domingo, 19 de enero de 2014

Las Mujeres en el Ministerio Cristiano - Un Análisis de 1. Timoteo 2:11-15 y 1. Corintios 14:34-35


Por R. David Zúñiga. © Todos los derechos reservados.
Publicado en este blog con permiso del autor

Durante mucho tiempo las mujeres han sido objeto de agresiones y maltratos por parte de los varones (e incluso de mujeres) machistas, ya sea sicológica como físicamente. Incluso ese mismo concepto denigratorio hacia la mujer se ha introducido en la Iglesia de Cristo, por culpa de una mala exégesis de los  textos de 1. Corintios 14:34-35 y 1. Timoteo 2:11-15. 


Dos pasajes han sido usados tradicionalmente para especular que el apóstol Pablo tenía un mensaje jerárquico o de patriarcado. Con ellos se ha menoscabado el ministerio de la mujer en la Iglesia Cristiana. Estos son 1. Timoteo 2:11-15 y 1. Corintios 14:34-35 que dicen así:

“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” (1. Timoteo 2:11-15).

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1. Corintios 14:34-35).

¿Cuál es el verdadero sentido de estos pasajes, ya que en otros pasajes se puede ver que Pablo no iba conforme a la cultura (ni tan siquiera a una sub-cultura) sino más bien a una contracultura en la que explicaba que las distinciones de raza, sexo o condición social no eran relevantes en la Iglesia? Él estableció una nueva cultura igualitaria, cuando escribió:

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1. Corintios 12:-13).

“No hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”. (Colosenses 3:11).

“Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:26-28).

Incluso en 1. Corintios 11:4-5 dice que a la mujer le es permitido orar y profetizar en la congregación, lo que sin lugar a dudas significa que la mujer creyente puede hablar en la congregación. Igualmente 1. Corintios 14:31 dice, "Porque podéis profetizar todos uno por uno", sin hacer alguna distinción entre hombres y mujeres.  ¿Estos textos en los que Pablo permite que tanto el varón como la mujer oren y profeticen en público se contradicen con los textos en los que dijo que las mujeres deben aprender en silencio y callar en las congregaciones? ¿Qué significan entonces las escrituras de 1. Timoteo 2:11-15 y 1. Corintios 14:34-35? Si somos conscientes del contexto histórico y cultural de los remitentes a los que Pablo escribió los  textos de 1. Timoteo 2:11-15 y 1. Corintios 14:34-35, vamos a comprender mucho mejor sus palabras.

Un Análisis de 1. Timoteo 2:11-15

Para una compresión de 1. Timoteo 2:11-15, debemos entender que Timoteo se encontraba predicando el evangelio en Éfeso (ver 1. Timoteo 1:3), que era la capital mundial de la adoración a la diosa griega Artemisa (también conocida como Diana por los romanos -  Ver Hechos 19:28). Además, aquella misma ciudad estaba muy influenciada por el gnosticismo (que era un sincretismo de judaísmo con filosofía y paganismo griego). Por esta razón Pablo le rogó a Timoteo que se quedara en Éfeso para que le ordenara a algunos que no enseñaran falsas doctrinas.

Modelo del Templo de Artemisa (o Diana) en Éfeso 
En Hechos 19:23-41, se narra que la vida del apóstol Pablo corrió peligro a causa de ciertos artífices que vendían replicas del templo de Diana


Este gnosticismo enseñaba entre otras cosas que Eva existió antes que Adán, que cuando Eva comió del fruto prohibido las mujeres llegaron a tener una sabiduría mística especial, y que ciertas mujeres mediadoras podían pasarle ese conocimiento místico a los varones a través de rituales sexuales que se conocían como “authenia” (de la palabra griega authenteo que significa dominar, gobernar o ejercer dominio sobre uno). Pablo contrarresta estos argumentos diciendo que “Adán fue formado primero, después Eva”, y que “Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión”, por ende no había ningún conocimiento místico especial en las mujeres, y esto eran solamente patrañas para justificar dicha prostitución ritual.        

La exaltación a las mujeres mediadoras (o prostitutas rituales), se acrecentaba con el mito de que Éfeso había sido fundado por las Amazonas, que según la mitología griega eran un pueblo de mujeres guerreras en cuyo gobierno no intervenía ningún hombre, las cuales descendían de Ares (el dios de la guerra) y la ninfa Harmonía. Se decía también que por ser tan guerreras, su diosa principal era Artemisa, la cazadora, y por eso se les atribuía a ellas la construcción del gran templo de Artemisa en Éfeso.

Artemisa también era considerada como una diosa de la fertilidad, de la cual incluso se decía que tenía el poder para guardar de peligro a las mujeres durante el trabajo de parto. Pablo aseguró que no es Artemisa, sino Dios el que puede proteger a una mujer durante los partos, cuando escribió: “Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia”. La palabra griega sotería, que en la Reina-Valera se traduce como salvar, también tiene dentro de sus significados “rescate” o “seguridad”. La palabra  griega teknogonía, que en la Reina-Valera se traduce como engendrar, también tiene dentro de sus significados “procrear”, “maternidad” o “propagar la especie”. Así que esta porción puede ser interpretada como: “Será protegida [por Jesús] mientras propague la especie y cumpla con sus labores maternas, si permaneciere en fe, amor y santificación con modestia”.    

Tomando en cuenta todo lo anterior, podemos entender que cuando Pablo le escribió a Timoteo: “no permito a la mujer enseñar”, se está refiriendo a que no le permite a la mujer enseñar falsas doctrinas. Cuando le dijo: “no permito a la mujer… ejercer dominio sobre el hombre”,  se está refiriendo a que la mujer no debe participar de los rituales de prostitución sagrada donde supuestamente ejerce dominio sobre el hombre y le transmite un conocimiento místico al hombre por medio de las relaciones sexuales. Aquí el apóstol Pablo utiliza la palabra griega authentein, que se ha traducido como dominio, pero que como ya vimos también está relacionada con los rituales que mezclan adoración con sexo.

Esto toma mucho más sentido cuando hacemos una lectura desde los versículos 9-10 del mismo capítulo, donde tenemos más pruebas de esa influencia pagana que se quería introducir en la Iglesia. Pablo prohíbe el vestuario indecoroso como el de las sacerdotisas de Artemisa, y los peinados ostentosos con hilos de oro y perla que eran elaborados para esos rituales falsos. Ese mismo problema se había extendido a la iglesia de Tiatira, y el mismo Jesús tuvo que reprenderlo. Él les dijo por medio del apóstol Juan: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos” (Apocalipsis 2:20). Así que 1. Timoteo 2:11-12 no es una prohibición a las mujeres santas y piadosas para que enseñen la sana doctrina, sino que es una prohibición a que se mezclen con las doctrinas heréticas y los rituales de adoración pagana.

