sábado, 27 de septiembre de 2014

El Tiempo y la Creación del Sol (Génesis 1:14-19)


Por Julio César Clavijo Sierra
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¿Si el sol solo fue creado hasta el cuarto día (Génesis 1:14-19), entonces de dónde salía la luz que alumbraba al planeta y que contribuyó al conteo de los tres primeros días?  


El tiempo, solo comenzó a transcurrir desde el primer día de la creación, cuando Dios creó los cielos y la tierra y separó la luz de las tinieblas (Génesis 1:1). Se puede definir el tiempo, como la duración de las cosas o de los eventos que están sujetos al cambio, que permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. En contraste, la eternidad es una perpetuidad sin principio ni fin. La eternidad está por fuera del tiempo.

La Biblia dice que en el primer día, Dios separó la luz de las tinieblas, llamando al periodo de luz: día, y al periodo de tinieblas: noche (Génesis 1:2-3).

Recién creada la tierra, esta se encontraba desordenada y vacía. Estaba vacía, porque todavía no había seres vivientes que la poblaran, y estaba desordenada, porque apenas Dios empezaba a ejecutar su proyecto de creación del universo.

Del relato de Génesis 1, surge necesariamente esta pregunta: ¿Si el sol solo fue creado hasta el cuarto día (Génesis 1:14-19), entonces de dónde salía la luz que alumbraba al planeta y que contribuyó al conteo de los tres primeros días?

Una respuesta admisible, es que esta luz salía de la misma gloria de Dios que resplandecía sobre la tierra. Dios es el dador de la vida, y es de Él que sale la energía que trae el milagro de la vida sobre nuestro planeta.  Dios es el manantial de vida y es en su luz que vemos la luz (Salmo 36:9). El sol es solo un medio que Dios utiliza para irradiar la luz y el calor necesarios para la vida, pero si Dios quiere puede prescindir de este astro, buscando otra manera de traer luz y calor. Muchos hombres han cometido el error de adorar al sol, pensando que este es la fuente de vida, cayendo en el pecado de la idolatría, que consiste en adorar a las criaturas antes que al Creador el cual es bendito por los siglos de los siglos (Romanos 1:25).

La Escritura nos enseña que en los cielos nuevos y la tierra nueva que esperamos según las promesas de Dios (2. Pedro 3:13), no va a haber sol que alumbre, porque Cristo nuestro Señor será nuestra lumbrera, y la luz saldrá de la misma gloria de Dios. Allí no habrá tinieblas, pues será una eternidad donde la luz de Cristo nunca dejará de resplandecer.

“La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera… Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche” (Apocalipsis 21:23-25). “No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 22:5).

La luz está directamente relacionada con la vida. Sin luz no podría existir la vida sobre el planeta tierra. Dios creó la luz para que todo lo que hay pudiera permanecer. Dios que es la fuente de vida, es también luz, y no hay ninguna tiniebla en Él. (1. Juan 1:5).

Todos los que tenemos vida espiritual debemos contar con la luz de Dios en nuestras vidas, pues “Si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1. Juan 1:6-7).

Existen dos clases de luz. Una luz natural proveniente del sol que suscita la vida física de todos los seres vivos que se encuentran en nuestro planeta; y otra luz que da vida espiritual a los hombres que aman a Dios, y que proviene del Sol de Justicia quien es Jesucristo el Señor.

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de Justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada” (Malaquías 4:2).

El mundo estaba en tinieblas, pero Cristo vino a traer luz, porque:

“En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:4-5).

Por eso, Jesucristo dijo:

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

Los redimidos por la sangre de Jesús, somos ese pueblo que andaba en tinieblas, sobre los cuales, por la pura misericordia del Señor, ha resplandecido gran luz, la luz de Cristo (Mateo 4:16-17). “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó desde lo alto la aurora, para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz” (Lucas 1:78-79). “Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:12-13).

