domingo, 19 de febrero de 2012

El Nombre de Dios

Por Adonay Rojas Ortíz. (Compilador). © Todos los derechos reservados.
Publicado en este blog con permiso del autor.


“Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”  (Filipenses 2: 9 al 11 NVI).


INTRODUCCIÓN

Si bien es cierto que el hombre no puede comprender del todo a Dios, también es cierto que Dios ha usado distintos métodos para darse a conocer a la humanidad. Uno de esos métodos que Dios ha utilizado es el uso de diferentes nombres o títulos con los que muestra algo de sí mismo al hombre.

La Biblia registra diversos títulos de Dios, pero también nos habla del Nombre, singular, y le da importancia a este tema.

El Nombre da a entender la plena manifestación de Dios en las relaciones con todo su pueblo, o con una persona. De manera que conocer el Nombre es conocer a Dios.

Es de mucha importancia saber cuál es el Nombre de Dios y la Santa Biblia nos dice cuál es ese Nombre.

¡Dios tiene Nombre!, el Nombre del Ser Supremo no es Padre, Hijo, Espíritu Santo, Creador, Todopoderoso, etc. Esos son sólo títulos descriptivos (epítetos) dados a Él, pero Dios tiene un Nombre personal que se va mostrando a lo largo del texto bíblico.


1. IMPORTANCIA DE LA DOCTRINA DEL NOMBRE

La importancia de esta doctrina en la Biblia queda demostrada a través de textos como:

“No tomarás en vano el nombre de Jehovah tu Dios, porque Jehovah no dará por inocente al que tome su nombre en vano”. (Éxodo 20: 7 RVA). 

“En aquel tiempo, el hijo de una mujer israelita, pero de padre egipcio, salió entre los israelitas. Cuando el hijo de la israelita y un hombre de Israel riñeron en el campamento, el hijo de la mujer israelita blasfemó, y maldijo el Nombre. Entonces lo llevaron a Moisés (su madre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan). Lo pusieron en la cárcel, hasta que les fuera declarado qué hacer por palabra de Jehová. Y Jehová habló a Moisés, y le dijo: «Saca al blasfemo fuera del campamento, y todos los que lo oyeron pongan sus manos sobre su cabeza, y apedréelo toda la congregación. Y a los hijos de Israel hablarás así: Cualquiera que maldiga a su Dios cargará con su pecado. El que blasfeme contra el nombre de Jehová ha de ser muerto; toda la congregación lo apedreará. Tanto el extranjero como el natural, si blasfema contra el Nombre, que muera”. (Levítico 24: 10 al 16). 

En el anterior pasaje el Nombre, es decir el nombre YHWH, es aquel con el que el Señor se reveló a su pueblo Israel. El temor a hacer mal uso del nombre divino YHWH hizo que los judíos dejaran por completo de pronunciarlo y que utilizaran en su lugar expresiones como Adonai (el Señor), el Nombre, el que está en los Cielos, etc.

“¡Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!” (Salmo 8: 1). 

“Conforme a tu nombre, Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra”. (Salmo 48: 10).

“Dios es conocido en Judá; en Israel es grande su nombre”. (Salmo 76:1).

“Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado”. (Proverbios 18: 10).

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1: 12). 

Parece que muchos no se fijan que esa promesa de poder llegar a ser hijos de Dios es a los que le recibieron y a los que creen en su Nombre". ¿Cuál es ese nombre en el que debemos creer?

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hechos 4:12).

“Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre”. (Hechos 5:41).

Conocer el Nombre de nuestro Dios es entender quién es Él, poder saber qué representa, poder usarlo con autoridad y sentirnos más seguros en quien hemos creído.


2. SIGNIFICADO DEL NOMBRE EN LOS TIEMPOS BÍBLICOS

En el pensamiento oriental, el nombre jamás se consideraba como un mero vocablo; sino como la definición de la naturaleza de la persona o cosa distinguida con tal nombre.

2.1. Uso del Nombre

“Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viera cómo las había de llamar; y el nombre que Adán dio a los seres vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia, a toda ave de los cielos y a todo ganado del campo; pero no se halló ayuda idónea para él”. (Génesis 2:19-20).

A diferencia de los tiempos de hoy, especialmente en nuestra cultura, en la época bíblica se atribuía al nombre una considerable importancia, hay una relación directa entre el nombre y la persona o cosa nombrada; el nombre revelaba de alguna manera la esencia de aquel que lo portaba.

Un nombre en la antigüedad representaba el carácter, la historia, o naturaleza del individuo, el nombre estaba estrechamente ligado con la existencia. Lo que no tenía nombre sencillamente no existía.

Entonces en el lenguaje bíblico, el nombre es mucho más que el vocablo que se emplea para llamar o designar a una persona; es, más bien, la persona misma, que se hace presente y se revela dando a conocer su nombre. Por eso, pedirle a una persona que diga su nombre es pedirle que dé a conocer su naturaleza y su identidad.

Jacob le preguntó el nombre al varón que con quien luchaba:

“—Declárame ahora tu nombre— le preguntó Jacob. —¿Por qué me preguntas por mi nombre?— respondió el hombre. Y lo bendijo allí mismo”. (Génesis 32: 29).

Moisés también pregunta el nombre a Dios:

“Dijo Moisés a Dios: —Si voy a los hijos de Israel y les digo: “Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros”, me preguntarán: “¿Cuál es su nombre?”. Entonces ¿qué les responderé? Respondió Dios a Moisés: —“Yo soy el que soy”. Y añadió: —Así dirás a los hijos de Israel: “Yo soy, me envió a vosotros”. (Éxodo 3:13-14).

Manoa preguntó al ángel del Señor su nombre:

“Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es admirable?”. (Jueces 13:17-18).

Del mismo modo bendecir, invocar o conocer el nombre de Dios es bendecirlo, invocarlo y conocerlo a él mismo, y no solamente a la palabra con que se lo nombra.

Ese es el verdadero sentido de los salmos:

“Alabad a JAH, porque él es bueno; Cantad salmos a su nombre, porque él es benigno”. (Salmo 135:3).

“Sea el nombre de Jehová bendito desde ahora y para siempre”. (Salmo 113:2).

“Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre”. (Salmo 103:1).

2.1.1 Sentido y elección del Nombre.

En la Biblia el nombre de las personas se asignaba en algunos casos antes de la misma concepción, no se da como en la actualidad casi al azar. En la medida de lo posible, el nombre debía expresar la naturaleza del que lo llevaba, y su elección quedaba influenciada por las circunstancias del nacimiento o por un voto de los padres con respecto al hijo, etc.

“Y llamó al niño Icabod, diciendo: «¡La gloria ha sido desterrada de Israel!», por haber sido tomada el Arca de Dios y por la muerte de su suegro y de su marido”. (1. Samuel 4:21).

El nombre hebreo Icabod tiene un sonido semejante a la expresión que significa ¿Dónde ha quedado el honor o la gloria? Israel se ha quedado sin gloria, es decir, sin la presencia del Señor, y por eso ha sido derrotado.

Se dejaban guiar también por la asonancia o la consonancia de las sílabas, lo que permite un acercamiento en el sentido, o una etimología popular consustancial al genio hebreo, aunque a nosotros nos suene casi risible.

“Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes”. (Génesis 3:20).

Eva, el nombre en hebreo se asemeja a la palabra que se usa para viviente.

“y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo”. (Génesis 5:29).

Noé significa consuelo, alivio, descanso o reposo.

“Respondió Dios: —Ciertamente Sara, tu mujer, te dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Isaac”. (Génesis 17:19).

Isaac quiere decir risa, el nombre es puesto para recordar que sus padres se rieron al oír la noticia de su nacimiento.

“El primero salió rubio; era todo velludo como una pelliza, y le pusieron por nombre Esaú”. (Génesis 25:25).

La palabra hebrea que significa vello tiene un sonido semejante a Seir, que es otro nombre de Esaú.

“dijo a Jacob: —Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. (Por eso fue llamado Edom)”. (Génesis 25:30).

El texto hebreo hace un juego de palabras con el nombre de Edom y la palabra que significa rojo. Los nombres de Esaú, Edom y Seir se relacionaban entre sí por el significado que se les atribuía popularmente.

“Esaú respondió: —Bien llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura y ahora ha tomado mi bendición”. (Génesis 27:36).

El nombre de Jacob que se asocia inicialmente con la palabra hebrea traducida por talón (Ver Génesis 25:26), que tiene un sonido semejante, aquí se asemeja en sonido con el verbo que significa hacer trampa o suplantar.

Los nombres de los hijos de Jacob siempre implicaban un significado especial. Por ejemplo, en hebreo, el nombre de Isacar tiene sonido semejante al verbo que significa recompensar; el de Zabulón, a los que significan regalar y apreciar; y el de José a los que significan quitar y añadir. Este último también podría ser la forma abreviada de un nombre hebreo que significa Añádame Jehová. Frecuentemente los nombres implican un significado religioso y a veces una mención del mismo Señor. Natanael, Dios ha dado; Jonatán, Jehová ha dado; Elimelec, Dios es mi Rey; Ezequiel, Dios es fuerte; Adonías, Jehová es Señor. Otros nombres son sencillamente sacados de la naturaleza o inspirados en imágenes de la vida corriente. Labán, blanco; Lea, vaca salvaje; Tamar, palmera, Débora, Abeja; Jonás, paloma; Tabita, gacela; Penina, perla; Susana, lirio, etc. Hay nombres surgidos de las circunstancias históricas. Icabod, sin gloria; Zorobabel, nacido en Babilonia.