Después de todo, fue en la misma ciudad de Éfeso que una mujer llamada Priscila, junto con su esposo Aquila, ambos bien conocidos por Pablo (Romanos 16:3), enseñaron a Apolos con mayor precisión el camino de la verdad (Hechos 18:24-26 ).

Un Análisis de 1. Corintios 14:34-35

Las epístolas son cartas, y en ellas se encuentran preguntas o comentarios que los hermanos le hicieron al apóstol. En algunos casos, los traductores no tuvieron el cuidado de precisar cuándo es pregunta y cuándo es respuesta. Por eso, le corresponde al lector hacer su propia investigación  para descubrir lo que sucede cuando algo parece contradecir lo que anteriormente había expuesto el escritor sagrado. Por ejemplo, ¿Cómo es posible que solamente tres capítulos atrás (en 1. Corintios 11:4-5), el apóstol Pablo haya autorizado tan explícitamente a las mujeres a orar y profetizar en la congregación, pero que ahora aparentemente diga que a la mujer no le es permitido hablar?

Sinagoga Judía

En esta epístola, está bien claro que el apóstol está respondiendo a varias preguntas que le escribieron los hermanos de Corinto, pues él dijo: “En cuanto a las cosas de que me escribisteis...” (1. Corintios 7:1). Entre todas estas cosas, parece que había preguntas que estaban relacionadas con algunos textos judíos machistas, que interpretaban que la Ley imponía a las mujeres callar en las congregaciones. Sin embargo no hay ninguna porción de la Ley de Moisés o del Antiguo Testamento que diga algo semejante, por lo cual se ve que Pablo estaba combatiendo contra doctrinas de invención humana que se impusieron como si fueran la Ley. A causa de estas doctrinas machistas, aunque a las mujeres se les permitía entrar en las sinagogas, se necesitaba la presencia mínima de diez varones para iniciar el culto aunque hubieran más de diez mujeres presentes. Igualmente, ellas no podían hablar en la asamblea. Muchos sacerdotes judíos decían que la mujer no pertenecía directamente al pueblo de Dios, sino solamente los varones porque ellos eran los que se podían circuncidar. Muchos rabinos oraban: -“¡Gracias Señor porque no me hiciste esclavo, ni gentil, ni mujer!”- A causa de todo esto, tiene sentido proponer que en 1. Corintios 14:34-35 Pablo no estaba haciendo una afirmación sino citando una pregunta que le habían hecho con anterioridad, así:

¿Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la Ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación?

La respuesta que el apóstol Pablo dio a esta pregunta, es la misma que nosotros debemos dar ahora:

“¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden” (1. Corintios 14:36-40).

Nótese bien que la palabra de Dios no solo le llegó a los varones sino también a las mujeres, y que en el versículo 14:31 el apóstol había dicho que ellos podían profetizar de a uno por uno, sin distinguir entre hombres y mujeres.

Aquellos que dicen que a la mujer se le permitió profetizar pero que esto no incluye la predicación, tienen un problema, porque si las palabras de 1. Corintios 14:34-35 se toman como afirmativas, esto conllevaría a que las mujeres no pueden hablar absolutamente nada mientras estén en la congregación, lo que conduciría a que ni siquiera podrían profetizar. Pero aún más, profecía significa un mensaje divinamente inspirado o hablar bajo la inspiración divina para edificar a otros, lo cual no necesariamente involucra una predicción del futuro sino que también puede referirse a un mensaje público en el idioma de la concurrencia (1. Corintios 14:29-31), lo que puede incluir a la predicación de la Palabra.

Contrarrestando la Discriminación de la Mujer en el Ministerio Cristiano

¡Ya Basta! Durante mucho tiempo las mujeres han sido objeto de agresiones y maltratos por parte de los varones (e incluso mujeres) machistas, ya sea sicológica como físicamente. Y ahora ese mismo concepto denigratorio hacia la mujer se ha introducido en la Iglesia de Cristo, por culpa de una mala exégesis de los  textos de 1. Corintios 14:34-35 y 1. Timoteo 2:11-15. Pero para estudiar el ministerio y posibilidades de la mujer, debemos siempre considerar el propósito de Dios, así como las costumbres, las culturas y los tiempos.

Es un error aislar a 1. Corintios 14:34-35 y 1. Timoteo 2:11-15 para luego intentar con ellos forzar al resto de la Escritura (como se hace con frecuencia). Lo que debemos hacer, es recurrir a toda la información que corporativamente nos ofrecen las Escrituras para luego pasar a interpretar esos textos particulares. Tradicionalmente, los demás textos han sido desfigurados, porque desde el primer momento se han examinado a través del prisma dogmático de la discriminación hacia la mujer en el ministerio de los dones vocales en el culto público (y en los demás ministerios), forzándolos a decir solamente lo requerido por esa determinada tradición teológica. ¡Mujeres de Dios! ¡Jamás permitan que el cuervo de los dogmas y las malas interpretaciones bíblicas devoren su corazón! ¡Recuerda que la “M” de Mujer es “M” de Ministerio!

El día que los hombres lo entendamos, terminaremos de aplastarle la cabeza al enemigo número uno de las mujeres, quien es Satanás ¡Los varones solos, jamás podremos alcanzar a 7 mil millones de almas! ¡Dios tiene que restaurar su plan original en estos tiempos malos! Mientras Adán estuvo solo, Dios nunca le dijo: -“¡Crece y multiplícate!”-. Fue hasta que Eva apareció en la escena, que Dios les dio esta bendición.

La Biblia enseña que el hombre y la mujer fueron creados en igualdad, fueron igualmente bendecidos y a ambos Dios los puso para gobernar. La Biblia no enseña que el varón sea una creación superior a la mujer. Además, en el matrimonio, Dios los considera como una sola carne.

Adán y Eva fueron creados con la bendición de Dios y ambos fueron puestos para gobernar 


“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre [raza humana] a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:26-27).

“Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:23-24).

