia: La medicina general ha determinado que fumar cigarrillos es peligroso para su salud”. El fumar es una causa importante de la enfisema y del cáncer de los pulmones. Se asocia también con muchos otros tipos de cáncer y de enfermedades respiratorias, como también con los derrames cerebrales y los problemas del corazón. El último informe del Cirujano General, hace la estimación de que 350,000 estadounidenses mueren cada año a causa de los cigarrillos (Selecciones del Readers Digest, Abril de 1979). El Colegio Real de Médicos de Gran Bretaña, informó en un estudio reciente que “cada cigarrillo corta 5 1/4 minutos de la vida de un fumador”. (Véase The Houston Chronicle, 5 de Julio de 1977, Houston, Texas). El mismo estudio dice que uno de cada tres fumadores, eventualmente muere a causa del fumar.

Unos cincuenta millones de días laborales de un año, se pierden en Gran Bretaña a causa de las enfermedades causadas por el fumar. Unos 27.5 mil millones de dólares se pierden en los Estados Unidos cada año debido al fumar, mayormente en la producción pérdida y en los costos del cuidado de la salud. (New England Journal of Medicine, 9 de Marzo de 1978). Entonces aun el mundo de hoy se da cuenta de que el fumar contamina y destruye el cuerpo.

Además, el tabaco es adictivo y esto está en contra de la voluntad de Dios, tal como hemos explicado en una sección anterior. Muchos tratan de romper el hábito pero simplemente no pueden sin la ayuda de Dios. Por todas estas razones no usamos el tabaco en ninguna forma.


Conclusión. “Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu” (II Corintios 7:1). “Que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1).

jueves, 8 de julio de 2010

Reflexión Cristiana Frente al Transplante de Órganos y el Uso de las Células Madre


Por Alfonso M. Suárez, Fredy Vásquez Barreda y Julio César Clavijo Sierra
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Bíblicamente hablando no hay un texto directo que apoye o desapruebe la donación de órganos tanto en vida como después del fallecimiento. La donación de órganos es una práctica muy nueva y esa debe ser la razón por la cual la Biblia no se refiere a ella directamente.

“A principios del siglo XX, Karl Landsteiner descubrió los grupos sanguíneos lo cual abrió una brecha inmensa de investigación en sistemas inmunológicos y es cuando se empieza a hablar de la individualidad de los marcadores que nos identifican; posteriormente, Alexis Carrel, el primer Premio Novel del siglo, descubrió las técnicas quirúrgicas para lograr la unión de arterias y venas, conocida como anastomosis: la unión entre las vísceras huecas. Se puede realizar anastomosis de intestinos, arterias, venas, conductos espermáticos, trompas de Falopio. Todos estos procedimientos en su origen tuvieron como objeto la realización de transplantes; fue a mediados de los años cincuenta del siglo pasado [el siglo XX], no hace mucho tiempo por cierto, cuando se realizó el primer transplante renoso exitoso entre dos individuos gemelos; en 1970 se dio inicio a los primeros transplantes sobre hígado y el Dr. Christian Barnard en Ciudad del Cabo fue uno de los iniciadores de transplantes de corazón” [1]

Por lo general, la donación de órganos está basada en el amor personal de un individuo hacia sus semejantes, y la Biblia dice que el amor no hace mal al prójimo (Romanos 13:10). El apóstol Pablo mencionó que por haber padecido de una enfermedad (probablemente en sus ojos), tuvo que pasar algún tiempo en Galacia, lo que hizo que durante su estadía predicara el evangelio. El amor fraternal que llegaron a tener los primeros convertidos por el apóstol, fue tal, que él reconoce que en ese tiempo, de haber sido posible, hasta se hubieran sacado los ojos para dárselos (Gálatas 4:13-15).

Aún así, para los cristianos, la donación de órganos es un asunto personal y no un mandamiento ordenado por Dios, de que si uno lo hace será bendito y de que si no lo hace será un pecador. Seguidamente, pasaremos a analizar algunas porciones bíblicas que han sido utilizadas a favor y en contra de la donación de órganos, a fin de demostrar que esos textos son mal usados dentro de dicha discusión.

