sábado, 22 de octubre de 2011

¿Cuál es la Verdad: Creación o Evolución?


Por Dr. W. J. Ouweneel (biólogo cristiano). © Todos los derechos reservados.
Publicado originalmente en idioma holandés, en abril del año 1975.


Creación o Evolución

Hoy en día la mayor parte de los profesores de biología –Llámense cristianos o no- dicen a sus alumnos que la evolución es un hecho científico, aceptado por todo hombre de ciencia. Esto lo hacen porque gran parte de ellos están mal informados y jamás han hecho un estudio exhaustivo de las así llamadas pruebas de la existencia de la evolución. Por tal motivo, se recomienda este librito a todos aquellos que se encuentran envueltos ante la incertidumbre de este difícil problema, y quieren responder con certeza a su pregunta: ¿Cuál es la verdad: Creación o evolución? 
Este material es muy sencillo y claro, porque fue escrito originalmente para jóvenes adolescentes. Para sorpresa, esto es lo que también ha atraído a muchas personas de diferentes edades a estudiarlo. El autor también tiene un libro en holandés titulado “operatie Supermens” (“Operación Superhombre”), que cubre los mismos temas tratados en este librito, pro con mucho más detalle. 


INTRODUCCIÓN

Este librito se ha escrito especialmente para los jóvenes que se han enfrentado con un problema difícil: “¿Cuál es, realmente, la verdad? ¿Fue el mundo creado por Dios, o llegó a ser mediante la evolución (desarrollo gradual)?”

¡Verdaderamente, esta es una pregunta muy grande! Tal vez has experimentado por ti mismo: En el hogar, en la clase bíblica o en las reuniones cristianas que visitas has oído desde niño que todas las cosas fueron creadas por Dios. Dios hizo la tierra, las plantas, los animales y las personas. Eso lo sabemos por la Biblia; y la Biblia es el libro de Dios, la Palabra de Dios.

Pero en el colegio, tu profesor de bilogía o el de geografía (¡o tal vez el de religión!) ¡te ha dicho algo muy distinto! Te ha contado que la tierra se desarrolló muy despacio, a partir de “una nube de gas” o algo así. Y las plantas y los animales tampoco fueron creados, sino que se formaron “solos” a partir de materia muerta. Primero hubo “organismos” muy pequeños, muy simples; y a partir de éstos se desarrollaron, muy lentamente, otros organismos mayores y más complejos (o sea, plantas y animales). ¡Eso duró muchos millones de años, te dijeron! ¿Y los hombres? Estos se desarrollaron muy lentamente a partir de una especie de mamíferos parecidos a los monos. Y eso también duró muchos cientos de miles de años.

¡Aquí tienes! ¿Cuál es la verdad: creación o evolución? O, muy personalmente: ¿Eres un mono mejorado o una creación de Dios? Tal vez digas: “Un momento, ¡mi profesor (o  pastor) dijo que la creación y la evolución no se contradicen en absoluto!  Dice que Dios muy bien pudo haber creado todo mediante la evolución”. En ese caso, Dios habría “creado” las plantas y los animales haciéndolos desarrollarse lentamente unos de otros…

Seguro, Dios hubiera podido hacer eso. Pero, ¿lo hizo Dios así? ¿Por qué piensa eso tu profesor? ¿Es porque la Biblia dice que Dios creó de esta manera? No, en absoluto. Él sabe bien que, en la Biblia, “crear” es un acto instantáneo de Dios. En los Salmos leemos: “Porque él dijo y fue hecho; Él mandó, y existió (Salmo 33:9). Y tu profesor también sabe muy bien que la Biblia no habla en ninguna parte de periodos de millones de años en los cuales Dios gradualmente formó las plantas, los animales y los hombres. Al contrario, la Biblia dice: “En seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día” (Éxodo 20:11).

Así que, aunque tu profesor o pastor hable de un Dios que crea mediante el proceso de evolución, ¡no tiene la propia Palabra de Dios de su parte! La Biblia no habla de un lento desarrollo a través de millones de años, sino de actos repentinos de creación durante seis días. El problema es, por lo tanto: o bien creación (tal como la Biblia habla de ella), o bien evolución.

Pero, ¿cómo es posible que tu profesor que dice ser cristiano (por lo menos, habla de un Dios que crea), sin embargo crea en la evolución, aunque sabe que eso está en contradicción con la sencilla información de la Biblia? Es porque se le ha enseñado que la evolución es un hecho científico irrefutable que ningún científico sensato pone en duda. Y así, el pobre hombre llega a la conclusión de que las enseñanzas literales de la Biblia no pueden ser exactas, y por eso las tuerce declarando que Dios creó mediante la evolución.

¡Pero, al hacer eso, tu profesor no está ni en un lado ni en el otro! Si les dice a sus colegas incrédulos que él también cree en la evolución – claro, ¡él no es tan anticuado! -, pero que Dios dirigió el proceso evolutivo, ellos se burlan de él. Porque los verdaderos evolucionistas versados no necesitan a Dios para nada. No hay lugar para Dios en sus enseñanzas. Dicen: “Dennos miles de millones de años, y la ciega casualidad hará lo demás”. El “tiempo” y la “casualidad” son los dioses que engendran la evolución.

Y si tu profesor se vuelve hacia los cristianos que creen en la Biblia, y les dice que él también cree en la creación – claro, ¡él no es tan anticristiano!-, pero que Dios creó mediante la evolución, ellos le miran con tristeza. Porque los cristianos fieles que aún se atreven a creer enteramente en la Palabra de Dios, saben muy bien que tu profesor entiende por “crear” algo muy diferente de lo que entiende la Biblia. No hay lugar para la evolución en la fe de ellos.

A pesar de lo que diga tu profesor cristiano, el problema sigue en pie, tan enorme como siempre: “¿Cuál es la verdad: creación o evolución?” las dos cosas no pueden ser ciertas al mismo tiempo, eso lo veremos luego más claramente. Así que, en algún punto te has dejado engañar. Sucede una de estas dos cosas:

O bien has oído y creído desde niño que Dios hizo el mundo en seis días, pero siempre te has dejado engañar con eso, porque ahora las personas “entendidas” te dicen que es un dato científico seguro, aceptado por todos, el hecho de que todas las cosas y organismos se formaron mediante la evolución;  o bien sucede lo contrario:

Tus profesores y quizás tu pastor te han convencido de que todos los científicos creen en la evolución y que ésta se ha demostrado científicamente, y siempre te has dejado engañar con ese cuento; y eso a pesar de que sencillamente no es cierto lo que dicen. Además, el mismo Dios todopoderoso nos ha revelado que el mundo no evolucionó, sino que fue creado. Y Él debe saberlo, porque Él mismo lo hizo.

En resumen, ¿qué debes creer: Un libro religioso desesperadamente anticuado, o la supermoderna ciencia?

¿Qué debes creer: una teoría de evolución ideada por los hombres, pero que no es sostenida por los hechos, o la Biblia, la Palabra perfecta que viene directamente del mismo Creador?

¿Qué es al fin: creación o evolución?

CUENTOS SIN FUNDAMENTO

Mentiras acerca de la teoría de la evolución de las especies

Temo que hoy en día la mayoría de los profesores de la bilogía – llámense cristianos o no – les dicen a sus alumnos que la evolución es un hecho científico que ningún hombre de ciencia pone en duda. Pero no debes pensar que esos profesores deliberadamente engañan a sus alumnos; claro que no. Ellos realmente creen que la evolución es un hecho científico. No es que ellos mismos lo hayan investigado, ¡porque desgraciadamente la mayoría de los biólogos jamás han hecho un estudio realmente profundo de las llamadas “pruebas” de la existencia de la evolución! Eso tal vez parezca extraño, pero sin embargo es así. Resulta que la evolución es una materia muy especial, que tan sólo una pequeñísima parte de los biólogos ha estudiado a fondo.

Entonces, ¿cómo “saben” los profesores de biología tan positivamente que descienden por evolución de los organismos más sencillos? Bueno, eso lo creen sobre la autoridad de otros. Aprendieron a ver la evolución como hecho científico sin haber estudiado concienzudamente las “pruebas”; y además, generalmente nunca se han encontrado con algún biólogo que piense de otra manera, y así…

Y ¿sabes qué es tan divertido? ¡Cuánto menos entienda alguien de evolución, tanto más firmemente cree en ella! Afortunadamente, los especialistas en evolución a menudo son investigadores cuidadosos y críticos. Pero sus alumnos, que solo han oído hablar de ella y nunca han visto nada de los complicadísimos problemas relacionados con la creencia en la evolución, no tienen dificultad alguna y se enojan mucho más rápidamente si alguien levanta una objeción. Y lo más gracioso (o mejor, lo más triste) es esto: Parece que muchos pastores y teólogos, que no entienden nada de bilogía, se están convirtiendo en los defensores más entusiastas de la creencia en la evolución.  ¡Pobres lo que asisten a sus iglesias!

Sí, y los estudiantes de enseñanza media, que entienden aún  menos de los problemas que los estudiantes de biología, también se están convirtiendo en ardientes defensores. Durante un tiempo, yo también fui profesor de biología en un colegio cristiano, y ¿qué pasó? ¡Yo no trataba de convencer a las pobres ovejas de que creyeran en la evolución, sino que ellas me trataban de convencer a mí! El profesor de la escuela primaria (que naturalmente era bastante ignorante respecto al tema de la evolución) y también el maestro de religión (que sólo repetía algo que había oído acerca de la evolución) ya habían envenenado tanto a los jóvenes, que éstos me miraron incrédulos y llenos de compasión cuando les dije que no creía ni una palabra de las fábulas que habían aprendido.

Ahora bien, veamos si es verdad lo que tu profesor, con toda sinceridad, te ha hecho creer:

¿Te ha dicho que ningún biólogo sensato duda ya de la evolución?

¡Eso sí es puro engaño! Tal vez él lo crea, pero no es así. Por lo menos yo no creo en ella, a pesar de que he hecho un estudio extenso de las “pruebas”. Además hago investigaciones científicas en los dos campos biológicos que aportaron las “pruebas” más importantes de la evolución, a saber: la embriología (el estudio del desarrollo de los organismos no nacidos) y la genética (el estudio de la herencia).

¡Y yo no soy el único que duda! Desde hace años soy miembro de la “Creation Research Society” (Sociedad para la Investigación Sobre la Creación), de la cual sólo pueden ser miembros los científicos graduados que creen en la creación tal como lo describe la Biblia y que, por lo tanto, rechazan la evolución. Hay unos quinientos científicos que son miembros de esa sociedad, y entre éstos hay biólogos, geólogos, químicos, físicos, médicos y profesores. Conozco personalmente a muchos de ellos, ¡y puedo asegurarte que son personas “sensatas” que están bien en sus cabales! Algunos han ganado gran fama en su propio campo científico, como el profesor John N. Moore de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

Por eso, no te dejes convencer nunca más de que todos los científicos creen en la evolución. Hay muchísimos que no creen en ella. Y echa una mirada restrospectiva a la historia. ¿Ya aprendiste en el colegio acerca de Faraday, de Maxwell, de Lord Kelvin, de Luis Pasteur? Todos estos fueron eruditos muy famosos, pero todos eran “creacionistas” convencidos que combatían fuertemente el naciente evolucionismo de Lamarck y Darwin.

El segundo cuento que te sirven en el colegio, es que la evolución es un hecho científico.

Digamos que también se hace con buena fe, aunque cualquiera piense tan solo un poquito, siente que no puede decir eso. No es tan sencillo eso de los “hechos”. ¿Es un hecho que el sol brilla? Sí, naturalmente; si vamos a dudar de eso sería mejor acabar con la ciencia, porque entonces ya no podemos fiarnos de nuestros propios sentidos.

¿También es un hecho que hay un cambio de estaciones? Sí, seguramente, porque en primer lugar ese cambio aún se efectúa, podemos observarlo a nuestro alrededor, y en segundo lugar sabemos por la memoria propia y por los libros de historia que ese cambio en las estaciones existía antes.

¿Es también un hecho que hubo una batalla de Waterloo? Esto es más difícil, porque esa batalla ya se acabó, y ya no hay personas vivas que hayan participado en ella. Aquí nuestros sentidos ya no nos ayudan. Y, sin embargo, creemos que hubo tal batalla, porque tenemos suficiente confianza en las fuentes históricas de aquella época. Pero, ¿también es un hecho que hubo una guerra entre los griegos y los troyanos, como es descrita por el poeta griego Homero? ¡Uf! Eso se vuelve aún más difícil, porque no tenemos tanta confianza en la exactitud histórica de la descripción de Homero. Algunos dicen: Sí, hubo tal guerra, pero Homero y sus contemporáneos la han adornado con una dosis de fantasía. Otros afirman: No, nunca hubo semejante guerra; los griegos se la inventaron.

¿Qué aprendemos de esto? Pues lo siguiente: El hecho de que consideremos cierto suceso histórico (¡y también la evolución!) como un “hecho” o no, depende de esta pregunta: ¿En qué medida puedo fiarme de mis fuentes históricas? Y si se supone que ese suceso histórico aún se efectúa hoy, obviamente hago una segunda pregunta: ¿Puedo observar este proceso aún ahora a mi alrededor? Así sucede también con la evolución.

Desde luego la mayor parte de la supuesta evolución ocurrió cuando aún no había personas, de modo que no había nadie que pudiera darnos un reportaje ocular de ella. No tenemos, pues, ningún documento, pero tenemos otras fuentes históricas: los estratos geológicos y los fósiles que se encuentran en ellos. Tú sabes, naturalmente, que la corteza terrestre consta de diferentes capas, que tuvieron que haberse formado una tras otra, y que los fósiles que hay en ellas son los restos petrificados de plantas y animales.

Las dos grandes preguntas son las siguientes:

1. Los estratos y los fósiles ¿dan la prueba de que en el pasado se verificó una evolución de organismos inferiores a organismos superiores?

2. La naturaleza actual ¿da la prueba de que hoy en día aún se verifique una evolución semejante, e indica cómo se lleva a cabo ese proceso evolutivo?

Los evolucionistas responden a estas preguntas con un categórico SÍ, y concluyen: La evolución, por lo tanto, es un hecho histórico. Pero yo contesto a estas preguntas con un categórico NO,  concluyo: La evolución, por lo tanto, no es un hecho histórico. Y más adelante demostraré por qué puedo, con razón, decir esto.

¿Tu profesor también dice que la evolución es un hecho científico? Eso es puro engaño, y eso es sencillo de demostrar, porque puedes quitarle fácilmente la máscara. No lo hagas contradiciendo pedantemente al buen hombre, porque después de todo él es biólogo y tú no eres sino un alumno ignorante. No, todo lo que tienes que hacer es formularle algunas preguntas sencillas.

