domingo, 31 de julio de 2011

Reflexiones Respecto a la Vida y la Muerte


Por Jacobo Clavijo Sierra. © Todos los derechos reservados.
Publicado en este blog con permiso del autor


Todos los seres vivos que habitamos este planeta, tenemos un ciclo vital. Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Este fue el designio de Nuestro Dios. Estamos programados para vivir una cierta cantidad de años, dependiendo de la especie a la cual pertenecemos. Todos los seres vivos cumplimos este ciclo vital. Para los hombres, la muerte se presenta entonces como algo natural que debemos comprender como una etapa más, donde termina la existencia de nuestro cuerpo, pues nuestra alma permanece hasta el día en que nuestro Dios juzgue a los vivos y a los muertos, y más allá según sus designios, como lo declara la Escritura.

Dios creó al hombre y a la mujer en el paraíso y los envió a señorear sobre toda su creación, pero les dio la oportunidad de elegir. El hombre eligió la desobediencia, y como consecuencia de esto entró la muerte al mundo. El hombre vivía luego de entrada la muerte al mundo hasta 969 años, como fue el caso del hombre de vida más larga llamado Matusalén; pero otros también tuvieron vidas muy largas como Jared 962 años, Adán 930 años, Set 912 años, Cainán 910 años, Enós 905 años.

La Palabra de Dios declara que la capacidad reproductiva del hombre permanecía hasta su edad avanzada, pues Noé (de quien su padre declaró que sería un hombre de bendición para el mundo) engendró a sus hijos Sem, Cam y Jafet a la edad de 500 años, y estos 4 hombres junto con sus esposas fueron los 8 que sobrevivieron al diluvio, cuando el Señor eligió a Noé, luego de que éste halló gracia ante sus ojos para preservar a la humanidad del castigo que vendría sobre sus contemporáneos,  quienes eran hombres  malos cuyo pensamiento en su corazón era de continuo solamente el mal. Asimismo, cuando Dios determinó el diluvio, el Señor dijo que los días del hombre serían 120 años, pues no contendería su espíritu para siempre con el hombre, debido a nuestra inclinación al mal  (Génesis 6:3). El Señor Nuestro Dios nos daba 120 años de vida para exhortarnos al bien e inclinar nuestro corazón hacia Él.

Luego, observamos en las Escrituras a Abraham, padre de muchedumbre de gentes, manifestando luego de postrarse sobre su rostro, la admiración cuando Dios le declaró que sería padre a los 100 años, y que su esposa Sara sería madre de 90 años, aún cuando ya le había pasado el tiempo de su fertilidad (Génesis 17).

Más adelante, en las Escrituras, encontramos a Moisés, varón de Dios, con quien nuestro Dios habló cara a cara declarándole que mil años delante de los ojos de nuestro Dios son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche (Salmo 90:4). En este mismo Salmo se afirma que los días de nuestra edad son setenta años y en los más fuertes ochenta años, que pasan rápidamente y volamos, y se nos invita a reflexionar acerca de la eternidad de Dios y de nuestra brevedad delante de Él, para que nos sometamos a sus designios y prestemos obediencia a su corrección, y su luz resplandezca sobre nosotros.

Si bien es cierto que actualmente las condiciones sanitarias de la poblacion mundial han mejorado y junto con ellas la esperanza de vida de las personas, también es cierto que el desarrollo no es igual en todo el mundo, y aún subsisten grandes zonas del mundo muy deprimidas. También la medicina ha tenido grandes avances que han permitido la curación y erradicación de muchas enfermedades, pero a pesar de todo, con el incremento de la expectativa de vida también han aumentado las enfermedades crónicas y degenerativas, que afectan a una población de ancianos cada vez mayor, comparativamente con la proporción de población joven. Lógicamente que la esperanza de vida del hombre nunca puede ser mayor a lo que los designios de nuestro Dios tracen, por eso en los países de mejores condiciones de salubridad y por ende de desarrollo, las cifras de la esperanza de vida de las personas son muy similares a las que Moisés inspirado declaró en su oración del salmo 90 citado en este artículo.

En países pobres, o con gobiernos corruptos, donde hay malas condiciones de salubridad, y en ocasiones azotados por la sequía o las guerras, hay muchas personas con desnutrición, y la mortalidad infantil y materna es alta, en ellos la esperanza de vida se reduce mucho. Mientras tanto, en algunos países ricos, debido a la abundancia y a los malos hábitos de alimentación y de vida, la gente sufre de obesidad, lo que aumenta el número de pacientes con enfermedades crónicas. Sea cual fuere nuestra propia realidad, lo importante en cada uno de estos casos, es haber calzado nuestros pies con el apresto del evangelio de la paz para estar firmes en nuestras convicciones y seguir hacia adelante, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, sino teniendo como principal meta nuestra salvación, acudir prestos a puerto seguro que es morir en las manos de nuestro Dios, quien nos guiará a la vida eterna, mas allá de la muerte.

La vida es realmente muy hermosa, y con Cristo aún más preciosa es; la muerte nos causa dolor, y separa al hombre de sus seres queridos. No queremos morir y ante la enfermedad luchamos, investigamos, oramos, procuramos una solución que evite el fatal desenlace; sin embargo, a pesar de obtener éxitos, y con todos los medios que interpongamos, aunque obtengamos victorias en algunos momentos, la muerte inexorablemente aparecerá algún día sobre cada uno de nosotros. Lo importante es, que dure nuestra vida lo que dure, mucho o poco, no nos separemos de nuestro Dios ni un instante, y nuestra lucha a nivel espiritual sea muy eficiente para alejar de nosotros el pecado y traer a muchas más personas al conocimiento de Dios, que es lo más importante en la existencia de todos y cada uno de nosotros.

viernes, 29 de julio de 2011

Homofobia - La Falacia Ad-Hominem


Por Jason Dulle. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.


El título original de este artículo, es: ¿Homofobia? ¡De Ningún Modo!

Yo no soy homofóbico, pero sí desapruebo moralmente al homosexualismo

En la batalla cultural entre los que se oponen y los que aprueban la conducta homosexual, notamos que los defensores de la homosexualidad a menudo describen a sus adversarios ideológicos como "homofóbicos" u "homófobos", acusándolos de padecer "homofobia". Ese argumento es de naturaleza falaz (pues comete la falacia ad hominem), pero además es una acusación falsa. Una fobia es un miedo irracional hacia algo. Por ejemplo, los que sufren de aracnofobia, tienen un miedo irracional a las arañas, y los que sufren de claustrofobia, tienen un miedo irracional a los espacios pequeños. Sin embargo, ¿sería justo describir a quienes desaprueban el homosexualismo, como gente que tiene un miedo irracional al homosexualismo o a las personas homosexuales?

Durante todos los años en que he tratado con personas que se oponen al homosexualismo, solamente me he encontrado con una persona que realmente le tiene miedo a la homosexualidad y/o a las personas homosexuales. Aunque dichos individuos pueden existir, sin duda su número es muy pequeño, y por lo tanto no deben ser utilizados para caracterizar en general a los opositores del  homosexualismo. En realidad no es miedo, sino un sentimiento de desaprobación moral y/o rechazo personal al acto homosexual, lo que mueve a la mayoría de las personas que se oponen al homosexualismo. Esta es la misma base sobre la que la mayoría de los homosexuales se oponen al incesto y a la pedofilia. De la misma manera en que los homosexuales que se oponen a dichas  prácticas sexuales no deben ser etiquetados como incestofóbicos y pedofiliafóbicos, los que se oponen al homosexualismo por razones morales o personales, no deben ser etiquetados como homofóbicos, pues esto es un mal uso del lenguaje.

De hecho, no puedo pensar en cualquier otra conducta moralmente discutible, en la que se diga que quienes se oponen a esa conducta tienen una fobia (o son culpables de "odio"). Muchas personas tienen escrúpulos morales o personales contra el uso de los narcóticos, el adulterio y la poligamia. ¿Llamaríamos a aquellos individuos narcoticofóbicos, adulterofóbicos o poligamiafóbicos, o diríamos que son impulsados por el odio? Es evidente que no. Tener una oposición moral o un rechazo personal hacia un comportamiento, no lo hace a usted tener miedo/odio de ese comportamiento y/o de aquellos que participan en él.

Mientras que los homosexuales y los defensores del homosexualismo no pueden gustar del hecho de que exista gente que no apoya su comportamiento, pasan a distorsionar el punto de vista de sus oponentes llamándolos con apodos despectivos, cosa que no ayuda en el avance del debate.



Ver También:

¿Homofobia? ¡De Ningún Modo!
Reflexión Bíblica Sobre el Homosexualismo
La Homosexualidad y La Biblia
David y Jonatán No Eran  Homosexuales
Razones Sociales y Científicas para Oponerse al "Matrimonio" Homosexual
Consecuencias Imprevistas del "Matrimonio" Homosexual
Lesbiana Embarazada fue Presentada como el Primer "Hombre" Embarazado (No Hay un Tercer Sexo)


sábado, 23 de julio de 2011

¿Los Cristianos son Arrogantes?


Por Jason Dulle, © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.

Los cristianos piensan que su religión es verdadera, y que la religión del resto de la gente es falsa. Ellos piensan que usted tiene que creer en Jesús para ser salvo.

¿Qué arrogancia, no?

¡En realidad, no!

Si bien puede haber algunos cristianos que son verdaderamente arrogantes, el hecho de pensar que el cristianismo es la única religión verdadera, no es arrogante en sí mismo.

Cuando meditamos en esto, nos damos cuenta de que cada persona del mundo piensa que está en lo cierto respecto a las cosas en las que cree. Si no pensáramos que lo que creemos es cierto, no lo creeríamos. Después de todo, nadie cree en las cosas que piensa que son falsas. Por supuesto, podríamos estar equivocados en nuestras creencias, siendo que lo que pensamos que es cierto, en realidad es falso. Pero todo el mundo cree lo que cree, porque piensa que es verdad. Y por la fuerza de la lógica, si pensamos que lo que creemos es cierto, entonces todos los puntos de vista contrarios deben parecernos falsos. Así que si la arrogancia se define como la creencia de que nuestro propio punto de vista es cierto y que los puntos de vista contrarios son errados, entonces todo el mundo sería arrogante - no sólo los cristianos.