Sobre los Textos Bíblicos Que Algunos Usan Para Oponerse a la Donación de Órganos

1. Tesalonicenses 5:23, dice que nuestro espíritu, alma y cuerpo, debe ser guardado entero sin represensión, pero dicho texto jamás está tocando el tema de la donación de órganos. Más bien, el texto es una exhortación a guardarse sin pecado y sin mancha en este mundo, para que estemos aprobados cuando Él venga por su pueblo. Los versículos anteriores lo confirman al decir: “Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal” (1. Tesalonicenses 5:21-22).

Algunos creyentes piensan que si se dona un órgano, el cuerpo glorioso que Dios nos dará al resucitar será un cuerpo incompleto, al que le faltará aquel órgano donado. Entonces les da temor de estar incompletos por toda la eternidad. Sin embargo la Biblia aclara que el cuerpo muerto de los creyentes, no es el mismo cuerpo glorioso resucitado que nos será otorgado. Para esto utiliza la comparación con una semilla que siendo sembrada, brota en una planta totalmente distinta a la semilla que se enterró. “Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo” (1. Corintios 15:35-38). El cuerpo glorificado que Dios nos dará, será semejante al cuerpo glorioso que tuvo nuestro Señor Jesucristo al resucitar (Filipenses 3:20-21).

Sobre los Textos Bíblicos Que Algunos Usan Para Apoyar la Donación de Órganos

Versículos como Génesis 2:20-23, en donde el Señor Dios creador, tomó una de las costillas de Adán para formar una compañera idónea para él, no deben tomarse como apoyo a la donación de órganos, porque hasta ese momento el cuerpo de Eva no existía, y precisamente la costilla de Adán fue tomada para formar el cuerpo de la mujer.

1. Timoteo 2:5-6, en donde se nos dice que el Señor Jesús se dio completamente en rescate por todos, tampoco debe tomarse para apoyar la donación de órganos humanos, ya que se refiere más bien al acto universal de redención que estaba profetizado en la Ley, los Salmos y los Profetas (Lucas 224:44).

Santiago 2:14-18, que habla sobre la importancia de hacer obras de justicia concordantes con nuestra fe, no es una referencia directa a la donación de órganos, sino que trata sobre los hermanos que han creído en Cristo, y a pesar de que ven las necesidades materiales de sus propios hermanos que padecen la falta del vestido y del sustento diario (y que no son perezosos), no abren su mano liberalmente y les dan lo necesario. Así que este versículo tampoco es un texto que deba ser utilizado para apoyar la donación de órganos humanos.

Santiago 4:17, no está promoviendo la donación de órganos (tal como algunos pretenden), sino que imparte un significado de lo que es el pecado. El pecado está en aquel que sabiendo hacer lo bueno no lo hace. Aquel texto, es una reflexión bíblica acerca de los que han creído y saben hacer lo bueno y agradable delante del señor como creyentes redimidos y lavados por la sangre de Cristo, pero que dejan de practicar las bondades de una persona salva.

Hay otro texto muy importante en este tema, que se encuentra en 1. Juan 3.16, y que dice: "En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos". El texto se está refiriendo a la Iglesia y a los que la forman, a los hijos de Dios. Los versículos siguientes (versículos 17-20) comprueban que el contexto es una exhortación al amor de Dios que debe demostrarse por parte de todos los creyentes cuando veamos a nuestros hermanos en Cristo pasando necesidades materiales.

Así que los textos anteriores no podrían servirnos como base para sustentar o apoyar la costumbre de donar los órganos en vida o después de fallecer.