El nombre parece que era impuesto al recién nacido por lo general en el octavo día de su vida, al ser circuncidado.

2.1.2 El cambio de nombre.

A causa del sentido sumamente personal unido al nombre, se daba en ocasiones un nombre nuevo a alguien con el fin de señalar la transformación de su carácter.

“No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes”. (Génesis 17:5). 

Abram significa Padre enaltecido. La forma Abraham tiene un sonido semejante al de las palabras hebreas que significan padre de muchedumbre de gentes.

“Dijo también Dios a Abraham: —A Sarai, tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que su nombre será Sara”. (Génesis 17:15).

Sarai significa princesa mientras que Sara significa princesa madre.

“Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. (Génesis 32:28).

Jacob significa calcañar, suplantador, pero Israel, príncipe con Dios”.

“Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso”. (Rut 1:20).

Noemí es placentera y Mara es amarga.

Aún en el Nuevo Testamento se nota esta práctica. Simón que quiere decir oyente es cambiado por Pedro que quiere decir piedra:

“a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro” (Marcos 3:16).

También en el Nuevo Testamento, en ocasiones el segundo nombre es una traducción del primero.

“Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro)”. (Juan 1:42). 

Cefas en arameo, Pedro en griego.

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino”. (Juan 20:24).

Tomás viene de la palabra aramea que significa «gemelo», como su equivalente griego dídimos.

“Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo)”. (Juan 1:41).

Mesías en hebreo, Cristo en griego.

2.1.3 Los apelativos o apellidos.

Los apellidos no eran usuales entre los hebreos pero se añadía una indicación de su origen. Jesús de Nazaret (Hechos 614), José de Arimatea (Juan 19:38), María de Magdala (Mateo 27:56), Nahum de Elcos (Nahum 1:1), etc.

2.1.4 Los patronímicos y matronímicos.

Identificaban la persona por el nombre del padre o la madre. Simón hijo de Jonás (Mateo 16:17), Jacobo y Juan hijos de Zebedeo (Lucas 5:10), etc.

También se podía hacer referencia a la profesión: Natán el profeta (1. Crónicas 17:1 DHH), José el carpintero (Mateo 13:55 TLA), Simón el Zelote (Hechos 1:13), Mateo el Publicano (Mateo 10: 3), Dionisio el areopagita (Hechos 17:34), etc.

2.1.5. Nombres romanos.

Todos los romanos tenían tres nombres:

- El praenomen o nombre propio, designación personal
- El nomen, indicación de la línea o casa
- El congnomen, nombre de familia o apellido que figuraba en último lugar.

Así por ejemplo el procurador Félix (Hechos 23:24), se llamaba en realidad Marcus (praenomen) Antonius (nomen) Félix (congnomen). A veces se omitía el nombre propio, entonces Julio César realmente es Cayo Julio César.

2.2. Importancia del Nombre de Dios

Se rendía una importancia o veneración muy particular al Nombre de Dios en Israel. “No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano, porque Jehová no considerará inocente al que tome su nombre en vano” (Deuteronomio 5:11). Ello se debe a que este Nombre, objeto del mayor de los respetos por parte de todos los creyentes, era para los Israelitas como la misma presencia del Señor.

Los hombres de la antigüedad conocieron a Dios porque Él se les presentó, esto quiere decir que aunque Adán le dio nombre a las cosas, cuando Dios se hizo patente al hombre, fue Él mismo quien se designó con sus nombres, aunque algunos epítetos sean dados por el hombre.

La Biblia declara hacer conocer no a Dios en sí mismo, sino su nombre o la manifestación externa de sí mismo a sus criaturas inteligentes; esto hace adquirir una especial importancia a las palabras con que se nos indican estas manifestaciones.

La importancia del Nombre de Dios se ve manifestada en que Él, Dios, demanda temor hacia su nombre; es decir, exige reverencia y respeto:

“Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta Ley que están escritas en este libro, temiendo a ese nombre glorioso y temible de Jehová, tu Dios, entonces Jehová aumentará terriblemente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, enfermedades malignas y duraderas, y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán”. (Deuteronomio 28:58-60).

Explícitamente Dios da una orden que ninguno tome su nombre en vano.

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”. (Éxodo 20:7).

“…lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”. (Salmo 91:14b).

Dios promete una bendición a aquellos que conozcan su nombre. Y Dios nos dice que maldecirá a todo aquel que no de gloria a su nombre.

“Si no escucháis y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros y maldeciré vuestras bendiciones; y ya las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón”. (Malaquías 2:2).


3. LO QUE REPRESENTA EL NOMBRE DE DIOS

3.1. Su Presencia

Dios se reservaría en el país de Canaán un lugar donde morara su Nombre:

“Y al lugar que Jehová, vuestro Dios, escoja para poner en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas reservadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hayáis prometido a Jehová”. (Deuteronomio 12:11).

Salomón da a entender que el Omnipresente, manifestaría su presencia en ese lugar:

“que tus ojos estén abiertos de noche y de día sobre esta Casa, sobre este lugar del cual has dicho: “Mi nombre estará allí”. Escucha la oración que tu siervo te dirija en este lugar. (1. Reyes 8:29).

En otros pasajes también se demuestra que el Nombre de Dios es sinónimo de su presencia:

“Yo envío mi ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te introduzca en el lugar que yo he preparado. Compórtate delante de él y oye su voz; no le seas rebelde, porque él no perdonará vuestra rebelión, pues mi nombre está en él”. (Éxodo 23:20-21).

“porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mateo 18:20).

3.2. Su Carácter

Cada uno de los títulos con que Dios se hizo llamar del ser humano, muestra un gran significado. Hay profundas revelaciones con respecto a Dios que no son descubiertas de otra forma ni por otro medio sino por el uso de nombres.

“Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y lo bendijo, diciendo: «Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos». Y le dio Abram los diezmos de todo. (Génesis 14:18-20). - Dios altísimo: en hebreo, El Elyón.

“Abram tenía noventa y nueve años de edad cuando se le apareció Jehová y le dijo: —Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y sé perfecto. (Génesis 17:1). - Dios Todopoderoso: traducción del hebreo El Shadai.

“Plantó Abraham un tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová, Dios eterno”. (Génesis 21:33). - Dios Eterno, en hebreo es El Olam.

Más adelante se estudiarán detenidamente cada uno de los nombres dados a Dios. Por ahora el interés es entender que cada nombre, título o epíteto, revela algo del carácter de Dios. Otras revelaciones específicas de su carácter salvador o redentor, y su carácter ayudador se notan en:

“También establecí mi pacto con ellos, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: “Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia. Os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios, que os sacó de debajo de las pesadas tareas de Egipto. Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová”. (Éxodo 6:4-8).

“Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel y viene de lejanas tierras a causa de tu nombre (pues oirán de tu gran nombre, de tu mano fuerte y de tu brazo extendido), y llega a orar a esta casa, tú le oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y harás conforme a todo aquello por lo cual el extranjero haya clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué”. (1. Reyes 8:41-43).

3.3. Su Poder

El Nombre de Dios también se vincula a la revelación de su poder.

“Pero en verdad, por esta razón te he permitido permanecer: para mostrarte mi poder y para proclamar mi nombre por toda la tierra”. (Éxodo 9:16).

“mas su arco se mantuvo poderoso y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor, la Roca de Israel”. (Génesis 49:24).

“Jehová te escuche en el día de conflicto; el nombre del Dios de Jacob te defienda”. (Salmo 20:1).

3.4. Su Autoridad

Además de su presencia, carácter y poder, Él da autoridad por medio de su Nombre. Entiéndase autoridad como poder delegado.

“En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. (Marcos 16:17-18).

“Pero Pedro dijo: —No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. (Hechos 3:6).

“Por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros”. (Hechos 3:16).

“Esto lo hizo por muchos días, hasta que, desagradando a Pablo, se volvió él y dijo al espíritu: —Te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora”. (Hechos 16:18).


4. LA REVELACIÓN PROGRESIVA DEL NOMBRE

Dios usó diferentes nombres como un medio de auto- revelación progresiva. A medida que van surgiendo algunas necesidades específicas en la vida de los hombres, Dios se va mostrando como solución a cada una de ellas a través de sus nombres. Cuando Abraham necesitó un cordero para el holocausto, Dios se mostró como el proveedor. Cando Israel necesitaba protección contra la enfermedad, Dios se reveló como el sanador. Cuando los israelitas entraron en guerra con sus enemigos, Dios se mostró como su estandarte y su victoria. Cuando Israel necesitó liberación, él reveló su nombre redentor a Moisés: “Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, pero con mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos”. (Éxodo 6:3).

Debemos interpretar esto como que el pueblo aún no reconocía en el nombre su significado redentor. Este pasaje se refiere entonces al momento en que Dios lo estableció como el nombre con el cual mantendría su especial relación con Israel, pues desde antes de Moisés se invocaba a Jehová: “Y a Set también le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová”. (Génesis 4:26). Entonces el nombre divino Jehová era ya conocido antes de Moisés. “Además, Dios dijo a Moisés: —Así dirás a los hijos de Israel: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros”. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos”. (Éxodo 3:15).

Los nombres dados a Dios en la Biblia, dicen cómo es Dios. Así a través de los epítetos o títulos descriptivos de Dios, constatamos que la revelación bíblica se mantiene de una manera coherente consigo misma desde sus orígenes, y que a través de las diversas formas de su Nombre se expresan a la vez el carácter, la identidad, la voluntad y los actos de Dios. Pero aunque hay una buena cantidad de nombres revelados en el Antiguo Testamento, ninguno de ellos muestra de manera completa la naturaleza de Dios, así que aún había más para el futuro, el Mesías tendría el nombre más especial en la revelación progresiva de Dios.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel”. (Isaías 7:14).

“Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”. (Isaías 9:6).

“Por tanto, mi pueblo conocerá mi nombre en aquel día, porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente»”. (Isaías 52:6).

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día, Jehová será único, y único será su nombre”. (Zacarías 14:9).

“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto aconteció para que se cumpliera lo que dijo el Señor por medio del profeta: «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Emanuel» (que significa: «Dios con nosotros»)”. (Mateo 1:21-23).

Se estudiará está revelación progresiva a través de cada nombre revelado por Dios en las diferentes fases del relato bíblico:


5. NOMBRES Y EPÍTETOS DE DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

El estudio de los Títulos de Dios en el Antiguo Testamento lo podemos dividir en un esquema cronológico, en el cual podemos distinguir a lo menos tres frases en el uso de los nombres divinos: la fase Abrahámica, la fase Mosáica y la fase Mesiánica:

5.1. Fase Abrahámica

Los siguientes nombres de Dios, son los más generalizados y predilectos en la época patriarcal:

5.1.1 El.

“Entonces Dios dijo: —Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación”. (Génesis 46:3).

EL Significa fuerza, potente y por implicación Deidad.

5.1.2 Eloah.

“Pero tú eres Dios perdonador, clemente y piadoso, tardo para la ira y grande en misericordia, pues no los abandonaste”. (Nehemías 9:17b).

Eloah: Dios en singular, probablemente es un derivado de "Él" y siempre se refiere a la Deidad, lo mismo que en arameo "Elah" (y en árabe "Alá" divinidad del credo musulmán).

5.1.3 Elohim.

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. (Génesis 1:1)

Elohím: Forma plural de Eloah. Se traduce Dios en castellano y se emplea miles de veces en el Antiguo Testamento. Es el apelativo más frecuente para designar a Dios, ya que es el que mejor expresa la experiencia de los padres de Israel con Dios antes de la revelación mosáica.

La Biblia también usa la palabra elohim, traducida como dios o dioses, para hacer referencia a:

dioses falsos: “Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit”. (Jueces 8:33).
seres espirituales o espectros: “—¿Por qué me has engañado?, pues tú eres Saúl. —No temas. ¿Qué has visto?—le respondió el rey. —He visto dioses que suben de la tierra—dijo la mujer a Saúl”. (1. Samuel 28:13).
jueces o gobernadores humanos: “Dios se levanta en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente y haréis acepción de personas con los impíos? Selah. Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso, librad al afligido y al necesitado; ¡libradlo de manos de los impíos! No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: «Vosotros sois dioses y todos vosotros hijos del Altísimo; pero como hombres moriréis, y como cualquiera de los príncipes caeréis». ¡Levántate, Dios, juzga la tierra, porque tú heredarás todas las naciones!” (Salmo 82).

Esta forma plural ha causado dificultades a los exégetas. Hay tres puntos de vista en cuanto al significado de esta forma plural:

Que es un plural politeísta. Para algunos la palabra tenía un sentido politeísta, ya que se aplica también a las divinidades paganas. Sin embargo el monoteísmo estricto revelado en el Antiguo Testamento no da lugar para pensar que el pueblo de Israel concibiera una idea politeísta de su Divinidad.
Que es un plural trinitario. Los trinitarios, creen que aquí se habla de un Dios triuno por el uso de esta forma plural. No obstante, en ninguna de sus páginas, la Biblia dice explícitamente que Dios sea tres personas. El credo que caracteriza a la trinidad (es decir el Credo de Atanasio) solo apareció hasta finales del siglo V, es decir casi 400 años después de que la Biblia se terminó de escribir.
Que es un plural mayestático (relativo de la Majestad). Esto lo confirma el hecho de que el sustantivo se usa siempre con formas verbales, adjetivos y pronombres en singular. Este plural de majestad denota la grandeza y supremacía ilimitadas de Dios. Este nombre de Dios que se halla en plural mayestático, es usado con relación a su Grandeza, sus hechos poderosos y sus Atributos. Se profundizará un poco más sobre esta explicación.

El hermano Bernard comenta en su libro La Unicidad de Dios:

“La palabra que se usa más comúnmente para Dios en el hebreo es Elohim. Esta es la palabra original en casi cada pasaje del Antiguo Testamento donde vemos la palabra Dios en el español. Es la forma plural de la palabra hebrea Eloah, que significa Dios o deidad. La mayoría de los eruditos concuerdan que el uso de la palabra plural Elohim indica la grandeza de Dios o sus múltiples atributos; no implica una pluralidad de personas o personalidades.

Los judíos ciertamente no interpretan la forma plural como algo que comprometa su fuerte monoteísmo. Flanders y Cresson explican que el uso plural en el hebreo tiene cierta función fuera de indicar pluralidad: La forma de la palabra, Elohim, es plural. Los hebreos pluralizaban los sustantivos para expresar grandeza o majestad.

La misma Biblia revela, tanto por su insistencia en un solo Dios como por su uso de Elohim en situaciones que definitivamente representan solo una persona o personalidad, que la única manera de entender la forma plural de Elohim es que expresa la majestad de Dios y no una pluralidad en la Deidad.

Por ejemplo:

Elohim identifica la manifestación singular de Dios en forma humana a Jacob. “Jacob llamó Peniel a aquel lugar, porque dijo: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma»” (Génesis 32:30).
Los israelitas usaron la palabra elohim para el becerro de oro que hicieron en el desierto: “Al ver el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron a Aarón y le dijeron: —Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a Moisés, ese hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido… Él los recibió de sus manos, le dio forma con un buril e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces ellos dijeron: —¡Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto! … Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: “¡Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto!”… Ellos me dijeron: “Haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a Moisés, ese hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido”"Entonces volvió Moisés ante Jehová y le dijo: —Puesto que este pueblo ha cometido un gran pecado al hacerse dioses de oro”. (Éxodo 32:1, 4, 8, 23 y 31). Pero sin embargo el relato bíblico indica claramente que había solo un becerro de oro.
El Antiguo Testamento usa con frecuencia la palabra elohim para dioses paganos singulares en número, como: Baal-berit: “Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit”. (Jueces 8:33). Quemos: “Lo que te haga poseer Quemos, tu dios, ¿no lo poseerías tú? Así, todo lo que Jehová, nuestro Dios, nos ha dado, nosotros lo poseeremos”. (Jueces 11:24). Dagón: “Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón, su dios, y para alegrarse. Y decían: «Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo»”. (Jueces 16:23). Baal-zebub: “Ocozías se cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria y quedó lastimado. Entonces envió unos mensajeros a los que dijo: «Id y consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de estas mis heridas». Pero el ángel de Jehová le habló a Elías, el tisbita, diciendo: «Levántate y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria y diles: “¿Acaso no hay Dios en Israel para que vayáis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón?”. (2. Reyes 1:2-3). Nisroc: “Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo hirieron a espada y huyeron a tierra de Ararat. En su lugar reinó Esar-hadón, su hijo. (2 Reyes 19:37).
La Biblia aun le aplica la palabra elohim a Jesucristo y nadie sugiere que hay una pluralidad de personas en Jesús: “Tu trono, Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino”. (Salmo 45:6). “En aquel día Jehová defenderá al habitante de Jerusalén; el que entre ellos sea débil, en aquel tiempo será como David, y la casa de David será como Dios, como el ángel de Jehová que va delante de ellos. En aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.» Pero sobre la casa de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de oración. Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él como quien se aflige por el primogénito” (Zacarías 12:8-10)“Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal. Huiréis de la manera que huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá Jehová, mi Dios, y con él todos los santos. (Zacarías 14:5).

Entonces la palabra Elohim no indica tres personas en la deidad. Solo un ser llamado Elohim luchó contra Jacob, solo un becerro de oro fue llamado elohim, y solo un Señor Jesucristo es Elohim manifestado en carne.

5.1.4 El - Elyon.

“Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino”. (Génesis 14:8).

El más alto, como el poseedor de los cielos y la tierra:

“El Dios Altísimo tiene y ejerce autoridad en ambas esferas él hace según su voluntad en el ejército del cielo y en los habitantes de la tierra; no hay quien detenga su mano y le diga: ¿Qué haces?” (Daniel 4:8).

Este nombre enfatiza el poder, la soberanía y la supremacía de Dios.

Dios altísimo: en hebreo, El Elyón. Según parece, El Elyón era el dios supremo de los habitantes de la Jerusalén preisraelita. Al identificar a esta divinidad con Jehová, el Dios de Israel, el texto bíblico quiere hacer ver que Abram, el padre del pueblo judío, y Melquisedec, un rey y sacerdote no israelita, veneraban con distintos nombres al mismo Dios creador.

5.1.5 El - Roy.

Agar reconoce a la Deidad que vela o cuida de ella y da este nombre a Dios.

“Entonces dio Agar a Jehová, que hablaba con ella, el nombre de: «Tú eres el Dios que me ve», porque dijo: «¿Acaso no he visto aquí al que me ve?»”. (Génesis 16: 13).

Dios que me ve: heb. El Roí.

5.1.6 El Shaddai.

“Abram tenía noventa y nueve años de edad cuando se le apareció Jehová y le dijo: —Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de mí y sé perfecto”. (Génesis 17:1).

Dios Todopoderoso: traducción del heb. El Shadai, antiguo título de Dios cuyo significado primitivo pudo haber sido Dios de la montaña. Este mismo título vuelve a aparecer en otros versos siempre en relación con la promesa de una numerosa descendencia. El calificativo Shadai se compone de la palabra hebrea Shad, que en las Escrituras se usa de manera invariable con referencia a los senos en la mujer. Dios es Shadai porque Él es el que nutre y da poder.