Todo aquel que tiene la vida de Dios, anda en luz. Todo aquel que está lejos de Dios está todavía en tinieblas, y se encuentra muerto en delitos y en pecados. El diablo ha cegado el entendimiento de la gente para que no les resplandezca la luz de Jesucristo, pero los que han abierto su corazón a Jesucristo, han sido iluminados en el conocimiento de Dios.

“...el dios de este siglo [el diablo] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que nos les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2. Corintios 4:4-6).

El hombre no tiene luz en sí mismo. Es por haber recibido esa luz de Dios, que la Biblia dice que la Iglesia ha recibido luz, y se ha constituido en la luz del mundo.

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos” (Mateo 5:14).

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento” (Isaías 60:1-3).

Por eso, no es hora de estar durmiendo (espiritualmente hablando), sino de estar despiertos. Los que duermen lo hacen de noche y son de las tinieblas, los que están despiertos, son del día, y están en luz.

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz. (Romanos 13:11-12)

“Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1. Tesalonicenses 5:2-9).

jueves, 25 de septiembre de 2014

La Traducción de la Biblia: ¿Ha Cambiado La Palabra de Dios? (Consideraciones Sobre el Debate del Texto Mayoritario Vs. El Texto Crítico)

Por Jason Dulle. © Todos los derechos reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2014  

En la actualidad poseemos aproximadamente 5.700 manuscritos griegos del Nuevo Testamento

En este artículo no pretendo defender a cualquiera de las traducciones de la Escritura o a cualquier tipo de texto griego, sino más bien busco evaluar críticamente los argumentos que se utilizan a favor de preferir el Texto Bizantino y el Textus Receptus (como en la Reina-Valera) o el Texto Crítico (en las traducciones modernas), demostrando sus debilidades. Tal examen, es un requisito previo para la formación de una posición bien informada sobre un tema tan importante como éste.

Terminología

Cuando se profundiza en un tema como éste, aparecen muchos términos técnicos que no conocen muy bien la mayoría de los creyentes de hoy.  Con el fin de evitar la confusión, voy a definir estos términos y a describir la forma en que los estaré utilizando.

Hay dos términos utilizados para referirse a los manuscritos griegos que reflejan las lecturas contenidas en la mayoría de los manuscritos existentes: El Texto Bizantino y el Texto Mayoritario. Voy a utilizar el término "Texto Bizantino" en referencia a la recopilación de todos los manuscritos individuales que reflejan la mayoría de todas las lecturas (el corpus de lo que se conoce como una "familia" o "tipo de texto"), y el término "Texto Mayoritario" cuando se habla del texto publicado que refleja una postura ecléctica (seleccionando las lecturas originales más probables de entre todas las variantes existentes que figuran en los manuscritos) de la lectura de cada uno de los textos bizantinos y de todos los tipos de texto de los manuscritos.

Este texto publicado se llama El Nuevo Testamento Griego de Acuerdo con el Texto Mayoritario, publicado en 1.982 por Thomas Nelson Publishers (Nashville). El texto fue editado por Zane Hodges y Arthur Farstad, con la ayuda de Wilbur Pickering. Hasta ese momento no había ninguna publicación oficial del texto griego que contuviera las lecturas que se encuentran en la mayoría de todos los manuscritos. Este texto es el único intento moderno para acumular las lecturas mayoritarias de todos los manuscritos existentes, y reunirlas en un solo documento.

También hay dos términos utilizados para referirse a los manuscritos griegos que reflejan ciertas lecturas contenidas en una minoría de todos los manuscritos existentes: El Texto Crítico o Texto Minoritario. Voy a utilizar los términos anteriores, en referencia tanto al corpus de todos los manuscritos individuales que reflejan las lecturas no-bizantinas y los dos textos publicados fundamentales que reflejan una lectura ecléctica y crítica de todos los manuscritos. Estos dos textos son el de Las Sociedades Bíblicas Unidas 4ª Edición (SBU) y el de Nestle-Aland 27ª Edición (NA).