Pregúntale por ejemplo, lo siguiente: “Profesor, ¿puede darme unos pocos ejemplos de evolución que veamos ocurrir hoy ante nuestros ojos?” Él probablemente nombrará unos ejemplos, pero todos serán casos que demuestren que las plantas y animales pueden sufrir cambios hereditarios (lo veremos más adelante), pero nunca que puedan formarse organismos superiores a partir de organismos inferiores, y sólo eso es evolución. Tú insistes, y le dices al profesor que no estás satisfecho todavía. Quieres ver ejemplos de verdadero desarrollo de organismos superiores a partir de organismos inferiores, que podamos observar hoy con nuestros propios ojos. Entonces tu profesor probablemente te dirá que ese desarrollo es tan lento que no podemos verlo. Tú sigues molestando, y le preguntas si en los miles de  años que han pasado la gente nunca has visto el desarrollo efectuándose muy lentamente. Tal vez para entonces ya se habrá agotado la paciencia de tu profesor, pero en todo caso podrás concluir para ti mismo que nadie ha visto ocurrir verdadera evolución.

En otra ocasión, cuando tu profesor esté de buen humor, te pones a probar con la segunda pregunta. Él afirma que los fósiles muestran que todos los organismos superiores se produjeron a partir de los inferiores. Ahora, sobre todo, ¡no le contradigas! De nuevo, hazle algunas preguntas sencillas. Prueba éstas, por ejemplo:

“¿Cómo demuestran los fósiles que las plantas y los animales están emparentados unos con otros, o sea, descienden de los mismos organismos primitivos?

“¿Cómo indican los fósiles que los principales grupos del reino animal (por ejemplo, las lombrices, los moluscos, los celentéreos, los artrópodos, los vertebrados) están emparentados entre sí?”

“¿Cómo muestran los fósiles que las plantas con flores se formaron gradualmente de las plantas inferiores?”

“¿Cómo demuestran los fósiles que los mamíferos se desarrollaron gradualmente a partir de los vertebrados inferiores?”

Tu profesor puede dar diferentes respuestas: puede dar evasivas, puede decir sinceramente que no sabe, o puede contestar honradamente que esos indicios fósiles no existen, porque realmente así es. Quizás todavía tengas el atrevimiento de preguntarle cómo puede afirmar que estos puntos son “hechos” científicos, ¡aunque absolutamente no existen ni los menores indicios para sostenerlos!

Podrías preguntarle todavía qué indicios fósiles hay para demostrar que el hombre descendió de antepasados semejantes a los simios. Pero entonces posiblemente empiece un largo relato acerca del hombre de Neanderthal y acerca de cierto señor fósil Pithecanthropus (“hombre-simio”), porque probablemente ignora las investigaciones más recientes sobre este tema. Si es así, no sabrá que estos preciosos nombres ya no tienen ningún significado con respecto al problema de si el hombre desciende de los mamíferos simiescos. También es muy posible que no haya oído hablar del Dr. Richard Leakey en Africa. En 1973, aunque él mismo es evolucionista, Leakey tuvo que admitir públicamente que sus propios descubrimientos de huesos humanos fosilizados derriban de un solo golpe todas las teorías existentes sobre el origen del hombre, y que él no tenía otra teoría que ofrecer en su lugar…

UNA TERCERA POSIBILIDAD

Desde luego, existen biólogos que se dan cuenta muy bien de lo que digo. No es que los creacionistas hayan inventado estas cosas, sino que los mismos evolucionistas convencidos han exhortado muchas veces a tener cuidado. Han señalado seriamente las tesis vagas y sin pruebas de la teoría de la evolución, así como los muchos datos que se le oponen. Mira, ¡esos son los científicos cuidadosos y críticos que conocen los hechos! Sé de un profesor, evolucionista, que invariablemente interrogaba a sus alumnos para ver qué sabían realmente sobre los indicios de la evolución, ¡y sobre todo, si tenían una buena imagen de todos los hechos que la contradicen! Quisiera que hubiera más profesores de biología que hablaran a sus alumnos de una manera tan equilibrada y crítica sobre la evolución (si es que deben enseñarla…).

Pero, ¿cómo es que hasta los especialistas, que conocen exactamente las teorías sin pruebas y las evidencias en contra de la evolución, no obstante sean evolucionistas convencidos? ¡Porque tienen que serlo! Los historiadores pueden discutir acerca de si la guerra de Troya tuvo lugar o no; pero aunque nunca hubiera ocurrido tal guerra, bueno, eso no importaría mucho. Pero tratándose de la evolución, el caso es distinto. Supongamos que nunca hubo evolución; ¿entonces qué? ¿Entonces todos los científicos tendrían que creer que el cielo y la tierra, las plantas, los animales y el hombre fueron creados por Dios! Y la mayoría se niega rotundamente a hacer eso. Prefieren creer en la evolución, aún cuando haya tantos hechos que contradicen esa creencia. Se ven obligados a creer en ella, porque no hay una tercera posibilidad para ellos.

Un momento, ahora quizás empieces a protestar. Tal vez has aprendido en el colegio que:

La creencia en la evolución se basa en los resultados de la investigación científica moderna, de modo que es “científica”.

La creencia en la creación es una creencia religiosa, tomada de antiguos libros religiosos, de modo que es “anticientífica”.

Esto suena bastante aceptable, y esta clase de afirmaciones ciertamente ha causado muchísimo daño. Pero son absoluta y completamente falsas. Voy a darte unos hechos verificables que nunca debes olvidar.

1. La creencia en la evolución no es nada moderna. Es casi tan antigua como la humanidad. Fue generalmente aceptada por los egipcios, los babilónicos, los griegos y los romanos, y luego esta creencia primitiva y pagana fue reprimida durante un tiempo por el desarrollo del cristianismo. Pero cuando, en el siglo XIX, se levantó por todas partes una gran resistencia a la fe cristiana, también esta superstición pagana fue sacada del cajón y metida en un vestidito moderno.

2. Así también sucedió con Darwin. Él no creía en la evolución como resultado de sus muchas investigaciones, porque ya creía firmemente en ella antes de comenzar sus enormes investigaciones. Y esas averiguaciones las realizó principalmente para combatir la creencia en la creación. Además, hoy día nadie cree ya en la teoría tal como él la propuso, de modo que difícilmente se podría sostener que su creencia en la evolución se vio justificada por su (inexacta) teoría. Por otra parte, se puede decir que su creencia en la evolución era más razonable que la de hoy, porque en sus días no se conocían los muchos hechos que contradicen la evolución. Y ahora sabemos que las muchas predicciones que en aquel tiempo se hicieron con base en la teoría no se verificaron.

3. También al leer los escritos actuales de los evolucionistas, se ve que su creencia en la evolución no se basa en resultados científicos, sino en proposiciones filosóficas y humanísticas. Algunos reconocen honradamente que, aunque todas las teorías evolutivas (que deben existir en el proceso evolutivo) resultasen ser falsas, no obstante seguirían creyendo en la evolución. De modo que es claro que esta creencia no es “científica” sin basada en un concepto particular de la vida. Varios de ellos hasta reconocen abiertamente que creen en la evolución simplemente porque rechazan la creación. Conozco un libro de cierto profesor More que enumera muchísimas y grandes objeciones a la teoría de la evolución, a cuál más devastadora. Pero al final dice que, con todo eso, sigue creyendo en la evolución, porque siente una profunda aversión por la única otra posibilidad: una creación por Dios…

4. Así pues, es una gran tontería decir que la creencia en la evolución es más científica que la creencia en la creación. Ambas son igualmente “anticuadas”, y ambas por igual se basan en un determinado concepto de la vida.  Esencialmente, ésta es la diferencia: la creencia en la creación se basa en la fe en Dios y en la Biblia; la creencia en la evolución se basa en una aversión a la fe en Dios y a la Biblia.

Así que, ¿cuál es la verdad: creación o evolución? Eso depende de otra pregunta: ¿Crees que la Biblia es la Palabra inspirada en infalible de Dios? Si no, si rechazas el hecho de la creación tal como Dios nos lo ha revelado, no te queda más que la creencia primitiva y pagana de la evolución. No hay una tercera posibilidad. En todo caso, tienes que creer; ¡eso no sólo se hace en la iglesia!

HOJAS QUE SE AGITAN


Debes, pues, retener bien esto: La creencia en la creación y la creencia en la evolución como tales, son igualmente científicas (o no científicas, si quieres). Sólo cuando has comprendido esto, surge la pregunta siguiente: ¿Cuál de estas dos convicciones concuerda mejor con los hechos reales que conocemos? Ahora bien, no esperes que nadie sobre la tierra se ponga a examinar los hechos sosegadamente y sin prejuicios, y luego haga una elección bien considerada entre las dos creencias. No carecemos de prejuicios, porque o creemos en la Biblia como la Palabra inspirada por Dios y, por lo tanto, también creemos en la creación, o rechazamos la Biblia y, por lo tanto, creemos en la evolución.

Con  todo, me atrevo a afirmar tranquilamente que los hechos reales y reconocidos concuerdan más con la doctrina de la creación que con la de la evolución. Y digo esto con plena convicción, aunque la mayoría de los biólogos cree sinceramente que los hechos tienen más la idea de la evolución. ¿No resulta absurdo que los creacionistas y los evolucionistas dispongan exactamente de los mismos hechos y, a pesar de esto, cada grupo piense que estos hechos apoyan principalmente su propio concepto? Sin embargo, es posible; uno puede enredarse tanto en una opinión determinada, que ya no ve los hechos que la contradicen.

Permíteme citar un ejemplo que usa mucho el Dr. Donald Chittick; un creacionista norteamericano, como él mismo me lo refirió. Ocasionalmente, el Dr. Chittick pregunta a sus alumnos: “¿Saben ustedes cómo se produce el viento?” Claro que uno de ellos contestará: “El viento se produce porque el aire fluye de un lugar de alta presión atmosférica aun lugar de baja presión atmosférica”.

“¡Oh, no!” dice Chittick entonces; “están muy atrasados; ésa es una teoría anticuada. Ahora hemos descubierto que las ramas y las hojas de los árboles se mueven, y por ese movimiento se forma una corriente de aire, y eso es el viento. ¡Intenten contradecir esta nueva teoría!

Los alumnos piensan y piensan. Un listo dice: “El viento se encuentra también en lugares en donde no hay árboles”. Pero Chittick contesta: “Eso es ingenioso, pero no vale; ¡porque el viento viene de alguna parte en donde sí hay árboles con hojas que se agitan!” Naturalmente, de vez en cuando hay algún alumno que sí hace una buena objeción. Pero entonces Chittick lo desconcierta jugando con su último triunfo, y dice: “Ah, muchacho, la única razón de tu charla anticuada es que no conoces los últimos acontecimientos. ¿No sabes que han ido hombres a la luna? Pues bien, ellos han descubierto que en la luna no hay viento en absoluto. ¿Y por qué? ¡Porque allí no hay árboles con hojas que se agiten!”

Pero entonces Chittick se pone serio y dice: “Miren, eso es exactamente lo que hacen los evolucionistas. Tienen una teoría en la cual, efectivamente se pueden hacer concordar una gran cantidad de hechos, pero eso no prueba en absoluto que la teoría sea correcta, porque todos esos hechos concuerdan igualmente con una “teoría” totalmente opuesta, a saber la creencia en la creación.  Y no se dejen engañar por los llamados últimos descubrimientos que concuerdan con la creencia en la evolución, porque tal concordancia nunca prueba nada”.

¡Chittick tiene razón! Tomemos un ejemplo. Es un hecho que hay un esquema magnífico que corre por toda la flora y la fauna, tan maravilloso que éstas se pueden subdividir de un modo hermoso y natural en género, especie, clase, orden, familia, etc. “Mira”, dice el evolucionista triunfalmente, “eso concuerda exactamente con mi punto de vista. Si todos los organismos tienen antepasados comunes, entonces aún hoy debo reconocer su parentesco en su estructura y modo de vida”. Bien, el hombre tiene razón; todo concuerda magníficamente con su teoría. Pero… esto no prueba en absoluto que tenga razón, ¡porque estas relaciones también están en perfecto acuerdo con la creencia en la creación, con la imagen bíblica de un Dios de orden, quien crea el mundo conforme a un plan perfecto y armonioso! Los hechos concuerdan con los dos puntos de vista, y así estamos todavía en el mismo punto.

¿Quién tiene razón entonces? ¿Acaso una explicación es más “científica” que la otra? ¡Tonterías! Una explicación es más atractiva que la otra, no sobre una base científica, sino dependiente del concepto de vida del individuo. Con todo, hay una diferencia en el valor científico de las dos declaraciones. La idea de la evolución nos llevaría a esperar muchísimas más formas intermedias entre las diferentes plantas y animales, de suerte que los distintos grupos de plantas y animales no fueron nítidamente diferenciados el uno del otro como generalmente lo son. Tampoco habríamos encontrado tantas semejanzas estructurales entre grupos de organismos que, por otros motivos, son considerados como de un parentesco muy lejano. Así, por ejemplo, los vertebrados y los pulpos tienen ojos notablemente semejantes; un milagro increíble para el evolucionista, que considera que estos dos grupos están muy distantes el uno del otro. Para el creacionista, sin embargo, esto no es problema. Él entiende que Dios puede haber dado a ciertos animales, que viven en circunstancias similares, ciertas fuertes semejanzas en estructura (dependientes de estas circunstancias), aunque esos animales sean quizás muy diferentes en otros aspectos.

Esto es un ejemplo. Para otros ejemplos puedes consultar un libro más extenso. Lo que intento darte a entender es esto: No te dejes confundir por la afirmación de que innumerables observaciones en la naturaleza concuerdan exactamente con la doctrina de la evolución. Eso no significa nada, mientras no hayas inquirido si las mismas observaciones también concuerdan exactamente (¡o quizás aún más!) con la doctrina de la creación. Y sobre base de argumentos científicos, yo personalmente creo que los hechos concuerdan más con la doctrina de la creación.

En cuanto a eso se refiere, el evolucionismo es un gran castillo de naipes. El biólogo, geólogo, o cualquier especialista, generalmente conoce más o menos las debilidades de su propia profesión con respecto a la doctrina de la evolución (y muchos las reconocen), pero no se preocupa demasiado por ellas, porque piensa: “Las pruebas de mis colegas en los demás campos son suficientemente fuertes”. Si todos piensan así, claro que obtenemos una hermosa pompa de jabón. Si refutas los argumentos de una profesión, se esconderán detrás de los argumentos de otras profesiones. Si cortas uno de los tentáculos del monstruo de la evolución, te ahogarán los demás tentáculos. Trae tantas objeciones científicas como quieras, que se idearan ingeniosas “teorías auxiliares” para “explicar” todos los hechos que contradigan la teoría, para razonar hasta eliminar las objeciones, o… simplemente para pasarlas por alto. Lo único que realmente vale la pena es atacar al evolucionismo en todos los frentes a la vez, con un ejército de creacionistas. Pero… aún eso no sirve, porque los evolucionistas nos han dicho de antemano que, aún cuando echemos a pique todas sus teorías, seguirán prefiriendo la creencia en la evolución. ¡Tal es la aversión que sienten por la fe en la creación! Prefieren la teoría de las “hojas que se agitan”….