“Que el Dios omnipotente te bendiga, te haga fructificar y te multiplique hasta llegar a ser multitud de pueblos”. (Génesis 28:3).

«Dios Todopoderoso». La combinación de el con un término calificativo shadday representa una tradición religiosa que quizás estuvo presente entre los israelitas desde el tercer milenio a.C. Algunos siglos después, shadday aparece en nombres personales hebreos tales como Zurisadai (Números 1:6) y Amisadai (Números 1:12).

Los estudiosos han intentado entender el nombre relacionándolo con el término acádico shadu («montaña»); porque «Dios» reveló su gran poder con fenómenos relacionados con montañas como erupciones volcánicas o tal vez porque se le consideraba fuerte e inmutable como las «montañas eternas» en la bendición de Jacob (Génesis 49:26).

El shadday fue el nombre de «Dios» que los patriarcas usaron en relación con el pacto hasta el tiempo de Moisés, cuando se dio una nueva revelación. El pacto abrahámico se caracterizó por un grado de aproximación entre «Dios» y los protagonistas humanos que sobresale en la historia de los hebreos. El «Dios Todopoderoso» se reveló como una deidad poderosa capaz de realizar todo lo que se propone. Sin embargo, el grado de intimidad entre el shadday y los patriarcas en varias etapas de su peregrinaje, demuestra que el pacto involucró el cuidado y amor de Dios para la creciente familia que Él escogió, protegió y prosperó. Condujo a la familia del pacto de lugar en lugar, estando claramente presente con ellos en todo momento. Las formulaciones del pacto muestran que Dios no estaba preocupado con ritos cúlticos ni celebraciones orgiásticas. Más bien demandó un grado de obediencia tal que permitiría a Abraham y a sus descendientes caminar en su presencia, y tener vidas morales y espirituales sin tacha. Por tanto, el verdadero servicio a el shadday no fue cúltico ni ritualista, sino de carácter moral y ético.

Durante el temprano período mosaico, el nuevo nombre redentor de «Dios» y la formulación del pacto sinaítico hizo que el shadday pasara a ser casi obsoleto como apelativo de divinidad. Más adelante, en el Antiguo Testamento, el nombre aparece unas treinta y cinco veces, la mayoría en Job (aunque cabe resaltar que los hechos narrados en el libro de Job son anteriores a Moisés).

De vez en cuando el nombre se usa como sinónimo del tetragrama Iahveh para subrayar el poder y la fuerza de «Dios» en la forma usual.

5.1.7 El Olam.

“Plantó Abraham un tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová, Dios eterno”. (Génesis 21:33).

«Dios de la eternidad; Dios eterno; Dios sempiterno», se usa en las Escrituras para expresar la eternalidad de Dios, característica del Dios a quien veneraba Abraham. Además enfatiza el hecho de que Dios es Inmutable. El Creador ha sido «desde la eternidad hasta la eternidad». “Antes que nacieran los montes y formaras la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Salmo 90:2).

El nombre de El Olam se asoció predominantemente con Beerseba. El asentamiento de Beerseba se fundó quizás en la Edad de Bronce temprana, y la narración de Génesis explica que el término significa «pozo del juramento» (Génesis 21:31). Sin embargo, también podría significar «pozo de los siete», debido a los siete corderos que se apartaron como testigos del juramento. Abraham plantó un árbol conmemorativo en Beerseba e invocó el nombre del Señor como El Olam. El hecho que Abraham permaneciera muchos días en la tierra de los «filisteos» parece sugerir que asociaba continuidad y estabilidad con El Olam, quien no lo limitaba las vicisitudes del tiempo.

“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance”. (Isaías 40:28). 

5.1.8 El-Bet-el.

“Edificó allí un altar y llamó al lugar «El-bet-el», porque allí se le había aparecido Dios cuando huía de su hermano”. (Génesis 35:7).

El Dios de la Casa de Dios. Lo que había impresionado antes a Jacob fue el lugar que sirvió de escena a la visión de la escalera por donde subían y descendían ángeles de Dios. Él le dio a aquel lugar el nombre "Bet-el" casa de Dios (Génesis 28:17-19).

Ahora lo que impresiona a Jacob es el Dios revelado allí y no el lugar mismo, y le da éste el nombre El-Bet-el.

5.2. Fase Mosaica

Moisés quiso conocer al Dios que le hablaba. A él no le bastaban los nombres genéricos con aceptación monoteísta ni tampoco los epítetos.

5.2.1 YHWH

YHWH significa "Aquel que es, el eterno, el que tiene existencia por sí mismo", es conocido como el TETRAGRAMATON. En este nombre encontramos la afirmación del Ser "Eternamente presente" ("YO SOY"), que está en el origen y al final de toda existencia, Dios único, incomparable, sin limitaciones, y la afirmación moral y espiritual de la fidelidad Divina.

El Tetragrámaton YHWH aparece sin vocales, y por eso se debate su pronunciación exacta (Jehová, Yehovah, Jahweh, Yaweh, en castellano Yahveh). Este es el nombre inefable, “Dijo Moisés a Dios: —Si voy a los hijos de Israel y les digo: “el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros”, me preguntarán: “¿Cuál es su nombre?”. Entonces ¿qué les responderé? Respondió Dios a Moisés: —“Yo soy el que soy”. Y añadió: —Así dirás a los hijos de Israel: “‘Yo soy’ me envió a vosotros” (Éxodo 3:13-14). Esta escritura nos relata cómo Dios se revela a Moisés. El nombre que se da a Dios en este pasaje, proviene del verbo ser o estar, y se traduce "YO SOY EL QUE SOY".

Fue a Moisés a quién se le reveló el significado profundo de este nombre. Dios dijo que aunque Él se había aparecido a los patriarcas no fue conocido en su sentido pleno y más profundo. Esta revelación le vino a Moisés en la zarza ardiente cuando Dios se identificó a Sí mismo como "YO SOY EL QUE SOY", siendo la idea principal, que Dios estaba presente con el pueblo de Israel.

Ya que el hebreo antiguo no usaba vocales escritos y ya que los judíos dejaron de hablar el nombre sagrado, nadie sabe cuál era la pronunciación original de YHWH. Todo lo que tenemos son las cuatro letras hebreas que son comúnmente trasliterados como YHWH o JHVH y pronunciados Yahvé o Jehová.

El nombre divino se encuentra únicamente en la Biblia y se debate su significado exacto. Dios lo escogió como su nombre personal a través del cual se relacionaba específicamente con su pueblo escogido (del pacto). Se encuentra por primera vez en «Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra, cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos» (Géneis 2:4).

Tal parece que Adán conocía a Dios por su nombre personal (o del pacto) desde el principio, puesto que Set puso a su hijo el nombre de Enós (es a saber, un ser débil y dependiente) y empezó (junto con otras personas piadosas) a «invocar el nombre de Jehová [YHWH] (Génesis 4:26)».

Con el pacto, el nombre adquirió una expresión y aplicación más completa cuando Dios se reveló a Abraham (Génesis 12:8) prometiéndole redención, es decir, identidad como nación. Esta promesa se hizo realidad a través de Moisés, a quien Dios explicó que Él no era únicamente «el Dios que existe», sino también «el Dios que cumple su voluntad»:

«Así dirás a los hijos de Israel: El Señor [YHWH], el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación. Ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: El Señor [YHWH], el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido, diciendo: Ciertamente os he visitado y he visto lo que se os ha hecho en Egipto. Y he dicho: Os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo» (Éxodo 3:15-17).

En esta ocasión, Dios explica el significado del nombre, «Yo soy el que soy» (Éxodo 3:14). Habló a los patriarcas en calidad de YHWH, prometiéndoles liberación. Sin embargo, todavía desconocían la plenitud del significado y de la experiencia del nombre:

“Habló Dios a Moisés y le dijo: —Yo soy Jehová. Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, pero con mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, para darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron. Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: “Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia. Os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios, que os sacó de debajo de las pesadas tareas de Egipto. Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová”. (Éxodo 6:2-8).

5.2.2 Adonay.

“Respondió Abram: —Señor Jehová, ¿qué me darás, si no me has dado hijos y el mayordomo de mi casa es ese Eliezer, el damasceno?” (Génesis 15:2).

Señor, Dueño, Amo; este nombre fue también aplicado ya desde el principio al Dios de Israel. Se utiliza cuatrocientas treintainueve veces en el Antiguo Testamento, expresando la soberanía de Dios.

Los traductores de las Escrituras seguían una antigua tradición judía de sustituir YHWH por  Adonay cuando copiaban o leían las Escrituras.

En lo fundamental, Adon o Adonay describe al que ocupa la posición de «amo» o «señor» de un esclavo o siervo. Adon se aplica a reyes y a sus asociados más poderosos. José dijo a sus hermanos: «Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre [consejero] de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto» (Génesis 45:8). En algunos casos, la persona así destacada ocupa de veras una posición de autoridad. Sara llama a Abraham su «señor» (Génesis 18:12).

Por otro lado, el término se usa como un título honorífico para indicar sumisión a la persona interpelada de parte del locutor. Jacob instruye a sus esclavos cómo deben dirigirse a «mi señor Esaú» (Génesis 32:18); o sea que Jacob llama «señor» a su hermano.