Hay una distinción entre una "lectura" y un "texto/tipo de texto". Aunque más adelante detallaré la distinción, por ahora basta con decir que un "texto/tipo de texto" es un documento completo (un manuscrito) o una colección de documentos (varios manuscritos), que reflejan ciertas características. La "lectura" es una porción determinada de un documento completo.

Hay una cuestión más, que es necesario señalar para aquellos lectores que están algo familiarizados con la terminología empleada en este tipo de discusiones. A menudo, algunos se refieren al Texto Bizantino como el "Texto Mayoritario", utilizando ambos términos casi como sinónimos. Este intercambio de terminología puede confundir al lector, haciéndole creer que "Texto Mayoritario" significa que todos los manuscritos clasificados con este nombre, contienen siempre la mayoría de las lecturas encontradas en todos los manuscritos griegos, pero ese no es el caso.

La etiqueta de "Texto Mayoritario" se puede confundir con el texto publicado por Hodges/Farstad, que también es referido como "Texto Mayoritario". Debido a la confusión que se puede dar como resultado, parece mejor hablar del tipo de texto manuscrito como Bizantino, y del texto ecléctico publicado de este mismo corpus de manuscritos como el "Texto Mayoritario".

Ahora, con las anteriores distinciones de texto y lectura, se puede distinguir entre un manuscrito bizantino individual como un tipo de texto, y la lecturas mayoritarias. El primero es un documento que contiene las lecturas más frecuentes en la mayoría de todos los manuscritos existentes, mientras que la segunda es la forma en que la mayoría de todos los manuscritos graban una sección particular de la Escritura. El tipo de Texto Bizantino consiste de la las lecturas que por lo general manifiestan conformidad con la mayoría de todos los manuscritos existentes. El hecho es que cada lectura en cada manuscrito bizantino, no siempre contiene la lectura que se encuentra en la mayoría de los manuscritos existentes, independientemente del tipo de texto. En cada uno de los manuscritos individuales del tipo de "Texto Mayoritario", hay partes que contienen lecturas minoritarias de todos los manuscritos griegos existentes. Así que cada uno de los manuscritos del  tipo de "Texto Mayoritario" (como se le conoce por otros) contiene lecturas minoritarias. El Texto Mayoritario publicado por Hodges/Farstad, extrae la mayoría de las lecturas que se encuentran mediante la comparación de todos los manuscritos griegos, y las recopila en un solo texto griego.

¿Qué Constituye La Palabra De Dios?

Hoy en día, está siendo señalado que las nuevas traducciones de la Biblia han hecho mucho más que modernizar el lenguaje de la versión Reina-Valera, cambiando otros aspectos vitales. Estos cambios, a menudo son asociados con Satanás y con su deseo de pervertir la Palabra de Dios. Si bien es cierto que hay más diferencias en las traducciones que un simple estilo lingüístico, decir que las diferencias han sido una perversión o un cambio de la Palabra de Dios, se trata de un juicio personal basado en determinadas presuposiciones. Al decir que algo ha cambiado, se asume una norma por la cual todo lo demás debe ser juzgado por la variación. Parece que se ha asumido que la Reina-Valera es la Palabra inalterada de Dios porque se basa en el tipo de Texto Bizantino, y por lo tanto es la norma por la cual todas las demás versiones van a ser juzgadas con exactitud.

La verdadera cuestión es, ¿Qué constituye la Palabra de Dios? El simple hecho de este asunto es que todas las traducciones, incluyendo a la Versión Reina-Valera, se basan en manuscritos griegos descubiertos a través de los siglos, que son copias de los manuscritos originales que fueron escritos por los apóstoles. Los autógrafos originales son la verdadera Palabra de Dios. Para que cualquier traducción sea considerada la Palabra de Dios, debe reflejar con precisión el contenido de los originales.

¿Por Qué Hay Diferencias Entre Las Traducciones?