PÍLDORAS AMARGAS


Si el concepto de la evolución es verdadero, entonces los evolucionistas tienen que presentarnos los argumentos científicos que lo demuestren. Tendrán que aclararnos dos cosas:

¿Se conoce en la biología un “mecanismo” mediante el cual los organismos inferiores y más sencillos puedan transformarse en organismos superiores y más complejos? Tal mecanismo pertenecería sobre todo al campo de la genética (el estudio de la herencia).

¿Es cierto que los fósiles nos dan un cuadro de un desarrollo gradual de organismos inferiores a superiores, que dura millones de años? Tal estudio de los fósiles pertenece al campo de la paleontología (el estudio de los organismos fosilizados).

En el siglo XIX había un espíritu de optimismo en cuanto a estas preguntas, y se creía que pronto se encontrarían las respuestas. Pues bien, esas respuestas ya las tenemos, y ambas son muy definidas: ¡NO! Tengo que probar esto, desde luego, por muy amargas que sean estas píldoras para el evolucionista honrado y experto.

1. En efecto, hoy en día conocemos toda clase de principios según los cuales una determinada “población” (reunión, agrupación), por ejemplo, de cierta especie de animales, puede sufrir gradualmente una cantidad de cambios hereditarios durante generaciones sucesivas. Los factores hereditarios de los organismos vivos se hallan principalmente en los llamados genes. Estos son pequeñas estructuras que se encuentran en los núcleos de las células corporales y reproductivas. Por diversas influencia exteriores, ciertos genes arbitrarios pueden sufrir  toda clase de cambios arbitrarios (mutaciones). Como resultado de esto, los genes empiezan a actuar de una forma diferente, y casi siempre menos eficazmente, o dejan de actuar del todo. Los organismos con semejantes genes frecuentemente son, por lo tanto, menos capaces de sostenerse, mueren prematuramente antes de reproducirse satisfactoriamente.

Mutación no es lo mismo que Evolución de las Especies

Ahora bien, los evolucionistas afirman que la evolución se efectúa porque de cuando en cuando ocurren mutaciones que, en un determinado medio ambiente, sí son favorables, y dan al organismo mayores posibilidades de autoconservación. Bueno, en verdad eso se produce muy de vez en cuando; bajo una modificación de las condiciones ambientales, una mutación particular a veces puede resultar más favorable. Entonces vemos que los organismos que no tienen esa particular mutación, gradualmente desaparecen de la población. Pero esto sucede rarísimas veces, y generalmente es de naturaleza temporal; y casi siempre ocurre porque el hombre ha producido un cambio drástico en el ambiente. Además, esto solamente demuestra que las poblaciones pueden experimentar ciertas “oscilaciones”, ¡pero eso no tiene nada, pero absolutamente nada que ver con la pregunta de cómo pueden desarrollarse organismos superiores (esto es, con una construcción más compleja y más perfeccionada) a partir de organismos inferiores! Los expertos en genética desde hace tiempo están convencidos de que los “mecanismos genéticos” en los organismos vivos no aspiran a cambiar la población, sino más bien a mantenerla lo más equilibrada y constante como sea posible. Dentro de tal población es posible que, bajo la influencia de circunstancias ambientales, aparezcan toda clase de variaciones, pero esto es algo muy distinto de toda la población desarrollándose hacia un grado superior en la escala evolutiva. Debes entender muy bien este punto, porque aquí hay mucho engaño. La gran mayoría de las “pruebas” biológicas para la evolución que se presentan en los libros de texto tienen que ver con semejantes cambios dentro de la población. Es cierto que a esto lo llamamos micro-evolución, pero incluso eso es engañoso porque, de hecho, no tiene que ver nada con la evolución de las especies. Es, sencillamente, “variación” o modificación; “oscilación” y no “ascensión”. Todas esas pruebas triunfantes de micro-evolución, nada tienen que ver con la pregunta de cómo ha podido verificarse alguna vez la macro-evolución, o sea, cómo pudieron originarse mamíferos de reptiles, anfibios de peces, etc. Todo lo que conocemos sobre la genética hace probable que semejantes desarrollos sean completamente imposibles.

Quiero darte un ejemplo de esta clase de engaño. Si vas al Museo de Historia Natural en Nueva York, encontrarás reproducida, entre otras cosas, toda una serie de caballos fosilizados. Supuestamente esos caballos se desarrollaron gradualmente el uno del otro durante centenares de miles de años. La serie empieza con un animalito que, muy convencionalmente, tiene cinco dedos en cada pie. Cada uno de los siguientes animales es un poco mayor, mientras que el número de dedos va decreciendo gradualmente, hasta que solo queda el dedo medio, y ése constituye la conocida pezuña de caballo. Pues bien, ¿no es ésta una maravillosa prueba de la evolución? Casi lo creerías, porque esta “historia del caballo” es uno de los argumentos más populares a favor de la evolución.

Supuesta evolución del caballo presentada en el Museo de Historia Natural de Nueva York

Pero, ¿cómo es el asunto en realidad? Supongamos que la serie es genuina, que los últimos caballos en la serie efectivamente se desarrollaron a partir de los primeros en la serie. ¿Tendríamos entonces una prueba de la evolución? De ningún modo, puesto que siguen siendo caballos, ¿no es verdad? La serie muestra cuántas variaciones son posibles sobre el tema “caballo”, pero no demuestra cómo pueden desarrollarse organismos superiores de organismos inferiores. Al echar una mirada a los dedos, antes se ve degeneración que evolución. Pero lo que es peor: ¡No hay ni una sola prueba de que esos caballos se desarrollaron en el orden indicado! Hay indicios de que en la época del primer animal de la serie (esto es, el “más viejo”), ya existían caballos de aspecto moderno. Si eso es verdad, más valdrá hacer las maletas. Estos fósiles de caballos proceden de distintos rincones de la tierra (entonces, ¿cómo pudieron desarrollarse el uno del otro?) y de lugares de los cuales es absolutamente incierto cuál es su edad relativa.

Entonces, ¿no es una vergüenza que se muestren tales cosas al gran público y se le haga creer así que la evolución es un hecho? Y puedes ver muchas más tonterías en semejantes museos y libros populares. ¿Qué piensas de los bonitos cuadros que muestran a la gente prehistórica como monstruos salvajes con apariencia de simios? ¡Puro engaño! Es totalmente imposible establecer, sobre la base de los cráneos y huesos, cuál fue el aspecto de la cara o del pelo, el color de la piel, etc. Ya sabes que el hombre de Neanderthal ha sido glorificado durante mucho tiempo como uno de los más importantes eslabones entre los monos y los hombres. En los cuadros se le presentaba como hombre-simio de aspecto salvaje. Pero poco a poco los científicos se han dado cuenta de que si hoy entrásemos un hombre de Neanderthal en el supermercado, ¡éste no llamaría la atención en absoluto! Y ojalá tu profesor ya sepa eso, y no te relate cuentos viejos…

La figura A, muestra un cráneo de Neanderthal de La Chapelle-aux-Saints. La figura B, muestra una reconstrucción hecha para el el Museo Field de Historia Natural de Chicago, para exhibir una apariencia simiesca. La figura C, muestra una reconstrucción elaborada por J. H. McGregor para exhibir cuán «moderno» hubiera podido parecer en realidad.

2. Esto, naturalmente, nos conduce a la siguiente pregunta, a saber, qué nos dicen los fósiles. Comprenderás, por supuesto, que sólo puedo tratar estos puntos de una manera muy breve y superficial. Esto no importa mucho, porque en el colegio te dicen que la evolución es un hecho y se refieren a las “evidencias” también muy breve y superficialmente. Yo quedaría satisfecho si sólo entendieras que las cosas también podrían ser diferentes de lo que afirma la mayoría de los profesores de biología y de religión.

estratos o capas de la corteza terreste

Ya sabes que la corteza terrestre consta de un gran número de capas, llamadas “estratos”. Estos se forman porque de la tierra emana roca fluida (por ejemplo, de los volcanes) y se solidifica, o porque el viento transporta granos de arena y los deposita en alguna parte, o porque los glaciares amontonan arena o arcilla, y sobre todo por la sedimentación de arena, arcilla, piedra caliza, etc. en mares, lagos y ríos. En los últimos tipos de estratos hallamos un sinnúmero de restos petrificados de plantas y animales que una vez vivieron sobre la tierra. Especialmente las partes más duras, como conchas y huesos, se “fosilizan” con facilidad.

Por supuesto, normalmente los estratos inferiores son más antiguos y los superiores más recientes. La afirmación de los evolucionistas es la siguiente: En los estratos inferiores (o sea, los más antiguos) encontramos los organismos fósiles más sencillos, y a medida que llegamos a los estratos superiores (o sea, los más recientes) encontramos organismos fósiles superiores y más complejos, además de los inferiores. Todos los estratos que contienen fósiles abarcan un periodo de unos 600 millones de años (se dice), y en ese periodo vemos cómo se inicia la historia de la vida con organismos muy sencillos y cómo, en el curso de los siglos, aparecen organismos cada vez más elevados. Maravilloso, ¿verdad? ¿No es ésta la prueba más hermosa de la evolución? Ciertamente… ¡si la historia fuera verdadera! Así suelen contársela a uno, pero eso también resulta muy engañoso. Se puede decir tranquilamente que no hay ni un solo rasgo de verdad en todo el relato. En ninguna parte del mundo entero se encuentran todos esos estratos uno encima del otro, con los organismos inferiores abajo y los inferiores y superiores arriba. ¡En los estratos considerados como los más antiguos estratos con fósiles, no sólo se encuentran organismos simples, sino que se ha descubierto que todas las clases del reino animal se ven representadas en ellos! Además no existen formas intermedias demostrables para llegar a los vertebrados.

¿De dónde vienen todos estos distintos grupos de animales? ¿Dónde están los antepasados comunes que, según la teoría deben haber tenido? Si la teoría de la evolución es correcta, ¡entonces faltan tres cuartos y, según algunos, hasta nueve décimos de la historia de la vida! ¿Cómo es que no existe ningún fósil de este enorme periodo? ¿Podría ser que los antepasados comunes jamás existieron…?

Supongo que piensas que, de todos modos, los estratos más viejos se hallan siempre abajo. ¡Oh no, nada de eso! El orden de los estratos puede estar totalmente perturbado: algunas capas con fósiles de organismos superiores pueden estar abajo, y otras que solo contienen organismos sencillos pueden estar encima. En muy pocas ocasiones se puede ver claramente que las capas han sido volcadas por alguna clase de terremoto, pero frecuentemente todo rastro de tales enormes perturbaciones de la corteza terrestre brilla por su ausencia. Así que con toda honradez, tendrías que concluir que las capas evidentemente fueron en el orden que se encuentran. Entonces, ¿cómo se atreven los geólogos evolucionistas a afirmar tranquilamente que los estratos están al revés?

Sí, se trata de un asunto penoso. ¿Cómo hace el evolucionista para determinar la edad de un estrato? No puede descubrirlo por el material del cual está hecho. El orden de las capas obviamente no le ayuda mucho tampoco, porque las llamadas capas “más jóvenes” pueden hallarse abajo y las llamadas capas “más viejas”, encima. Quizás sospeches que entonces tiene métodos especiales para medir la edad (tal vez has oído hablar de la mediciones radiactivas, de las cuales hablaremos más adelante). Otra vez te equivocas; para esta clase de capas no le sirven sus métodos de medición. Pero entonces, ¿cómo puede verse si una capa es más antigua o más reciente que otra? Nunca lo adivinarías:

¿No es gracioso? Cuando en una capa aparecen fósiles simples (o sea, de organismos inferiores) se trata de una capa vieja, y cuando hay fósiles complicados (de organismos superiores), entonces se trata de una capa joven. Es cierto que esto lo digo un poco demasiado sencillo, pero así realmente es el asunto. Aún en sabios artículos geológicos se ha reconocido este enorme “razonamiento circular” que reza así: “¿Cómo puedes probar que los organismos superiores son más jóvenes que los inferiores?” Respuesta: “Porque aquellos se encuentran en estratos más jóvenes que éstos”. Pregunta: “¿Pero cómo sabes cuáles estratos son más jóvenes y cuáles son más viejos? Respuesta: “Eso se puede ver por los fósiles que se hallan en ellos; los organismos superiores se hallan en capas más jóvenes”. Pregunta: “Pero, ¿cómo puedes probar que los organismos superiores son más jóvenes que los organismos inferiores?” Respuesta: “Porque aquellos se encuentran en estratos más jóvenes que éstos”. Pregunta: ¿cómo sabes cuáles estratos…?”

Bueno, termino con este asunto, porque ya te diste cuenta de que estamos en un círculo vicioso. Y esa es, pues, la evidencia de los fósiles.

Los fósiles no prueban la teoría de la evolución de las especies

Además, hay un sinnúmero de otros problemas insuperables relacionados con esa evidencia de los fósiles. No olvides que, si los organismos más simples realmente hubieran sido los primeros en aparecer, y solo durante los millones de años siguientes los organismos superiores (¡algo que no es cierto!), eso en sí mismo todavía no sería una prueba de que los superiores descendieron de los inferiores. Para que eso sonara aceptable, los geólogos tendrían que presentar miles de formas intermedias y transitorias entre los diferentes grupos de animales y entre los diferentes grupos de plantas.

En el siglo XIX, se pensaba optimistamente que esos “eslabones perdidos” se encontrarían, pero renombrados evolucionistas empiezan a reconocer abiertamente que esos eslabones probablemente nunca existieron. Las (insalvables) lagunas entre los diversos grupos eran tan anchas en el pasado como lo son hoy, por muy amarga que esa píldora resulte para el evolucionista.

¿Indican los fósiles la evolución? Quizás… pero entonces solamente a aquellos que ya tienen una fe inquebrantable en la evolución. La gente más realista lo sabe mejor.