El famoso comentarista Mattew Henry, escribió: “La mujer fue hecha de una costilla del costado de Adán: no fue hecha de su cabeza para gobernar sobre él, ni de sus pies para ser pisoteada por él; sino de su costado para ser igual a él, bajo su brazo para ser protegida y cerca de su corazón para ser amada. Adán perdió una costilla, sin ninguna disminución de su poder o atractivo (pues, sin duda, la carne se cerró sin cicatriz alguna), pero en su lugar hubo una ayuda idónea para él que compensó abundantemente su pérdida –lo que Dios quita a su pueblo Él, de un modo u otro, lo restaurará con creces”.

Tras el pecado, Dios le dijo a la mujer: “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16).

Hay dos asuntos a destacar aquí. El primero es el dolor con el cual la mujer tendría a sus hijos. Pero miren que con ese dolor, Dios puso una enemistad entre la simiente de la mujer y la serpiente antigua (Satanás), de tal forma que aunque la serpiente hirió en el calcañar, la promesa dada a la simiente de la mujer fue la de aplastarle la cabeza a la serpiente. (Ver Génesis 3:15 y Apocalipsis 20:2). Ese dolor que produjo esa simiente, terminó cancelando la maldición.

El segundo asunto es donde se dice que el deseo de la mujer será para su marido y que él se enseñoreará de ella. Noten que aquí nunca se está diciendo que el hombre sea superior a la mujer, sino que Dios estableció un orden en el hogar. Tampoco se está diciendo que todo varón sea la cabeza de cualquier mujer, sino que el marido es cabeza de su esposa. Cuando una mujer y un hombre se casan, ellos se convierten en una sola carne; hay unidad entre ellos. Pero es el hombre quien es la cabeza de la familia, razón por la cual se dice que el hombre es la cabeza de la mujer. Este señorío no se trata de subyugar a la mujer ni tampoco significa que ella no tenga derechos o que sea una ciudadana de segunda clase. No se trata de decir que el hombre es mejor o más importante que la mujer, pues la Escritura enseña que al fin y al cabo debemos someternos los unos a los otros en el temor de Dios (Efesios 5:21). Al contrario, Dios les da a los maridos algunos mandamientos bastante serios:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga  ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia” (Efesios 5:25-29).

Sin embargo, entre la mayoría de los pueblos que no son cristianos, la mujer ha estado sometida, a través de los siglos, a la degradación y a una esclavitud virtual. Por ejemplo, los filósofos griegos se refirieron a la mujer diciendo que ellas no eran seres humanos completos y por lo tanto eran naturalmente deficientes, e incluso que eran la encarnación del mal. Por lo tanto en aquella sociedad no había un sistema que protegiera a la mujer; ellas no tenían derecho a recibir educación, eran compradas y vendidas como cualquier otro objeto material, no tenían derecho a heredar y eran consideradas de poca importancia y sin derecho a realizar ningún tipo de transacción comercial. La mujer estaba atada a los deseos de los hombres durante toda su vida.

Incluso algunos teólogos cristianos, influenciados por esas ideas culturales también degradaron a la mujer. "Agustín de Hipona pensaba que la mujer por sí sola no es la imagen de Dios. Para Tomás de Aquino, la mujer está de forma natural sujeta al hombre, porque en el hombre predomina la razón. Con la llegada de la Reforma Protestante, no cambió este concepto sobre la mujer. Tanto Martín Lutero como Juan Calvino, pensaban que la mujer era inferior al hombre. En palabras de éste último “las mujeres por naturaleza (esto es, por la ley natural de Dios) nacen para obedecer, porque todos los hombres sabios siempre han rechazado el gobierno de las mujeres, como una monstruosidad contranatura”. Todos estos teólogos estaban convencidos de que sus puntos de vista descansaban sobre bases bíblicas, sin darse cuenta de que sus propios horizontes culturales les habían conducido realmente a una exégesis errónea. Hoy disponemos de unos conocimientos lingüísticos e históricos que nos ayudan a hacer una exégesis más exacta del texto bíblico, puesto que la exégesis no sólo depende del horizonte cultural del exégeta sino también del conocimiento que se tenga del horizonte cultural del propio texto". [1]

En el Antiguo Testamento hubo varias mujeres que se destacaron por su liderazgo. Para mencionar a algunas, tenemos a María la hermana de Moisés, quien fue una líder de alabanza (Éxodo 15:20-21) y es nombrada junto con sus hermanos Moisés y Aarón como líder del pueblo de Israel (Miqueas 6:4). Débora (una mujer casada) fue jueza sobre Israel (Jueces 4:4-5), y bajo su liderazgo los hijos de Israel fueron liberados de unos veinte años de opresión y ocupación de parte de los cananeos. Hulda fue una mujer profetiza (2. Reyes 22:14) que ejerció una importante influencia cuando el rey Josías redescubrió el libro de la Ley. Ella inspiró al Rey Josías, al sumo Sacerdote y a los demás líderes, para que implementaran las mayores reformas morales y espirituales jamás registradas en Israel. Una ola virtuosa de arrepentimiento y avivamiento vino como resultado. En el tiempo del Rey David, "…Dios dio a Hemán… tres hijas... y... estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios… según la disposición del rey…" (1 Crónicas 25:5-6). También tenemos a la reina Ester, quien arriesgó su vida para defender a su pueblo Israel (Ester 4:16). Esto nos demuestra que dentro del plan de Dios, las mujeres siempre han sido muy valiosas para el ministerio.  

Nosotros vemos a varias mujeres sirviendo durante el ministerio público del Señor Jesús. Por ejemplo, el único registro de apoyo financiero otorgado a Jesús, está en Lucas: "Y algunas mujeres... le servían de sus bienes" (Lucas 8:2-3). Es obvio que aquellas mujeres disponían de dinero (algo negado a las mujeres en muchas culturas paganas); de otra manera ellas no habrían podido donarlo para la causa de Jesús. En las culturas cristianas occidentales, un 70% del sostén para la obra del Señor viene aún de las mujeres. Irónicamente, muchas de esas mismas iglesias de las naciones occidentales son las que les niegan a las mujeres el papel de liderazgo o ministerio, les ordenan el silencio en la Iglesia, y además enseñan otros puntos de vista que no son bíblicos con relación al papel que ellas deben desempeñar.