Los aproximadamente 5.700 manuscritos del Nuevo Testamento que poseemos en la actualidad difieren en varios lugares, como es de esperarse con la transmisión de cualquier documento histórico. [1] Esto no quiere decir que no tengamos alguna certidumbre en cuanto a la redacción original del Nuevo Testamento. Los críticos textuales han comprobado la certeza del 98,33% del texto. [2] Menos del 2% del texto está sujeto a cuestionamientos, por lo que el Nuevo Testamento es el mejor texto antiguo conservado conocido por el hombre. Solamente es el 1,67% restante el que afecta a las diferentes traducciones del Nuevo Testamento disponibles en la actualidad.

Las dos categorías o familias textuales más amplias (aunque hay más) son conocidas como el Texto Bizantino (también conocido como Texto Mayoritario) y el Texto Crítico (también conocido como Texto Minoritario). Las familias textuales más pequeñas y menos importantes son llamadas el Texto Occidental y el Texto Cesareano. El Texto Crítico es más antiguo que el Bizantino, pero también es más limitado en el recuento. La verdadera cuestión no es cuál versión española es mejor en sí misma, sino más bien cuál texto griego subyacente a las diversas traducciones refleja con mayor precisión a los autógrafos originales.

¿Bizantino Vs . Crítico?

Las diversas discrepancias entre los aproximadamente 5.700 manuscritos griegos, no siempre se cortan a lo largo de la comparación de las líneas de los textos Bizantino vs. Crítico. No todos los Textos Bizantinos se leen de una manera y todos los Textos Mayoritarios de otra manera. Configurar la cuestión como una divergencia entre el Texto Mayoritario y el Texto Minoritario es hacer caso omiso a un hecho esencial: las variantes entre los manuscritos no se superan a lo largo de líneas de las familias textuales, y por lo tanto no se pueden determinar únicamente sobre esta base. Las lecturas encontradas en el Texto Bizantino o en el Texto Crítico, no son uniformes. Cada familia textual tiene variantes de lectura dentro de su propio cuerpo de manuscritos. Por ejemplo, el tipo de Texto Crítico puede tener cuatro o cinco lecturas diferentes en la misma coyuntura entre los diversos manuscritos. Así que no se trata de una cuestión de Bizantino vs. Crítico. Cada variante debe ser examinada individualmente entre todas las pruebas manuscritas (Combinando el Texto Bizantino y el Texto Crítico) para determinar la lectura original. Si incluso cada una de las evidencias de las familias textuales varía entre sí, debemos concluir que todos los manuscritos existentes, ya sean de la familia Bizantina o del Texto Crítico han corrompido en cierto grado las palabras originales de los apóstoles en algunos lugares, y los han preservado en otros. Lo que debe determinarse es cuales de las lecturas variantes encontradas, tanto en el Texto Bizantino como en el Texto Crítico, conservan el texto inspirado. Se trata de sopesar cada variante sin tomar en cuenta el tipo de manuscritos.

Entonces cuando se trata de traducciones, no se trata de una traducción cambiando la Palabra de Dios. Se trata de que los diferentes comités de traducción toman decisiones entre todas las variantes en cuanto a lo que piensan que fue la redacción original del texto, y a continuación traducen al español sus decisiones. [3] Las nuevas versiones se traducen desde las copias manuscritas del texto griego que se cree que mejor preservan la Palabra original de Dios escrita por los apóstoles. Muchos de estos manuscritos están mucho más cerca en el tiempo a los autógrafos originales de los apóstoles, que aquellos que Erasmo utilizó para formular su texto griego (que sirvió de insumo importante para la traducción de la Reina-Valera), y por lo tanto pueden ser más precisos que los textos posteriores. Si son o no son más precisos o más corruptos, es una cuestión totalmente diferente que es demasiado detallada para ser tratada aquí.