Pero esto no es arrogancia en absoluto, es sólo la naturaleza de la creencia y la verdad. Si “A” es cierto, entonces “No A” debe ser falso. Si Sacramento es la capital de California, entonces es falso que San Francisco sea la capital de California, o Los Ángeles o San Diego, o cualquier otra ciudad. Del mismo modo, si el cristianismo es verdadero, entonces todas las demás religiones deben ser falsas. ¿Por qué? Debido a que todas ellas ofrecen diferentes imágenes de lo que piensan que es cierto.

Algunas religiones dicen que sólo hay un Dios, mientras que otras dicen que hay muchos. Algunas dicen que Dios es personal, mientras que otras dicen que es impersonal. Algunas dicen que después de la muerte habrá resurrección de muertos, mientras que otras creen en la reencarnación. Sin duda, Dios no puede ser uno y a la vez muchos, no puede ser a la vez personal e impersonal, y no puede haber a la vez resurrección y reencarnación. Al ver que las diferentes religiones hacen reclamaciones de verdad que son contrarias, entonces nos damos cuenta que todas no pueden tener la razón. Así que si los cristianos tienen buenas razones para creer que el cristianismo es verdadero, entonces es lógico deducir que las religiones no cristianas no son verdaderas (incluso aunque tengan en ellas algunos elementos de verdad).

A menudo, pasa desapercibido que la acusación de arrogancia se refuta a sí misma. Después de todo, ¿por qué una persona pensaría que los cristianos son arrogantes por pensar que tienen la razón y por ende que los demás están mal, si no es porque él piensa que él tiene razón y que los cristianos están equivocados? Si se es malo y arrogante por decirle a otros que están equivocados, ¿entonces por qué él le dice a los cristianos que están equivocados? ¿No sería esto hacer que su punto de vista sea igualmente erróneo y arrogante? Como preguntó alguna vez Greg Koukl: “¿Por qué los cristianos son arrogantes porque piensan que tienen la razón, pero cuando los no cristianos piensan que están en lo cierto... eso no los vuelve arrogantes?” ¿Lo ve usted? Esto no es un asunto de una persona que dice estar en lo cierto, sino de dos - ¡en realidad, de casi 7 mil millones! Entonces cualquier definición de arrogancia, que equipare a la confianza epistémica con la arrogancia, es engañosa.

La arrogancia no es descriptiva de lo que usted cree, e incluso de la confianza en lo que usted cree, sino más bien de cómo usted lo cree. La arrogancia es una actitud que uno tiene acerca de sus creencias; una exhibición injustificada de superioridad sobre los demás que no piensan como usted. Es un rasgo de su carácter y comportamiento, no de las creencias de uno. Entonces, la gente no debe ser criticada por tener confianza epistémica en que su punto de vista es cierto, sobre todo cuando ese punto de vista es apoyado por buenas razones. La acusación de arrogancia, sólo es apropiada si se presenta una sensación injustificada de superioridad sobre los demás, a causa de las verdades que se han llegado a aprender.

Si bien, puede haber cristianos que son verdaderamente arrogantes -lo que reflejaría un defecto en su carácter-, esto no es un defecto propio en el cristianismo. En la visión cristiana del mundo, el conocimiento de la verdad es un don de Dios. Lo que sabemos acerca de Dios, lo sabemos sólo por la pura gracia que nos ha sido revelada. Nosotros no adquirimos este conocimiento a causa de alguna superioridad intelectual o moral propia, sino sólo por la gracia de Dios (1 Corintios 15:10, Efesios 2:1-10).

Si ha encontrado cristianos arrogantes, eso es verdaderamente lamentable. Sin embargo, la falta de carácter de ellos, no debe interponerse en el camino de la consideración honesta del cristianismo. Si usted llegara a sufrir alguna enfermedad incurable, y un médico arrogante descubre una cura para esa enfermedad, usted no se negará esa cura simplemente porque aquel médico era arrogante. Del mismo modo, usted no debería rechazar a Jesús a causa de las imperfecciones de sus seguidores. Lo que más importa es quién es Jesús, y si la religión que lleva su nombre muestra con precisión la realidad espiritual, es decir, si es verdad. Estamos persuadidos por la razón y la experiencia de que el cristianismo es la verdad, que Jesús es quien dice ser, y que uno debe confiar exclusivamente en él para experimentar la salvación.

viernes, 22 de julio de 2011

Examinando a La Doctrina de la Simiente de la Serpiente


Por Beaux Hargrove, © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.


La siguiente es una respuesta a la doctrina de la "simiente de la serpiente",  que afirma que Caín fue hijo de Eva y de la serpiente, lo que a su vez produjo un linaje de gente impía "serpentina" que sobrevivió al diluvio del tiempo de Noé, y que aún permanece con nosotros hasta el día de hoy. Un examen de la Escritura, deja en claro que esta no es una enseñanza bíblica. No quiero poner en ridículo o condenar a algún defensor de la doctrina de la “simiente de la serpiente”, sino que simplemente me limito a exponer su error.

1 Juan 3:8-12

“8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.”

Este pasaje es uno de los que se utilizan como apoyo de la idea de que Caín fue descendiente físico del diablo. Si Juan estuviera afirmando que el diablo fue el padre físico de Caín, entonces todos los que practican el pecado deben ser igualmente hijos físicos del diablo, por el hecho de que Juan dice que “el que practica el pecado es del diablo”, [1] lo que incluiría a Adán, quien pecó en el en el Jardín del Edén (Oseas 6:7, Romanos 5:14), y a cualquier otro ser humano, ya que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

Consideremos esta breve lista de aquellos que han practicado el pecado:

1. La nación de Israel (Éxodo 32:1-8; Jueces 2, etc.)
2. Saúl (1 Samuel 14-24)
3. Salomón (1 Reyes 11)
4. Descendientes de Salomón [2] (1 Reyes, 2 Reyes, 1 Crónicas, 2 Crónicas)
5. María de Betania (Lucas 7:37-39, Juan 11:2)

Claramente, cuando Juan llamó a aquellos que practican el pecado "del diablo", él estaba usando lenguaje metafórico para enfatizar su punto. Cuándo Jesús llamó a Pedro Satanás, ¿quiso decir que Pedro era en realidad Satanás (Mateo 16:23)? O más bien, ¿quiso decir que Pedro estaba pensando de una manera que no reflejaba la voluntad de Dios? Este último significado es, por supuesto, la interpretación razonable, ya que Cristo continuó diciendo, “porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” [3] Fueron los pensamientos y las emociones de Pedro a las que Jesús reprochó, no a su identidad.

Mateo 13:36-42

“36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Una vez más, nos encontramos con un pasaje al que se apela como apoyo de la doctrina simiente de la serpiente. Sin embargo, la doctrina sólo se puede encontrar en este pasaje, si uno ya trae esa idea preconcebida al texto. La lectura más natural de este texto, reconoce a los “hijos del maligno”, como “a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.” [4] Este pasaje armoniza bien con 1. Juan 3:8-12, ya que ambos hacen un uso simbólico similar de las palabras. Pasajes similares, incluyen los que utilizan expresiones tales como “generación de víboras” y “de vuestro padre el diablo” (Mateo 3:7, 12:34, 23:33, Lucas 3:7 y Juan 8:44), que se pueden interpretar con mayor precisión a la luz de 1. Juan 3:8-12 y Mateo 13:36-42, en lugar del punto de vista de la doctrina de la simiente de la serpiente. Los fariseos fueron descritos como una “generación de víboras” y como “de vuestro padre el diablo”, debido a sus obras injustas (Mateo 3:8, 12:35, 23:34, Lucas 3:8), lo que es a menudo un metáfora que describe los actos que proceden de una persona. De hecho, teniendo en cuenta que las prácticas injustas son en sí mismas las que hacen a alguien un hijo del diablo (1. Juan 3:8), se puede ver que esto es claramente a lo que se está llamando la atención en este pasaje. Ya que las parábolas utilizan a menudo símbolos, sería imprudente asumir inmediatamente algo diferente.

Génesis 3:1-7, 15

“1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales…  15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”

Génesis 3 -que narra la caída del hombre- es tomado como uno de los principales textos de prueba para la doctrina de la simiente de la serpiente. Sin embargo, antes de pasar a examinar este pasaje, primero nos haría bien dar un vistazo a Génesis 2.

“9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal…  16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” (Génesis 2:9, 2:16-17).

Dios hizo brotar de la tierra todo árbol alimenticio y lo hizo agradable a la vista. Los partidarios de la simiente de la serpiente, siempre han afirmado que el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal no fueron árboles literales, y por lo tanto sus frutos no fueron frutos literales. Sin embargo, por asociación, estos dos árboles son de hecho árboles literales, pues de otra manera, los otros árboles no podrían ser razonablemente árboles literales. Por lo tanto, por implicación natural, para comer de estos árboles literales, se comerían los frutos literales de estos árboles literales.

En un tiempo futuro, en Génesis 3, se nos presenta a una serpiente en el jardín del Edén, de la cual sabemos que es Satanás (Apocalipsis 12:9). Satanás puede haber tomado temporalmente la forma de una serpiente, o tal vez una serpiente real fue poseída por Satanás, ya que sabemos que es posible que los seres espirituales (id est ángeles) puedan habitar en un cuerpo carnal, ya sea humano o animal (Lucas 8: 27-33). Si Satanás sólo poseyó el cuerpo de una serpiente, entonces él personalmente no pudo haber engendrado algún descendiente. Por lo tanto, la cuestión que debe abordarse para la posibilidad de que Satanás hubiera producido descendencia, es que esto sólo sería remotamente posible si Satanás tomó realmente una forma física y no sólo habitó en una serpiente existente. Si este fuera el caso, ¿qué hará la doctrina de la simiente de la serpiente para conservar si quiera un poco de coherencia, ya qué todas las serpientes fueron condenadas a arrastrarse sobre su vientre y comer polvo?