En el momento en que Jesús sufría en la cruz, estuvieron junto a él María su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena (Juan 19:25). Los últimos de sus seguidores que permanecieron con él fueron mujeres (Marcos 15:47). ¿Pero dónde estaban los varones? Todos los discípulos huyeron (Mateo 26:56). Al principio Pedro le siguió de lejos (Mateo 26:58), pero luego le negó (Mateo 26:72).  Marcos huyó aterrorizado (Marcos 14:51-52). Lo anteriormente mencionado, debe hacer que los hombres se tapen los rostros de vergüenza por tal cobardía. Ciertas mujeres valientes estuvieron dispuestas a arriesgar sus vidas por Jesús, mientras que hombres llenos de temor huyeron para salvar sus propias vidas.

Entre las primeras personas que fueron revestidas con el poder del Espíritu Santo para ser testigos de Cristo, estuvieron mujeres. Después de que Jesús ascendió al Cielo, varias mujeres se reunieron con los discípulos en el Aposento Alto para orar (Hechos 1:14). Aunque las Escrituras no lo explican tan específico o con detalle, estas mujeres probablemente oraban audiblemente en público. Cuando Jesús dijo en Hechos 1:8: "Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…", esa promesa fue para las mujeres también. No hay duda de esto, pues entre aquellos que asistieron al primer culto de oración para recibir el poder prometido, había un grupo de mujeres. "Y fueron TODOS llenos del Espíritu Santo" (Hechos 2:4). ¿Para qué fueron llenos? Para cumplir Hechos 1:8: "...y me seréis testigos...". Esto incluía ambos sexos. Además Pedro prometió que la promesa sería para todos a cuantos el Señor nuestro Dios llamare (Hechos 2:39).

Vemos también que Felipe, uno de los primeros siete diáconos (Hechos 6:5), y el evangelista que llevó la Palabra de Dios a Samaria (Hechos 8:5), tenía cuatro hijas que profetizaban (Hechos 21:8-9).    

Algunos dicen que la mujer no puede tener liderazgo porque ella es dada a ser engañada como lo fue Eva, y que cae más fácilmente en herejías que el hombre. Pues Pablo no está de acuerdo con ese argumento, ya que él indica que tanto los hombres como las mujeres pueden ser engañados si toleran a cualquier falsa doctrina y no permanecen en una vida cristiana de constante crecimiento espiritual (Ver 2. Corintios 11:1-3 y Colosenses 1:10).

Una vez alguien me dijo: -“¡Muéstreme un versículo que mencione a una mujer como pastor!”-Yo le dije: -“¡Muéstreme un versículo donde por nombre se mencione dentro de la iglesia a un varón como pastor!”- ¡No lo hay! Una cosa interesante, es que el Movimiento Pentecostal es el que más pastoras ha producido alrededor del mundo.

Si estudiamos de cerca la historia de la iglesia, encontraremos que el ministerio de la mujer fue sepultado debido a que la óptica eclesiástica se hizo netamente pastoral y dejo de ser apostólica. Y por lo que cabe, no solo ese vital e importante ministerio sino otros, tanto en los varones como en las mujeres.

En Romanos 16:7, encontramos: “Saluden a Andrónico y a Junia, que son judíos como yo, y que estuvieron en la cárcel conmigo. Son apóstoles bien conocidos, y llegaron a creer en Cristo antes que yo” (TLA - Traducción en Lenguaje Actual). Satanás no tolera este versículo y lo tergiversó bajo el gobierno del Papa Bonifacio VIII en 1298. La misma Enciclopedia Católica acusa a ese Papa de pecados contra natura, herejía, magia y simonía. Este Papa dictó una bula llamada Periculoso con un tono bien machista, en la que ordenó que todas las monjas deberían ser enclaustradas en sus conventos sin poder salir a no ser por enfermedad. Durante este tiempo, una monja llamada Gertrudes escribió El Heraldo del Amor Divino, donde cita a Junia como un apóstol de la Iglesia. Cuando Bonifacio se enteró, ordenó que se le añadiera una “s” al final de “Junia” para que apareciera como varón. (Enciclopedia de la Religión 1995).

Romanos 16:7 ha sido un dolor de cabeza para aquellos que mal interpretan los pasajes de 1. Corintios 14:34-35  y 1 Timoteo 2:11-14. Si se acepta el pasaje tal como aparece originalmente en el griego koiné, se derriban dos paradigmas: (1) Las mujeres en el ministerio y (2) otros apóstoles además de los doce apóstoles del Cordero. Satanás odia ambas cosas: Al ministerio apostólico y al ministerio de la mujer.

Richard Bauckman, un experto en griego, dijo: “La historia de este texto es una historia triste de prejuicio que condujo a esa mala traducción”. La mayoría de los que están a favor del Papa Bonifacio VIII, como el bautista John MacArthur, toman a Burer y a Wallace como eruditos del griego para sostenerse. Pero la verdad es que la mayoría de los eruditos convienen en que Junia era una mujer y además apóstol, y descartan a este par de eruditos por dos razones: Primero, porque para traducir un texto del Nuevo Testamento no se requiere de tan solo conocer el griego, sino además ver como lo entendieron otros escritores de la época que tuvieron a ese idioma como lengua principal. A esto se le llama el griego patrístico, como es el caso de Orígenes (185-253), Juan Crisóstomo (337- 497) y Jerónimo (340 -419). Es bien sabido que Juan Crisóstomo no era muy favorecedor de las mujeres, y sin embargo cuando llegó a este versículo escribió: “¡Oh! ¡Cuán grande sería la devoción de esta MUJER, que ella fue contada como digna de ser denominada apóstol!”. Segundo, el nombre de Junias (masculino) no se encuentra en ningún manuscrito de la época (no existía), pero para las mujeres era nombre común tanto Junia como Julia.

Además, en ninguna parte de los manuscritos más antiguos aparece el tal Junias (varón), sino solo la hermana Junia. Por si fuera poco, al inicio de este capítulo Pablo menciona a otras dos mujeres líderes de la iglesia. Una era Febe, la cual es presentada como diaconisa de la Iglesia en Cencrea, y una mujer que ha entregado su vida al servicio del Señor (Romanos 16:1-2). Muchos estudiosos creen que fue Febe, quien entregó la carta de Pablo a los Romanos. La otra era Priscila, esposa de Aquila. El hecho de que Pablo ponga el nombre de Priscila antes que el de su marido, indica que el liderazgo de ella era mucho más sobresaliente que el de Aquila. Es interesante que de las 26 personas que Pablo saluda en este capítulo de Romanos 16, nueve sean mujeres: Priscila, María, Junia, Trifena, Trifosa, Pérsida, la madre de Rufo, Julia y la hermana de Nereo. Pablo obviamente piensa altamente de ellas. De las nueve menciona a cuatro (Maria, Trifena, Trifosa, y Persida) como mujeres que han trabajado MUCHO. El verbo que usa es kopiao que denota un gran esfuerzo. Este verbo no lo usa con ningún hombre en la lista.