Cuando se relaciona con Dios, Adonay se usa con varias acepciones. Indica su posición (es amo) sobre su pueblo; tiene autoridad para recompensar a quienes le son obedientes y castigar a quienes le desobedecen: «Efraín ha provocado a Dios con amarguras; por tanto, hará recaer sobre él la sangre que ha derramado, y su Señor le pagará su oprobio» (Oseas 12: 14). En tales contextos se concibe a Dios como un ser que es Rey soberano y todopoderoso amo.

El vocablo a menudo se usa como título de respeto, una manera directa de dirigirse a Dios como parte de una relación de señor-vasallo o amo-siervo: “¡Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!” (Salmo 8:1a). En algunos casos el vocablo parece ser un título que sugiere la relación de Dios con Israel y la posición que ocupa sobre él: «Tres veces al año se presentarán todos tus hombres delante de Jehová el Señor» (Éxodo 20: 17). En estos casos, Adonay es un nombre formal de la divinidad y su transliteración debe hacerse como es debido a fin de mantener el debido énfasis.

La palabra Adonay se encuentra en por primera vez en:

“Respondió Abram: —Señor Jehová, ¿qué me darás, si no me has dado hijos y el mayordomo de mi casa es ese Eliezer, el damasceno?” (Génesis 15:2). 

El término aparece a menudo en los Salmos y en Isaías:

“Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; el Señor viene del Sinaí a su santuario”. (Salmo 68:17).

“Señor, ninguno hay como tú entre los dioses ni obras que igualen tus obras”. (Salmo 86:8).

“Dice, pues, el Señor: «Porque este pueblo se acerca a mí con su boca y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Isaías 29:13).

“He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo dominará; he aquí que su recompensa viene con él y su paga delante de su rostro”. (Isaías 40:10).

El texto hebraico introduce las vocales de Adonay en el tetragrámaton YHWH, y los estudiosos judíos lo pronuncian Adonay cada vez que lo encuentran.

5.2.3 Jehová.

Nombre propio que los israelitas dieron a Dios, por reverencia y para no pronunciar el Sagrado Nombre.

Así fue acuñada la ortografía "Jehová": los Masoretas (gramáticos hebreos que trabajaron en estudiar y fijar el texto sagrado) tuvieron la idea de añadir a las cuatro consonantes "YHWH", las vocales que pertenecían al sustantivo "Señor" heb. "Adonay". El lector judío así no se equivocaba, sabía que tenía allí dos nombres en uno, uno todo en vocales y el otro todo en consonantes. Para los siglos sexto y séptimo D. C., las vocales de "Adonay" se combinaron con las consonantes "YHWH" para recordarle al lector de la sinagoga cómo debía pronunciar el nombre sagrado. De aquí vino la palabra artificial "Jehová". Pero todo esto subraya la reverencia con la cual se estimaba este nombre.

Más tarde los cristianos transcribieron "Jehová" dando así en una sola palabra las dos juntas, aunque quizás la verdadera transcripción debiera darse como "Yahweh". Así "Jehová" es el resultado de la combinación de "YHWH" y "Adonay".

5.2.4 Yawheh

(Yahvé), es probablemente la mejor presentación del tetragramatón YHWH, el nombre redentor de Dios en el Antiguo Testamento: es el nombre distintivo por el cual Dios se identificaba de otros dioses. El nombre aparentemente proviene de la raíz "hawa" que significa existencia o desarrollo. Quizás las dos ideas se pueden combinar en el significado del nombre de Dios, diciendo que lo denota a Él como el activo y que tiene existencia propia.

5.2.5. Nombres compuestos.

Los Israelitas utilizaban nombres compuestos para designar a Dios, los cuales describían y revelaban aún más de Él.

Cuando Abraham necesitó un cordero para sacrificio, Dios se reveló como "Jehová Jireh".
Cuando Israel necesitó sanidad Dios se reveló como "Jehová-rapha".
Cuando necesitaban ser librados de los enemigos Dios se da a conocer como "Jehová-nissi".

Hablando estrictamente, estos compuestos no son nombres adicionales de Dios, sino designaciones o títulos que muchas veces surgían de eventos conmemorativos. No obstante, ellos sí revelan aspectos adicionales del carácter de Dios; "Jehová-Sabaot" es Jehová de los ejércitos (1. Samuel 1:3). Esta es una figura militar que presenta a Jehová como el Comandante de los ejércitos angélicos del cielo tanto como de los ejércitos de Israel (1. Samuel 17:45). El título revela la soberanía y Omnipotencia de Dios y fue usado a menudo por los profetas (Especialmente Isaías y Jeremías) para recordarle al pueblo durante tiempos de crisis nacional que Dios era su Líder y Protector.

Tabla 1. Nombres compuestos de Jehová
Español
Hebreo
Cita Bíblica
Jehová Proveerá
YHWH - Jireh
Génesis 22:14
Jehová Sana
YHWH - Rapha
Exodo 15:26
Jehová nuestro Estandarte
YHWH - Nissi
Exodo 17:17
Jehová que os santifica
YHWH - Maccaddeshcem
Exodo 31:13
Jehová Paz
YHWH - Shalom
Jueces 6:24
Jehová de los ejércitos
YHWH - Saboath
1. Samuel 1:3
Jehová Altísimo
YHWH - Elyon
Salmos 7:17
Jehová es mi Pastor
YHWH - Raah
Salmos 23:1
Jehová nuestro hacedor
YHWH - Hoseenu
Salmos 95:6
Jehová Justicia nuestra
YHWH - Tsidkenu
Jeremías 23:6
Jehová está presente
YHWH - Shammah
Ezequiel 48:35
Jehová el Dios de Israel
YHWH -Elohim-Israel
Éxodo 32:13
Anciano de días
Attiq - yomin (forma aramea)
Daniel 7:9,13,22

5.2.6 Nombres primarios de Dios en el Antiguo Testamento

Tabla 2. Nombres Primarios de Dios en el Antiguo Testamento
Español
Forma Hebrea
Texto Bíblico
Dios
Elohim
Génesis1:1
Dios
El
Génesis 14:18
Dios
Eloah
Nehemías 9:17
Dios
Elah (forma aramea)
Daniel 2:18
Dios
YHWH (JHVH)
Génesis 15:2
Jehová
YHWH
Éxodo 6:4
Ja
YH
Salmos 68:4
Señor
YHWH o YH
Génesis 2:4
Señor
Adon
Josué 3:11
Señor
Adonai
Génesis 15:2
YO SOY
Eheyeh
Éxodo 3:14
YO SOY EL QUE SOY
Eheyeh asher eheyeh
Éxodo 3:14
Dios Altísimo
El elyon
Génesis 14:18
Dios me ve
El Roy
Génesis 16:13
Dios Todopoderoso
El Shaddai
Génesis 17:1
Dios Eterno
El Olam
Génesis 21:33

5.3. Fase Mesiánica

En esta fase el Nombre de Dios se proyecta de manera escatológica.

5.3.1. Siloh.

“No será quitado el cetro de Judá ni el bastón de mando de entre sus pies, hasta que llegue Siloh”. (Génesis 49:10).

"Pacificador" o el “Verdadero Rey” al que pertenece el cetro. Palabra clave en la bendición profética de Jacob, es un título con referencia al Mesías.

5.3.2. Nabi.

"Profeta" se refiere al Mesías profeta.

“Un profeta como yo te levantará Jehová, tu Dios, de en medio de ti, de tus hermanos; a él oiréis. Conforme a todo lo que pediste a Jehová, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea, al decir: “No vuelva yo a oír la voz de Jehová, mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera”. Y Jehová me dijo: “Bien está eso que han dicho”. Un profeta como tú les levantaré en medio de sus hermanos; pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo le mande. Pero a cualquiera que no oiga las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuenta”. (Deuteronomio 18:15-19).

5.3.3. Ebed.

"Siervo", título dado proféticamente al Mesías.

“Este es mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento. He puesto sobre él mi espíritu; él traerá justicia a las naciones. (Isaías 42:1).

“He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, será puesto muy en alto”. (Isaías 52:13).

“Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos”. (Isaías 53:11).

5.3.4. Renuevo, Vástago, Retoño.

Este nombre mesiánico se usa en cuatro maneras:

- El Renuevo de Jehová:

“En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto del país para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel”. (Isaías 4:2).

- El Renuevo de David:

“Saldrá una vara del tronco de Isaí; un vástago retoñará de sus raíces”. (Isaías 11:1).

- El Siervo, el Renuevo:

“Escucha pues, ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, pues sois como una señal profética: Yo traigo a mi siervo, el Renuevo”. (Zacarías 3:8).

- El Varón cuyo nombre es el Renuevo:

“Y le dirás: Así ha hablado Jehová de los ejércitos: Aquí está el varón cuyo nombre es el Renuevo; él brotará de sus raíces y edificará el Templo de Jehová. Él edificará el templo de Jehová, tendrá gloria, se sentará y dominará en su trono, y el sacerdote se sentará a su lado; y entre ambos habrá concordia y paz”. (Zacarías 6:12-13).

5.3.5. Mashiakh.

"Ungido ó Mesías"

“Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará. El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. (Daniel 9:25-26).

5.3.6. Jehová - Tsidkenu.

"Jehová justicia nuestra”

“Vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso y actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual lo llamarán: “Jehová, justicia nuestra” (Jeremías 23:5-6).

5.3.7. Emmanuel.

"Dios con nosotros”.

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel”. (Isaías 7:14).

5.3.8. Rey.

Los apelativos que enfocan particularmente la era mesiánica tienen como componente la palabra "Rey":

“¡Alzad, puertas, vuestras cabezas! ¡Alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria! ¿Quién es este Rey de gloria? ¡Es Jehová de los ejércitos! ¡Él es el Rey de gloria!” (Salmo 24:9-10). 