GRIFOS QUE GOTEAN


Pero con respecto a esos estratos fósiles, seguro que hay por lo menos otro punto que te molesta, a saber, ese malabarismo con millones y miles de millones de años. Tu profesor te dice sin inmutar su semblante: “Esta capa tiene tantos millones de años, y aquel fósil tantos miles”. ¿Cómo sabe esto el buen hombre? Lo ha aprendido de los escritos de los evolucionistas. Y ¿de dónde lo sacaron éstos? Pues bien, en el pasado simplemente inventaron todas esas cantidades de años; sencillamente necesitaban esos millones de años para sostener su afirmación de que, por un cambio extremadamente gradual, todos los organismos superiores descendieron de los más sencillos. Es verdad que, al correr el tiempo, conocidos matemáticos demostraron que una tal evolución ni siquiera en millones de años es imaginable, pero bueno…

Pero entonces llegaron los métodos radiactivos de medición, ¡y repentinamente se tuvieron las “pruebas” de esos millones de años! De hecho, todos esos métodos se basan en mediciones cuantitativas de sustancias que se han convertido o formado por los llamados “procesos radiactivos”, y la medición de la velocidad con que sucede esto. Deja que te dé un ejemplo que explica cómo obran en principio todas estas mediciones.

Imagínate que tengo un depósito muy grande sobre el cual se encuentra un grifo que gotea Me pongo a medir, y descubro que en una hora sale un litro de agua del grifo, y que hay exactamente cien litros de agua en el depósito. Pregunta: “¿Cuánto tiempo hace que viene goteando el grifo?” No es difícil, dirás. Hay cien litros, cada hora se agrega un litro, de modo que el grifo gotea desde hace cien horas. ¡Equivocado! ¡El grifo gotea solamente desde hace diez horas! Has de saber que ya había agua mucha agua en el depósito antes de empezar el grifo a gotear. Además, mientras el grifo goteaba, alguien añadió algunos cubos de agua, y en tercer lugar el grifo goteaba al principio mucho más de prisa que ahora. No podías saber todo esto, naturalmente, pero sí deberías haber pensado que deberías contestar: “el grifo gotea desde hace cien horas a condición de que el depósito inicialmente haya estado vacío, que nadie haya interferido en el grifo o en el depósito y, en último lugar, que el grifo haya estado goteando a un ritmo constante.

Aquí tienes el error que cometen los evolucionistas. Pretenden poder medir la edad de los estratos y de los fósiles, pero de hecho solamente miden cantidades de materia y velocidades de conversión. Para deducir de esto la edad, hay que saber con certidumbre cuáles eran las cantidades originales de esas materias (cuando se formó la roca o fósil); después, que no han influido factores externos en el proceso, y en tercer lugar, que la velocidad de conversión siempre ha permanecido igual. La enorme dificultad estriba en que no podemos decir nada con certeza acerca de cualquiera de estos tres puntos. Y si no tenemos seguridad con respecto a uno de ellos, eso significa que sencillamente no podemos hacer ninguna afirmación acerca de las edades de las rocas.

Problemas con la prueba de carbono 14

Generalmente los evolucionistas contestan a esto diciendo: “Sí, pero cuando utilizamos métodos enteramente distintos y obtenemos los mismos resultados, entonces estamos seguros de que hemos establecido la edad correcta”. Por cierto, pero ¿cuán a menudo obtienen tal acuerdo? Hay un cráneo humano famoso de un lejano “antepasado” nuestro, que lleva el bonito nombre de “Zinjanthropus”. Por cierto método se ha “establecido” que ese cráneo tiene 1.7500.000 años de edad. Pero el Dr. R. Whitelaw recientemente aplicó el método de radio-carbono al mismo cráneo y encontró que su edad es… ¡10.000 años! Una diferencia bastante grande, ¿no te parece?

La cosa se vuelve aún más graciosa. Durante los últimos años se aplicó el método radiactivo a unas rocas volcánicas de las cuales se sabía con seguridad que habían sido formadas hace sólo cien a doscientos años, durante unas erupciones volcánicas. A unos científicos que no sospechaban nada se les pidió que determinaran la “edad” de esas rocas, y ¿qué descubrieron? Ya lo has adivinado: millones y millones de años. Y esto ocurrió no una vez, sino muchas veces, con piedras procedentes de todas partes del mundo. ¿Pudiera ser que algo funciona mal con los altamente alabados métodos para determinar la edad y con toda la escala geológica del tiempo?

Otro ejemplo bonito. Ya he dicho que es una tontería afirmar que la creencia en la evolución es más “científica” que la creencia en la creación. Si una de las dos es más científica, ellos se podría averiguar de una sola manera, a saber: Cuando uno inicia una investigación particular, tiene que atreverse, sobre la base de su convicción o de su teoría, a hacer predicciones concretas en cuanto a lo que se espera encontrar. Si esas predicciones no se materializan, entonces su teoría se va a pique, o por lo menos está seriamente dañada. Pues bien, ¡eso precisamente sucedió en la época de los primeros vuelos tripulados a la luna! Los evolucionistas sostuvieron que la luna tenía miles de millones de años de edad, y que a través de todos esos años los meteoritos vienen estrellándose sobre ella (ya que la luna no tiene atmósfera, los meteoritos no se pulverizan ni se queman antes de tocar la superficie de la luna). Así que tenía que haber en la luna una espesa capa de polvo, la cual, teniendo en cuenta la tremenda edad del satélite, podría tener un grosor de varios metros. Por tanto, los vehículos alunizadores se proveyeron de patas amortiguadoras especiales y costosas. “Muchachos”, dijeron los creacionistas, “pueden ahorrar todo ese dinero, porque la luna, a lo más, tiene 10.000 años de edad, ¡y apenas habría allí un centímetro de polvo!” Pues bien, ésa fue una predicción concreta, ¿no es verdad? Ahora podemos ver quién tiene razón. Pues bien, conoces la respuesta. Cuando los primeros hombres anduvieron por la luna tuvieron que comprobar, para su sorpresa, que apenas había un centímetro de polvo sobre la superficie lunar…

Y ese es solamente un ejemplo. ¿Puedes comprender por qué algunas personas encuentran el creacionismo más aceptable que el evolucionismo? Un profesor de física de la Universidad de Texas, Th. Barnes, es una de tales personas. Recientemente almorcé con él, y él me contó acerca de su estudio del magnetismo terrestre. Sabes que la tierra es magnética, por eso la aguja de la brújula siempre indica hacia el norte. Pero, ¿sabes que esas fuerzas magnéticas se están debilitando muy lentamente? El profesor Barnes ha medido este proceso de debilitamiento con mucha precisión, y ha calculado que la tierra puede tener a lo más 10.000 años. Su magnetismo tiene que haber sido tan fuerte en aquel tiempo que, si la tierra fuera mucho más antigua, habría estallado en pedazos por sus propias fuerzas magnéticas. Barnes también escribió un libro sobre eso.

Esta clase de problemas nunca se dan a conocer al gran público. “Juan Pueblo” ha de creer forzosamente que todo va bien con la teoría de la evolución. Se callan los hechos. ¿Qué piensas de esto, por ejemplo? Los evolucionistas afirman que los dinosaurios (tú sabes, esos enormes monstruos prehistóricos) se habían extinguido desde hacía unos setenta millones de años antes de aparecer el hombre en escena. Pero supongamos que encontremos estratos con huellas petrificadas de patas de dinosaurios y a la vez de pies de hombres, ¿qué entonces? Supongamos que las pisadas incluso se hallen unas encima de otras, de suerte que no podríamos dudar de que se originaron al mismo tiempo. ¿No nos veríamos precisados a concluir que los hombres y los dinosaurios vivieron al mismo tiempo?

Hombre con dinosaurios

Pues bien, ¡eso es exactamente lo que se ha hallado en rocas cretáceas a las orillas del río Paluxy, cerca del pueblo de Glen Rose, en Texas! Hábiles geólogos han estudiado muy cuidadosamente aquellas huellas por medio de métodos especiales para asegurarse de que realmente vienen de dinosaurios y de hombres, y de que no son entalladuras. Pero ¿te das cuenta de lo que significa este descubrimiento? (y éste es solamente uno de los muchos). “Si realmente es verdad”, escribió un geólogo, “que el hombre y los dinosaurios vivieron al mismo tiempo, ¡entonces toda la historia geológica se derrumba, y más valdrá que los geólogos se hagan camioneros!” Entonces, ¿qué hacen los geólogos evolucionistas? O bien se enfadan mucho y gritan: “¡Engaño, mentiras!”, o bien recurren a disertaciones muy complicadas que nadie entiende pero que tienen que demostrar que así y todo tienen razón, o bien simplemente se encogen de hombros con desprecio, o bien sencillamente hace caso omiso del asunto.

Huellas humanas y de dinosaurios en el río Paluxy en Texas, Estados Unidos, halladas en 1908.  Esta evidencia ha sido intensamente combatida por el estamento evolucionista, que al principio atribuía generalmente las huellas humanas a tallas fraudulentas por parte de personas deshonestas que querían fabricar esta evidencia. Sin embargo, quedó demostrado que esta acusación carecía de todo fundamento cuando se pudo constatar, en excavaciones de campo, que los rastros de huellas humanas existentes reaparecían al desmontar terrenos sobreyacientes sobre el estrato en el que aparecían las huellas, cuando éstas parecían dirigirse debajo de estos terrenos. 
Existen otras pruebas de la coexistencia de humanos con los dinosaurios, como por ejemplo los de los Arenales de Ica Perú (que en 1987 informó del hallazgo de unos restos humanos fosilizados junto a una masa de huesos de dinosaurios), y el hallazgo de la huella humana más antigua en el Lago Titicaca en Bolivia (que se trata de una huella en un roca arenisca de un pie izquierdo de 29,5 centímetros, que habría correspondido a un humano de 1,70 metros de altura, con un peso de 70 kilos, que caminaba erguido. Los investigadores deducen que esa  huella tendría una antigüedad entre 5 y 15 millones). Y existen más evidencias como estas.  
Estos datos refutan las hipótesis de la teoría de la evolución de las especies, pues en unas aparecen a la par pisadas de hombres con dinosaurios, mientras que en la otra aparece una huella de hombre con la misma antigüedad que se le atribuye a los dinosaurios. 

CUENTOS VIEJOS

Ahora, esperemos que tu profesor de biología esté a la altura de los tiempos y se mantenga al día en su profesión, y esperemos que tu profesor de religión haya leído algo más que libritos sensacionales y populares acerca de la evolución; porque, de no ser así, es muy probable que, con las mejores intenciones, tus profesores te sirven toda clase de “cuentos viejos” que hace mucho tiempo han sido rechazados por los especialistas.

¿Tu profesor sigue contándote que el hombre de Neanderthal y el Pithecanthropus (hombre-simio de Java) eran formas intermedias entre los simios y los hombres? Todo eso es un cuento viejo. Ahora se acepta generalmente que estos dos caballeros eran hombres corrientes, aun cuando hayan tenido un aspecto un poco extraño, pero no más extraño que algunos ejemplares que andan ahí entre nosotros. Además, ¡ahora sabemos que antes de esta gente prehistórica vivían personas que tenían un aspecto exactamente igual al nuestro!

¿Tu profesor sigue contándote el viejo cuento de que el desarrollo embrionario del hombre (esto es, su desarrollo antes del nacimiento) es una clase de recapitulación de su historia evolutiva? Son cuentos viejos, refutados hace ya mucho tiempo. Ningún hombre sensato lo cree ya. ¿O es que tu profesor todavía te cuenta, por ejemplo, que las personas que no han nacido tienen, en cierta etapa temprana, hendiduras branquiales y una cola, y eso prueba que hemos evolucionado de animales con branquias y colas? Ni siquiera son hendiduras branquiales, sino surcos muy necesarios e importantes de los que emerge toda clase de órganos. Además como he dicho en el principio, correspondencia nunca puede ser descendencia.

¿Tu profesor e dice que el hombre tiene toda clase de órganos degenerados que ya no tienen función sino que son restos de lejanos antepasados animales que sí podían usarlos? Puros cuentos viejos. Eso se creía antes, porque las funciones de muchos órganos (tales como el apéndice, el timo, el coxis) aún eran desconocidas. ¡Pero hoy conocemos estas funciones mucho mejor, y sabemos que el timo, por ejemplo, es un órgano de la mayor importancia!

¿Acaso tu profesor todavía te dice que en solo algunos años los científicos habrán producido una célula viva? Son cuentos viejos. Eso se creía antes, cuando se suponía que las células no eran sino simples gotas de agua con algunas sustancias. Gradualmente nos vamos dando cuenta de lo tremendamente complicada que es la estructura de una sola célula viva. Los matemáticos han calculado que trillones de años serían insuficientes para hacer siquiera concebible que algo tan intensamente bello pudiera producirse por puro azar. ¡La procedencia de una sola célula viva a partir de materia inorgánica sería un milagro aún mayor que la derivación del hombre de una sola célula! No te dejes confundir con toda clase de modernos (y realmente fantásticos) experimentos y descubrimientos. Los resultados logrados hasta ahora, hacen pensar en los de alguien que, con muchísimas dificultades, ha logrado por fin fabricar un ladrillo y ahora cree que es una bagatela edificar una catedral.  Después de todo, supongamos que centenares de hombres de gran talento, con la ayuda de aparatos más modernos y costosos, lograsen construir una célula viva. ¿Qué probaría eso? Por cierto, no que la vida se originó  por sí misma, por puro azar, de materia muerta. Más bien indicaría que la vida solamente pudo haberse originado gracias a un cerebro altamente inteligente y poderoso: ¡el de Dios mismo!

RESPUESTAS BÍBLICAS


Es natural que, poco a poco, empieces a preguntarte cómo es eso de los fósiles y estratos. ¿Cómo suponen los creacionistas que los estratos han venido a la existencia, si no hay razón para aceptar que se originaron en el curso de millones de años?


¡Buena pregunta!  Si los creacionistas afirman que los evolucionistas están completamente equivocados, deben aportar una mejor aclaración. Pues bien, ¡esto lo hacen! Presentan una explicación mejor, basada en la Biblia pero, además de eso, justificable científicamente. La Biblia misma no es una manual científico, claro está, pero eso no quiere decir (como algunas personas concluyen tonta e ingenuamente) que la Biblia por lo tanto, es poco fiable cuando se trata, por ejemplo, de los orígenes de todas las cosas. Lo que Dios dice en su Palabra sí es verdad, aún cuando no esté formulado en nuestra manera de hablar actual.