Así que Pablo da un lugar prominente a las mujeres en el ministerio, lo cual nos demuestra que Pablo no era un machista, como es la creencia de la fantasía popular. ¡No! ¡Pablo no padecía de paranoia ni mucho menos mitomanía en relación con las mujeres u otro ser humano! Lo hermoso de la carta a la iglesia en Roma (una ciudad cosmopolita compuesta de diversidad de razas, rangos y sexo), es que Pablo trasciende en una profunda unidad echando por tierra las diferencias que hoy en día plagan a algunas congregaciones.

Sejourner Truth con Abraham Lincoln

Un grupo de predicadores ignorantes le dijeron a Sejourner Truth (instrumento que Dios uso entre otros para abolir la esclavitud en los Estados Unidos) que la mujer era inferior al hombre. Una de las razones que le citaron es que Jesucristo era un hombre. Ella les preguntó: -“¿De dónde vino Jesucristo?”- Al no recibir respuesta ella les dijo: -“Jesús vino de Dios y una mujer. El hombre nada tuvo que ver en el nacimiento de Jesús”-. Ella tenía toda la razón, el verdadero evangelio dignifica y eleva a la mujer. “Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios” (1. Corintios 11:11-12). Pedro dice que ellas son coherederas de la gracia de la vida (1. Pedro 3:7). Cuando una persona o un grupo de personas se alejan de Jesús para vivir en el legalismo, mucho más maltrato le dan a la mujer, pero nosotros no hemos aprendido así de Cristo. 


Referencias

[1] Margarita Muñiz Aguilar. La Interpretación Bíblica y el Papel de la Mujer. Revista Alhetheia, Nº 12. p. 67.
http://www.mercaba.org/FICHAS/Teologia_latina/interpretacion_biblica_papel_mujer.htm

martes, 14 de enero de 2014

Nelson Ned - Unicitario - Unicista

En este video, Julio César Clavijo Sierra hace un análisis de las declaraciones de Nelson Ned que lo identificaron plenamente con la doctrina de la Unicidad de Dios y el plan de salvación según Hechos 2:38.


Vea también los siguientes artículos relacionados:

- Los Hermanos Alvarado - Biografía y Discografía
- Canciones Interpretadas por Trinitarios, que Proclaman la Unicidad de Dios y Contradicen el Dogma de la Trinidad
Los Pentecostales del Nombre de Jesús y la Música Interpretada por Trinitarios
- Música ¿Alabanza o Emociones?

viernes, 10 de enero de 2014

Epístola A Los Gálatas - Diez Verdades Básicas

Por John Fredy Otálvaro. © Todos los derechos reservados
Publicado en este blog con permiso del autor.


INTRODUCCIÓN:

No es diferente nuestra lucha como iglesia hoy a la lucha que enfrentó la iglesia primitiva frente a los falsos maestros que querían tergiversar el Evangelio de la Gracia de Dios, tratando de someter a la iglesia a las ordenanzas de la ley para adquirir y mantener la salvación. Por esa razón el apóstol Pablo escribió la carta a los Gálatas, la cual, a mi parecer, es la mejor explicación del papel que cumplió ley de Moisés en el desarrollo del Plan divino de salvación, y que se convierte en una de la mejores herramientas para mantener a la iglesia en línea con el plan eterno de Dios.

El gozo de la salvación fluye en el corazón como resultado de comprender la grandeza del Evangelio de la Gracia de Dios, el cual revela a un Dios decidido a enamorarnos, ¡y solo Su gracia lo ha logrado, no la imposición de la ley! No existe melodía, ni regalo, ni poema que pueda expresar como ha conquistado Él nuestro corazón con Su gracia.

Este es un breve bosquejo de lo que considero son las  verdades centrales de la Carta del Apóstol Pablo a los Gálatas. Decidí usar al lado de nuestra amada versión Reina Valera 1960, una de las siguientes versiones Traducción Lenguaje Actual (TLA), La Nueva Traducción Viviente (NTV), La Palabra de Dios Para Todos (PDT) y la paráfrasis La Biblia al Día (LBD), con el fin de añadir un elemento de frescura a este breve estudio y poder ser ayudados a contemplar de manera renovada la grandeza el amor de Dios y de nuestra salvación.


1.       EL ÚNICO EVANGELIO QUE OFRECE SALVACIÓN ES EL EVANGELIO DE LA GRACIA DE DIOS

Gálatas 1:6-7 (RV1960)
Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
Gálatas 1:6-7 (TLA)
Dios los llamó a ustedes, y por medio de Cristo les mostró su amor. Por eso, casi no puedo creer que, en tan poco tiempo, hayan dejado de obedecer a Dios, y aceptado un mensaje diferente de esta buena noticia. En realidad, no hay otro mensaje. Pero digo esto porque hay quienes quieren cambiar la buena noticia de Jesucristo, y confundirlos a ustedes.
Gálatas 1:6-7 (LBD)
Me ha sorprendido que tan pronto se estén apartando ustedes de Dios, quien en su amor y misericordia los llamó a poseer la vida eterna que ofrece por la gracia de Cristo, y que al hacerlo hayan tomado un camino que piensen que los conduce al cielo. Pues no, no hay otro camino que el que les mostré; y los que les han dicho otra cosa han estado tratando de perturbarlos y confundirlos en cuanto a Cristo.


2.       UN CREYENTE QUE CREE QUE DEBE OBEDECER LA LEY JUDÍA PARA MANTENER LA SALVACIÓN NO ESTÁ VIVIENDO CONFORME A LA VERDAD DEL EVANGELIO DE LA GRACIA.