No hay nada aquí que sugiera que la serpiente tuvo relaciones sexuales con Eva. Si bien, existe cierta especulación de que los seres angelicales pueden fecundar a las mujeres (con base en cierta interpretación de Génesis 6, Judas y como lo sugieren otros textos judíos no canónicos), si uno creyera que aquello es posible, entonces también tendría que aceptar que el castigo por hacer aquello consiste en ser atado con cadenas y arrojado a las tinieblas (Judas 1:6-7 ). [5] Si Satanás cometió un pecado similar, ¿por qué no sufrió un destino similar? ¿Por qué Dios haría una excepción con Satanás? [6] Por otra parte, ¿cómo pudo Satanás tener relaciones sexuales con un ser humano, si él estaba en forma de una serpiente? [7] Es físicamente imposible que un ser humano tenga relaciones sexuales con una serpiente, y mucho menos que pueda producir con éxito descendencia. Sin embargo, el corazón de la cuestión es ésta: para poder reproducirse con Eva, Satanás debería haber sido completamente un humano, y nada en el pasaje ni remotamente sugiere que él lo fue. [8]

Algunos sostienen que la serpiente no era realmente una serpiente, ya que la palabra hebrea para serpiente, naw-khawsh' [9], se deriva de naw-khash' [10], que significa "siseo", "susurro" (un hechizo de magia) o "adivinación". El objetivo habitual por el cual ellos hacen notar esto, es para convencer a los demás que esto significa que la serpiente no era una serpiente, sino una especie de mago. Mientras que lo que se dice acerca de naw-khash' es cierto, en todo caso la otra palabra naw-khawsh' denota serpiente. Estas palabras, aunque similares y relacionadas, no son las mismas y no tienen el mismo significado. El objeto de referencia es sin duda una serpiente ¿Si se hubiera querido hacer notar algo más, no se hubiera podido explicar con mayor claridad por parte del que escribió este relato?

De acuerdo con la doctrina de la simiente de la serpiente, el pecado original consistió en la relación sexual de Eva con la serpiente. Sin embargo, de acuerdo con Génesis 3, el pecado original se identifica claramente con el comer del fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal (Génesis 3:11). [11]

Los que sugieren que Génesis 3:15 apoya la doctrina de la simiente de la serpiente, requieren una interpretación inconsistente de "semilla" en el Génesis. Si Caín ha de ser identificado como la simiente (o semilla) de la serpiente, entonces la distinción que de debió hacerse no tenía que haber sido entre la simiente de la serpiente y la simiente de Eva, sino entre la serpiente y la simiente de Eva, y Adán y la simiente de Eva. En cambio, la semilla de la serpiente se distingue claramente de la simiente de la mujer. Por lo tanto, el significado del texto es que los hijos de la serpiente, otras serpientes, estarán en enemistad con la simiente de la mujer, otros seres humanos. Debido a la distinción entre la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer, no es posible que la simiente de la mujer haya sido contaminada por la serpiente.

Matrimonios

Si existieran seres humanos que fueran descendientes físicos de Satanás, entonces el matrimonio con estas personas, sin duda, sería abominable. Las naciones conocidas por la idolatría, la brujería y la barbarie en general, obviamente tendrían que ser de esa línea de sangre contaminada, ya que "los que sirven de tropiezo" y "los que hacen iniquidad", son identificados como los hijos del diablo. La mayoría de la gente puede identificar varias de estas naciones. Inmediatamente vienen a la mente Egipto, Moab y Babilonia. Vamos a incluir a los Ceneos [en arameo se pronuncia keen-ai ], ya que algunos promotores de la doctrina de la simiente de la serpiente, han incluido a estos como siendo "de Caín". [12]

Si los egipcios hubieran sido descendientes físicos de Satanás, entonces debería haber sido un pecado para Abraham el tener relaciones sexuales con la mujer egipcia Agar, y sin embargo Dios no condenó ni castigó la acción de Abraham.

José se casó con una mujer egipcia. Sus hijos, Efraín y Manasés, fueron bendecidos por Jacob y distinguidos en la nación de Israel. Seguramente, si su sangre se hubiera manchado por una supuesta sangre de Satanás, no habrían recibido tantas bendiciones.

Moisés se casó con la hija de un ceneo. Él fue el profeta elegido por Dios, incluso después de su matrimonio, para sacar a Israel de Egipto. [13] El pecado que le impidió a Moisés entrar a la tierra prometida, no fue su matrimonio, sino su desobediencia a Dios en Meriba (Números 20:8-12).

La genealogía de Cristo, dada en el evangelio según Mateo, incluye a Booz, cuya madre fue Rahab la ramera. [14] Como una prostituta, ella necesariamente debería ser identificada como descendiente física de Satanás, y sin embargo, su sangre se mezcló en el linaje de Jesucristo, nuestro santo salvador.

Rut, otra ascendiente de Jesús, era una moabita. La Biblia da una descripción de la nación idólatra de Moab, la cual provino de la acción incestuosa de Lot (bajo el estado de embriaguez) con su hija mayor (Génesis 19:37). Entonces Rut, seguramente debería haber sido una descendiente física de Satanás, y sin embargo, al igual que Rahab, su sangre se encuentra en el linaje de Cristo.

En dos de estos casos, es un israelita quien se casa con mujeres "extrañas" o  extranjeras. ¿Qué de malo tenía el casarse con mujeres extranjeras? Deuteronomio 7:2-4, aclara: “Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto”. Este razonamiento tiene aplicaciones incluso antes de la Ley, por lo que Abraham no quería que Isaac se casara con una mujer cananea. El matrimonio estaba permitido cuando el extranjero aceptaba a Dios, y no había una amenaza para que el israelita se apartara de Dios, como en el caso de Ruth, y también en el caso de Rahab. El mismo razonamiento aplica para que los creyentes del Nuevo Testamento no se casen con los no creyentes (2 Corintios 6:14). Excepto en el caso de parientes cercanos, [15] no hay nada de malo en que una persona se case con otra de un fondo genealógico diferente.

Génesis 4:1

"Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón." 

La verdad de este pasaje es inevitable. Ella "concibió", lo cual es sin duda un efecto de lo que se dijo primero, es decir de: "Conoció Adán a su mujer Eva". Examinemos algunas otras traducciones:

"Conoció Adán a su mujer Eva, y ella concibió y dio a luz a Caín, diciendo: "He adquirido un varón con el favor de Jehová."   (Versión Estándar en Inglés).

"Y Adán conoció a Eva, su mujer. Y ella concibió, dando a luz a Caín, y dijo: Por Dios, he adquirido un varón." (Biblia Apostólica Políglota).

La frase "y ella concibió", se traduce de la palabra hebrea haw-raw', que significa "ser (o volverse) embarazada, concebir (literal o figurativamente)." [16] La palabra "y" en la frase "y ella concibió", se traduce como parte de la descripción de la concepción, pero la palabra en sí, no se encuentra en los manuscritos hebreos. En la Septuaginta se encuentra como kai, que aquí se ha traducido como "y", pero que también tiene los significados de "también, incluso, por lo que, entonces, etc." [17] En Génesis 4:1, kai no ofrece ningún otro indicador de contexto para mostrar una mejor traducción que la de "y". Por supuesto, si uno entra con ideas preconcebidas acerca de lo que el pasaje está diciendo, uno podría inclinarse hacia la traducción de kai como "también", para intentar separar la causa [conoció Adán a su mujer Eva] del efecto [y ella concibió dando a luz a Caín]. Una simple lectura del texto, fácilmente muestra que la concepción de Caín, fue un evento causado por las relaciones sexuales de Adán con su esposa Eva. Teniendo esto en cuenta, junto con el hecho de que el hebreo carece de cualquier tipo de artículo copulativo, es claro que kai se debe entender como una conjunción copulativa, en lugar de un artículo. Adán fue el verdadero padre de Caín.

El diluvio

“5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.” (Génesis 6:5-7).

La razón para el diluvio, fue "que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón  de ellos era de continuo solamente el mal". Si la maldad en la tierra hubiera sido ocasionada por la propagación de cierta gente serpentina, entonces aquella gente habría sido específicamente el blanco del diluvio. Así, no habría forma de que cualquier descendiente de Caín pudiera haber sobrevivido al diluvio, porque el propósito del diluvio era el de destruir la tierra con el fin de erradicar toda la maldad de la humanidad.

La razón por la cual Noé se salvó, fue porque "Noé era un hombre justo y perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé." [18] Dios lamentó haber hecho al hombre, ya que la humanidad se había vuelto completamente a la maldad. Por esto, deseó volver a empezar con alguien que estuviera dispuesto a estar en posición vertical, manteniendo los principios éticos de la santidad. Por su dedicación a Dios en medio de un mundo malo, Noé halló gracia ante los ojos de Dios y se salvó de la destrucción inminente.

Por otra parte, Pedro escribió que "pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua (1 Pedro 3:20)." [19] Estas ocho personas fueron Noé y su esposa, Sem y su esposa, Cam y su esposa, y Jafet y sus esposa. Sólo si alguna de las esposas de los tres hijos de Noé era descendiente de Caín, el linaje de Caín hubiera podido sobrevivir al diluvio. Mientras que pudo ser posible, es poco probable que hubiera acontecido. ¿Cómo podría ser Noé un pregonero de justicia (2 Pedro 2:5), si hubiera permitido que alguno de sus hijos se casara con una de aquellas personas genealógicamente corruptas? Esto sería muy dudoso. Sin embargo, incluso si este fuera el caso, y uno de los hijos de Noé se hubiera casado con una descendiente de Caín, ¿esto apoyaría la idea de que Caín fue engendrado por Satanás? Por supuesto que no.

De Una Sangre

“24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas…  26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.”