Por ejemplo, la Biblia dice ya en la primera página que Dios creó las plantas y los animales “según su género”. A primera vista no parece claro lo que significa esta expresión, pero en el lenguaje original de la Biblia quiere decir: Dios los creó “en su variedad de formas”. Dios no creó por medio de un procedimiento evolutivo, sino que creó al mismo tiempo un número de “formas” unas al lado de las otras. Los biólogos deben determinar la amplitud del concepto “forma”. De todos modos, en la mayoría de los casos es más amplio que el concepto “especie” al que se refieren los biólogos. El “perro” es una especie biológica dentro del cual se puede distinguir un sinnúmero de razas, pero los perros también se pueden cruzar con la especia “lobo”. Sin embargo, el grupo no es mucho más amplio; los perros y los lobos no pueden cruzarse con otras especies más lejanas. Dios ha creado un gran número de formas que se distinguen clara y nítidamente unas de otras, porque muestran grandes diferencias externas y no pueden cruzarse entre sí. Eso es exactamente lo que ha establecido la biología. Dentro de una de tales “formas” los organismos pueden variar sin fin; los criadores y productores pueden echar una mano dirigiendo el cruce de razas, pero no pueden traspasar los límites impuestos por Dios sobre estos grupos.

En este librito no quiero escribir demasiado acerca de lo que Génesis 1 y 2 tienen que decir acerca de la creación. Aquí me preocupo solamente de la pregunta de “¿qué debes creer: creación o evolución?” Y ahora que hemos visto que no podemos sino creer que Dios creó todas las cosas, sólo quiero señalar tres grandes hechos bíblicos. Estos hechos pueden ayudarte a entender algo de la naturaleza tal como la vemos a nuestro alrededor. El primero lo acabo de mencionar: La Biblia nos enseña que Dios creó una cantidad de formas definidas de animales y plantas, y los límites que existen entre aquellas formas los podemos observar en cualquier lugar de la naturaleza.

El segundo gran hecho, no lo encontramos en el relato de la creación, sino en Génesis 3, el relato de la caída del hombre. Sabes que Adán y Eva, la primera pareja humana, fueron, desgraciadamente, desobedientes a Dios y cayeron en el pecado. Aquella caída tuvo resultados desastrosos, no solamente para ellos mismos, sino también para la creación entera. La decadencia y la destrucción aparecieron por doquier. El apóstol lo expresa así: “La creación fue sujetada a vanidad… toda la creación gime a una… y a una está con dolores de parto hasta ahora” (carta a los Romanos, capítulo 8, versículos 21 y 22). Puedes verlo a tu alrededor: el universo es igual a un gran reloj despertador, con la cuerda dada pero desgastándose poco a poco. Los hombres y los animales (si no mueren en accidentes) mueren irrevocablemente de muerte natural, y sus cuerpos se descomponen. Las estrellas en el cielo (¡incluido nuestro sol!) se están quemando en una forma lenta pero segura, como las velas. Una de las leyes básicas de la física expresa esto más o menos como sigue: En todas partes de la naturaleza vemos la tendencia de que el orden pasa gradualmente al desorden. El hombre (y Dios) pueden traer orden en una situación particular, pero todas las cosas que son abandonadas a sí mismas se desgastan, perecen, se pudren y se consumen. Quienquiera que estudie la naturaleza descubre la gran verdad de esta ley. Pero ¿qué dicen los evolucionistas?

Ellos afirman que durante billones de años ha tenido lugar una evolución, mediante la cual, por casualidad, surgió un orden cada vez más creciente y formas cada vez más complejas y superiores, a partir de una condición de desorden. Científicamente, esto es pura tontería. Simplemente no puede ser, y ni un biólogo ha podido nunca librarse de este problema insuperable. Por eso, generalmente se le ignora. La Biblia sin embargo, es harto clara. El mundo fue creado bueno y perfecto, pero desde la caída del hombre está bajo el dominio de la muerte, la descomposición y la destrucción. No hay evolución (progreso), sino degeneración (regresión).

La Biblia nos enseña una tercera cosa de gran importancia para nuestro tema. En el libro de Génesis, capítulos 6 al 8, leemos que una vez la raza humana, es más: toda la tierra, fue destruida por el diluvio. ¡No se trató de una inundación cualquiera! Lee una vez todo el relato y verás que, por ejemplo, toda la corteza de la tierra se abrió, por lo cual toda la superficie de la tierra fue revuelta. Si crees lo que Dios dice en su Palabra y observas que una vez destruyó la tierra en gran escala, entonces deberías preguntar a los geólogos cuáles serían las consecuencias de un diluvio parecido al que describe la Biblia. Geólogos y físicos han escrito muchos libros sobre el tema. En estos libros señalan que semejante diluvio, en el cual se revuelve toda la superficie de la tierra, además vendría acompañado de poderosos efectos de la marea y de formación de capas de hielo. En semejante inundación los materiales se irían sedimentando lentamente, llenos de los restos de organismos muertos, especialmente de los más sencillos que podrían resistirse menos a la corriente.

¡Con qué sencillez se resuelven entonces los problemas! Ahora entendemos de repente cómo, sobre un sustrato totalmente desprovisto de fósiles, hallamos los estratos de “más antigüedad", llenos de fósiles que representan prácticamente todos los grupos principales del reino animal.

Ahora también entendemos por qué normalmente encontramos los animales superiores, que saben nadar bien, en capas superiores, y los animales terrestres generalmente en capas más altas todavía. Las excepciones a esta regla (incluyendo el aparente vuelco de los estratos, al que ya nos referimos) ahora se entienden mucho mejor que si se hubiese verificado la evolución.

Ahora que sabemos del diluvio, comprendemos más fácilmente por qué hay tantos fósiles. Bajo condiciones normales ni siquiera se forman fósiles; éstos se originan principalmente en agua corriente, donde se cubren rápidamente de materiales sólidos; ¡precisamente lo que se esperaría que ocurriera en un diluvio!

Ahora se esperaría también por qué en tantos lugares sobre la tierra se han descubierto colosales tumbas colectivas que contienen centenares de miles de animales fósiles amontonados. Estos animales huyeron con terror mortal de las aguas ascendentes y, no obstante, fueron alcanzados por éstas.

Ahora comprendemos igualmente por qué se han hallado mamuts en el hielo de Siberia que aún tenían alimento en la boca, y cuya carne ni siquiera se había descompuesto. ¡Tan repentinamente fueron sorprendidos por las aguas heladas!

En principio, los evolucionistas y los creacionistas concuerdan en su pensamiento sobre la fundación de los estratos; solamente que aquellos creen que se requieren millones de años para el proceso, mientras que éstos creen que la mayoría se formó en pocos años. Esto es, las capas fueron colocadas rápidamente por poderosos movimientos de marea, pero después de eso tardaron algunos años, naturalmente, antes de quedar petrificadas. Es muy importante reconocer las repetidas afirmaciones de los geólogos creacionistas: Una y otra vez hacen hincapié en el punto de que, cuando las capas fueron superpuestas, posiblemente las capas inferiores todavía no podían estar petrificadas. (Los evolucionistas dicen que sí lo estaban, porque en su línea de pensamiento un estrato se forma encima de otro millones de años después de haberse formado el estrato anterior, y éste naturalmente, ya está petrificado desde hace mucho tiempo). Los creacionistas señalan, por ejemplo, que se han hallado troncos de árboles fosilizados que penetraban a través de varios estratos. Esto prueba inequívocamente que esas capas se formaron unas tras otras en poco tiempo, cuando ninguna de ellas estaba petrificada.

Otro ejemplo es el famoso “Gran Cañón” en los Estados Unidos, en donde se pueden ver espléndidamente todas las capas superpuestas y en donde el sorprendente río Colorado ha tallado profundos desfiladeros. Los evolucionistas han dicho que en todas partes se ven placas que le dicen al turista cuántos millones de años separan la formación de los diferentes estratos. Pero ¡esto es realmente imposible! Fíjate en lo que ha hecho el río: ha tallado profundos cañones hacia abajo y describiendo muchas curvas o “meandros”, ha erosionado las orillas hacia los lados. Según la física, ¡el río sólo podría haber hecho ambas cosas simultáneamente cuando los estratos estaban blandos! Durante el diluvio, estas capas blandas se amontonaron rápidamente unas encima de otras y poco tiempo después el río talló su camino a través de ellas; solamente más tarde los estratos se petrificaron gradualmente.

No te dejes convencer de que se requirieron millones de años para la formación de minerales (carbón, petróleo) como a menudo se afirma. En los laboratorios se ha imitado esta formación, y ahora sabemos que en unos pocos días o incluso horas se pueden formar minerales que, según creencias anteriores, necesitarían millones de años para formarse. En un librito tan pequeño no puedo, naturalmente, mencionar todos los libros y artículos en los que pueden hallarse todas estas cosas (aunque tu profesor puede pensar, al leer esto, que se trata solo de invenciones mías). No me siento obligado a dar semejante enumeración, porque la mayoría de los libros de texto y profesores se contentan con un número mucho mejor de “pruebas” de la evolución que el número de contrapruebas que he dado aquí.

¿Y AHORA QUE?


Has visto cual es la situación. Hay personas que, de antemano, creen en la evolución (a menudo porque aborrecen el pensamiento de la creación) y encuadran los hechos científicos conocidos en su creencia. También hay personas que creen en Dios y en su Palabra, y dan sitio a los hechos en esa creencia. También has visto que éstas tienen más éxito en su intento que aquellas. Se sujetan a los hechos y dan una mejor explicación de ellos. La explicación de los evolucionistas está floja por todos lados, pero… ¡ellos son ciegos para eso! No tienen otra opción. En el curso ordinario de la ciencia, siempre se puede reemplazar una teoría por otra mejor. Pero lo evolucionistas no pueden hacer eso: por muchos hechos que contradigan su teoría, no tienen más remedio que dar evasivas o simplemente pasarlos por alto. La doctrina misma nunca puede desaparecer, porque no hay nada para reemplazarla; excepto, por supuesto, la creencia en Dios, quien creó todas las cosas, ¡pero eso no lo quieren!

¿Y tú qué vas a hacer? ¿Resuelves estudiar, sin prejuicio, cuantos hechos puedas, leer cuantos libros puedas, tanto de evolucionistas como de creacionistas, y finalmente seleccionar la explicación científica? ¡Olvídalo! Al final escogerás o bien la creación o bien la evolución, y no sobre la base de argumentos científicos, sino sobre la base de la fe. Nadie puede, cuando se trata de su concepto de la vida y del mundo, hacer una elección sin prejuicios entre varias explicaciones científicas. Dirá: “Me parece que son mejores los argumentos científicos de los creacionistas (o de los evolucionistas)”. ¿Por qué? ¡Porque cree en la creación (o en la evolución)!

Anteriormente los científicos suponían que podían reunir y estudiar todos los hechos científicos sin el menor prejuicio y establecer así teorías científicas. Pero la realidad es exactamente al revés. Si los creacionistas dijeran tal cosa, naturalmente nadie les creería; pero uno de los más grandes filósofos que viven actualmente, Carlos Poppper, ha dicho lo mismo. Durante décadas ha hecho hincapié en el hecho de que no coleccionamos imparcialmente los hechos. Coleccionamos aquellos hechos que conciernen y apoyan ciertas nociones que ya tenemos en nuestra mente, y los interpretamos, en lo posible, en conformidad con estas nociones. Popper también ha insistido en que los hechos nuevos que concuerdan con una teoría particular, o que pueden hacerse concordar con ella (tal como hacen siempre los evolucionistas), no prueban en absoluto que la teoría es cierta. Los mismos hechos pueden igualmente concordar con una teoría completamente opuesta (como, en este caso, el creacionismo).

La gente inicialmente creía que Popper estaba mal de la chaveta, pero ahora la mayoría ve que tiene razón. Aquel hombre merece un monumento; los ingleses ya le otorgaron el título de caballero. Ten presente esto: los evolucionistas no son más objetivos, o más científicos que los creacionistas. Ambos empiezan con… ¡la fe! ¿Acaso creías que por la investigación imparcial podrías determinar cómo se formó el mundo? ¡Absolutamente no! “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11: 3).

Y ¿de qué clase de fe habla Hebreos 11? ¿Es acaso algo como: “Bueno, no lo sé con seguridad, pero creo que sí?” Nada de eso. Esta de es una fe por la cual las personas “conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos” (versículos 33 y 34). ¡Eso sí es fe! La “ciencia” no es real conocimiento; solamente puedo decir: “probablemente tiene que haber ocurrido de este modo”. Pero la fe de la Biblia no habla así. Dice: “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (versículo 1).

¿Cómo es posible eso? Porque la fe no descansa sobre razonamientos humanos, sino sobre la Palabra revelada de Dios. ¿No había nadie cuando se formó el mundo? Ahí estaba Dios, y el Creador del mundo es el Autor de la Biblia. Y la Biblia dice mucho más acerca de la fe. “Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6). Ah, ¡eso va un paso más lejos! La fe no solamente nos enseña el origen de la creación, ¡sino que nos hace conocer al Creador! ¿Eres tú semejante buscador serio? ¿Estás buscando solamente la verdad acerca de la evolución o la creación, o ya te has puesto a buscar sinceramente al Creador mismo?

¿Sabes por qué es tan difícil buscar realmente a Dios y encontrarle? Escucha lo que dice Isaías: “Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Isaías 59:2). ¿Te has preguntado alguna vez por qué tanta gente cree en la evolución? Naturalmente, la mayoría no conoce otra cosa mejor. Pero los grandes defensores a veces confiesan que es porque detestan al Creador y a la Biblia. El hombre no es un sincero buscador de Dios; es enemigo de Dios. Odia a Dios, porque sabe que, aunque Dios es galardonador de los que le buscan (como acabamos de leer), también es castigador de los que le odian, le vuelven la espalda y van por su propio camino. Eso es realmente el pecado: ir por tu propio camino, hacer tu propia voluntad, no hacer cado de Dios que es tu Creador y (si no cambias) tu Juez.

Según los evolucionistas, el hombre es un animal refinado que triunfalmente ha subido de las profundidades más hondas hasta llegar a las más encumbradas alturas, para seguir subiendo aún más. Según la Biblia, la cosa es exactamente al revés. Dios creó al hombre perfecto pero éste, por su horrible desobediencia, cayó en el pecado. Y a partir de entonces, el hombre no ha ido cuesta arriba sino cuesta abajo, en un camino que terminará no en el altamente desarrollado superhombre, sino en el eterno juicio, alejado de la gracia de Dios.

Pero, no obstante, si entre estas multitudes humanas hay buscadores, personas que seriamente buscan a Dios, entonces Él es su galardonador. Él mismo atrae a las personas, cambia su actitud de enemistad, las renueva, las purifica, las redime. Este librito que ahora tienes en la mano es uno de los medios mediante los cuales Dios te llama en este momento. Dos dice: “Buscadme, y viviréis” (Amós 5:4). ¿Escoges la mayoría, que está en el camino de eterna perdición? Recuerda que no es verdad que la mayoría siempre tenga la razón, aún en la historia de la ciencia. No te dejes extraviar por los números. Hay pocos buscadores de Dios, ¡pero ellos reciben una recompensa de la que el evolucionista no tiene ni la menor idea!