Un Conmovedor Caso de Donación de Órganos

En el año 2006, sucedió un caso en Frankfort, Indiana, Estados Unidos, en la iglesia de habla inglesa, donde administra el pastor Alfonso M. Suárez. Había un hermano joven que se encontraba muy enfermo de sus riñones hasta el punto de que necesitaba un trasplante. Necesitaba un donante y aunque su propio hermano en la carne estuvo dispuesto a donarlo y era saludable, después del test fue encontrado incompatible. El joven enfermo estaba muy triste, pero la iglesia seguía orando fervientemente por él, hasta que otro hermano joven de la iglesia, casado y con dos hijos, muy amigo del hermano enfermo, hizo algo que nadie se atrevería hacer. Pidió sus dos semanas de vacaciones pagas, se hizo el examen de sus riñones, salió compatible con el del hermano que lo necesitaba y se lo donó completamente gratis.

Hicieron las operaciones requeridas, el enfermo recibió el órgano dado, y el que lo donó se recuperó en tres semanas y volvió a su trabajo. Ahora tenemos a los dos hermanos fieles como siempre, asistiendo a la misma congregación local, y el que ganó toda la alabanza fue el señor Jesucristo y su evangelio, por la gran demostración de amor de aquel hermano, quien tomo dicha decisión aún exponiendo su propia vida y la esperanza de los suyos.

Seguro que si el hermano hubiera decidido donar su riñón a otra persona fuera de la iglesia, lo hubiera hecho también, pero el tratamiento de ese tipo de acciones sería el mismo: un asunto individual, no un mandamiento ordenado por Dios.

Seguro que el creyente que done un órgano, lo hará porque tiene un gran amor de Dios y un gran sentido de compasión y amor humano, lleno de nobleza y de un grande carácter, y un gesto de esa calidad debe ser alabado por todos.

El Uso de las Células Madre

Las células madre, que se encuentran principalmente en los tejidos embrionarios (como el cordón umbilical), en la medula ósea de personas adultas y en los dientes de leche, tienen la facultad o propiedad de transformarse en cualquier tejido del cuerpo según el órgano en que se coloquen, de tal forma que si es inyectado en el corazón se transformara en tejido cardiaco, si en la medula ósea en tejidos formadores de sangre, etc.

Esto sirve para tratar muchas enfermedades como el infarto al corazón, reemplazando las células muertas por vivas que tendrán las mismas funciones en el órgano receptor. Además tratar las leucemias y muchos otros tipos de enfermedades de la sangre, restableciendo finalmente al paciente de enfermedades que antes eran invalidantes.

La principal dificultad de estos tratamientos médicos, es que estas células a trasplantar deben ser compatibles con las células de la persona que las recibe. Esta dificultad da origen a los rechazos de tejidos y fallas en el tratamiento. Por ello, no hay mejores células madre que las de uno mismo, las cuales se pueden extraer de la propia placenta después de nacer. Esto garantiza un alto porcentaje del éxito en el trasplante si fuere necesario usarlo alguna vez.

Este procedimiento es similar a un trasplante de órgano, pero quizás mas sencillo, porque están en fase de solo células, y finalmente estas se trasformaran en el tipo de células del órgano receptor. Con el uso de este método, no se están creando diferentes órganos, ni alterando la naturaleza original de los mismos, ni modificando su biología ni las leyes de Dios con respecto a su funcionamiento, pues su funcionamiento será el mismo que cuando el órgano estuvo sano.

La extracción de las células madres con fines de combatir ciertas enfermedades, ayudar a sobrevivir al ser humano, extender la vida, restablecer y dar salud, sin pretender nunca deformar o matar a nadie, no está en contra de las leyes de Dios.

Sobre el Uso y el Abuso de las Transfusiones de Órganos y las Células Madre

Las donaciones de órganos y el uso de las células madre, por estar relacionadas con el cuerpo humano, incluyen aspectos bíblicos, espirituales, éticos y morales. Aunque hemos defendido el transplante de órganos y el uso de las células madre con propósitos benéficos, no ignoramos que dichas prácticas también pueden ser usadas con irrespeto a la sacralidad y dignidad de la raza humana, cuando se degrada el propósito y buen uso de los órganos según el propósito de Dios al permitir que se pudiera obtener la sanidad corporal usando el propio material humano. Algunas empresas de la salud, ven la donación de órganos puramente como un negocio. Términos como tráfico de órganos y mercado negro de órganos, han hecho su arribo en estos tiempos. Otras personas se dedican a vender su sangre, para adquirir algún dinero, o porque sencillamente no quieren trabajar.