Este pasaje del sermón de Pablo en Atenas, es probablemente la pieza más atractiva de la evidencia en contra de la doctrina simiente de la serpiente. Todos los seres humanos son de la misma sangre, ya sean semitas, arios, negros u orientales. ¿Cómo podría ser esto posible si estuviera en la genética de algunos hombres la simiente de la serpiente? Claramente, los seres humanos no son simiente de la serpiente. Muchas personas presentan las mismas características espirituales de Satanás, pero no son sus descendientes físicos.

Conclusión

Dada la falta de evidencia para la doctrina de simiente de la serpiente, y la abundancia de pruebas en su contra, debemos rechazar esa doctrina. Mientras que las personas pueden ser hijos del diablo en un sentido espiritual, ningún ser humano es un descendiente físico del diablo. Ser un hijo del diablo no es una cuestión de raza, sino del corazón.

"Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1. Corintios 6:11).


Notas al Pie

[1] La Versión Estándar en Inglés, presenta este pasaje como: "Cualquiera que hace una práctica del pecado, es del diablo" (1 Juan 3:8). La palabra griega usada para "practicar" y "hacer una práctica" es poieo, que aparece en el léxico de Strong con el código G4160, y que significa "hacer". El tiempo está en presente y activo, lo que significa que es un activo corriente, significando: “haciendo”. En esencia, cualquier persona que está viviendo en pecado, o continuando en el pecado, es del diablo. Este es el concepto que transmite el versículo 9. La Versión Estándar en Inglés lo representa muy bien.
[2] Algunos de los descendientes de Salomón, rompieron con el patrón establecido por sus padres, y sirvieron a Dios. Esto indica que no podían haber sido "hijos del diablo", como supuestamente lo fueron sus padres y algunos de sus hijos.
[3] La Versión Estándar en Inglés, presenta este pasaje así: "tú no pones tu mente en las cosas de Dios, sino en las cosas del hombre". La palabra griega phroneo, traducida como "pones la mira" en la Reina Valera, implica la actividad de la mente. Esta es la palabra de Strong G5426.
[4] La Versión Estándar en Inglés, presenta a estas dos frases como "hijos del diablo" y "todas los que obran pecado y todos los infractores de la ley", respectivamente.
[5] Este castigo se aplicaría aquí, sólo si se aceptara que los "Hijos de Dios" en Génesis 6, eran ángeles caídos. De lo contrario, esto se refiere a otra cosa.
[6] De nuevo, esto se dice, solo para los que especulan en que es verdad que los Hijos de Dios puedan reproducirse con mujeres (hembras humanas).
[7] A lo largo de toda la narración, a la serpiente se le reconoce como tal. Incluso después del pecado, la serpiente es llamada una serpiente, y es condenada a arrastrarse sobre su vientre. ¿Satanás se arrastraría sobre su vientre? No, porque él es un ser espiritual, que no tiene forma física.
[8] Para ampliar el tema de la supuesta reproducción de los ángeles con las hembras humanas, por las leyes de la naturaleza, un ser en una forma espiritual de existencia, no puede aparearse con un ser en una forma física de existencia, y mucho menos puede producir descendencia. Así que, ¿en qué medida los ángeles caídos deberían haber tomado una forma física para que esto hubiera sido posible? Debían de haber tomado forma humana, con pleno funcionamiento de los órganos reproductivos, a fin de producir los "varones valientes". Pero, ¿podemos decir con certeza que esto ocurrió? ¿Hay suficiente evidencia para concluir que los ángeles se convirtieron en hombres? Sin duda, concluir afirmativamente sería una conclusión muy arriesgada, con base en la información proporcionada por la Escritura.
[9] Strong H5175.
[10] Strong H5172.
[11] Algunos sostienen que este árbol de la ciencia del bien y del mal, se presenta en un lenguaje figurado, reclamando que "comer" puede significar "tomar parte". Sin embargo, los diccionarios hebreos de Strong y de Brown-Driver-Briggs, no afirman que aw-kal', que es traducida "comer", pueda significar o ser traducida como "tomar parte".
[12] La entrada de los ceneos en la Enciclopedia Bíblica Internacional, dice esto: "La palabra keen-ai en arameo, significa ‘herrero’. El profesor Sayce, piensa que en realidad pudo haber sido una tribu de herreros, parecidos a “los gitanos” de la Europa moderna, así como a los hojaleteros viajeros o los herreros negros de la Edad Media. Esto explicaría sus relaciones con los diferentes pueblos, entre los que se encuentran en la búsqueda de su vocación." (Orr, James, MA, DD Editor General." Ceneos. "Encicopedia Bíblica Estándar International. E-Sword. Aplicaciones informáticas. Versión 9.0). Esto indica que su nombre probablemente no tiene nada que ver con Caín.
[13] Cuando Moisés regresó a su pueblo, la ira de Dios estaba sobre él, porque su hijo no estaba circuncidado, no por la genealogía cenea de su hijo (Éxodo 4:24-26).
[14] Aunque puede ser posible que esta Rahab no fue la misma Rahab que ayudó a los espías israelitas, no hay ninguna otra Rahab mencionada en la historia bíblica, lo que hace muy probable que la Rahab del relato de Mateo sea la misma Rahab del relato de Moisés. John Gill dijo lo siguiente: "La verdad del asunto es que se convirtió en la esposa de salmón, o Salma, como se le llama en 1. Crónicas 2:11. Y en el Targum sobre Rut 4:20, se dice que [Salmón] era de Belén, era hijo de Naasón o Nahshon, príncipe famoso en Judá, quien era cabeza y capitán de su tribu, según Números 1:7 y Números 7:12. Y a partir de Rahab surgió el Mesías, lo que es otro ejemplo de un gentil en la genealogía de Cristo". (Gill, John. Exposición de Toda la Biblia por John Gill, e-Sword programa informático Ver 9.0)
[15] A pesar de que no se explica el por qué Dios prohíbe los matrimonios entre familiares cercanos, por lo general se cree que la razón, es la afectación de la estructura genética.
[16] Strong H2029.
[17] Strong G2532. Kai puede ser copulativa o conjuntiva.
[18] "Perfecto en sus generaciones", es traducida en la Versión Estándar en Inglés, como "libre de culpa en su generación", y en la Traducción Literal de la Biblia, como "perfeccionado entre su familia". Este pasaje está tratando con el carácter moral de Noé, no con su origen.
[19] La Versión Estándar en Inglés, dice así: "muy pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por agua".

Creciendo en la Gracia de Dios


Por Víctor Vega, © Todos los derechos reservados.
Publicado en este blog con permiso del autor.


“Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”. (Génesis 6:8).

“Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino,  para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros,  y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña,  y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”. (Éxodo 33:13-23).

“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”. (2. Pedro 3:18).

Introducción

Para poder hablar de este tema de crecer en gracia, es importante que destaquemos el estado actual de la iglesia en forma general. Así que nos damos cuenta de que en los últimos años y a nivel mundial, los hombres han tergiversado el mensaje del evangelio, llevándolo a niveles degradantes delante  de los ojos de Dios, por medio de los métodos y formas humanas. Sin embargo la iglesia apostólica no debe ser así. Ella debe seguir dependiendo de la gracia que solo Dios puede dar.

Usted puede ir a cursos sobre cómo hablar mejor, cómo pararse bien delante de la gente, e incluso de cómo hacer la mejor sonrisa para agradar al oyente. Hasta podemos agregar algún chistecito que haga reír, usando anécdotas o simplemente cuentos tomados de alguna revista, y logrará aprender a llamar la atención de mucha gente, y aun podrá llegar a tener cierta fama delante de ellos. Pero esa no sería la verdadera gracia en la que buscamos crecer.

Noé Halló Gracia Ante los Ojos de Dios

Los ojos de Dios pasaron revista  sobre todos los moradores de la tierra, y vio que el mal estaba demasiado avanzado. La violencia y la inmoralidad estaban sin control. Parece ser que aunque la tecnología no estaba presente como lo está en estos tiempos, el pecado y la inmundicia tenían su avance propio. A Dios le molestó en gran manera todo lo que sus ojos estaban viendo, pero algo llamó  su atención y fue la vida de Noé. “Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová”. (Génesis 6:8). Si en este mismo momento los ojos del Señor pasaran revista sobre toda la humanidad, ¿nosotros podríamos hallar gracia ante sus ojos?

Crecer en gracia, es lo que naturalmente debe suceder en todo hombre y mujer de Dios, puesto que la gracia de Dios no viene por métodos humanos, ni por los muchos estudios o títulos universitarios, e incluso de Institutos Bíblicos. Cabe destacar que aunque todo esto es muy importante en la vida de un hijo de Dios, no obstante para crecer en gracia, o para hallar gracia delante los ojos de Dios, debemos aumentar en el conocimiento de su Palabra y aplicarla en nuestras vidas.

“Nuestros hechos hablan tan fuerte, que  no dejan oír lo que dicen nuestras palabras”. Es decir, nuestras actitudes demuestran el trato íntimo que tenemos con el Creador, el cómo le respetamos, y el temor que hay en nuestros corazones para con él. Cómo dijo el Señor Jesús, por nuestros frutos seremos conocidos (Lucas 6:43-45). No sólo por nuestras palabras, sino también por nuestras acciones.

Noé halló gracia ante los ojos de Dios. Así que en medio de los injustos y profanos, se puede vivir en integridad y en santidad. Dios le dio las órdenes a Noé  para su salvación y la de su familia. Debía cumplir con las medidas específicas, el tipo de materiales y la manera de su aplicación para construir el arca. Solo un varón de carácter integro pudo recibir esta inmensa bondad de parte de Dios. Hoy no es diferente; el mismo Dios de salvación nos ha dado mandamientos de los cuales no podemos pasar por alto ningún detalle. Por esto, debemos estar más y más cerca  de la gracia de Dios, para que esta nos inunde con su misericordia y poder.

La Gracia y la Buena Opinión Ante los ojos de Dios y de los Hombres 

“Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. (Proverbios 3:1-6).