Al estar más cerca el cumplimiento del tiempo en que el Mesías habría de manifestarse, Dios reveló los atributos contenidos en ese Nombre escondido, sin mencionar el Nombre:

“Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”. (Isaías 9: 6).

“Por tanto, mi pueblo conocerá mi nombre en aquel día, porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente” (Isaías 52:6).

“Entonces verán las naciones tu justicia y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová te pondrá”. (Isaías 62:2).


6. NOMBRES Y EPÍTETOS DE DIOS EN EL NUEVO TESTAMENTO

6.1. Theos (Dios)

Theos es una de las designaciones más frecuentes para Dios en el Nuevo Testamento y la traducción más común en la Septuaginta para Elohim. Casi siempre se refiere al único Dios verdadero, aunque algunas veces se aplica a los dioses del paganismo (en las palabras que se citan de los paganos o de cristianos al repudiar estos dioses falsos).

“Y el pueblo aclamaba gritando: «¡Voz de un dios, y no de un hombre!» (Hechos 12:22). 

“Entonces la gente, al ver lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: «¡Dioses con la semejanza de hombres han descendido a nosotros!»”. (Hechos 14:11).

Theos también se refiere al diablo, el dios de este mundo. (2 Corintios 4:4).

Más importante aún, a Jesucristo se le designa como Theos:

“A ellos también pertenecen los patriarcas, de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén”. (Romanos 9:5).

“En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”. (Juan 1:1).

“Entonces Tomás respondió y le dijo: — ¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28).

“mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. (Tito 2:13).

6.1.1. Cristo como Theos.

A Cristo se le llama Dios en varios textos del Nuevo Testamento. La enseñanza de Juan incluye el siguiente pasaje que llama a Cristo el Verdadero Dios y la Vida Eterna, mostrándolo como el único Dios.

“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna”. (1 Juan 5:20).

6.1.2. Los usos de la palabra revelan varias verdades del Theos verdadero.

6.1.2.1. Theos es uno.

Esta verdad fundamental del judaísmo. La Unicidad de Dios fue afirmada por Cristo y la Iglesia primitiva.

“Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos”. (Mateo 23:9).

“porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión”. (Romanos 3:30).

“Acerca, pues, de los alimentos que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, solo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para quien nosotros existimos; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas y por quien nosotros también existimos”. (1 de Corintios 8:4-6).

“Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno”. (Gálatas 3:20).

“pues hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre”. (1. Timoteo 2:5).

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan”. (Santiago 2:19).

6.1.2.2. Theos es único.

“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”. (1 Timoteo 1:17).

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3).

“¿Quién no te temerá, Señor, y glorificará tu nombre?, pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado”. (Apocalipsis 15:4).

“al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén”. (Romanos 16:27).

“al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y poder, ahora y por todos los siglos. Amén”. (Judas 1:25).

6.1.2.3. Theos es transcendente.

Dios es el Creador, Sustentador y dueño del universo, y planeador de las edades.

“El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas ni es honrado por manos de hombres, como si necesitara de algo, pues él es quien da a todos vida, aliento y todas las cosas”. (Hechos 17:24).

“Toda casa es hecha por alguien; pero el que hizo todas las cosas es Dios”. (Hebreos 3:4).

6.1.2.4. Theos es Salvador

“Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza”. (1. Timoteo 1:1).

“Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador”. (1. Timoteo 2:3).

“que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen”. (1. Timoteo 4: 10).

“y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios, nuestro Salvador”. (Tito 1:3).

“mientras aguardamos la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. (Tito 2:13).

“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con la humanidad”. (Tito 3:4).

6.2. Kyrios (Señor)

La mayoría de las veces que se emplea Kyrios en el Nuevo Testamento, es por Lucas y Pablo, puesto que ellos escribieron al pueblo de cultura y lengua griega. La palabra Kyrios enfatiza autoridad y supremacía.

Puede significar: Señor:

“La mujer le dijo: —Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?” (Juan 4:11).

Dueño:

“Cuando desataban el asno, sus dueños les dijeron: —¿Por qué desatáis el asno?” (Lucas 19:33).

Amo:

“Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios”. (Colosenses 3:22). 

Puede referirse a los ídolos:

“Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores)”. (1 Corintios 8:5). 

También se refiere al esposo:

“como Sara obedecía a Abraham, llamándolo señor. De ella habéis venido vosotras a ser hijas, si hacéis el bien sin temer ninguna amenaza”. (1 Pedro 3:6).

Cuando se habla de Dios como Kyrios, expresa particularmente su posición como Creador, su poder revelado en la historia, y su dominio justo sobre el universo.

6.2.1 Cristo como Kyrios.

Durante su vida terrenal, se dirigían a Jesús como Kyrios, con el sentido de Rabí o Señor:

“diciendo: —Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado”. (Mateo 8:6).

Tomás le atribuyó deidad total a Jesús cuando declaró:

“¡Señor mío y Dios mío!” (Juan 20:28).

La resurrección y exaltación de Cristo lo situaron como el Señor del universo:

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo”. (Hechos 2:36).

“y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. (Filipenses 2:11).

Para un cristiano judío de la iglesia primitiva, que estaba acostumbrado a leer el Antiguo Testamento, la palabra "Señor", cuando se aplicaba a Jesús, sugeriría su identificación con el Dios del Antiguo Testamento. Esto significa que cualquier judío que públicamente confesara que Jesús de Nazaret era "Señor", se entendería que le estaba atribuyendo a Él la naturaleza y atributos divinos. En ese orden de ideas se puede entender por ejemplo:

“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo”. (Romanos 10:9).

Por lo tanto, la esencia de la fe cristiana en el primer siglo era reconocer a Jesús de Nazaret como el Yahweh del Antiguo Testamento.

6.3. Despotes (Dueño)

Amo, señor, uno que posee autoridad suprema, uno que tiene posesión absoluta y poder sin control alguno.

Se traduce «amos» en:

“Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina. Y los que tienen amos creyentes no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanlos mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta”. (1. Timoteo 6:1-2).

“Exhorta a los esclavos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones”. (Tito 2:9).

“Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar”. (1. Pedro 2:18). 

Se utiliza despotes como título para dirigirse a Dios:

“Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra”. (Lucas 2:29).

“Ellos, al oírlo, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: «Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay”. (Hechos 4:24)

“Clamaban a gran voz, diciendo: “¿Hasta cuándo Señor, santo y verdadero, vas a tardar en juzgar y vengar nuestra sangre de los que habitan sobre la tierra?”. (Apocalipsis 6:10).

También se usa despotes con referencia a Cristo:

“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor y dispuesto para toda buena obra”. (2. Timoteo 2:21)

“Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina”. (2. Pedro 2:1).

“porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios, el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”. (Judas 1:4).

6.4. Christos

Traducción griega del título hebreo Mashiakh, que quiere decir Ungido.

“Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará. El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones”. (Daniel 9: 25-26).

Se le relaciona con las predicciones antiguo-testamentarias concernientes a la venida de un Profeta, Sacerdote y Rey.

“Un profeta como yo te levantará Jehová, tu Dios, de en medio de ti, de tus hermanos; a él oiréis. Conforme a todo lo que pediste a Jehová, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea, al decir: “No vuelva yo a oír la voz de Jehová, mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera”. Y Jehová me dijo: “Bien está eso que han dicho”. Un profeta como tú les levantaré en medio de sus hermanos; pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo le mande. Pero a cualquiera que no oiga las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuenta”. (Deuteronomio 18:15-19).

“Juró Jehová y no se arrepentirá: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec»” (Salmo 110:4).

“Tu casa y tu reino permanecerán siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente”. (2 Samuel 7:16).

Así como el profeta, el sacerdote y el rey eran típicamente ungidos con aceite, Jesús fue ungido con el Espíritu Santo para manifestarse como el Cristo de Dios.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año agradable del Señor”. (Lucas 4:18-19).

6.5. Padre

El término “Dios Padre” es bíblico y se refiere a Dios mismo:

“Pablo, apóstol (no por disposición de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios Padre que lo resucitó de los muertos), y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo,, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Gálatas 1:1-4).

Dios es el Padre; Él no es simplemente Padre del Hijo [siendo el Hijo la manifestación de Dios en carne como un verdadero hombre], sino el Padre de toda la creación:

“¿Acaso no tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?” (Malaquías 2:10).

“Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?” (Hebreos 12:9).

Él es también nuestro Padre por causa del nuevo nacimiento:

“Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios, pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!». El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”. (Romanos 8:14-16).

El título Padre indica una relación entre Dios y el hombre, particularmente entre Dios y su Hijo [su manifestación en carne], y entre Dios y el hombre regenerado. Jesús enseñaba muchas veces que Dios es nuestro Padre:

“vuestro Padre que está en los cielos”. (Mateo 5:16, 45 y 48).

Él nos enseñó a orar así:

“Padre nuestro que estás en los cielos”. (Mateo 6:9).

Por supuesto, Jesús como hombre tenía una relación adicional a Dios en un sentido que ningún otro ha tenido. Él era el único Hijo engendrado del Padre, el único que fue concebido literalmente por el Espíritu de Dios y el único que tenía la plenitud de Dios sin medida habitando en su cuerpo.

La Biblia indica claramente que hay solamente un Padre:

“un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos”. (Efesios 4: 6).

También enseña claramente que Jesús es el Padre:

“El Padre y yo uno somos”. (Juan 10:30).

“Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado, y el principado sobre su hombro. Se llamará su nombre “Admirable consejero”, “Dios fuerte”, “Padre eterno”, “Príncipe de paz”. (Isaías 9:6).

El Espíritu que moraba en el Hijo de Dios no era otro sino el Padre:

“el Padre, que vive en mí, él hace las obras”. (Juan 14:10).

6.6. Jesús

(YESHUAH: Jehová - Salva)

El griego iesous es una transliteración del nombre hebreo Josué, que significa «Jehová es salvación»; o «Jehová es el Salvador»; era un nombre común entre los judíos. Fue dado al Hijo de Dios [la manifestación de Dios en carne como un humano verdadero] como su nombre personal, en obediencia a la orden dada por un ángel a José, el marido de su madre, María, y a ella misma poco antes de que Él naciera.

“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).

“Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús”. (Lucas 1:31).

En Hechos se halla frecuentemente el nombre «Jesús». «Señor Jesús» también se usa normalmente:

“Mientras lo apedreaban, Esteban oraba y decía: «Señor Jesús, recibe mi espíritu»”. (Hechos 7:59).

“pues aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús” (Hachos 8:16).

“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: —Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”. (Hechos 9:17).

“Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús… Esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era glorificado el nombre del Señor Jesús.” (Hechos 19:5 y 17).

Aunque otros han portado el nombre Jesús, sólo Jesús el Cristo, es el único que es y era exactamente lo que ese Nombre quiere decir o describe ¡El Señor que existe por sí mismo es nuestra Salvación! Jesús es entonces el Nombre Redentor de Dios en esta Dispensación y es el Nombre sobre todo nombre:

“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. (Mateo 1:21). 

“Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hechos 4:12).

“Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra”. (Filipenses 2:9-10).

6.7. El Señor Jesucristo (Nombre compuesto)

«El Señor». Esto denota el aspecto Paterno de Jesús sobre su propia Iglesia, Él es el heredero de todas las cosas:

“Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Él es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia, y es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”. (Colosenses 1:15-18).

La palabra «Jesucristo» aparece escasas cinco veces en los evangelios:

“Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham… El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando comprometida María, su madre, con José, antes que vivieran juntos se halló que había concebido del Espíritu Santo”. (Mateo 1:1 y 18).

“Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. (Marcos 1:1).

“porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17)… “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Juan 17:3). 

Tanto Pedro, como Pablo, usaron también «Jesucristo»:

“Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Señor de todos”. (Hechos 10:36).

“Ellos dijeron: —Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”. (Hechos 16:31).

Cristo, como hemos visto quiere decir el Ungido o el Enviado, el Mesías, y hace referencia al poder del Espíritu Santo actuando sobre Él.

El Nombre compuesto Señor Jesucristo, encierra sobre sí toda la virtud de todos los títulos divinos y la revelación de la plenitud de Dios, al punto que el único nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mateo 28:19) es Jesús (Hechos 2:38). Jesús es el nombre que encierra la virtud de los títulos de Admirable, Consejero, Dios Fuerte y Padre Eterno de Isaías 9:6.

En las Epístolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas, hombres que acompañaron al Señor en los días de su carne, «Jesucristo» es el orden invariable del nombre y título, porque este fue el orden de su experiencia; lo conocieron primero como «Jesús», llegando a aprender, finalmente, en su resurrección, que Él era el Mesías.

Pablo llegó a conocerlo por primera vez en la gloria celestial, y siendo así su experiencia fue a la inversa de la de los otros, por lo que frecuentemente se halla el orden inverso, «Cristo Jesús», en sus epístolas.

En las cartas de Pablo, el orden siempre está en armonía con el contexto. Así, «Cristo Jesús» describe al Excelso que se humilló a sí mismo y por ende da testimonio de su pre-existencia como el único Dios que se manifestó en carne:

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

«Jesucristo» describe al Menospreciado y Rechazado que fue después glorificado y da testimonio de su resurrección:

“y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. (Filipenses 2:11).

«Cristo Jesús» sugiere su gracia; «Jesucristo» sugiere su gloria.


7. EL NOMBRE DE JESUS

Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios sí satisfizo el añorar de su pueblo y se reveló en todo su poder y gloria a través del Nombre de Jesús.

7.1. Lo que Representa el Nombre de Jesús

Jesús es la culminación de todos los nombres que Dios usó en el Antiguo Testamento, es el Nombre más exaltado que jamás ha sido revelado a la humanidad. Sabiendo el significado del Nombre Jesús, debemos intentar comprender lo que Él es para quienes somos sus seguidores. Este nombre representa la presencia de su dueño, su poder y la obra de Dios. Cuando nosotros invocamos su Nombre creemos que Él mismo se hace presente y comienza a obrar.

7.2. Plena Revelación de Dios

Así como Dios en el Antiguo Testamento progresivamente revelaba más de su naturaleza y su nombre respondiendo a las necesidades de su pueblo, de igual manera Jesús, en el Nuevo Testamento, reveló el Nombre y la naturaleza de Dios por medio de milagros que hacía:

“Si me conocierais, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Felipe le dijo: —Señor, muéstranos el Padre y nos basta. Jesús le dijo: —¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: “Muéstranos el Padre”? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras”. (Juan 14: 7-11).

“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí y yo en el Padre”. (Juan 10:37-38).

7.3. Identificación de la Iglesia

La Iglesia del Nuevo Testamento es identificada por "El Nombre de Jesús". Conviene recordar que somos su cuerpo, su esposa y esto nos da a entender que llevamos su Nombre y le pertenecemos a Él.

“Jesús dijo que seríamos perseguidos por causa de su Nombre, y esto sucede desde el principio; sin embargo, para nosotros es un privilegio sufrir por causa del Nombre: Seréis odiados por todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, este será salvo”. (Mateo 10: 22).

“diciendo: —¿No os mandamos estrictamente que no enseñarais en ese nombre? Pero ahora habéis llenado Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre”. (Hechos 5:28).

“Ellos salieron de la presencia del Concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.” (Hechos 5:41).

“Y todos los que lo oían estaban atónitos, y decían: —¿No es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?”. (Hechos 9:21).

“hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. (Hechos 15:26).

7.4. Usos del Nombre de Jesús

En el Nombre de Jesús esta todo el poder, el carácter, las facultades y la autoridad de Dios, por tal razón:

“todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él”. (Colosenses 3:17).

La Iglesia del Señor, en obediencia a su Palabra:

- Predica y enseña en el Nombre de Jesús:

“Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Entonces los llamaron y les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús”. (Hechos 4:17-18).

- Bautiza en el Nombre de Jesús:

“Pedro les dijo: —Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”. (Hechos 2:38).

- Echa fuera demonios en el Nombre de Jesús:

“Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. (Marcos 16:17-18).

- Ora en el Nombre de Jesús:

“Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré… En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará”. (Juan 14:13-14; 16:23).

- Hace señales en el Nombre de Jesús:

“mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús”. (Hechos 4:30).

- Se congrega en el Nombre de Jesús:

“porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mateo 18:20).

- Sana los enfermos en el Nombre de Jesús:

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él, ungiéndolo con aceite en el nombre del Señor”. (Santiago 5:14).

El Nombre de Jesús es la plena revelación de Dios, sencillamente porque Él es Jehová y Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad. (Colosenses 2:9).

7.5. El Nombre Sobre Todo Nombre

“Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hechos 4:12). 

Esta declaración enfoca toda nuestra atención en la importancia del Nombre de Jesús. Esta declaración no puede ser ignorada en el estudio de la Deidad.

Los profesores Flanders y Cresson de la Universidad de Baylor (USA) han dicho: "para la gente de antaño el nombre es parte de la persona, una extensión de la personalidad del individuo".

En el Antiguo Testamento Dios usó una revelación progresiva de su Nombre para revelar más de sus atributos y características a su pueblo. Su nombre también representa su presencia. Según el Señor suplía las diferentes necesidades de su pueblo, él revelaba más de sí mismo a ellos, no sólo por medio de sus hechos, sino en la forma de un Nombre. Cuando Dios suplió la necesidad para que la humanidad fuese salva; Él se reveló a sí mismo como Jesús (Jehová el Salvador). Jesús es el Nombre más alto y sublime que jamás haya sido revelado a ser humano alguno. “Y esto es lo que dijeron los levitas Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías: —Levantaos y bendecid a Jehová, vuestro Dios: Desde la eternidad y hasta la eternidad sea bendecido tu nombre glorioso, que supera toda bendición y alabanza” (Nehemías 9:5).

Este texto bíblico declara que el nombre de Dios, desde la eternidad hasta la eternidad, es glorioso y alto sobre toda bendición y alabanza, y es “sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero”. (Efesios 1:21). Pablo declara que el Nombre de Jesús es el nombre que esta sobre todo nombre que se nombra. “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra” (Filipenses 2:10).

¿Tendremos a dos dioses con dos nombres sobre todo nombre? ¡Imposible! La única respuesta es que el nombre de Jesús es el nombre de Dios. El nombre de Jesús incluye todos los nombres que describen a Dios en el Antiguo Testamento. Él es uno y uno su Nombre. (Zacarías 14:9).

El Nombre de Dios es Jesús, porque es Dios quién dijo que ante Él se doblará toda rodilla: “Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia y no será revocada: “Que ante mí se doblará toda rodilla y jurará toda lengua” (Isaías 45:23). Esto será cumplido cuando todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo: “Tú, pues ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano?, porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo, pues escrito está: «Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios»”. (Romanos 14:10-11). 