Podríamos comparar todo esto, con un padre de familia que construye un gran lugar de almacenamiento de muchas cosas que podrían servirle a sus hijos. Cada uno de los hijos tendría la libertad de llegar a ese gran almacén para proveerse de lo que necesitase, haciendo buen uso de los bienes de su padre. Pero si por alguna razón, cierto hijo hace mal uso de los bienes provistos, tendrá que enfrentarse a las consecuencias del mal uso del derecho concedido, acarreándose la disciplina requerida para estos casos.

Lo mismo pasa con el cuerpo humano. Dios como Padre y Creador de todo, dotó al cuerpo humano de una belleza y perfección excepcional, equipándolo de órganos precisos y preciosos, grandes y pequeños, que forman un todo, un gran almacén, en donde algunas de sus criaturas, instruidas en el campo de la medicina, han descubierto que el mismo cuerpo con su material humano exclusivo, es un lugar inagotable de provisión propia, a donde pueden llegar para estudiarlo, compararlo, sacar muestras, desarrollar nuevas técnicas, etc., y proveer a la humanidad de la respuesta que necesitamos para el tratamiento y cura de muchas de nuestras enfermedades. Es por tanto su responsabilidad actuar con respeto a la leyes divinas. Si respetamos las leyes de Dios, la vida y no hay daño a otras personas, es nuestra opinión que el uso de estos métodos debe ejecutarse y desarrollarse a fin de servir a la humanidad.


Notas

[1] Benigno Licea González. Hacia una cultura de donación de órganos.
http://www.zetatijuana.com/html/EdcionesAnteriores/Edicion1709/Opinionez_HaciaUnaCultura.html

miércoles, 7 de julio de 2010

El Mandamiento de No Comer Sangre y las Transfusiones de Sangre Según la Biblia


Por Julio César Clavijo Sierra
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“Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”.
(Hechos 15:19-20).

La Palabra de Dios enseña que los miembros de la Iglesia Cristiana deben abstenerse de ingerir sangre (Hechos 15:19-20). La restricción de comer sangre, fue dada por Dios desde que le permitió al hombre alimentarse de carne, se mantuvo cuando se estableció la ley de Moisés, y fue ratificada para este tiempo (o dispensación) de la gracia.

Tan pronto como pasó el diluvio, Dios le permitió al hombre alimentarse de todo lo que se mueve o vive, lo que según el contexto corresponde a toda planta y animal. Sin embargo, también prohibió a los hombres consumir sangre, estableciendo este mandamiento como un recordatorio de que Dios es el dador de la vida, como un testimonio de que la vida proviene de Dios. La sangre es testimonio de la vida, pues contiene el oxígeno y los demás nutrientes necesarios para mantener vivas a las células. Dios les dijo: “El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis” (Génesis 9:2-4).

En el tiempo de la Ley, Dios impuso unas restricciones más estrictas sobre el pueblo de Israel, al prohibirles consumir la carne de ciertos animales que se catalogaron como inmundos o sucios, tales como el camello, el conejo, el cerdo, todo animal acuático que no tuviere aletas o escamas, toda ave de carroña, todo reptil que se arrastra sobre la tierra, etc. (Levítico 11). Así, Dios les dio una ley acerca de las bestias, y las aves, y todo ser viviente que se mueve en las aguas, y todo animal que se arrastra sobre la tierra, para que ellos hicieran diferencia entre los animales que podían y no podían comer (Levítico 11:46-47).