Los hombres modernos de hoy, buscan hallar gracia delante de los hombres y esa es su meta, para aumentar en bienes materiales y en el número de personas bajo su control. Pero ese no debe ser el fin de los pentecostales del Único Dios, el cual es Jesucristo. Podemos tener gracia delante de los hombres, pero los hombres no deben ser primero, pues primero debe ser Dios.

Para hallar gracia y buena opinión delante de Dios y de los hombres, la clave es guardar su Palabra en el corazón. Es allí donde Dios quiere mandar  (“Y tu corazón guarde mis mandamientos”).

Otra cosa muy importante, es no apartarse de la misericordia y la verdad. A pesar de que estemos en medio de un mundo tan injusto, la misericordia y la verdad no deben faltar en la vida de un hijo de Dios.

Dios está buscando hombres íntegros, que vivan lo que predican, y que sean llenos de su gracia y de su verdad. La gracia de Dios es la que liberta al cautivo y salva al perdido. Las ofertas y oportunidades de pecar vienen a diario sobre la vida de los hijos de Dios, pero solo una vida íntegra lo ayudará a soportar la tentación. La verdad siempre dirá lo que realmente es, pero la misericordia estará para ayudar a salir adelante.

El apóstol Pablo dijo a los corintios: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2. Corintios 5:18). El Señor nos reconcilio primero con él, para luego darnos el ministerio de la reconciliación. El mundo está desconectado de la gracia de Dios, y Él nos dio a nosotros esta labor como embajadores de Cristo. Es por eso que debemos crecer en gracia. No somos jueces, así que no podemos elegir a quien sí y a quien no compartiremos la gracia de Dios. Si de gracia recibimos, de gracia debemos dar (Mateo 10:8).

Gracia, es don o regalo no merecido. No importa si el que está delante nuestro se lo merece o no, debemos dar, así como Cristo nos dio, ya que  ninguno de nosotros merecíamos nada, menos la salvación. Las  verdades de Dios se sirven con amor, la verdad de Dios se expresa con misericordia. Este estilo de vida práctica puede hallar gracia delante de Dios y de los hombres. Nosotros somos personas que tenemos las mismas dificultades que cualquier otra persona puede tener; sin embargo, hay un poder de parte de Dios que puede operar en nuestro interior, el cual fortalecerá nuestro carácter. Dejemos que Dios inunde con su amor nuestros corazones y nos llene de Él, para que su gracia y su unción se manifiesten en favor de la obra de Dios.

Moisés, un Ejemplo del Crecimiento en la Gracia de Dios 

Moisés nos da un buen ejemplo de cómo es crecer en gracia delante de Dios. Él mismo quiso comenzar su ministerio a su manera, y esto lo llevó a matar al egipcio sin lograr poner paz y reposo entre sus hermanos israelitas.

Después de 40 años trabajando con las ovejas de Jetro su suegro, Dios le llamó para libertar al pueblo israelita de la opresión egipcia. Y esta vez ya no era con sus fuerzas, sino con las de Dios. Primero Dios lo humilla, para luego exaltarlo. Nuestro carácter debe ser moldeado a la forma de Dios; nuestra forma de andar, de administrar y de pensar, la debemos poner en la presencia de Dios. Él es Santo, y en su santidad podemos ir delante del faraón de este mundo para sacar al pueblo de Dios. (Su gracia es autoridad contra las fuerzas malignas). Mientras  más crecemos en Dios, su gracia se muestra más a favor nuestro. Su gracia es el reflejo de la comunión con sus hijos.

Moisés podía hablar con Dios de manera muy especial. “¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos,  yo y tu pueblo,  sino en que tú andes con nosotros?” (Éxodo 33:16). Aún más, le dijo: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”. Esta debe ser una de nuestras frases preferidas. Jesucristo debe estar en todos nuestros actos, y él nos mostrará su gloria, de tal manera que nuestros rostros se verán distintos, más sanos, más agradables, más aceptables como autoridad sobre las huestes contrarias a la obra de Dios. Moisés no es diferente a ninguno de nosotros, con respecto a lo que Dios quiere hacer en estos tiempos: usar nuestras vidas para salvar los que Él ya compró con su preciosa sangre en la cruz del calvario.

Así como Jesucristo con su gracia nos alcanzó a nosotros, dejemos que él nos llene de su gracia para alcanzar también a otros. Aunque hay engañadores, mentirosos y profanadores de la verdad, nosotros aun podemos crecer en su gracia y hacer su voluntad. Aunque el amor de muchos se enfriará por causa de la maldad, el amor de Dios en sus hijos no será así.

Creced en la Gracia y en el Conocimiento de Dios

El apóstol Pedro, comienza  el capítulo 3 de su segunda carta de esta manera. “Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento” (2. Pedro 3:1).

Su preocupación tiene que ver a que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias. En todo el capitulo hay disertación de todo este asunto, más el consejo del apóstol está al final del capítulo. “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”. (2. Pedro 3:18). Crecer en gracia delante de Dios, es aumentar aceptación de Dios cada día que pasa.

Termino recomendando las palabras dichas por el apóstol Santiago.

“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. (Santiago 4:6).

La humildad es el elemento que adhiere la gracia de Dios en sus hijos. Como la gracia está bien vinculada con la humildad, es importante dar cierre al capítulo hablando de la humildad. Crecer en gracia es crecer en humildad. La humildad se adquiere a través de soportar injusticias y saber esperar en Dios. Cuando nos humillamos delante de Dios, su gracia se hace patente. Ahora, el humillarnos delante de Dios, implica también hacerlo delante de nuestras autoridades. El apóstol Pablo dijo a Timoteo: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”. (2. Timoteo 2:1). Cuando obedecemos a nuestros pastores y lideres con corazón humilde, en todo lo que corresponda a la Palabra de Dios, crecemos en gracia delante de Dios.

jueves, 21 de julio de 2011

La Comunión Diaria con Dios y con los Hombres

Por Víctor Vega

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;  he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,  para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. (2. Corintios 5.17-21)

“Levantándose muy de mañana,  siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. (Marcos 1:35). 

“He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad,  pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel,  uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón. (Josué 3:11-13). 

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto”. (Salmos 25:14).

Introducción

“Comunión” significa: relación, lazo, unión, afinidad, correspondencia, trato, similitud.

La comunión diaria con Dios, significa que el trato, la relación, la afinidad y la unión con Dios, debe ser cada día de la semana, de tal forma que nos compromete y nos responsabilice con Él.

Jesús, en un momento que comentaba sobre la vida de Juan el Bautista, dijo:

“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”. (Mateo 11:12).

Creo firmemente que ese “hasta ahora”, permanece aun hasta ahora (hasta nuestros días). El reino de Dios sigue sufriendo violencia (ataques), por lo que uno necesita estar decidido y definido con respecto a Dios, para no ser movido por las propagandas del modernismo y de las cosas sin sacrificio que nos apartan de nuestra comunión con Dios.

El mundo entero esta revolucionado por la tecnología y las maneras de hacer las cosas sin  mucha dificultad y a la distancia. Con un solo clic, se pueden hacer muchísimas diligencias desde la casa, de una manera fácil y rápida. Aun desde la misma cama con un control, se pueden abrir y cerrar puertas, ver lo que está sucediendo al otro lado del planeta, y hasta comunicarse con los seres queridos que viven en otros continentes, etc.

Lo que no se puede hacer, es abrir las puertas de la comunicación con Dios de  esa manera tan cómoda. Lastimosamente en los últimos tiempos que estamos viviendo, se están levantando creyentes que saben de todo lo que es la tecnología, pero no pueden  entrar en una buena comunión con Dios. Sus oraciones son hasta “tecnológicas” y sus enseñanzas puramente sicológicas.

Sin tener la idea de ofender a nadie, aunque es importante la tecnología (pues hasta nosotros mismos estamos aprovechando sus ventajas), nada debe suplantar la comunión que todo creyente debe tener con Dios. No podemos tener más comunión con el televisor o la computadora (junto con el Internet) que con Dios.
Cuando el ministro de Dios se para desde un pulpito, solo puede hablar de aquello con lo que más está relacionado, porque de la abundancia de lo que está en su corazón, es de lo que hablará su boca, y ese es el efecto que producirá

La comunión con Dios es Indispensable Primero, Pues nos Ayudará a Discernir Nuestra Comunión con los Hombres 

El apóstol Pablo dijo que Dios nos dio el ministerio de la reconciliación. Es decir, el trabajo de los ministros de Dios es tan importante, que una equivocación puede costar un valor más alto que todo el oro del mundo. Un alma vale más que todo lo que tenga valor en el universo creado por Dios.

El apóstol Pablo dijo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;  las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2. Corintios 5:17).

¡Ya estamos en Cristo! ¡Ya somos nuevos! ¡Ya las cosas viejas pasaron! Por eso, ya no debemos tener comunión con el mundo, ni estar enlazados (o teniendo afinidad) con las cosas paganas de esta vida. Hemos nacido de nuevo, para ser ganadores y no perdedores. Aún las amistades que escogemos, deben ser seleccionadas para que no perdamos la comunión con Dios. El apóstol Pablo dijo a los Corintios: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2. Corintios 6:14).

Dios nos dio el ministerio de la reconciliación, y cuando hablamos de reconciliación, estamos diciendo que hay ofensa o separación del hombre para con Dios, lo cual es verdad, pues el apóstol Pablo dijo: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. (Romano 3:23).

Me gusta mucho la palabra evangelio, que significa buena noticia ¡La buena noticia, es que hay posibilidad de reconciliación! ¡Hay posibilidad de hacer las paces con Dios! Las ofensas del pecado, pueden ser cubiertas con la sangre de Jesucristo.

Esta labor es tan importante como hermosa, pero no se puede hacer, a menos que el embajador, el ministro, tenga buena comunión con  el que pagó el precio.

Juan el Bautista predicaba: “arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado” (Mateo 3:2), pero él no salió de repente predicando entre las gentes. Él fue un varón preparado en el desierto, consagrado, dedicado, que sabía lo que decía y sabía sobre quién predicaba, al punto de declarar que él no era digno de desatar la correa del calzado de Cristo (Marcos 1:7, Lucas 3:16, Juan 1:27, Hechos 13:25).