Erasmo y el Textus Receptus

En el año de 1.516, Erasmo compiló un texto del Nuevo Testamento en griego (que llegó a ser conocido como el Textus Receptus o el Texto Recibido), el cual después de sucesivas modificaciones de menor importancia realizadas por otros dos hombres, se utilizó como base importante para la versión española de Casiodoro de Reina en 1.569 (Versión que luego fue revisada por Cipriano de Valera en 1.602). Es discutible que el texto utilizado por Casiodoro de Reina haya sido la mejor opción respecto a la redacción original de la Escritura, pues Erasmo tuvo solamente seis manuscritos griegos a su disposición para formar su propia versión del Nuevo Testamento griego, y el más antiguo databa del siglo décimo. [4] Es difícil intentar determinar la lectura original por medio de una pequeña selección de manuscritos tan separados en el tiempo de los originales, y por eso nosotros deberíamos contar con una segunda opinión.

Se puede argumentar que aunque en ese momento Erasmo sólo contaba con seis textos griegos como base para su texto, los miles de manuscritos descubiertos desde entonces, confirman que su versión griega se correspondía con el Texto Bizantino Mayoritario de todas las lecturas. Cabe señalar que el texto griego de Erasmo no es idéntico al Texto Bizantino. A pesar de que los dos textos son más similares de lo que son el Texto Crítico y el Textus Receptus (TR), [5] el Texto Bizantino se diferencia del Textus Receptus en más de 1.838 lugares, por lo tanto la lectura de la Reina Valera no siempre refleja la lectura del Texto Bizantino. [6] De hecho, hay algunos lugares en el Textus Receptus donde la narración no se ha encontrado en ninguno de sus manuscritos, y aún no se han encontrado en ningún manuscrito griego. Un ejemplo es Hechos 9:6, donde se dice de Pablo, "Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga?" Esta lectura fue interpolada desde la Vulgata Latina en el texto de Erasmo, sin ninguna evidencia textual para su inclusión. Lamentablemente esta lectura se incluyó en la Reina-Valera. [7]

[La Amonestación de Casiodoro de Reina

En su versión de la Biblia publicada en 1.569 (que también es conocida como la Biblia del Oso), Casiodoro de Reina colocó una amonestación introductoria donde habló acerca de su trabajo de una manera equilibrada y honesta, aclarando que en ningún momento pretendió presentar su versión como si ésta estuviera a la misma altura de los autógrafos originales. Casiodoro reconoció que la inspiración (es decir la acción ejercida por medio del Espíritu Santo sobre los escritores de los libros del Antiguo y el Nuevo Testamento, a fin de que éstos plasmaran sin error, en las palabras del original, la revelación de Dios al hombre) es algo con lo que Dios dotó solamente a los escritores bíblicos, pero que no hay versiones inspiradas, como si Dios le diera a ciertos traductores la inspiración de "traducir" al igual que le dio a los apóstoles y a los profetas la inspiración para "escribir" el Texto Sagrado. Así que Casiodoro en ningún momento presentó su versión como la infalible y perfecta palabra de Dios en el idioma español, sino que él dijo que estaba dispuesto a ser corregido con caridad y que su versión podría servir de base para quien deseara hacer un mejor trabajo. También expresó que en la búsqueda de profundidad, siempre existe la posibilidad de consultar el texto hebreo y el texto griego, otros materiales, así como otros manuscritos diferentes a los que él utilizó. Si se hubiera hecho caso a la amonestación de Casiodoro, se hubieran podido evitar muchas de las divisiones que se han venido presentado a raíz de la controversia sobre las versiones de la Biblia en el idioma español. [8] Citamos algunos apartes de la amonestación de Casiodoro de Reina:

“Con toda la diligencia que nos ha sido posible, hemos procurado atarnos al texto sin quitarle ni añadirle…” (La Biblia del Oso 1569. Amonestación, pág. XXII).