Gálatas 2:14 (RV60)
Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?
Gálatas 2:14 (TLA)
¡Esa conducta iba en contra del verdadero mensaje de la buena noticia! Por eso, hablé con Pedro delante de todos los miembros de la iglesia de Antioquía, y le dije: «Tú, que eres judío, has estado viviendo como si no lo fueras. ¿Por qué, entonces, quieres obligar a los que no son judíos a vivir como si lo fueran?»
Gálatas 2:14 (LBD)
Ante aquello, y comprendiendo que no estaban actuando conforme a sus verdaderas creencias ni a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de los demás: cierto que eres judío de nacimiento, pero hace tiempo que habías dejado a un lado la obediencia estricta a la ley judía. ¿A qué viene el que de pronto, sin más ni más, te pongas a decirles a estos gentiles que deben obedecerla?


3.       NADIE PUEDE SER DECLARADO INOCENTE ANTE DIOS POR GUARDAR LA LEY JUDÍA, SOLO POR LA FE EN JESUCRISTO.

Gálatas 2:16-19 (RV1960)
Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera.  Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
Gálatas 2:16-19 (TLA)
Sabemos muy bien que Dios sólo acepta a los que confían en Jesucristo, y que nadie se salva sólo por obedecer la ley. Nosotros mismos hemos confiado en Jesucristo, para que Dios nos acepte por confiar en él. Porque Dios no aceptará a nadie sólo por obedecer la ley. Nosotros queremos que Dios nos acepte por medio de Cristo. Pero si al hacer esto descubrimos que también nosotros somos pecadores como la gente de otros países, ¿vamos a pensar por eso que Cristo nos hizo pecar? ¡Claro que no!  Si yo digo que la ley no sirve, pero luego vuelvo a obedecerla, demuestro que estoy totalmente equivocado.  Para la ley estoy muerto, y lo estoy por causa de la ley misma. Sin embargo, ¡ahora vivo para Dios!
Gálatas 2:16-19 (LBD)
Sin embargo, como judíos cristianos, sabemos muy bien que nadie puede justificarse ante Dios obedeciendo nuestras leyes, pues eso sólo se logra por la fe en que Jesucristo nos libra del pecado. Nosotros también hemos confiado en Jesucristo, y somos salvos por esa fe y no porque hayamos observado la ley judía. Nadie se salva por tratar de cumplirla. Pero ¿qué si confiamos en Cristo para salvarnos y luego hallamos que estamos equivocados, y que no podemos salvarnos si no nos circuncidamos y obedecemos la ley judía? ¿Tendremos que decir que la fe en Cristo fue nuestra perdición? Dios nos libre de atrevernos a pensar así de nuestro Señor. Peco si me pongo a enseñar que uno se salva por guardar la ley judía, después de haber combatido tal doctrina. Porque leyendo las Escrituras comprendí que jamás podría obtener el favor de Dios intentando inútilmente obedecer la ley. Comprendí que el favor de Dios se obtiene creyendo en Cristo.
Gálatas 3:11-12 (RV1960)
Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
Gálatas 3:11-12 (TLA)
Nadie puede agradar a Dios sólo obedeciendo la ley, pues la Biblia dice: «Los que Dios ha aceptado, y que confían en él, vivirán para siempre.» Pero para tener vida eterna por medio de la ley no haría falta confiar en Dios; sólo habría que obedecer la ley. Por eso dice la Biblia: «El que obedece la ley se salvará por su obediencia.»
Gálatas 3:11-12 (LBD)
Salta a la vista, pues, que nadie podrá jamás ganar el favor de Dios por obedecer la ley judía. Como dijo el profeta Habacuc: “El que halla la vida la halla sólo porque confía en Dios”. La ley, en cambio, nos dice que para salvarse, el hombre tiene que guardar una obediencia perfecta y absoluta a cada una de las leyes de Dios.

Gálatas 3:18 (RV1960)
Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

Gálatas 3:18 (TLA)
Porque si Dios diera lo que prometió sólo a quien obedece la ley, entonces ya no lo daría para cumplir su promesa. Pero lo cierto es que, cuando Dios le aseguró a Abraham que le daría lo prometido, no le pidió nada a cambio.

Gálatas 3:18 (LBD)
Si el obedecer esas leyes nos pudiera salvar, habría sido una manera de ganar el favor de Dios diferente de la de Abraham, porque Abraham simplemente confió en las promesas de Dios.

Gálatas 3:21-22 (RV1960)  ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.  Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.

Gálatas 3:21-22 (TLA)
Esto no significa que la ley esté en contra de las promesas de Dios. ¡De ninguna manera! Porque si la ley pudiera darnos vida eterna, entonces Dios nos hubiera aceptado por obedecerla. La Biblia dice que el pecado nos domina a todos, de modo que el regalo que Dios prometió es para los que confían en Jesucristo.

Gálatas 3:21-22 (LBD)
Luego entonces, ¿es la ley de Dios contraria a las promesas de Dios? ¡Por supuesto que no! Si pudiéramos salvarnos por la ley, Dios no nos habría proporcionado otro medio de escapar de las garras del pecado, del cual las Escrituras nos declaran prisioneros. La única manera de librarnos es por fe en Jesucristo, y esta puerta de escape está abierta para los que creen en El.

Gálatas 4:9-10 (RV1960)
Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.

Gálatas 4:8-9 (PDT)
En el pasado, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de dioses falsos. Pero ahora conocen al verdadero Dios. Mejor dicho, ahora Dios los conoce. Entonces, ¿por qué vuelven a esas reglas elementales, inútiles y débiles que tenían antes? ¿Quieren ser esclavos de ellas otra vez?

Gálatas 4:10 (LBD)
Gentiles, antes de conocer a Dios ustedes eran esclavos de dioses tan falsos que ni siquiera existen. ¿Cómo se les ocurre tratar de ganar ahora el favor de Dios haciendo o no haciendo ciertas cosas en ciertos días, meses, estaciones o años?
Gálatas 5:2-6 (RV1960)
He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.
Gálatas 5:2-6 (TLA)
Pero quiero decirles algo: Si ustedes se circuncidan, lo que hizo Cristo ya no les sirve de nada. Les advierto una vez más: cualquiera que se circuncida está obligado a obedecer la ley. Los que quieren que Dios los acepte por obedecer la ley, rechazan el amor de Dios y dejan de estar unidos a Cristo. En cambio, a nosotros, el Espíritu nos da la seguridad de que Dios nos acepta porque confiamos en Cristo. Gracias a lo que Cristo hizo, ya no importa si estamos circuncidados o no. Lo que sí importa es que confiamos en Cristo, y que esa confianza nos hace amar a los demás.
Gálatas 5:2-6 (LBD)
Y óiganme bien, porque esto es serio: Si cuentan con la circuncisión y con la obediencia a la ley para justificarse ante Dios, Cristo no les sirve de nada. Repito: El que trate de ganar el favor de Dios circuncidándose, tendrá que obedecer absolutamente todas las demás leyes o perecerá. Cristo no les sirve de nada si esperan justificarse guardando esas leyes. ¡Habrán caído de la gracia de Dios! Pero nosotros, con la ayuda del Espíritu Santo, por la fe contamos con la muerte de Cristo para justificarnos ante Dios. Y los que hemos recibido de Cristo la vida eterna no tenemos que andar preocupándonos de si estamos circuncidados o no, ni de si estamos obedeciendo la ley o no; nos basta la fe que actúa a través del amor.