Esta recompensa abarca todo lo que Dios tiene que ofrecerte en Jesucristo su Hijo, su manifestación en carne. Fue por su perfecto plan en la obra redentora del Hijo, que Dios creó al mundo (Apocalipsis 13:8), y es por medio del Hijo que Dios puede redimir de sus pecados a todos cuantos se acercan a Él confesándolos (Proverbios 28:13). Cuando semejantes buscadores, con plena confianza, echan la mano de los poderosos resultados de la obra redentora que Cristo efectuó en la cruz del Gólgota, eso cambiará radicalmente su vida. No hay vida más feliz que una vida con Dios, quien llegará a ser tu Padre y tu Salvador, si pones tu confianza en Él.

Espero sinceramente que no dejes que este librito sin la firme determinación de empezar a leer la Biblia. Una Biblia puede adquirirse muy fácilmente, con poco dinero. Busca en ella a Dios (Amós 5:4) y su plan de salvación (Hechos 2:38). Y ora. Ponte de rodillas y confiésale que hasta ahora le has vuelto la espalda, que has andado por tu propio camino (¡esto es, en el camino del pecado!), sin tenerle en cuenta a Él. Simplemente reconoce ante Él que necesitas la salvación, porque de otra manera estarás perdido para siempre.  Y entonces acepta ese gran don que Dios ofrece a todos los que honrada y sinceramente vienen a Él. Ese don es su Hijo (Juan 3:16), el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). Por razón al plan de Dios en el Hijo, es que Dios creó todas las cosas (Colosenses 1:16), y por el Hijo haber vencido como el hombre perfecto (Efesios 4:13), entonces ahora todas las cosas están sujetas a Él (1 Pedro 3:21-22). Por esto Dios se manifestó en carne (1. Timoteo 3:16), para que por medio de esa manifestación, como Hijo, como varón perfecto, pudiera sufrir y morir por todos los que estaban perdidos, pero que aprenderían a clamar a Dios por la salvación. ¡Dios no deja plantado a ninguno que ora! Lo recibe, y lo hace feliz para siempre. ¿No te gustaría que esto fuera también tu futuro?

lunes, 17 de octubre de 2011

Problemas Científicos con la Teoría de la Evolución de Las Especies

Traducción y expansión por Eduardo G. Moros. Ph. D.

Este ensayo ha sido traducido y editado en sobremanera del original en Inglés. El original fue preparado por un gran amigo para el International Student Fellowship, de Tucson, Arizona, en Enero de 1996. Esta traducción puede ser reproducida libremente pero sin ser adulterada. Esta revisión fue publicada en Diciembre de 1998. 


INTRODUCCIÓN

La teoría moderna de la evolución se atribuye principalmente a Charles Darwin, quien publicó un libro titulado "Sobre el Origen de las Especies Mediante la Selección Natural", en 1859. Entre 1922 y 1953, Alexander Oparin, un bioquímico Ruso, y J.B.S. Holdane, un biólogo Inglés, aportaron lo que se denomina actualmente como la hipótesis Oparin-Holdane. Esta hipótesis tiene que ver con el origen de la vida por medio de una evolución química en un "caldo pre-biótico" compuesto de metano, amoniaco, hidrógeno, y vapor de agua, en una atmósfera con muy poco oxígeno o completamente sin este. Aunque muchas versiones del "caldo pre-biótico" o "caldo primordial" han sido postuladas, la idea de la evolución que esta hipótesis promueve puede ser resumida tal como se presenta en textos de introducción a la biología de hoy en día:

“Químicos en el caldo pre-biótico -> aminoácidos ->polímeros/ARN/ADN (proteínas, etc.) -> la célula - plantas y animales sencillos -> plantas y animales complejos -> simios -> el hombre.”

Hay tres ideas básicas que siempre se presentan:

a) La evolución de lo sencillo a lo complejo y de lo inerte a lo vivo.

b) La evolución ha ocurrido en un periodo de tiempo sumamente largo (~3.5 Giga-años).

c) La completa ausencia de inteligencia en los eventos evolutivos (e.d. eventos puramente aleatorios, por chance, al azar, sin ningún propósito, de probabilidades increíblemente bajas, o contradictoriamente conocidos como "procesos naturales" - la palabra proceso es mal usada en este caso, ya que esta palabra en sí misma encierra la idea de cierto grado de orden en los eventos).

Esta teoría es hoy en día considerada por muchos como un hecho irrevocable, y para otros la teoría más probable. Sin embargo, la Teoría de la Evolución no se ha comprobado ni se puede comprobar.

Un moderno texto universitario de biología, lo pone de la siguiente manera:

"Probar que la teoría de la evolución es cierta, en el sentido riguroso de una verificación o demostración experimental científica, es imposible por varias razones. La razón más importante, es que la evolución es un fenómeno histórico." [1]

Un científico evolucionista de renombre, Colin Patterson, Ph.D., dijo:

"Debemos primeramente preguntarnos si la teoría de la evolución por medio de la selección natural es científica o pseudocientífica (metafísica)... considerando la primera parte de la teoría que postula que la evolución ha ocurrido, sugiere que la historia de la vida es un solo proceso de división y progresión de especies. Este proceso tiene que ser único e irrepetible, como la historia de Inglaterra. Esta parte de la teoría es entonces una teoría histórica acerca de eventos únicos, y eventos únicos no pertenecen, por definición, al ramo de la ciencia, porque no se repiten y por lo tanto no se pueden verificar por medio de experimentos." [2]

Estas declaraciones no son del todo controversiales, sino mas bien muy aceptadas (por eso aparecen en un texto de introducción a la biología) y declaran que la Teoría de la Evolución no es un hecho sino una HIPÓTESIS no comprobada e incomprobable por la ciencia. Sin embargo, podemos examinar las evidencias y ver si los hechos soportan o no a esta teoría. Este es precisamente el propósito de este ensayo, o sea, comparar las evidencias con la hipótesis. Si hacemos esto honestamente y entendiendo lo que la teoría asevera a la luz de los datos y estudios disponibles, se pueden encontrar varias discrepancias entre los datos científicos y la hipótesis de la teoría de la evolución. A continuación presentaré cinco problemas que considero graves. Los enumero primero y luego los desarrollo uno por uno.

PROBLEMAS CON LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN 

Aquí trataremos cinco puntos fundamentales:

1. No hay evidencias de que el caldo pre-biótico haya existido, y si se asume que existió, no hay sin embargo mecanismos que soporten la evolución química de la vida.

2. No existen fósiles transitivos. Solo millones de millones de eslabones perdidos en ambos reinos, tanto animal como vegetal.

3. La aparición súbita de formas de vida complejas (sin ancestros) en las capas más profundas de la corteza terrestre.

4. No se ha comprobado que la materia inerte pueda transformarse en materia viviente por medio por medio de "procesos naturales".

5. No existen mecanismos o explicaciones validas para ninguno de los procesos por medio de los cuales se piensa que la evolución ha ocurrido.

1. NO HAY EVIDENCIAS DE QUE EL CALDO PRE-BIÓTICO HAYA EXISTIDO.

El Mito del Caldo Primitivo expuesto por el ruso Alexander Oparin y el inglés Haldane en 1923

Hay un cuerpo creciente de evidencias que indican que la atmósfera terrestre primitiva tenía oxígeno y por lo tanto no pudo estar compuesta por los materiales que proponen Oparin, Holdane, y otros. El oxígeno destruiría estos químicos pre-bióticos al reaccionar con ellos.  El Dr. Robert Shapiro, bioquímico evolucionista, dedica en uno de sus libros, un capítulo completo titulado "La Chispa y el Caldo", en el cual trata el tema del "Mito del Caldo Pre-biótico". [3] Los Drs. Thaxton, Bradley y Olsen, han sumariado este problema de la siguiente manera:

"...en la atmósfera y en los varios lagos acuáticos de la tierra primitiva, la existencia de interacciones destructivas (la presencia de oxígeno en la atmósfera) hubieran disminuido considerablemente, de no haber consumido completamente, los químicos precursores esenciales (para la vida), y por consiguiente las ratas de evolución química hubieran sido INSIGNIFICANTES. Tal sopa hubiera estado MUY DILUÍDA para que la polimeración directa ocurriera. Aun charcos más concentrados se hubieran tropezado con este mismo problema. Además, NO HAY EVIDENCIAS GEOLOGICAS QUE INDIQUEN QUE EXISTIÓ TAL SOPA ORGÁNICA en este planeta, ni siquiera en un pequeño charco. Hoy en día se está haciendo evidente que si la vida empezó en este planeta, la noción concebida de que emergió de un caldo de químicos orgánicos es una HIPÓTESIS MUY INVEROSÍMIL. Podemos con justicia llamar a este escenario EL MITO DEL CALDO PRE-BIÓTICO." [4]

Debe agregarse que la razón por la cual el caldo pre-biótico en un clima de muy poco oxígeno fue seleccionado como el escenario plausible para la iniciación de la evolución química de la materia viva, fue solamente porque se pensaba que era posible que en tal caldo se produjeran los ingredientes químicos esenciales para tal evolución. Hay que hacer notar que los geólogos de los años 1920´s (la década de Oparin y Holdane) NO encontraron fósiles que sugirieran un caldo pre-biótico. Sin embargo esto no detuvo a los científicos en tratar de "verificar" la posible evolución química.

EL Dr. Stanley Miller y asociados, llevaron a cabo experimentos en busca del origen naturalístico de la vida que ahora forma parte de cualquier libro de introducción a la biología.  El Dr. Miller ha estado haciendo experimentos de este tipo por más de 45 años. Pero después de 45 años de experimentar con moléculas sencillas y chispas eléctricas para producir poli-moléculas, el Dr. Miller no ha podido encontrar evidencias concretas sobre el origen de la vida por medios estrictamente naturales. Sin embargo, sus experimentos han sido utilizados para INFERIR, entre otras cosas, la atmósfera terrestre que tuvo que haber existido hace unos 3.6 Giga-años, y de esta manera ayudar a construir las bases de la teoría evolutiva.  Esta INFERENCIA DEDUCE una atmósfera con muy poco oxígeno, o sin oxígeno, para permitir que los químicos necesarios y frágiles no fueran reducidos (el oxígeno es un químico de alta reactividad o poder reductivo). Como mencioné antes, esta INFERENCIA está en contradicción con nuevos descubrimientos que sugieren lo opuesto - una atmósfera primitiva rica en oxígeno. Después de 45 años de experimentación, el Dr. Miller ha declarado que ninguno de sus experimentos ha producido materia orgánica o biomoléculas de ningún tipo. El ensamblaje espontáneo de sistemas biológicos de organización, producción, grabación e interpretación de información genética, la cual se encuentra complejamente sintetizada en el ADN, sigue siendo el más grande de los enigmas de la vida, y en especial su origen. Las biomoléculas con capacidad de auto-replicación, se pueden considerar como el primer eslabón perdido.

Este enigma es tan dramático, que en 1973 el Dr. Francis Crick (quien conjuntamente con el Dr. James Watson descubrió la estructura del ADN) publicó un artículo científico titulado "Directed Panspermia", en el cual presentó sus inquietudes acerca de la teoría de la evolución. En su opinión, las moléculas (proteínas) son tan complicadísimas, que Crick concluye que tuvo que haber una inteligencia detrás de ellas. Crick argumenta que ni siquiera ha transcurrido suficiente tiempo desde la formación de la tierra (~5 Giga-años) que hubiera permitido que estas proteínas se ensamblaran en complejos bioquímicos con la capacidad de auto-replicación, lo cual es imprescindible para la sobrevivencia. Mucho menos para que de estos surgieran toda la diversidad de especies que hoy conocemos, sin mencionar las miles de especies que sabemos extinguidas.

Convencido de que hay cierta inteligencia detrás del magnífico DISEÑO de la vida (Crick es obviamente un científico de pesada reputación), el Dr. Crick postuló en su célebre artículo científico, que los primeros complejos bioquímicos con ARN y ADN fueron traídos por viajeros intergalácticos y "sembrados en la tierra".  Esto no es una broma.  Con esta hipótesis el Dr. Crick "soluciona" casi todas las incógnitas de la iniciación de la evolución de la vida en la tierra.  Es interesante observar que a pesar de que esta explicación evade completamente el argumento de un origen terrestre y puramente naturalístico de la vida, el Dr. Crick no se encuentra solo con su hipótesis de viajeros intergalácticos; lo acompaña el famoso científico Británico Fred Hoyle. El Dr. Hoyle, también cree que la vida fue traída a la tierra por seres extraterrestres y ha publicado un libro muy interesante al respecto.

Hay que mantener en mente que aun si se asume como cierta esta hipótesis, todavía permanece la incógnita del origen de la vida en otra parte del universo, y la incógnita del origen del mismo universo. Sin embargo, con esta hipótesis, los Drs. Crick y Hoyle ofrecen una explicación alterna (o escapatoria) a la imposibilidad de que en el caldo pre-biótico se originaran todos los seres vivientes de la tierra. Claro que tal hipótesis es difícil de aceptar ya que presupone que el origen de la vida y su evolución ya han ocurrido en otras partes del universo. Lo curioso de esta hipótesis, es que le hace paralelo a la hipótesis del caldo pre-biótico en lo que se refiere a la falta de datos científicos que la soporten.

Recalco, no hay evidencias que soporten la hipótesis de que en realidad existió un caldo pre-biótico. Todas los datos, tanto geológicos como los obtenidos en experimentos bajo control humano, indican que tal caldo es en realidad un mito de la ciencia. Además, es la opinión de muchos, que la complejidad de la información genética sugiere la existencia de una inteligencia diseñadora, y no de una transformación aleatoria y fortuita de lo químico a lo biológico.

2. NO EXISTEN FÓSILES TRANSITIVOS.


Los científicos concuerdan en que actualmente poseemos fósiles de los tipos de plantas y animales más importantes para el estudio. Sin embargo, como la teoría de la evolución dice que los cambios de un tipo de planta o animal a otro, ocurre muy lentamente, es completamente lógico pensar que existan fósiles transitivos o intermedios. Por ejemplo, de acuerdo con la Teoría de la Evolución, los pájaros dieron lugar a los reptiles a través de un periodo larguísimo de tiempo. Por lo tanto, deberíamos poseer fósiles de variados animales intermediarios entre un reptil y un pájaro. Pero, ¿qué es lo que en realidad se ha excavado? Mucho, pero nada en lo que se pueda denominar fósiles transitivos. El mismo Darwin estaba consciente de la falta de fósiles transitivos cuando dijo:

"La geología con certeza no nos revela ningún ejemplo de pequeños cambios orgánicos en cadena; y esto es quizás, la objeción más obvia y grave que se puede hacer en contra de mi teoría." [5]

Sin embargo, Darwin pensó que excavaciones futuras encontrarían estos fósiles transitivos. Pero, ¿qué se ha encontrado en más de 120 años? Bueno, mejor es dejar que científicos modernos expertos en este campo lo digan ellos mismos. Por ejemplo, el evolucionista y paleontólogo David Raup, Ph.D. escribió:

"Darwin... estaba avergonzado del testamento de los fósiles de su época... ahora cerca de 120 años después, el conocimiento sobre los fósiles se ha expandido enormemente. Hoy en día tenemos alrededor de 250 mil especies en fósiles, pero la situación no ha cambiado... TENEMOS MENOS EJEMPLOS DE TRANSICIONES EVOLUTIVAS AHORA, QUE LAS QUE TENÍAMOS EN EL TIEMPO DE DARWIN. [6] (Y varias que se creían ser transiciones fueron luego descartadas).