No obstante, para la dispensación de la Ley, Dios mantuvo intacto el mandamiento de no ingerir sangre, a fin de que en ese tiempo el hombre también recordara que la vida proviene de Dios. Por eso les dijo: “Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne. No la comerás; en tierra la derramarás como agua. No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová” (Deuteronomio 12:23-25)

Cualquiera que en el tiempo de la Ley comiera sangre, estaba desafiando a Dios, por lo cual Dios pondría su rostro contra él, y tenía que ser cortado del pueblo. “Además, ninguna sangre comeréis en ningún lugar en donde habitéis, ni de aves ni de bestias. Cualquiera persona que comiere de alguna sangre, la tal persona será cortada de entre su pueblo” (Levítico 7:26-27). Mientras tanto, todo aquel que observara dicho mandamiento, estaría haciendo lo recto ante los ojos de Jehová, y le iría bien a él y a su descendencia después de él. Aún más, Dios les enseña que les ha dado la sangre de ciertos animales limpios para expiación, a fin de borrar sus culpas por medio de los sacrificios, pues la sangre contiene vida y la vida proviene de Dios.

“Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo. Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre. Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. (Levítico 17:10-14).

Cuando la Iglesia Cristiana fue establecida, sus primeros miembros fueron todos judíos o prosélitos judíos. Mientras que la Iglesia estuvo constituida exclusivamente por judíos, todos ellos se abstuvieron del consumo de la carne de los animales que eran considerados inmundos por la ley de Moisés (Hechos 10:9-16). Sin embargo, cuando a la Iglesia entraron personas de origen gentil (es decir no judíos), que estaban acostumbrados a comer carne de animales que la Ley consideraba inmundos, los líderes de la Iglesia se reunieron en Jerusalén a fin de pedir la dirección de Dios, para saber entre otras cosas, qué alimentos estarían permitidos para el pueblo de Dios durante el tiempo de la gracia (o de la Iglesia).

Jacobo, lleno del Espíritu Santo, dijo: “Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos… de ahogado y de sangre” (Hechos 15:19-20). Se puede apreciar claramente que para el tiempo de la gracia, Dios permitió consumir la carne de cualquier animal y cualquier alimento que no hubiere sido ofrecido a los ídolos, pero continuó con el mandamiento de no consumir sangre, a fin de que cada uno de los miembros de la Iglesia, recuerde y mantenga el testimonio de que la vida proviene solo de nuestro Dios y que es un regalo de Dios. La abstención de comer lo ahogado, tiene el mismo sentido de no consumir sangre. Generalmente, cuando un animal muere ahogado, la sangre permanece en ese animal, y entonces cualquier persona que coma esa carne también estará comiendo sangre, desobedeciendo el mandamiento de Dios. Esa es la razón por la cual no se debe comer un animal que murió ahogado.

La restricción bíblica de comer sangre, no tiene nada que ver con la transfusión de sangre, que es la “operación por medio de la cual se hace pasar directa o indirectamente la sangre o plasma sanguíneo de las arterias o venas de un individuo a las arterias o venas de otro, indicada especialmente para reemplazar la sangre perdida por hemorragia”. [1] La transfusión de sangre, no es científica ni bíblicamente lo mismo que comer sangre. Cuando se come un alimento, este deja de conservar su composición original, pues el organismo lo descompone para poder digerirlo a través del proceso del metabolismo. O sea que el alimento que se come, se transforma en el sistema digestivo, en sustancias que puedan ser asimilables por el organismo. Mientras tanto, la sangre que se recibe a través de una transfusión, sigue siendo sangre y no se descompone en otras sustancias, por lo cual no podemos decir que es digerida en el sistema circulatorio. La sangre que se come, sufre una transformación en el aparato digestivo, pero cuando se hace una transfusión de sangre, esta sigue siendo sangre, así que la diferencia es grande.      

En conclusión, es evidente que la prohibición de comer sangre en cualquier forma, ha sido una ley inmutable de Dios a través de los siglos. Todas las veces que un miembro de la Iglesia se abstiene de comer sangre, está reconociendo la soberanía de Dios, y está dando testimonio que la vida proviene únicamente de Dios.


Notas

[1] Real Academia Española. Transfusión de Sangre.
http://www.rae.es/