4.       CUANDO UN CRISTIANO TRATA DE GUARDAR LA LEY PARA SER SALVO, ESTÁ RESTANDO IMPORTANCIA A LA MUERTE DE CRISTO

Gálatas 2:21 (RV1960)
No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.
Gálatas 2:21 (TLA)
No rechazo el amor de Dios. Porque si él nos aceptara sólo porque obedecemos la ley, entonces de nada serviría que Cristo haya muerto.
Gálatas 2:21 (LBD)
No soy de los que restan importancia a la muerte de Cristo. Porque si hubiéramos podido salvarnos guardando la ley judía, no habría sido necesario que Cristo muriera.


5.       LA VIDA Y EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL SOLO SE OBTIENEN POR LA FE EN JESUCRISTO.

Gálatas 3:2-3, 5 (RV1960)
Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?... Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?
Gálatas 3:2-3, 5 (PDT)
Sólo quiero que me contesten una cosa: ¿recibieron ustedes el Espíritu por cumplir la ley? Ustedes recibieron el Espíritu porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas. Comenzaron su nueva vida con el Espíritu, ¿y ahora intentan perfeccionarla por sus propios medios? ¡Qué tontería!.. ¿Acaso Dios les da el Espíritu por cumplir la ley? ¿Acaso Dios hace milagros entre ustedes porque cumplen la ley? Dios les da el Espíritu y hace milagros porque escucharon las buenas noticias y creyeron en ellas.
Gálatas 3:2-3, 5 (LBD)
Los invito a considerar lo siguiente: ¿Recibieron ustedes al Espíritu Santo por guardar la ley? Claro que no; el Espíritu Santo descendió sobre ustedes después que oyeron de Cristo y confiaron en El para obtener la salvación. Entonces, ¿se han vuelto locos? Porque si el tratar primero de obedecer la ley jamás les proporcionó vida espiritual, ¿cómo se les ocurre ahora que obedecerla los hará mejores cristianos?... Díganme, ¿les otorga Dios el poder del Espíritu Santo y realiza maravillas entre ustedes porque tratan de obedecer la ley judía? ¿O lo hace porque creen en Cristo y de veras confían en El?


6.       LOS VERDADEROS HIJOS DE ABRAHAM SON LOS QUE CREEN COMO ÉL CREYÓ.

Gálatas 3:7-9 (RV1960)
Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.
Gálatas 3:7-9 (TLA)
Sepan, entonces, que los verdaderos descendientes de Abraham son todos los que confían en Dios. Desde mucho antes, la Biblia decía que Dios también iba a aceptar a los que no son judíos, siempre y cuando pusieran su confianza en Jesucristo. Por eso Dios le dio a Abraham esta buena noticia: «Gracias a ti, bendeciré a todas las naciones.» Así que Dios bendecirá, por medio de Abraham, a todos los que confían en él como Abraham lo hizo.
Gálatas 3:7-9 (LBD)
Esto nos dice que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen plena fe en Dios. Además, las Escrituras preveían el tiempo —que ahora vivimos— en que Dios salvaría también a los gentiles por la fe de éstos. Dios declaró esto a Abraham cuando le dijo: “Bendeciré a los individuos, de cualquier nación, que confíen en mí como lo haces tú”. Los que confían en Cristo, pues, reciben las mismas bendiciones que Abraham recibió.

Gálatas 3:14 (RV1960)
Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Gálatas 3:14 (TLA)
Por eso, la bendición que Dios prometió darle a Abraham es también para los que no son judíos. Así que, si confiamos en Cristo, recibiremos el Espíritu que Dios nos ha prometido.

Gálatas 3:14 (LBD)
Ahora Dios puede dar también a los gentiles la misma bendición que prometió a Abraham; y cada uno de nosotros los cristianos podemos recibir la promesa del Espíritu Santo a través de esta fe.


7.       LA LEY FUE AÑADIDA TEMPORALMENTE A LA PROMESA DE SALVACIÓN, CON EL PROPÓSITO DE DEMOSTRARLE AL HOMBRE SU PECAMINOSIDAD Y SU IMPOSIBILIDAD DE ACERCARSE A DIOS POR SUS PROPIOS ESFUERZOS.

Gálatas 3:17-20 (RV1960)
Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa… Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.
Gálatas 3:17-20 (TLA)
Lo que quiero decir es esto: la promesa de Dios no puede cambiarla, ni dejarla sin valor, una ley que Dios dio cuatrocientos treinta años después… Entonces, ¿para qué sirve la ley? Pues después de hacerle su promesa a Abraham, Dios nos dio la ley para mostrarnos lo que estábamos haciendo mal. Pero esa ley serviría sólo hasta que viniera el descendiente de Abraham, a quien Dios le hizo la promesa. Dios le dio la ley a Moisés por medio de los ángeles, para que él nos la diera a nosotros. Pero cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, no usó mensajeros, sino que se la hizo personalmente.


Gálatas 3:17, 19-20 (LBD)
Lo que quiero decir es lo siguiente: La promesa de Dios de salvar por la fe —y Dios escribió esta promesa y la firmó— no puede haber sido cancelada ni transformada cuatrocientos treinta años más tarde, cuando Dios dio los Diez Mandamientos… Pero entonces, ¿para qué se nos dio la ley? Fue algo que se añadió, después que la promesa había sido dada, para mostrar al hombre que delante de Dios es culpable del delito de quebrantar la ley de Dios. Pero este sistema de leyes habría de estar en vigor sólo hasta la venida de Cristo, la “descendencia” de Abraham a quien la promesa fue hecha. Además, Dios encomendó a los ángeles el entregar la ley a Moisés, quien luego se la dio al pueblo; pero cuando Dios le dio la promesa a Abraham, lo hizo personalmente, sin que los ángeles ni Moisés sirvieran de intermediarios.