El contemporáneo evolucionista Stephen Gould, Ph.D., uno de los autores más activos a finales de siglo, escribió:

"La ausencia de fósiles que den evidencia de las etapas intermedias entre las transiciones mayores en el diseño orgánico, y en realidad nuestra inhabilidad, aun en nuestra imaginación, de construir fósiles intermedios funcionales en muchos casos, ha sido un problema persistente y pedante para las explicaciones graduales de la evolución". [7] (nótese el uso de la palabra " diseño").

De hecho, el Dr. Gould llama a la ausencia de evidencias de formas transitivas, un secreto muy bien guardado en la paleontología, del cual el público en general no está consciente.

"La extrema ausencia de formas transitivas en los fósiles, persiste en ser un secreto de la paleontología." [8]

El Dr. Michael Denton, quien se considera a sí mismo evolucionista (pero rechaza la teoría presente) ha dicho:

"Sin formas transitivas o intermedias que puedan conectar las brechas enormes que separan a las especies y grupos de organismos actuales, el concepto de evolución NUNCA PODRÍA TOMARSE EN SERIO como una hipótesis científica." [9]

De hecho, son cientos de cientos las citas que se pueden acumular de científicos en los últimos 120 años, y especialmente en las últimas décadas, que han expresado preocupación por la falta de lo más imprescindible en el campo de la ciencia - DATOS que soporten cierta hipótesis. De hecho, hay datos y muchos (más de 250,000 especies), pero estos no soportan a la Teoría de la Evolución. Los bellos dibujos de transiciones que encontramos en los libros de texto, no son sino expresiones artísticas, productos de la imaginación. Simple y llanamente NO se han encontrado fósiles transitivos que evidencien una evolución orgánica gradual.

3. LA APARICIÓN SÚBITA DE FORMAS COMPLEJAS DE VIDA.

La posición evolucionaría de las formas geológicas y biológicas podrían sumariarse en términos generales de la siguiente manera:

1. La capa terrestre está formada de varias capas. La capa más antigua es la más profunda, y la más reciente la más superficial.

2. Como las formas de vida más simples son los más antiguas, éstas deben aparecer en las capas más antiguas (más profundas). Al pasar el tiempo, muchas de las formas más simples de vida fueron evolucionando a formas más complejas; consecuentemente, entre más complejo sea el fósil más superficial debe encontrarse en las capas terrestres.

Este modelo implica que para cada una de las formas de vida debe haber una capa más profunda con formas de vida ancestrales más simples. Sin embargo, esto no es lo que nos dicen los estudios geológicos. Dejemos que los científicos de reputación nos ilustren:

Fred Hoyle, Ph.D. y Chandra Wickramasinghe, Ph.D. expresaron:

"El problema de la biología es el de encontrar un origen simple... la tendencia es a imaginar que hubo un tiempo cuando solo existieron células simples, pero no células complejas... esta creencia ha resultado equivocada... Viajando en retroceso hacia la era de las rocas más antiguas... los fósiles de las formas de vida ancestrales NO revelan un origen simple. Aunque podemos considerar que los fósiles de bacterias, algas, y microhongos son simples en comparación con los de los perros y caballos, la cantidad de información es enormemente inmensa en estos seres. La mayoría del complejo bioquímico de la vida ya estaba presente en el tiempo en que las rocas más antiguas de la corteza terrestre fueron formadas." [10]. (nótese el uso de la palabra "creencia").

Consideremos el ejemplo del Trilobito.

Trilobitos

"Estos animales aparecieron al principio del periodo Cámbrico, aproximadamente hace 570 millones de años." [11]

La capa Cámbrica está caracterizada por una gran variedad de formas de vidas fosilizadas. Sin embargo, la capa más profunda que le sigue, la capa pre-Cámbrica, casi no contiene fósiles a excepción de batería, algas, y otros seres simples; nada que podría remotamente dar lugar al Trilobito, el cual es, aunque pequeño, un animal muy complejo con órganos internos, exoesqueleto, ojos, etc.:

"Como mínimo se pueden identificar dos tipos de ojos diferentes en los Trilobitos... El ojo compuesto (holocroal) consiste en lentes hexagonales contiguos de calcita en números entre 100 y 15 mil." [12]

Cualquier persona que haya visto un Trilobito, se ha dado cuenta de que estos animales (algo parecidos a las cucarachas de mar que se encuentran pegadas de las rocas de las playas tropicales) son muy complejos. ¿Será que evolucionaron directamente de poros, bacterias o algas? ¿Qué hace este animal tan complejo en las capas más profundas y antiguas de la tierra? Observamos nuevamente el hecho de que plantas y animales aparecen abruptamente en el testamento de los fósiles, completamente formados y sin pista de ancestros. A estos se les une una serie de animales de alta complejidad como las aguamalas, las estrellas de mar, los moluscos, etc., todos de estructuras complejas y sin ancestros existentes en las capas más profundas de la corteza terrestre. Para sumariar este punto, aquí hay una traducción del evolucionista Micahel Denton (Ph.D., Molecular Biology, y M.D.) el cual sintetiza este problema muy excelentemente:

"Todavía es muy cierto, tal como lo era en los tiempos de Darwin, que los primeros representantes de todas las clases más importantes de organismos conocidos por la biología, siguen siendo muy característicos de sus clases cuando hacen su aparición inicial en el testamento fosilítico... Los moluscos, por ejemplo, ya son todos altamente diferenciados cuando aparecen en los fósiles... los estratos depositados durante cientos de millones de años antes del periodo Cámbrico, los cuales podrían haber contenido los eslabones que conectarían a las familias principales, están casi completamente vacíos de fósiles de animales... La historia es la misma para las plantas. Repito, los primeros representantes que se conocen de cada grupo principal aparecen en los fósiles ya altamente especializados y siendo altamente característicos del grupo al cual pertenecen... Tal como la aparición repentina de los primeros grupos de animales en las rocas Cámbricas, la aparición repentina de angioespermas es una anomalía persistente la cual ha resistido todo tipo de explicaciones desde los tiempos de Darwin. La aparición repentina de las angioespermas dejó a Darwin perplejo... Nuevamente, así como en el caso de la ausencia de fósiles pre-Cámbricos, tampoco se encuentran formas de vida en las rocas pre-Cretaceas que pudieran conectar a las angioespermas con otro grupo de plantas... Lo mismo ocurre con los fósiles de vertebrados. Los primeros miembros de cada uno de los grupos principales de vertebrados aparecen de manera repentina, sin conexión mediante formas transitorias o formas intermedias... Esta gran ausencia de formas intermedias y ancestrales en el testamento de los fósiles, es reconocida hoy por muchos de los paleontólogos líderes, como una de las características más importantes de este gran cuerpo de datos..." [13]

4. NO ESTA COMPROBADO QUE LA MATERIA INERTE, PUEDA TRANSFORMARSE EN MATERIAL VIVIENTE MEDIANTE UN PROCESO NATURAL.


La Teoría de la Evolución dice que las cosas simples vinieron a ser complejas, que los químicos inertes (moléculas) vinieron a ser biomoléculas por pura suerte, y de allí poco a poco evolucionaron a células vivientes con ADN y ARN, siendo estas últimas biomoléculas de gran complejidad con estructuras y funciones especificas dentro de la maquinaria celular. ¿Es esto posible? ¿Existen observaciones científicas hoy en día que comprueben este tipo de "transformación milagrosa"? ¿Pueden los científicos de hoy en día, con todos los grandes adelantos de la ciencia y equipos de alta tecnología sintetizar materia con vida? Las respuestas son no, no y no. Fred Hoyle, Ph.D., y Chandra Wickramasinghe, Ph.D., ambos evolucionistas reconocidos, nos dicen por qué este fenómeno no puede ser posible:

"La vida no pudo haber tenido un origen aleatorio... El problema es que hay cerca de 2000 enzimas, y la probabilidad de obtenerlas todas en un momento dado es igual a 10 elevado a la potencia de 40 mil, una probabilidad tan baja que aun si el Universo entero consistiera de caldo pre-biótico, sería prácticamente imposible que este evento sucediera espontáneamente. Si uno no estuviera condicionado debido a creencias sociales o entrenamiento científico a creer en la convicción de que la vida se originó en la tierra, la citada probabilidad destruiría por completo dicha convicción... La cantidad enorme de información en aun las formas de vida más simples... no pueden, a nuestro parecer, haber sido originadas por lo que corrientemente se llama un proceso "natural"... Para que la vida se originara en la tierra, tuvo que haber sido necesario que instrucciones muy explícitas fuesen dadas para su ensamblaje. ...No hay manera en la que podamos evadir la necesidad de información, no hay manera en la que podamos justificar las teorías corrientes de caldos pre-bióticos más grandes y con mejores ingredientes químicos orgánicos, así como nosotros mismos tuvimos la esperanza de que fuera posible hace un par de años." [14]

Hubert Yockey, Ph.D., un experto en Biología Molecular, en la Ciencia de la Informática y en la Probabilidad Matemática, que es también un evolucionista, declaró:

"los bloques de construcción... no forman proteínas espontáneamente, por lo menos no en forma aleatoria. El concepto del origen de la vida por chance en un caldo primitivo, es imposible probabilisticamente...  Una persona pragmática tiene que concluir que el origen de la vida no sucedió por pura suerte." [15]

El ya mencionado Bioquímico Francis Crick, ganador del premio Nobel y evolucionista, un científico famoso y muy reconocido, concluyó recientemente:

"Un persona honesta, equipada con el conocimiento disponible hoy en día, solo podría decir que de alguna manera el origen de la vida parece ser, en estos momentos, casi un milagro. Son muy numerosas las condiciones que tuvieron que existir para sustentar tal origen." [16]

Para concluir este punto nuevamente citamos al Dr. Michel Denton, quien escribió lo siguiente en un capítulo titulado "La Perplejidad de la Perfección":

"La idea intuitiva de que eventos puramente aleatorios nunca pudieron dar lugar al grado de complejidad e ingeniosidad tan común y persistente en la naturaleza, ha sido un foco continuo de escepticismo desde que se publicó el libro "El Origen de la Especies"; y a través de los últimos 100 años, siempre ha existido una minoría significante de biólogos de primera clase quienes no han podido persuadirse a sí mismos en aceptar la validez de las ideas de Darwin... Quizás no hay otra área en la biología moderna donde exista un reto tan formidable debido a la extrema complejidad e ingeniosidad de las adaptaciones biológicas que en el área fascinante de la Biología Molecular, en el mundo de la célula. Para tan solo apreciar la realidad de la vida como ha sido revelado por la Biología Molecular, tenemos primero que magnificar a la célula 1.000.000.000 veces hasta que su diámetro sea de 20 km, asemejándose a una nave voladora gigantesca que cubre por completo a la ciudad de Londres o Nueva York. Lo que encontraríamos dentro de esta nave seria un mundo de una complejidad y diseño adaptivo sin paralelos. Sobre la superficie de esta nave (célula) veríamos millones de ventanas circulares, que se cierran y se abren para permitir el flujo continuo de materia en ambas direcciones. Si entráramos dentro de la nave (célula) por medio de una de estas ventanas, nos encontraríamos un mundo de tecnología suprema, de una complejidad cegadora.... ¿Es lógico creer que eventos aleatorios pudieron ensamblar esta realidad en la cual aun la unidad más pequeña que es una proteína funcional o un gene, es tan compleja que está más allá de nuestras capacidades creadoras más avanzadas, una realidad que es precisamente la antítesis del azar, que excede en todo sentido cualquier cosa producida por la mente del hombre?" [17]

5. NO EXISTEN MECANISMOS EVOLUTIVOS QUE SE PUEDAN ACEPTAR COMO VÁLIDOS.


La ciencia se encarga de descubrir y explicar cómo las cosas están compuestas y cómo funcionan, cómo suceden. Para que la evolución sea creíble, tiene que explicar con detalles como una planta o animal se transformó en otra planta o animal. Como sabemos, Darwin propuso la selección natural (a veces llamada "la supervivencia del más adaptado") como el mecanismo de cambio. Sin embargo, algo que no todos sabemos, es que Darwin luego tuvo serias dudas de que la selección natural fuese el mecanismo de cambio, y persuadido por el peso de la data científica (de aquel entonces) abandonó esta idea en la sexta edición de su libro El Origen de las Especies, (véase El Secreto de la Sexta Edición, por Randall Hedtke, Vantage Press, 1983). Hoy en día, sabemos que la selección natural es un hecho, pero es un hecho que "preserva" a las especies, no que cambia a unas especies en otras. O sea, preserva a una especie en particular, porque existen cambios adaptivos dentro de una misma especie, pero estos cambios nunca han dado origen a una "nueva" especie, si por especie se entiende una población que tiene la capacidad de reproducción. Como dijo el evolucionista Colin Patterson, "nadie ha producido jamás una nueva especie mediante el mecanismo de selección natural." [18]

Un evolucionista muy conocido, Niles Eldridge, Ph.D., el encargado del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York escribió:

"la selección natural no conlleva a la creación de nuevas especies." [19]

Otro mecanismo que ha sido propuesto para la evolución, ha sido el de mutaciones, o sea, accidentes genéticos que dan lugar a nuevas especies.

"Todas las mutaciones en la naturaleza parecen ser heridas..." [20]

Y si son heridas, el organismo tratará de remediarlas; y sin son heridas pueden ser mortales.