“En el Nuevo Testamento nos pareció ser esta diligencia más necesaria, por cuanto en los mismos textos griegos hay también esta diferencia en algunas partes… y que fue posible haber tenido también texto griego de no menos autoridad que los que ahora se hallan. No nos hubiera ayudado poco en lo que toca al Nuevo Testamento, si hubiera salido antes la versión siríaca de la que con grande bien y riqueza de la República Cristiana ha salido a la luz este mismo año, más ha sido en el tiempo en que ya la nuestra estaba impresa, y así no nos hemos podido ayudar de ella, que no hay que dudar sino que (no obstante que no sea la suya la suprema autoridad sobre las ediciones griegas) todavía daría grande luz en muchos lugares difíciles, como hemos visto que lo hace en los que la hemos consultado…” (Amonestación, pág. XXIII).

“Primeramente en que habiendo hecho con toda fidelidad todo lo que hemos podido, ningún sano juicio nos reñirá por lo que nuestras fuerzas no alcanzaron. Quien lo pudiere y quisiere hacer mejor, nuestro presente trabajo no le estorbará, antes le ayudará aun con las mismas faltas y errores que tuviere. Segundamente, en que tampoco pretendemos poner regla a la Iglesia, la cual de necesidad haya de graduar y canonizar por infalible (digo cuanto es de nuestra versión). Solamente pretendemos ayudar con lo que podemos, corto o largo, hasta que Dios de más abundante provisión a la Iglesia. Terceramente, en que (para quien nos quiera corregir con caridad) por la gracia de Dios, no somos del número de los que, o con razón o sin ella, presumen tanto de sí que tengan por ya acabado lo que una vez sale de sus manos, que nada se le pueda añadir o quitar...” (Amonestación, pág. XXVIII).

“Nos hemos ayudado del juicio y doctrina así de los vivos como de los muertos que en la obra nos han podido dar alguna ayuda, consultando las mayoría de las versiones que hasta ahora hay, y muchas veces los comentarios… Con todo ello, entendemos que no lo hemos alcanzado todo… Los demás yerros… la Cristiana Caridad los sabe excusar y sufrir, y cuando la oportunidad se ofrezca, enmendarlos con toda suavidad…” (Amonestación, pág. XXIX).

“Así que para poner ya fin a ésta nuestra amonestación, la obra que al presente damos, por ser la Palabra de Dios y su ley buena en sí, y útil y aun necesaria a la Iglesia Cristiana, sin ninguna contradicción buena es en sí, útil, y aún necesaria a la Iglesia, y harto deseada de los píos. Por las faltas que en ella hubiere de nuestra parte (las cuales no negamos, aunque no las conocemos) nadie la debe menospreciar, mucho menos calumniar…” (Amonestación, págs. XXIX y XXX).] [9]

¿La Mayoría Gana?

En la discusión sobre el Texto Bizantino vs. el Texto Crítico, muchos suponen que el Texto Crítico es incorrecto, porque simplemente es un compendio de la minoría de todos los manuscritos existentes. Esta filosofía de la valoración de la prueba, supone que la mayoría determina la verdad, pero esta no es una evaluación lógica de la evidencia. Si la mayoría determina la verdad, entonces también tendríamos que concluir que la doctrina de la Trinidad es la verdad porque la mayoría de los creyentes se han adherido a ella, y porque dicha doctrina ha sido la enseñanza sobre Dios que ha prevalecido durante la mayor parte de la historia cristiana. Sin embargo, por medio de una evaluación de las pruebas, nosotros como pentecostales del nombre de Jesús, hemos llegado a la conclusión de que la doctrina de la Trinidad no es la verdad. Del mismo modo, la determinación de la lectura correcta del texto, no viene de contar el número de manuscritos, sino mediante la evaluación de las diferentes lecturas para determinar la forma en que ésta llegó a ser, y trabajar hacia atrás para determinar la lectura real de la que todas las lecturas variantes proceden.