Gálatas 3:23-26 (RV1960)  Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo, pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

Gálatas 3:23-26 (TLA)
Antes de eso, la ley fue como una cárcel, donde estuvimos encerrados hasta que vimos que podíamos confiar en Cristo. La ley fue como un maestro que nos guió y llevó hasta Cristo, para que Dios nos aceptara por confiar en él. Pero ahora que ha llegado el tiempo en que podemos confiar en Jesucristo, no hace falta que la ley nos guíe y nos enseñe. Ustedes han confiado en Jesucristo, y por eso todos ustedes son hijos de Dios.

Gálatas 3:23-26 (LBD)
Antes de la venida de Cristo estábamos resguardados en la ley, mantenidos en custodia protectora, por así decirlo, hasta que pudiéramos creer en el Salvador que venía. Digámoslo de otra manera: La ley judía fue nuestra maestra y guía hasta que Cristo vino a justificarnos ante Dios por medio de nuestra fe. Pero ya que Cristo vino, no necesitamos que la ley nos guarde y guíe a El. Ahora somos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.

Gálatas 4:4-5 (RV1960)  Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Gálatas 4:4-5 (TLA)
Pero, cuando llegó el día señalado por Dios, él envió a su Hijo, que nació de una mujer y se sometió a la ley de los judíos. Dios lo envió para liberar a todos los que teníamos que obedecer la ley, y luego nos adoptó como hijos suyos.



Gálatas 4:4-5 (LBD)                 
Pero cuando llegó el momento que tenía determinado, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido como judío, a comprar nuestra libertad, ya que éramos esclavos de la ley, a fin de adoptarnos como hijos suyos.


8.       PABLO NO PREDICÓ LA NECESIDAD DE GUARDAR LA LEY PARA SER SALVOS Y MANTENER LA SALVACIÓN.

Gálatas 4:12-21 (RV1960)
Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho… Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?


Gálatas 4:12, 21 (NTV)
Amados hermanos, les ruego que vivan como yo, libres de esas cosas, pues yo llegué a ser como ustedes, los gentiles, libre de esas leyes. Ustedes no me trataron mal cuando les prediqué por primera vez… Díganme ustedes, los que quieren vivir bajo la ley, ¿saben lo que en realidad dice la ley?
Gálatas 4:12, 21 (LBD)
Amados hermanos, les suplico que analicen bien mis razonamientos, pues estoy tan libre de amarras a la ley judía como antes lo estaban ustedes… Ustedes que creen que para salvarse tienen que obedecer la ley judía, díganme: ¿Por qué no se fijan bien en lo que dice la ley?

Gálatas 5:11 (RV1960)
Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz.

Gálatas 5:11 (NTV)
Amados hermanos, si yo todavía predicara que ustedes deben circuncidarse—como algunos dicen que hago—, ¿por qué, entonces, aún se me persigue? Si ya no predicara que la salvación es por medio de la cruz de Cristo, nadie se ofendería.

Gálatas 5:11 (LBD)
Algunos hasta se han atrevido a decir que yo predico que la circuncisión y la obediencia a la ley judía son partes imprescindibles del plan de salvación. ¡Si yo predicara eso dejarían de perseguirme, porque tal mensaje no los ofendería! Pero no, todavía me persiguen, y esto prueba que aún predico la salvación exclusivamente por la fe en Cristo.


9.       ESTAR BAJO LA LEY ES ESTAR BAJO ESCLAVITUD, PERO LA GRACIA QUE SE RECIBE POR FE EN JESUCRISTO NOS HACE LIBRES DE LAS EXIGENCIAS DE LA LEY

Gálatas 4:24-26, 29, 31 (RV1960)
Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud… Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre… Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora… De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.
Gálatas 4:24-26, 29, 31 (TLA)
Estos dos casos pueden servirnos de ejemplo. Las dos mujeres representan dos pactos. Agar representa el pacto del monte Sinaí, que está en Arabia, pues todos sus descendientes nacen siendo esclavos. Ese monte representa a la ciudad de Jerusalén y a todos los que viven como esclavos de la ley. Pero Sara representa al nuevo pacto, por el cual pertenecemos a la Jerusalén del cielo, la ciudad de todos los que somos libres… En aquel tiempo, el hijo que Abraham tuvo con Agar perseguía a Isaac, que nació gracias al poder del Espíritu. Y ahora pasa lo mismo: los que desean seguir bajo el control de la ley nos persiguen a nosotros, que somos los hijos de la promesa…  Hermanos, nosotros no somos esclavos de la ley, sino que somos libres. No somos como el hijo de la esclava, sino como el de la mujer libre.
Gálatas 4:24-26, 29, 31 (LBD)
Esto ilustra las dos maneras en que Dios ayuda al hombre. En una le da leyes para que las obedezca. Así lo hizo en el monte Sinaí, cuando le entregó los Diez Mandamientos a Moisés. A propósito, los árabes llaman Agar al monte Sinaí. Agar, la esclava que fue mujer de Abraham, simboliza a Jerusalén, ciudad materna de los judíos y centro del sistema que afirma que se puede obtener la salvación tratando de guardar la ley; y los judíos, que tratan de seguir tal sistema, son hijos de la esclava. Pero nuestra ciudad materna es la Jerusalén celestial, y ésta no es esclava de la ley judía… Y al igual que Ismael, el hijo de la esclava, persiguió a Isaac, el hijo de la promesa, los que quieren que guardemos la ley judía nos persiguen a nosotros que somos nacidos del Espíritu Santo… Amados hermanos, ¡no somos hijos de la esclava, sino de la libre, y Dios nos acepta porque tenemos fe!



10.   EL ESPÍRITU SANTO PRODUCE EN EL CREYENTE LA CALIDAD DE VIDA QUE AGRADA A DIOS, SIN LA IMPOSICIÓN DE LA LEY.

Gálatas 5:18-23 (RV1960)
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley…  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Gálatas 5:18-23 (TLA)
Pero si obedecen al Espíritu de Dios, ya no están obligados a obedecer la ley… En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto.
Gálatas 5:18, 22-23 (LBD)
Pero si ustedes son guiados por el Espíritu Santo no tienen que obedecer la ley… Cuando el Espíritu Santo rige nuestras vidas, produce en nosotros amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza. Y en nada de esto entramos en conflicto con la ley judía.