sábado, 6 de abril de 2013

La Improbabilidad Matemática de que la Vida se Origine por Azar

Por Arlo E. Moehlenpah, D.Sc. © Todos los derechos reservados.
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2013.

Capítulo 19 del Libro Creación Versus Evolución – Consideraciones Científicas y Religiosas. Para descargar completo este libro de clic en este enlace:
www.pentecostalesdelnombre.com/images/CvE_Spanish%206-21-13.pdf


¿Por qué es importante el estudio de las improbabilidades matemáticas?

Una de las evidencias más fuertes para la creación especial, es la improbabilidad matemática de que los sistemas de alta complejidad en el universo, pudieran haber surgido por casualidad. Los procesos aleatorios generan desorden en lugar de orden, y confusión en lugar de “información”.

¿Cuáles son algunos de los ejemplos que ilustran fácilmente las probabilidades matemáticas?


Las probabilidades matemáticas de los juegos de azar se pueden calcular con precisión. Por ejemplo, la probabilidad de que al lanzar una moneda caiga por el lado de la cara durante dos veces seguidas, es de 1 en 4 (1 en 2x2). Esto, porque durante dos lanzamientos acumulados, la moneda tiene la oportunidad de caer en cuatro formas distintas que son: sello y sello, cara y sello, sello y cara, o cara y cara. Así que la probabilidad de obtener diez caras durante diez lanzamientos seguidos es de 1 en 1028 (ó 1 en 2x2x2x2x2x2x2x2x2x2, que se puede expresar como 1 en 210). Por lo tanto, si usted apostó $5 dólares para tener la oportunidad de ganar $1000 dólares en caso de que pudiera obtener diez caras durante diez lanzamientos seguidos, es casi seguro que perderá. La probabilidad de que al lanzar cinco dados a la vez, todos queden mostrando el número seis, es de 1 en 7776 (1 en 6x6x6x6x6 que se puede expresar como 1 en 65). Se pueden hacer cálculos similares con cartas o números de lotería. No creo que los casinos y las loterías estatales no sean conscientes de las probabilidades matemáticas. Por ejemplo, la probabilidad de ganar la lotería de California es de 1 en 18.009.640. Sin embargo, a pesar de las dificultades, las personas (a menudo aquellas que no se lo pueden permitir) siguen desperdiciando su dinero.

Por lo general, las cerraduras de combinación utilizadas en los casilleros de las escuelas, tienen 40 números. Por lo general, el dial se gira inicialmente hacia la derecha para obtener el primer número. Luego, se gira en el sentido contrario a las manecillas del reloj para obtener el segundo número, y por último se vuelve a girar hacia la derecha para obtener el tercer número. La probabilidad de acertar con el primer número es de 1 en 40. Del mismo modo, la probabilidad de acertar con el segundo y tercer número es también de 1 en 40 para cada uno. Así que la probabilidad de acertar los tres números al azar, es de 1 en 64.000 (1 en 40x40x40). Si un estudiante deshonesto se tomara un minuto por cada intento, entonces podría tardar cuarenta y cuatro días para obtener la combinación correcta. ¡Para ese momento, ya los guardias de seguridad y el director, lo habrían arrestado y expulsado!

La probabilidad de que un niño pequeño, que no sabe el número telefónico de usted, marque su código de área y su número telefónico correcto, es de 1 en 10.000.000.000  (1 en 10 mil millones, ó 1 en 1010). Suponiendo que el niño intentara durante diez horas al día, y que pudiera hacer una marcación por minuto, entonces podría tomarle aproximadamente 50.000 años para llamarlo a usted, por lo que usted estaría de acuerdo en que esto es improbable. De lo anterior, se puede apreciar que la probabilidad de que ocurran una secuencia de eventos, se calcula determinando el número de posibilidades de que el evento ocurra cada vez, elevado por un exponente que es el número de veces en que debe suceder en orden. Ya vimos que la probabilidad de que al lanzar durante 10 veces seguidas una moneda obtengamos 10 caras, es de 1 en 210, ya que sólo hay dos opciones - cara o sello. Pero la probabilidad de acertar en orden los diez dígitos de un número telefónico, es de 1 en 1010, debido a que en cada oportunidad contamos con diez opciones (0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9).