El Texto Bizantino Estuvo Una Vez En La Minoría

Las etiquetas de "Texto Mayoritario" y "Texto Minoritario" también necesitan una evaluación. Estas son etiquetas modernas asignadas a dos familias textuales basadas en la perspectiva de nuestra propia era. En cuanto a los aproximadamente 5.700 manuscritos de nuestros días, la mayoría de todas las lecturas reflejan lo que llamamos el Texto Bizantino o Texto Mayoritario. Sin embargo las lecturas encontradas en el Texto Crítico, en cierta época constituyeron la mayoría de todos los textos griegos. Las lecturas que se encuentran en el tipo de Texto Crítico,  predominaron durante los primeros siglos de la iglesia, mientras que las lecturas del tipo de Texto Bizantino eran prácticamente desconocidas. [10] El manuscrito más antiguo que refleja al tipo de Texto Bizantino, proviene de finales del siglo cuarto. [11] En las miles de citas de los escritos de los padres de la iglesia antes del siglo cuarto, ni una sola cita es claramente del tipo de Texto Bizantino. [12] Las primeras traducciones también tienen la misma evidencia. Hay cerca de 8.000 manuscritos de traducciones de la Escritura desde la antigua Vulgata Latina, todos los cuales reflejan con mayor claridad el Texto Crítico en lugar del Bizantino. [13]

En un tiempo, las lecturas del Texto Bizantino fueron la minoría. Realmente éstas no se convirtieron en la mayoría hasta el siglo X, cuando finalmente estas lecturas comenzaron a multiplicarse en copias. A partir de ese momento, las lecturas que se encuentran en la familia textual que ahora llamamos el Texto Bizantino/Mayoritario, comenzó a predominar sobre las lecturas del "Texto Minoritario". Lo que en realidad es Mayoritario o Minoritario, depende del siglo en que se está viendo la evidencia. Un creyente del siglo cuarto, habría concluido que el "Texto Mayoritario" era realmente lo que ahora es una lectura minoritaria. ¡En cierta época, el tipo de Texto Bizantino fue de hecho la minoría de todos los textos!

¿Cómo pudo ser que con el paso del tiempo las lecturas minoritarias llegaron a convertirse en las lecturas mayoritarias? Las lecturas del Texto Bizantino continuaron copiándose en las regiones de Bizancio durante mucho tiempo después de que la copia de los manuscritos griegos prácticamente había cesado en el occidente y en el sur. En estas otras regiones, la lengua hablada y escrita cambió del griego al latín, y por lo tanto las Escrituras fueron predominantemente traducidas al latín y copiadas en latín. Así que no es difícil apreciar cómo esta multiplicación tuvo mucho que ver con el hecho de que las lecturas del tipo de Texto Bizantino (que eran la minoría hasta alrededor del siglo X) se convirtieran en la mayoría de todos los manuscritos.

Para demostrar cómo pudo ocurrir esto, utilicemos el ejemplo de un centavo. Si tomamos un centavo y lo duplicamos durante treinta días, terminaremos con $5.368.709,12 pesos. Si tomamos otro centavo y lo duplicamos durante diez días, tendremos sólo $5,12 pesos. Hay una grandísima diferencia entre las cifras finales, debido al tiempo extra que se le permitió a un centavo duplicarse con respecto al otro. Este análisis no prueba que el Texto Bizantino no contenga las lecturas más precisas de los autógrafos originales, pero realmente argumenta en contra de la idea de que la mayoría de todas las lecturas deben ser las más precisas. Si el texto fue copiado una y otra vez para formar la mayoría de todos los manuscritos durante la Edad Media, no tenía que ser necesariamente tan preciso como los manuscritos más tempranos, por lo cual todos los textos que surgieron de ellos tampoco serían tan exactos (el Texto Bizantino). La tarea no debe basarse en el conteo del número, sino en la reconstrucción de la lectura original más razonable sobre la base de las variantes de lectura que poseemos hoy en día. La determinación de esto tiene mucho que ver con la filosofía de la crítica textual (la ciencia de la determinación de la lectura original), y no del número de textos que apoyan tal o cual lectura.