La Oración: Un Medio de Comunión   

Hoy, el mundo necesita de hombres consagrados en plena comunión con Dios, que vengan ante Él con oración genuina, con corazón quebrantado, derramado cada día en la presencia de Dios.

La única manera de lograr buena comunión con Dios, es por medio de la oración constante. Es la oración la que produce unción sobre los creyentes en general.

Desde el comienzo de su ministerio, nuestro Señor Jesús (aunque era Dios manifestado en carne), desde su humanidad pura y perfecta nos da el mejor ejemplo de comunión con el Padre.  Infinidades de veces, la Biblia menciona que Jesús oraba desde muy temprano.

La oración es hablar con Dios; el hablar con Dios es la comunicación, la conversación del hombre con el Ser Divino. A través de la oración, Dios declara su buena voluntad y los planes que tiene para la iglesia, para nuestro ministerio y para la familia que él nos ha entregado. Por medio de la oración, se nos pega la forma de ser de nuestro Señor Jesucristo, al punto que llegamos a ser como Él. Nuestros  rostros son alumbrados y nuestros pensamientos son cambiados, de tal manera que llegamos a soportar menos el pecado y amamos más la Ley de Dios y sus dichos. Por eso el salmista dijo que la comunión íntima de Jehová es con los que le temen. (Salmos 25:14).

En cierta ocasión, mientras Jesús oraba, su rostro y aun hasta sus vestidos fueron cambiados. “Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente” (Lucas 9:29). ¿Qué cree usted que sucederá si nos dedicamos más a la oración?

Está claro que la verdadera comunión con Dios, viene a través de la oración genuina del creyente con Dios. Hoy por hoy, no podemos dejar de lado este concepto de comunión. Todos los grandes hombres de Dios, fueron de mucha oración; así Dios les declaraba lo que haría. Con Abraham lo hizo, cuando se disponía a destruir a Sodoma: “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” (Génesis 18:17).  Ningún varón o mujer grande de Dios, fue grande sin la oración. La oración hace que la gloria de Dios esté con él en donde quiera que esté.

Un  ministro de Dios que está consagrado, que mantiene una comunión con Dios, tiene asegurada la victoria en todas las batallas de la vida. Puede llegar a decir abiertamente las palabras dichas por el apóstol Pablo: “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos,  o que muramos, del Señor somos”. (Romanos 14:8).

Las Acciones Determinan la Comunión  

En el Antiguo Pacto con Israel, para Dios tener comunión con su pueblo, les dio el tabernáculo. Desde el Arca del Pacto que estaba en el lugar Santísimo, Dios mostraba su voluntad y comunión, y el camino que debían seguir. Definitivamente el creyente debe estar enlazado, unido en relación íntima con Dios.

Cuando el pueblo de Israel iba a entrar a tomar posesión de la tierra prometida, el Señor les dijo que el Arca debía pasar primero sobre el cauce del río Jordán (Josué 3:11-13). El arca representa la misma presencia de Dios, por lo tanto  cuando el río Jordán sintió que la gloria de su Dios creador pasó sobre él, tuvo que detenerse. El río también representa los problemas y dificultades que retrasan la obra de Dios. Sin embargo, si tenemos comunión con Dios, no hay fuerzas naturales o artificiales que puedan anegarnos o impedirnos que entremos para recibir las promesas dadas por Dios a nuestras vidas.

Cuando la Comunión  con Dios Está Definida

La comunión definida con Dios, se puede expresar con las palabras del profeta Isaías.

“Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé;  daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida. No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al norte: Da acá;  y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre;  para gloria mía los he creado,  los formé y los hice. (Isaías 43:1-7).

Está claro que la comunión con Dios nos hace fuertes en medio de un mundo hostil que ha desafiado la santidad de Dios, y ha degenerado la verdad de Dios y su Nombre. Aun en este medio, podemos tener comunión con Dios, y una buena comunión con los hombres, para que Dios añada a su iglesia a los que ha de ser salvos.

La Comunión con Dios en el Inicio de la Iglesia

La iglesia en su comienzo, nos da el verdadero ejemplo de comunión.

“Y estando juntos,  [Jesús] les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”. (Hechos 1:4-5).

Aunque los apóstoles habían estado con Jesús durante su ministerio en la tierra, tenían que tener la comunión con Dios dentro de sus corazones para lograr conmover a su mundo contemporáneo.

“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas,  comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”. (Hechos 2:46-47).

La presencia de Dios, nos  hace sabios para tratar con los hombres que Dios añadirá a la iglesia. La comunión que tenían los apóstoles, podía declarar al mundo que aunque no fueran ricos en plata ni oro, tenían el tesoro más precioso, el poder del Nombre de Jesús.

“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros,  en el partimiento del pan y en las oraciones”. (Hechos 2:42).

¿Es Posible Continuar el Modelo Apostólico?

Sí, creo que sí se puede seguir el modelo apostólico de la comunión con Dios y con los hombres. En la iglesia de Antioquia, los discípulos comenzaron a ser vistos como Cristo, y por eso les pusieron el  sobrenombre de cristianos. Se notaba a la distancia que ellos mantenían una comunión fuerte y  genuina con Jesucristo, hasta el punto de ser muy  parecidos en sus formas de ser y de actuar con Él.

Hay un dicho popular que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Los rasgos de nuestro maestro se nos pegarán en la conducta de nuestro proceder, si no nos apartamos de Él. Nuestro proceder demuestra con quien está nuestra comunión.

martes, 19 de julio de 2011

La Verdad Sobre el Espíritu Santo

Por Iglesia Pentecostal Unida de España


Introducción:

"¿Recibisteis  el Espíritu Santo cuando creísteis?" (Hechos 19:2). Si no es así, a usted le falta recibir esta  promesa de Dios que está disponible para todos los que creen en Él, como lo dice la Escritura (Juan 7:38-39). Todo lo que tiene que hacer es arrepentirse, bautizarse en el nombre de Jesús, y recibir el don del Espíritu Santo con la señal de hablar en otras lenguas.

¿Qué es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. Este Espíritu de Dios, que es el mismo Espíritu que moraba en Cristo (Juan 14:17-18; Romanos 8:9-10), puede también morar dentro del cuerpo humano. "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" (1. Corintios 6:19). "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?" (1. Corintios 3:16).

Al momento cuando el Espíritu Santo hace su residencia dentro del cuerpo humano, se le refiere como "recibir el don del" o "ser bautizado con" el Espíritu Santo" (Hechos 10:47; 11:16-17). El propósito de la  venida del Espíritu, es consolar y enseñar. "Más el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Juan 14:26).

Acompañando a la llenura del Espíritu Santo, viene un hambre por la verdad de la Palabra de Dios. El Espíritu Santo es el Espíritu de Verdad y viene para conducir y guiar al creyente a toda la verdad (Juan 16:13).El don del Espíritu Santo es un buen regalo de Dios. Todos los que creen en el Señor Jesucristo, como dice la Escritura, deben recibirlo (Lucas 11:13; Juan 7: 38-39).

La Promesa del Espíritu Santo:

"Pedro les dijo, Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hechos 2:38-39).

El Espíritu Santo fue prometido primero en el Antiguo Testamento. "Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días" (Joel 2:28-29).

Juan el Bautista, el precursor de Jesucristo, repitió la promesa, "Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3:11).

En el capítulo catorce del libro de Juan, Jesús prometió a sus discípulos que Él mismo regresaría a ellos en la forma del Consolador, o Espíritu de Verdad, llamado el Espíritu Santo, después de su ascensión a los cielos. Antes, Jesús había hablado de la promesa como ríos de agua viva brotando del creyente. "El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado" (Juan 7:38-39).

En el libro de Lucas, fue registrada la seguridad que Jesús nos da, de que el Espíritu Santo es un buen regalo de Dios, y que Él gratamente nos lo dará si lo deseamos y lo buscamos. "Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?" (Lucas 11:9-13).

Dios desea que todos tengan su Espíritu morando en ellos. Todo lo que el hombre tiene que hacer, es creer en Él como dice la Escritura (Juan 7:38), arrepentirse y bautizarse en el nombre de Jesús (Hechos 2:38), y pedir a Dios la promesa del Espíritu Santo y lo recibirá Lucas 11:10).

La Iglesia Primitiva Recibió el Espíritu Santo:

Jesús, en otra referencia al ser lleno con el Espíritu Santo, dio un mandamiento a sus discípulos. "He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto" (Lucas 24:49). Aproximadamente ciento veinte discípulos obedecieron el mandamiento de Jesús, y en el día de Pentecostés en la ciudad de Jerusalén, hace casi dos mil años, Jesús cumplió con su promesa. "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen" (Hechos 2:1-4).

Los versículos citados arriba, registran el principio de una de las experiencias más maravillosas al alcance del hombre, porque el cumplimiento de la promesa había empezado con estos primeros ciento veinte. Joel profetizó a TODA carne (Joel 2:28). Jesús dijo que TODO AQUEL que pide, recibe (Juan 11:10). En el mismo día de Pentecostés del derramamiento inicial, Pedro hablaba de la continuación de la promesa.

Muchos curiosos se reunieron alrededor de los que habían recibido la promesa para ver qué era lo que había causado tanta conmoción. Pedro aprovechó la oportunidad para explicar que esto fue lo dicho por el profeta Joel, y que Jesús, a quien ellos habían crucificado injustamente, es Señor y Cristo. Ellos, siendo convencidos en sus corazones, le rogaron a Pedro y a los demás Apóstoles que les dijeran lo que debían hacer (Hechos 2:37). Pedro les dijo que si se arrepentían y se bautizaban en el nombre de Jesús, ellos también recibirían el don del Espíritu Santo. Aún extendió la promesa más allá de los tres mil que lo aceptaron aquel día (Hechos 2:41). "Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare" (Hechos 2:39). "Todos los que están lejos", incluye a todas las naciones desde aquel día hasta ahora. La promesa existe para todos los que la deseen, porque Dios está llamando a todos al arrepentimiento (2. Pedro 3:9).