Un experto en Radiación y Mutación, el Dr. H. J. Muller dijo:

"No hay ni una sola instancia en la que se pueda decir que los mutantes estudiados tienen una viabilidad mayor que la de las especies maternas.... Un estudio de los hechos conocidos acerca de la habilidad de los mutantes para sobrevivir, no conduce a otra conclusión sino a que estos son constitucionalmente más débiles que las formas progenitoras, y si se les coloca en una población donde tienen que competir, siempre son eliminados... Por consiguiente, nunca encontramos estas formas mutantes en la naturaleza (por ejemplo, no se encuentra ni una de las cientos de formas mutantes de la mosca Drosofila), solo las encontramos en el ambiente favorable del laboratorio." [21]

Vayamos al escenario evolucionista y consideremos los cambios que "tuvieron que haber ocurrido" en la evolución de reptiles a aves, específicamente en los cambios del sistema respiratorio. El Dr. Denton, da su perspectiva de la siguiente manera:

"La evolución de las aves es más compleja que lo que implican las discusiones precedentes. Además del problema del origen de las plumas y del vuelo, las aves poseen otras adaptaciones únicas que desafían explicaciones evolutivas. Unas de estas adaptaciones son los pulmones y el sistema respiratorio. En todos los demás vertebrados, el aire es inhalado a través de un sistema de conductos que se ramifican, que terminan eventualmente en sacos minúsculos de aire (alvéolos); luego el aire es exhalado por medio de los mismos conductos. Pero en el caso de las aves, los bronquios (o conductos) principales de subdividen en conductos cada vez más pequeños, hasta que penetran el tejido pulmonar. Estos conductos minúsculos (parabronqueos) luego empiezan a unirse de nuevo en conductos más grandes, formando así un sistema de circulación en un solo sentido - el aire entra por un extremo y sale por el otro... Es muy difícil imaginarse cómo fue posible que este sistema de respiración tan diferente al de todos los demás vertebrados evolucionara gradualmente a partir del diseño estándar de todos los demás vertebrados, especialmente si permanecemos conscientes de que el sistema respiratorio es vital para la vida del organismo a tal extremo que cualquier problema serio con este, conduce a la muerte del organismo en cuestión de minutos. De la misma manera, las plumas nunca pudieron haber sido estructuras para el vuelo, al menos que los cientos de ganchos y orificios (donde se ensamblan los ganchos) microscópicos que las componen, se hubieran co-adaptado simultáneamente para engancharse tan perfectamente. De la misma manera, los pulmones de las aves no pudieron haber funcionado como un órgano de respiración, al menos que los parabronqueos que penetran el mismo pulmón para transportar el aire vital, y los alvéolos, que proporcionan aire a los parabronqueos para su funcionamiento, se hubieran desarrollado simultáneamente y hubieran funcionado conjuntamente en una manera integral y perfecta desde el principio." [22]

¿Puede la selección natural o las mutaciones explicar los millones de cambios genéticos (hacia más información ordenada y compleja) que tuvieron que haber ocurrido simultáneamente para que un reptil evolucionara a un ave? ¿Concuerdan estos supuestos cambios (hipotéticos) en los pulmones y las plumas, con lo que se conoce hoy en día acerca de las mutaciones? El evolucionista Pierre-Paul Grasse, quien fue presidente de la Academia Francesa de Ciencias, y quien tuvo el cargo de Jefe de Evolución en la Soborne en París por 20 años, no hace mucho describió este problema claramente:

"La oportuna aparición de mutaciones que permitieron a los animales y plantas suplir sus necesidades, es muy difícil de creer. Y sin embargo, la teoría Darwiniana demanda aun más. Una sola planta o un solo animal, requerirían miles de miles de eventos sortarios al momento oportuno. O sea, los MILAGROS vendrían a formar la norma en los acontecimientos: miles de miles de eventos cada uno con una probabilidad infinitesimal de ocurrir, tuvieron que haber ocurrido de acuerdo con esta teoría. Ciertamente no hay leyes que prohíban soñar despierto, pero la ciencia no puede darse ese lujo." [23]

SÍNTESIS

En síntesis, hay por lo menos cinco problemas graves con la Teoría de la Evolución de las Especies.  Estos son:

1. No hay evidencias o datos que respalden la hipótesis de que el caldo pre-biótico existió.

2. No existen fósiles transitivos de plantas o animales.

3. Los fósiles nos dicen que la vida apareció repentinamente, en formas muy complejas, y sin ancestros.

4. No se ha comprobado que lo inerte pueda transformarse en algo viviente espontáneamente o naturalmente.

5. No existen mecanismos válidos para los supuestos procesos evolutivos.

COMENTARIOS Y CONCLUSIONES:

1. Los evolucionistas han escrito muchísimo, aseverando que la evolución ha ocurrido y que está ocurriendo aun hoy en día, pero ellos recalcan que es un proceso muy lento para poder ser observado. Pero, ¿cuál es la diferencia entre esa afirmación y la siguiente?: La razón por la cual no podemos observar la evolución hoy en día, es porque la evolución no está ocurriendo hoy en día. ¿Acaso esta es una conclusión más aceptable que la otra? En realidad, la alternativa que acabo de exponer es la más simple y concuerda armoniosamente con la data. ¿Acaso podemos concluir que evolucionamos simplemente porque estamos aquí, a pesar de que la data, las probabilidades y los razonamientos científicos siguen añadiendo dudas a la Teoría de la Evolución? La única razón que justifica que alguna persona crea en la evolución, es que esta persona ha decidido creer que la evolución ocurrió y que está ocurriendo. ¿Pero no es esto es un acto de fe? ¿Es esta creencia una acción científica? Si la Evolución en verdad ha ocurrido, algún día tendremos suficientes pruebas sin tantas dudas y datos contradictorios como al presente.  Por el momento, la Teoría de la Evolución o cualquiera de sus variantes (darwinismo, equilibrio puntualizado, mutaciones de una especia a otra, saltos evolutivos, evolución acumulativa, etc.), seguirá siendo la teoría que la ciencia acepte y con la cual trabaje, ya que la ciencia se limita y debe limitarse al ramo de lo natural.  Pero las aseveraciones que se hagan de esta teoría, deben ser siempre evaluadas con mucho cuidado, especialmente cuando se hagan inferencias que se proyecten del campo natural al campo filosófico, teológico o sobrenatural.

2. Los evolucionistas, constantemente ponen como ejemplo y evidencia a la micro-evolución (variaciones o adaptaciones dentro de una misma especie, o sea una reorganización de la información genética sin adición o substracción de genes o información) para "probar" la teoría de la evolución (macro-evolución). Pero la micro-evolución no produce "nueva" información genética, solo re-ordena la posición relativa de los genes existentes en una especie dada, algo que es imprescindible para la continua adaptación de la vida al ambiente. La Evolución o Macro-evolución, significa que una planta o animal se transforma en otra planta o animal con más o menos información genética (mayor o menor número de genes, o sea, una nueva especie) con la cual la especie ancestral ya no puede reproducirse. La micro-evolución simplemente no puede usarse para explicar o para probar la macro-evolución; este tipo de extrapolación es injustificable. [24] 

La gente es persuadida para que crean en la macro-evolución, ya que la micro-evolución es una realidad. Los evolucionistas mantienen que durante periodos de tiempo muy largos, pequeños cambios se acumularon de tal manera que generaron organismos no solamente nuevos sino también más complejos... Pero esto es simplemente una ilusión, ya que no hay (no existe) evidencia científica en lo absoluto,  que soporte la ocurrencia de cambios biológicos en tal escala tan enorme. A pesar de los miles de miles de experimentos de cruzamiento de especies mediante medios artificiales, y de todos los esfuerzos de laboratorio para modificar la drosófila, el bacillus escherichia y otros organismos de baja complejidad relativa, las drosófilas siguen siendo drosófilas, el bacillus escherichia sigue siendo el mismo, las rosas siguen siendo rosas, el maíz sigue siendo maíz y los seres humanos siguen siendo seres humanos. [25]

3. Cuando uno lee los escritos de evolucionistas, así como libros de texto de biología a niveles de bachillerato y universitario, que describen la evolución; uno se tropieza a menudo con palabras como "Creemos que", "los científicos piensan", "puede que sea", "puede ser", "a lo mejor", "la data sugiere", "pudo haber sido", etc.  A pesar de que el idioma hipotético de la ciencia contiene palabras como estas, estas expresiones parecen estar fuera de lugar en la discusión de la evolución como un hecho real, probado y aceptado por la mayoría de los científicos. La realidad es que estos científicos evolucionistas ni siquiera pueden especular sobre *como* la evolución ha ocurrido. Todas las explicaciones hasta ahora dadas, no son más que intentos de colocar en perspectiva un gran rompecabezas compuesto por piezas que no encajan las unas con las otras, si la explicación se limita al ámbito puramente natural.

4. A pesar de que existen muchísimos científicos que se pueden considerar como no-evolucionistas o a-evolucionistas, o simplemente escépticos en muchas áreas relacionadas con la evolución y  con los problemas relacionados con los orígenes, y a pesar de que estos han escrito y han expuesto los problemas básicos y graves de la teoría de la evolución, yo solo he citado a científicos que son evolucionistas por declaración propia. De esta manera, espero que se entienda que estos problemas no solo existen en la mente de los no-evolucionistas o a-evolucionistas, o simplemente de escépticos; más bien, los evolucionistas están percatados de estos problemas y son ellos mismos los que en gran número traen estos problemas a la mesa para ser discutidos.  Nótese, sin embargo, que a pesar de los errores serios que posee la Teoría de la Evolución, muchos científicos evolucionistas no la han abandonado. Yo atribuyo esta actitud al hecho de que las teorías alternas son para ellos inaceptables, y por lo tanto siguen aferrados a la Teoría de la Evolución con la esperanza que nuevos descubrimientos proporcionen más datos que soporten la evolución.   Sin embargo, los datos científicos que a diario se añaden al cuerpo evidencial para la deducción/inducción científica, continúan desbaratando la infraestructura inferencial que se ha edificado con millones de especulaciones evolutivas. Deseo terminar este ensayo con una cita del Dr. Colin Patterson, (Ph.D) Paleontólogo principal del Museo Británico de Historia Natural en Londres:

"El año pasado, me di cuenta súbitamente que por más de 20 años, he pensado que estaba investigando la Evolución en alguna manera u otra. Una mañana desperté y algo me había ocurrido durante esa noche; de repente el siguiente pensamiento abatió mi mente: he estado trabajando en este asunto por más de 20 años y no se absolutamente nada (real o verdadero) sobre el mismo. Estaba muy aturdido al darme cuenta de que había seguido una dirección tan equivocada durante tanto tiempo. Por supuesto que yo sabía que no había nada de malo con mi razonamiento, así que en las semanas siguientes trate de hacerle una pregunta simple a varios individuos y grupos. La pregunta fue: ¿Puedes decirme algo que tú sepas acerca de la Evolución? Cualquier cosa, cualquier cosa que sea verdad. Le hice esta pregunta a los geólogos del Museo del Campo de Historia Natural y la única respuesta que obtuve fue silencio. Luego le hice la pregunta a los miembros del Seminario de Morfología Evolutiva de la Universidad de Chicago, un grupo de científicos muy prestigiosos, y la respuesta fue un silencio prolongado, y después de un largo rato alguien dijo, " Lo único que sé, es que no debería enseñarse en la escuela secundaria." [26]

EPÍLOGO:

Gracias por su atención y paciencia. Espero que este ensayo le haya sido de provecho y que le sea útil en un futuro. Si usted es evolucionista, espero que por lo menos este ensayo lo incite a considerar con más cautela las afirmaciones que se hacen sobre la Teoría de la Evolución de las Especies, a la luz de los datos científicos que existen hasta el día presente.


Referencias

[1] Barret, Abramoff, Kumaran, Millington, Biology, (Prentice Hall, ,1985), p.750.
[2] Colin Patterson (Ph.D.), Evolution. (London: British Museum of Natural History, 1978, pp.145-146.
[3] Robert Shapiro, (Ph.D.), Origins: A Skeptics Guide to Creation of Life on Earth (Simon & Schuster, l986), pp.98-117.
[4] Charles Thaxton (Ph.D. Chemistry), Walter Bradley (PhD. Material Science), Roger Olsen (Ph.D. Geochemistry), The Mystery of Life"s Origins: Reassessing Current Theories (New York: Philosophical Library, 1984), p.66.
[5] p. 292, first paragraph of Chapter 9, "On the Imperfection of the Geologic Record", of The Origin of Species.
[6] David Raup (Ph.D. Harvard University), "Conflicts Between Darwin and Paleontology", Field Museum of Natural History, Vol. 50, No. l (January 1979) p.22.
[7] Stephen Gould (Ph.D. Ardent Evolutionist and Professor of Geology and Paleontology, Harvard University), "Is a New and General Theory of Evolution Emerging?, Paleobiology. Vol. 6, No. l (January 1980), p.l27.
[8] Stephen Gould, "Evolution"s Erratic Pace", Natural History, Vol.86, No.5 (May 1977), pp.13-14.
[9] Michael Denton (Evolutionist, Ph.D. Molecular Biology, and M.D.), Evolution: A Theory in Crisis (Adler & Adler, 1986) p.l58.
[10] Fred Hoyle and C. Wickramasinghe, Evolution >From Space (London: J.M. Dent & Sons, 1981), p. 8,70.
[11] Geologic Chart "What is a Trilobite?, Black Hills Institute of Geologic Research, 1989.
[12] Same as 11.
[13] Michael Denton, Evolution. pp.l62-165.
[14] Fred Hoyle and C. Wickramasinghe, Evolution >From Space. pp. 148,24,150,30,31.
[15] Hubert Yockey, Ph.D., Information Theory and Molecular Biology, (Cambridge University Press, 1992), p.257.
[16] Francis Crick and L.E. Orgel (1973), "Directed Panspermia", Icarus, 19: 341-346.
[17] Michael Denton, Evolution, pp.326-328.
[18] Colin Patterson, interview on the subject of Cladistics, British Broadcasting Corporation Television, (March 4, 1982).
[19] Niles Eldridge, Ph.D., "An Extravagance of Species (The Diversity of Fossil Trilobites Poses a Challenge to Traditional Evolutionary Theory)", Natural History, Vol.89, No.7 (July 1980) p.46 (emphasis added).
[20] C.P. Martin, "A Non-Geneticist Looks at Evolution", American Scientist, Vol.41, No. l (January l953), pp. l00,103.
[21] H.J. Muller, "How Radiation Changes the Genetic Constitution", Bulletin of the Atomic Scientists Vol.11, No.9 (November l955), p.331 (emphasis added).
[22] Michael Denton, Evolution, pp.210-212.
[23] Pierre Paul Grasse, PhD., Evolution of Living Organisms (New York: Academic Press, 1977) pp.88, 103.
[24] Paul Taylor, The Illustrated Origins Answer Book (Eden Cormnunications, 1995), p.84.
[25] Darrel Kautz, Tne Origin of Living Things (10025 W. Nash St., Milwaukee, Wisconsin 53222, 1988), p.6.
[26] Colin Patterson, Ph.D., Transcript of keynote speech given at the American Museum of Natural History, (New York City: November 1981).