Las matemáticas para el cálculo de la probabilidad de disponer de un número fijo de elementos en un cierto orden, es algo diferente. Así pues, la probabilidad de obtener de manera aleatoria una secuencia predeterminada de tres cartas, es de 1 en 6 (3x2x1, ó 3! que se lee uno en tres factorial), porque la probabilidad de sacar la primera tarjeta en el orden correcto es de 1 en 3, lo que hace que la probabilidad de sacar la segunda tarjeta en el orden correcto sea de 1 en 2. La última carta sería automáticamente correcta si las dos primeras fueron obtenidas en el orden correcto. La probabilidad de obtener de manera aleatoria una secuencia predeterminada de 10 cartas, es de 1 en 3.628.800 (1 en 10!), mientras que la probabilidad de obtener de manera aleatoria una secuencia predeterminada de 100 cartas es de 1 en 10158 (1 en 100!). Así que el desorden es muchísimo más probable que cualquier tipo de sistema ordenado. La improbabilidad de una secuencia ordenada aumenta a medida que aumentan el número de componentes en el sistema. [1]

¿Por qué la probabilidad de que la vida haya ocurrido por casualidad es una imposibilidad referente al universo? 

Una molécula de proteína es mucho más compleja que la obtención en un orden secuencial de 100 cartas. Se ha estimado que la probabilidad matemática de que los átomos de la molécula de proteína de replicación más simple se unan por azar en orden, es de 1 en 10450. Los astrofísicos han estimado que no hay más de 1080 partículas infinitesimales en el universo, y que la edad del universo no es superior a 1018 segundos (30 mil millones de años). Si cada partícula puede participar en un billón (1012) de eventos diferentes por cada segundo, entonces el mayor número de eventos que podrían haber sucedido en todo el universo a lo largo de toda su historia es de 1080 x 1018 x 1012, ó 10110. Por lo tanto, cualquier evento con una probabilidad menor a 1 en 10110 no puede haber ocurrido. Así, la probabilidad de que la vida haya ocurrido por casualidad es cero. [2]

Una célula viva es aún mucho más compleja que una simple molécula de proteína replicante. La probabilidad de que una sola célula viva se haya formado espontáneamente, es de 1 en 1040.000. [3] Es interesante notar ciertas ilustraciones de distintos autores, que han afirmado que la probabilidad de que incluso la célula viva más simple se haya formado por el tiempo y el azar.

Es menor que la probabilidad de que:

1. Al agitar durante mil millones de años una gigantesca caja llena de alambre, metal, plástico, etc., se forme una computadora. [4]
2. Un tornado pase a través de un depósito de chatarra y forme un Boeing 747. [5]
3. 1050 hombres ciegos, resuelvan a la vez un cubo de rubik. [6]
4. Una explosión en una imprenta produzca un diccionario completo. [7]

¿Qué comprueban más allá de toda duda las leyes de la probabilidad y de la complejidad?

Cada vez que uno ve cualquier complejidad real ordenada en la naturaleza, especialmente la que se encuentra en los sistemas vivos, puede estar seguro de que esta complejidad fue diseñada y que no ocurrió por casualidad. Sin un Dios vivo para crear la vida, esta no hubiera podido llegar a existir en lo absoluto, como lo demuestran fuera de toda duda las leyes de la probabilidad y la complejidad. [8]


¿Las piezas de este rompecabezas podrían ubicarse por sí solas en la forma definitiva sin la ayuda de una mente inteligente? Pues los organismos vivos son muchísimo más complejos que eso. 


Referencias

[1] Henry M. Morris, “Probabilidad y Orden Versus Evolución”, Artículo de Impacto No. 73, Institute for Creation Research, Julio de 1979.
[2] Ibídem.
[3] John W. Oiler, Jr., “Una Teoría en Crisis”, Artículo de Impacto No. 180, Institute for Creation Research, El Cajón, CA, Junio de 1988.
[4] Ricki D. Pavlu, Evolución, Cuando el Hecho se Convirtió en Ficción, Word Aflame Press, Hazelwood, MO, 1986, 134.
[5] Phillip E. Johnson, Proceso a Darwin, InterVarsity Press, Downers Grove, IL, 1993, 106.
[6] Jackson, El Cuerpo Humano ¿Accidente o Diseño? Courier Publications, Post Office 55265, Stockton, CA, 1993, 3.
[7] Ibídem.
[8] Morris, “Probabilidad y Orden Versus Evolución”, Artículo de Impacto No. 73.