Dios prometió revelar su nombre, cuando Él mismo nos visitara manifestado en carne como Emanuel – Dios con nosotros. “Por tanto, mi pueblo conocerá mi nombre en aquel día, porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente". (Isaías 52:6). Por esta causa conocer el nombre del Mesías es conocer el Nombre de Dios, el cual naturalmente es el nombre sobre todo nombre. No hay duda que Jesús es el Nombre de Dios.

Jesús mismo declaró que Jesús es el nombre del Padre (Deidad): “Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viniera en su propio nombre, a ese recibiríais” (Juan 5:43). “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra”. (Juan 17:6). El único Nombre manifestado por Jesús fue Jesús y este nombre se ha convertido en el vínculo o puente entre Dios y el hombre. Jesús heredó el nombre de su Padre: “hecho tanto superior a los ángeles cuanto que heredó más excelente nombre que ellos”. (Hebreos 1:4).

Dios ha dado una gran importancia a su Nombre, Él mandó a los sacerdotes que pusiesen suma importancia a su Nombre: “Si no escucháis y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros y maldeciré vuestras bendiciones; y ya las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón”. (Malaquías 2:2).


8. TÍTULOS DADOS A JESÚS

Admirable (Isaías 9:6)
Apóstol de la fe que profesamos (Hebreos 3:1)
Autor de salvación eterna para todos los que le obedecen (Hebreos 5:9)
Cabeza de la iglesia (Efesios 1:22; 4:15; 5:23)
Consejero (Isaías 9:6)
Cordero sin mancha y sin defecto (1 Pedro 1:19)
Creador (Juan 1:3)
Dios (Juan 1:1,18; 20:28; Hebreos 1:8; Romanos 9:5; 2 Pedro 1:1; 1 Juan 5:20; etc.)
Dios con nosotros (Mateo 1:23).
Dios Fuerte (Isaías 9:6)
Dios sobre todas las cosas (Romanos 9:5)
El Alfa y la Omega (Apocalipsis 1:8; 22:13)
El Amén (Apocalipsis 3:14)
El autor de la salvación (Hebreos 2:10)
El autor de la vida (Hechos 3:15)
El buen pastor (Juan 10:11,14)
El camino (Juan 14:6)
El Cordero (Apocalipsis 13:8)
El Cordero de Dios (Juan 1:29)
El Cristo (1 Juan 2:22)
El Espíritu (2. Corintios 3:17)
El gran Pastor (Hebreos 13:20)
El Hijo de Dios (Juan 1:49; Hebreos 4:14)
El Hijo del hombre (Mateo 8:20)
El Hijo unigénito de Dios (Juan 1:18; 1 Juan 4:9)
El hombre celestial (1 Corintios 15:48)
El iniciador y perfeccionador de nuestra fe (Hebreos 12:2)
El Justo (Hechos 7:52; 1Juan 2:1)
El León de la tribu de Judá (Apocalipsis 5:5)
El libertador (Romanos 11:26)
El pan de Dios (Juan 6:33)
El pan de vida (Juan 6:35; 6:48)
El Pan Vivo (Juan 6: 51)
El Pastor supremo (1 Pedro 5:4)
El poder de Dios (1 Corintios 1:24)
El Primero y el Último (Apocalipsis 1:17; 2:8; 22:13)
El primogénito de la resurrección (Apocalipsis 1:5)
El príncipe de los pastores (1 de Pedro 5: 4)
El Principio y el Fin (Apocalipsis 22:13)
El que vive (Apocalipsis 1:18)
El que es, era, y ha de venir (Apocalipsis 1: 8; 4: 8)
El Rey de Israel (Juan 1:49)
El rey de los judíos (Mateo 27:11)
El Rey eterno (1 Timoteo 1:17)
El sacrificio por el perdón de nuestros pecados (1 Juan 2:2)
El Santo (Hechos 3:14)
El SEÑOR (YHVH) es nuestra salvación (Jeremías 23:6)
El Señor de la gloria (1 Corintios. 2:8)
El Señor de todos (Hechos 10:36)
El soberano de la creación de Dios (Apocalipsis 3:14)
El soberano de los reyes de la tierra (Apocalipsis 1:5)
El testigo fiel (Apocalipsis 1:5)
El testigo fiel y veraz (Apocalipsis 3:14)
El Todopoderoso (Apocalipsis 1:8; Mateo 28:18)
El último Adán (1 Corintios 15:45)
El único mediador (1Timoteo 2:5)
El único y bendito Soberano (1Timoteo 6:15)
El Verbo (Juan 1:1)
El verbo de Vida (1 Juan 1: 1)
El Verbo de Dios (Apocalipsis 19:13)
El Verdadero (Apocalipsis 3:7)
El verdadero pan (Juan 6:32)
Emanuel (Isaías 7:14, Mateo 1:23)
Esperanza (1Timoteo 1:1)
Fiel y Verdadero (Apocalipsis 19:11)
Gran Dios (Tito 2:13)
Gran sumo sacerdote (Hebreos 4:14)
Heredero de todo (Hebreos 1:2)
Hijo de David (Lucas 18:39)
Hijo del Altísimo (Lucas 1:32)
Intercesor (1Juan 2:1)
La brillante estrella de la mañana (Apocalipsis 22:16)
La esperanza de gloria (Colosenses 1:27)
La imagen de Dios (2 Corintios 4:4)
La luz del mundo (Juan 8:12)
La piedra angular (Hechos 4:11; 1 Pedro 2:7; Efesios 2:20)
La piedra que desecharon los constructores (Hebreos 4:11)
La Piedra viva (1 Pedro 2:4)
La puerta (Juan 10:9)
La Raíz de David (Apocalipsis 5:5; 22:16)
La raíz y la descendencia de David (Apocalipsis 22:16)
La resurrección y la vida (Juan 11:25)
La roca (1 Corintios 10:4)
La sabiduría de Dios (1 Corintios 1:24)
La verdad (Juan 1:14; 14:6)
La vid verdadera (Juan 15:1)
La vida (Juan 14:6; Colosenses 3:4)
La vida eterna (1 Juan 1:2; 5:20)
Luz verdadera (Juan 1:9)
Mediador de un nuevo pacto (Hebreos 9:15)
Nuestra justificación (1 Corintios 1:30)
Nuestra redención (1 Corintios 1:30)
Nuestra santificación (1 Corintios 1:30)
Nuestro Cordero pascual (1 Corintios 5:7)
Nuestro esposo (2 Corintios 11:2)
Nuestro gran Dios y Salvador (Tito 2:13)
Nuestro protector (2 Tesalonicenses 3:3)
Padre Eterno (Isaías 9:6)
Piedra principal escogida y preciosa (1 Pedro 2:6)
Poderoso salvador (Lucas 1:69)
Príncipe de paz (Isaías 9:6)
Profeta (Hechos 3:22)
Rey de los siglos (Apocalipsis 15:3)
Rey de reyes (1Timoteo 6:15; Apocalipsis 19:16)
Salvador (Efesios 5:23; Tito 1:4; 3:6; 2 Pedro 2:20)
Señor (2 Pedro 2:20)
Señor de señores (Apocalipsis 19:16)
Sumo sacerdote (Hebreos 2:17)
Yo soy (Juan 8:58)


9. CONCLUSIÓN

En la Biblia, un nombre era más que una identificación; describía a quien lo llevaba, muchas veces revelando alguna característica de la persona. Siendo que el Nombre Jesús representa al Señor que existe por sí mismo hecho salvación, por ende es natural que el Diablo odie el Nombre y a los que lo invocamos.

La primera orden que el Diablo dio contra la Iglesia, fue la de intentar detener el Nombre, cuando dijeron: “Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. Entonces los llamaron y les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús”. (Hechos 4:17-18), Pero las puertas del infierno no han prevalecido contra la Iglesia y ésta seguirá invocando el Nombre y triunfando sobre el mal, hasta la venida de Nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo.


Obras Consultadas

- Balbino Vásquez. Módulo: “El Nombre de Dios”. IBP DISTRITO 1 IPUC.
- C. I. Scofield, D.D. Biblia Anotada.
- Carlos H. Hernández. Módulo: “El Nombre de Dios”. IBP DISTRITO 1 IPUC.
- Celestino Forero Peralta. Estudio Sobre el Nombre de Dios.
- Charles C. Ryrie. Teología Básica.
- David K. Bernard. La Unicidad de Dios.
- Ediciones Certeza, 2000. Nuevo Diccionario Bíblico Certeza.
- Editorial Clie. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado.
- Editorial Vida. Biblia de Estudio NVI.
- G. P. Duffield y N. M. Van Cleave. Fundamentos de Teología Pentecostal.
- Iglesia Pentecostal Unida de Colombia. El Heraldo de la Verdad. Departamento de Publicaciones IPUC.
- Jack Enlow. Glosario de Nombres Bíblicos.
- L. Berkhof. Teología Sistemática.
- L. S. Chafer. Teología Sistemática.
- Leonardo Suárez. Módulo: “El Nombre de Dios”. IBP DISTRITO 1 IPUC.
- Luis Emilio Torres. Módulo: “El Nombre de Dios”. IBP DISTRITO 4 IPUC.
- Microsoft Corporation. Microsoft ® Encarta ® 2008. © 1993-2007.
- Sociedades Bíblicas Unidas. La Biblia de Estudio Dios Habla Hoy.
- Sociedades Bíblicas Unidas. La Biblia Reina Valera 1995, Edición de Estudio.
- Thomás W. Drost. El Nombre de Jesucristo.
- W. E. Vine. Diccionario Expositivo del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo. Editorial Caribe.
- Wilton M. Nelson. Diccionario Ilustrado de la Biblia.