Muchos creyeron y recibieron la promesa durante el tiempo de los Apóstoles. Habiendo recibido poder para ser testigos al venir el Espíritu Santo sobre ellos (Hechos 1:8), los discípulos llevaron el evangelio del Señor Jesucristo a todo el mundo conocido. Felipe llevó el mensaje a Samaria, donde muchos creyeron y fueron bautizados. Cuando los Apóstoles oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y Juan para orar por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. "Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo" (Hechos 8:17). Así los samaritanos, antes considerados excluidos de la vida eterna por los judíos, llegaron a ser participantes de la promesa del Padre.

Pedro aún entregó el mensaje del Señor Jesús a la casa gentil de Cornelio. No obstante, no lo hizo hasta que Dios le había asegurado por una visión que la promesa de Dios pertenecía a todo hombre creado por Dios, no importa de qué nación, tribu o lengua sea. Al fin, habiendo entendido esta verdad de Dios, Pedro fue a Cesárea. Mientras Pedro aún les hablaba de las cosas de Cristo, el Espíritu Santo cayó sobre los que oían el discurso (Hechos 10:44). Dios probó una vez para siempre, que Él no hace acepción de personas (Hechos 10:34).

Dios llenó aún a Saulo, uno de los perseguidores de la iglesia primitiva, con su Espíritu. Saulo, cuyo nombre fue cambiado a Pablo, confesó que él era el primero de los pecadores antes que Dios le salvara (1. Timoteo 1:15). Sin embargo, Dios le llenó con el Espíritu Santo (Hechos 9:17) e hizo de él un gran misionero del Evangelio del Señor Jesucristo. Llevó el mensaje a muchas naciones. En Hechos, capítulo 19, leemos que Pablo llevó la verdad del Espíritu Santo a unos discípulos de Juan el Bautista en Éfeso. Al conocerles, Pablo les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo cuando creyeron. Averiguando que ni siquiera habían oído si había algún Espíritu Santo, Pablo les explicó la Palabra de Dios más exactamente. Entonces, sobre la confesión de su fe en Jesucristo, los bautizó en el nombre de Jesús, imponiéndoles las manos y ellos recibieron el don del Espíritu Santo. Saulo, el perseguidor de la fe cristiana, llegó a ser Pablo el propagador del Evangelio de Jesucristo.

En la iglesia primitiva, la promesa del Espíritu Santo fue disponible a todos quienes obedecieron a Dios (Hechos 5:32). Muchos obedecieron y muchos recibieron. La promesa todavía está disponible a todos los que obedecen a Dios. Millares están obedeciendo y millares están recibiendo la promesa.

¿Es Esencial Recibir el Espíritu Santo?

Sí, es esencial recibir el Espíritu Santo para obtener completa salvación bíblica. El Espíritu Santo es un don de Dios, que se recibe como resultado de obediencia y fe en Él (Hechos 5:32). Si el hombre obedece los mandamientos de Dios de arrepentirse y bautizarse en el nombre de Jesús, tiene la promesa de recibir el Espíritu Santo (Hechos 2:38). Dios no rompe sus promesas. Si el hombre obedece estos mandamientos, recibirá el Espíritu Santo.

Jesús usó el verbo "correrán" [o "brotarán"] con referencia al Espíritu Santo que reciben los que creen en  Él, como dice la Escritura (Juan 7:38). Juan dijo que los que creyeran en Él "habían de recibir" el Espíritu Santo (Juan 7:39). Pedro dijo que si se arrepentían y bautizaban en el nombre de Jesucristo, "recibirán" el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Estas citas bíblicas nos dicen que el Espíritu Santo es un resultado positivo de obediencia a los mandamientos del Señor Jesucristo. "El que dice: yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él." (1. Juan 2:4)

Jesús lo dijo muy claramente cuando hablaba con Nicodemo. "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios" (Juan 3:5). Ser NACIDO DEL ESPÍRITU es una referencia simbólica a ser lleno con el Espíritu Santo. Jesús murió en la cruenta cruz por nuestros pecados, fue sepultado en un sepulcro prestado, y el tercer día resucitó victoriosamente sobre la muerte y el hades. Este es el Evangelio del Señor Jesucristo que el hombre tiene  que obedecer. Todos tienen que morir a sus pecados en el arrepentimiento, ser sepultados con Él en el bautismo, y resucitar a una vida al nacer del Espíritu. El Espíritu Santo da al creyente una vida nueva en Cristo, pues la Escritura dice: "…mas el espíritu vivifica" (2. Corintios 3:6).

En el capítulo ocho de Romanos, Pablo habla de la vida en el Espíritu. Él dice muy claro que los que son llenos con el Espíritu Santo serán arrebatados, y que los que no son llenos con el Espíritu Santo no tienen la bendita esperanza en la próxima venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. "Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros" (Romanos 8:9-11). Para obtener la esperanza de completa salvación bíblica, el hombre tiene que ser lleno con el Espíritu Santo.

La Señal Inicial de Recibir el Espíritu Santo:

Una persona nacida del Espíritu, mostrará el fruto del Espíritu. "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley" (Gálatas 5:22-23). Conforme ellos crecen en el Espíritu, ellos manifestarán los dones del Espíritu. "Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas" (1. Corintios 12:8-10). Sin embargo, cuando una persona recibe inicialmente el bautismo del Espíritu Santo, él hablará en otras lenguas según el Espíritu le dé que hable. Esta evidencia del llenamiento del Espíritu Santo, es separada y es diferente al don de lenguas.

Isaías lo profetizó: "Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo" (Isaías 28: 11). Jesús lo confirmó: "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (Juan 3:8). Jesús habló nuevamente de la evidencia de aquellos que creerían, diciendo ". . . hablarán en otras lenguas" (Marcos 16:17).

Jesús dijo que se escucharía la voz de todos los que habían nacido del Espíritu (Juan 3:8), y esto fue una realidad en el día de Pentecostés. "Y fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen (Hechos 2:4). Pedro reconoció que Cornelio y toda su casa habían recibido el Espíritu Santo, "Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios" (Hechos 10:46). Pablo impuso sus manos sobre los Efesios para que recibieran el Espíritu Santo, "... y hablaban en lenguas y profetizaban" (Hechos 19:6).

Aún en estos días, cuando alguien es nacido del Espíritu, pasa lo mismo. Ellos hablan en lenguas según el Espíritu les da que hablen. Las lenguas seguirán al llenamiento con el Espíritu, como una consecuencia natural.

Conclusión:

El bautismo del Espíritu Santo es prometido a todos los que lo pidan y estén dispuestos a arrepentirse y ser bautizados en el nombre de Jesús para recibirlo. El bautismo del Espíritu Santo debe desearse sobre todo, porque sin él, usted no pertenece a Cristo (Romanos 8:9). Cuando un individuo recibe el Espíritu Santo, él hablará en otras lenguas según el Espíritu le dé que hable.

Cualquier persona que se ha arrepentido, que ha sido bautizada en el nombre de Jesús, y que desea el Espíritu Santo, debe pedírselo a Dios creyendo con fe. Dios quiere que ellos lo tengan, y si ellos se someten a Él, Dios derramará de su Espíritu sobre ellos.

Cualquiera que no se ha arrepentido de sus pecados, o no ha sido sumergido en agua en el nombre de Jesús, debe hacerlo. Así ellos también tendrán la oportunidad de recibir el Espíritu Santo. Haciendo esto, ellos se embarcarán en una vida nueva, llena de gozo y paz sirviendo a Dios. Es sólo por la misericordia de Dios que el hombre puede vivir, caminar, cantar y adorar en el Espíritu. Cualquiera que no aprovecha esta oportunidad, está lejos del llenamiento completo que Dios desea que el hombre tenga de Él. ¡Sí! ¡la vida en el Espíritu es fundamental para el hombre en la tierra¡ ¡Y lo que es más hermoso, es que la vida en el Espíritu es eterna!

domingo, 17 de julio de 2011

La Cosmología del Big Bang y el Ateísmo son Incompatibles


Por Jason Dulle, © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.


Durante siglos, muchos filósofos sostuvieron que el universo es eterno. La consecuencia de este punto de vista filosófico, es que evitaba la cuestión de Dios. Si el universo siempre ha existido, entonces no tuvo necesidad de un Creador. Sin embargo, el surgimiento de la teoría del Big Bang en la primera parte del siglo 20, cambió todo eso. El modelo del Big Bang, predijo con éxito que el universo, incluyendo el espacio-temporal-material, realmente tuvo un origen en un punto absoluto en el pasado finito, desde el cual se expandió y se sigue expandiendo hoy en día.

Las implicaciones de este modelo teísta se reconocen al instante. Si el universo comenzó a existir, se requiere una causa sobrenatural (una que esté por fuera de los confines del mundo natural). Esta es la razón por la que la teoría del big bang se enfrentó contra una feroz oposición, y del por qué se tardó varias décadas y necesitó de muchas líneas de confirmación empírica, para convertirse en el paradigma reinante en la actualidad. Incluso ahora, los cosmogonistas siguen presentando modelos alternativos, con la esperanza de evitar la idea del inicio del universo, muchos de los cuales no han sido más que ejercicios de especulación metafísica, incapaces de ser sometidos a verificación o refutación.

Aunque la teoría del big bang no facilita la visión del mundo de un ateo, muchos ateos finalmente hicieron las paces con la evidencia empírica, y aceptaron la teoría. Pero la implicación teísta de un universo temporalmente finito, no ha desaparecido. Todo lo que empieza a existir, requiere de una causa. Si el universo comenzó a existir, ¿qué fue lo que provocó que existiera? No podía ser una ley natural, porque las leyes naturales se originaron con el universo. No podría ser auto-provocada, ya que eso sería incoherente, pues algo que todavía no existía, ¿cómo implicaría su existencia antes de su existencia?

El ateo tiene dos opciones. Puede admitir la existencia de una causa externa para el universo, o afirmar que el universo no tiene una causa. Para la mayoría de los ateos, la primera opción está por fuera de sus contemplaciones. Una causa externa para la existencia del universo, se parece demasiado a Dios, por ser inmaterial, eterna, no-espacial, inteligente y personal. Eso los deja en la segunda opción, pero esta no les hace ningún bien. El principio de causalidad es una de las intuiciones más básicas que tenemos. Las cosas no vienen a existir de la nada sin alguna causa, ¿entonces por qué creeríamos que el universo lo hizo? Si todo lo que comienza a existir tiene una causa suficiente, ¿por qué motivo el origen del universo sería una excepción? Si se trata de abogar por una excepción, al decir que es imposible tener una causa anterior al primer evento, se es culpable de una petición de principio a favor del ateísmo, porque estamos suponiendo que la realidad física es la única realidad, y por lo tanto la única causa posible del Big Bang debe ser una causa física. Sin embargo, es enteramente plausible que la causa externa del Big Bang fuera una eterna, no la realidad física. Entonces, la única manera de demostrar que el universo no puede tener una causa, es demostrando que es imposible la existencia de una causa eterna, no-física, como Dios. Pero el principio del universo, es un argumento para su existencia.

Algunos ateos reconocen el problema del principio de suficiencia causal de la visión atea del mundo, y se aferran a la idea de un universo eterno, a pesar de que la evidencia científica y filosófica demuestra lo contrario. Ellos reconocen que es un disparate pensar que algo pueda surgir de la nada, sin causa alguna. Algo sólo puede venir de algo. Nada sale de la nada. Si alguna vez hubo un momento en que no existía nada (como predice el modelo del Big Bang), entonces por necesidad no habría nada todavía, porque nada tiene el  potencial para convertirse en algo. Y sin embargo hay algo, por lo que no pudo haber un momento en que no existiera nada. Como cuestión de hecho histórico, no puede haber un momento en que no hubiera nada. Algo debe existir eternamente. Si algo debe existir eternamente, y el universo no es ese algo, algo que se asemeja al Dios del teísmo debe existir. En lugar de rendirse ante la evidencia –de que esto comprueba la existencia de Dios- los ateos rechazan la evidencia científica y filosófica de un universo finito, y afirman que el universo debe existir eternamente.

Lo que aquí es importante que observemos, es que este tipo de ateo no es intelectualmente honesto con la evidencia. Él tiene preconceptos filosóficos e inclinaciones que lo predisponen hacia el ateísmo, y estos sesgos le han comprometido de tal manera, que no es capaz de aceptar el destino al que la evidencia racional lo conduce. Sólo el teísmo es consistente con la evidencia, y está en consonancia con la razón. Mientras confío en que los ateos no sientan que es un salto hacia una fe irracional el llegar a rechazar la idea de que el universo pudo venir desde la nada sin ninguna causa, les pido que vayan más allá y reconozcan que el principio de que algo sólo viene de algo, combinado con la evidencia filosófica de la finitud del universo, es compatible con el teísmo, no con el ateísmo. Para ser coherente y honesto con los datos, se debe aceptar la finitud del universo, y admitir que su existencia requiere una causa personal y sobrenatural.

viernes, 15 de julio de 2011

Stephen Hawking Descarta a Dios


Por Jason Dulle, © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2011.


Algunos de ustedes podrán haber visto una noticia que ha circulado por todos los medios noticiosos, con títulos llamativos como: "Dios No Creó El Universo, Dice Hawking" y "Por Qué Dios No Creó El Universo". Uno esperaría encontrar en aquellas noticias, algún argumento con algún nuevo descubrimiento científico, que demostrara que el universo es capaz de crearse a sí mismo, por lo cual no necesitaría de Dios. Sin embargo, después de leer los artículos, esa expectativa se convertirá rápidamente en decepción.

Stephen Hawking,  es probablemente el físico vivo más famoso. Mientras que es claramente un hombre brillante, su argumento acerca de la suficiencia de los procesos naturales para explicar el origen del universo, es realmente vergonzoso. Considere la siguiente afirmación de Hawking: "Dado que existe una ley como la de la gravedad, el universo pudo crearse a sí mismo -y de hecho lo hizo- de la nada. La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el universo, de que nosotros existamos. No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y poner en marcha el universo."

¿Por dónde empezar? En primer lugar, mientras que Hawking está tratando de explicar cómo algo podría surgir de la nada, sólo explica cómo algo (el universo) viene de otra cosa (de las leyes físicas, a saber, de la gravedad). La nada verdadera, es la ausencia de todos y cada uno de los existentes, incluyendo a las leyes físicas. Así que, ¿de dónde vienen las leyes de la física?

En segundo lugar, es imposible conseguir algo de la nada. Mientras que las cosas existentes tienen el potencial de convertirse en otra cosa, "nada" no tiene ningún potencial para convertirse en "algo", porque nada, literalmente significa "no ser, o carencia absoluta de toda existencia." La potencialidad es una cosa, así que "nada", debe excluir la potencialidad. La potencialidad sólo es inherente dentro de lo existente. Así que si alguna vez se obtuviera la nada absoluta, no habría nada todavía. Algo, solo puede venir de algo más. De la nada, nada sale. (Para más información, vea mi serie de artículos titulados, "Pensando Acerca de Todo Contra Nada" partes 1, 2, 3 y 4).

En tercer lugar, es incoherente demandar que el universo puede crearse a sí mismo. Para que el universo pudiera autocrearse, literalmente tendría que existir antes de que existiera. Sin embargo, si es que existía antes de que existiera, no tendría ninguna necesidad de crearse a sí mismo, porque ya existía. La auto-causalidad es incoherente.

En cuarto lugar, las leyes de la física no pueden ser la causa del universo/multiverso, porque las leyes físicas son parte del efecto. Las leyes de la física surgieron cuando el universo físico llegó a existir, por lo tanto son dependientes del universo físico. Como escribió James Anderson, "Las leyes de la naturaleza presuponen la existencia de la naturaleza, así como las leyes de Escocia presuponen la existencia de Escocia." [1] Decir que las leyes físicas pueden explicar el origen del universo, es como pensar que uno puede explicar que un padre vino a la existencia a causa de su hijo. El efecto no puede ser la causa.

En quinto lugar, como señalé en mi artículo titulado "Los milagros y las Leyes de la Naturaleza", las leyes físicas no tienen un estatus ontológico. Ellas no son "cosas" que existen por fuera del mundo real, ocasionando que otras cosas sucedan, sino que más bien son generalizaciones inductivas que hacemos acerca del comportamiento de la materia, sobre la base de la observación repetida. La observación de que la materia siempre se comporta como X, no explica qué es lo que está causando X, o el comportamiento de esa manera. Hawking parece haber confundido ley con agencia. Los agentes hacen que las cosas sucedan. Las leyes sólo describen los patrones de comportamiento observados.

Hawking no cree solamente que Dios no es necesario para explicar el origen del universo, sino que también cree que Dios no es necesario para explicar el origen de la vida inteligente ¿Por qué? Según él, por el descubrimiento de planetas por fuera de nuestro sistema solar (exoplanetas). Hawking dice que el descubrimiento de los exoplanetas: "Hace de las coincidencias de nuestras condiciones planetarias -la singularidad del sol, la combinación afortunada de la distancia tierra-sol y de la masa solar- algo mucho menos notable, y mucho menos convincente, de pruebas de que la tierra fue cuidadosamente diseñada sólo para nosotros, solamente a favor de los seres humanos."

No veo cómo se sigue, que si el universo contiene planetas por fuera de nuestro sistema solar, Dios ya no es necesario para explicar los muchos afinamientos constantes y necesarios para la vida avanzada. Tal vez si se pudiera demostrar la existencia de muchos planetas como el nuestro, ya no habría razón para pensar que la Tierra es única, pero esto no supone un perjuicio para concluir que nuestro planeta fue diseñado. El diseño es deducido del arreglo funcional y específico de las partes. Si existieran otros planetas como la tierra, y cada planeta "como la tierra" mostrara la misma disposición y especificación de las piezas de nuestro planeta, la conclusión correcta debe ser que todos ellos fueron diseñados, y no que ninguno de ellos no fue diseñado.

Cabe señalar que entre los 490 exoplanetas que hemos descubierto y estudiado hasta la fecha, ninguno tiene las propiedades que sabemos que son necesarias para el soporte de la vida avanzada. Ellos son gigantes gaseosos como Júpiter, planetas rocosos sin agua, no están en la zona habitable de la galaxia, etc. En otras palabras, ninguno de ellos se parece a nuestro propio planeta. Así que el hecho de que haya planetas por fuera de nuestro sistema solar, no socava la inferencia de diseño que observamos en nuestro propio sistema solar. Ambas son observaciones interesantes, pero no son relevantes para la cuestión de Dios/diseño.

Finalmente, Hawking apela a la posibilidad de un multiverso para explicar el fino ajuste de las constantes físicas. Él escribe:

"Nuestro universo parece ser uno de los muchos, cada uno con diferentes leyes... Cada universo tiene muchas historias posibles y muchos estados posibles. Sólo unos pocos permitirían la existencia de criaturas como nosotros. Aunque nosotros seamos endebles e insignificantes dada la escala del cosmos, esto nos hace en cierto sentido, los señores de la creación." [2]

Para considerar todos los problemas asociados con la hipótesis del multiverso, ver mi tratamiento en el artículo titulado "El Multiverso, Dios y la Razón".


Referencias:

[1] James Anderson. Stephen Hawking contra Dios
http://proginosko.wordpress.com/2010/09/05/stephen-hawking-versus-god/
visitada el 7 de septiembre de 2010
[2] Stephen Hawking y Leonard Mlodinow. ¿Por qué Dios no creó el Universo?
http://online.wsj.com/article/SB10001424052748704206804575467921609024244.html
visitada el 4 de septiembre de 2010.