Para demostrar aún más el punto anterior, imaginemos que tenemos dos documentos (A y B) que tienen algunas discrepancias entre ellos, pero ambos fueron copiados de un documento común. Durante un período de cuatro días, el documento A es copiado 20 veces en una máquina, y el documento B es copiado 400 veces durante un período de dos semanas. Después de veinte años, se pierden 6 copias del documento A y 49 copias del documento B. Ahora tenemos 14 documentos que se leen como A, y 351 que se leen como B. Al tratar de establecer la lectura original, no decimos que porque 351 es mayor que 14, entonces la lectura del documento B debe ser la correcta. Hay dos lecturas que se basan de las dos copias originales, cada una de las cuales ha sido copiada en diversas cantidades durante diversos periodos de tiempo. La pregunta es cuál de estos dos tipos de lecturas refleja más probablemente la original, no cuál lectura tiene más manuscritos que la apoyen.

Una segunda razón por la que las lecturas del Texto Bizantino son mayores que las lecturas del Texto Crítico, es debido a la edad y a los lugares de donde provienen los textos respectivos. Las lecturas del Texto Crítico provienen de manuscritos griegos que se encuentran principalmente en el occidente y en Egipto, y sólo fueron copiados en griego en la historia temprana (debido al cambio del idioma griego al latín). Las lecturas del Texto Bizantino se encuentran principalmente en las regiones orientales de Bizancio, donde la capital del Imperio Romano continuó, al igual que el uso de la lengua griega. Debido a que ellos siguieron haciendo copias manuscritas hasta la invención de la imprenta, mientras que Occidente dejó de copiar los manuscritos griegos desde varios siglos atrás, era de esperarse que un número menor de los manuscritos griegos de Occidente/Sur (manuscritos del Texto Crítico entre 1.100 a 1.900 años de antigüedad) sobrevivieran al viaje de la historia, de los que sobrevivieron de los manuscritos copiados en el Oriente hace 400 a 1.000 años.

La Evidencia Contra la Autenticidad del Texto Bizantino Como el Texto Original

Si el Texto Bizantino es el mejor texto, y refleja con más precisión los autógrafos originales, ¿por qué no tenemos ninguna evidencia de su existencia como un claro tipo de texto antes del siglo cuarto? Para las cartas de Pablo no tenemos ninguna evidencia de su existencia antes del siglo noveno. [14] Esto tiene graves consecuencias para la visión particular de la preservación de la Palabra de Dios que proponen los defensores del Texto Bizantino. ¿Hemos de creer que durante 800 años de historia de la iglesia, los ortodoxos fueron capaces de conservar tan sólo un manuscrito que contuvo las verdaderas cartas de Pablo, pero permitieron la existencia de cientos de manuscritos corruptos que sin embargo se han conservado? Esto es un verdadero acto de fe ciega. ¿No sería más fácil creer que el tipo de Texto Mayoritario para las cartas de Pablo, no existió sino hasta alrededor del siglo noveno?

Si el tipo de Texto Bizantino fue el texto utilizado por la iglesia primitiva, nosotros deberíamos esperar que por lo menos hubiera sido la base de alguna de las traducciones antiguas, pero una vez más no encontramos pruebas que validen la existencia del Texto Bizantino antes del siglo cuarto. El latín clásico (traducido en el siglo segundo) evidencia lecturas del tipo de Texto Occidental; las traducciones coptas de Alejandría evidencian lecturas del tipo de Texto Alejandrino; las primeras versiones siríacas más tempranas evidencian lecturas del tipo de Texto Occidental y Alejandrino. Ninguna de estas traducciones tempranas evidencia algún Texto Bizantino como su base. No es sino hasta las versiones góticas de finales del siglo cuarto, que encontramos evidencia del tipo de Texto Bizantino para una traducción.

Las implicaciones de este hecho histórico son sumamente importantes para el tema en cuestión. Daniel Wallace, señala el golpe mortal que las primeras traducciones propinan a la opinión de la supremacía del Texto Mayoritario:

“Si el Texto Mayoritario es correcto, entonces cada una de estas [primeras] versiones se basó en manuscritos griegos contaminados - una sugerencia que no provee una buena argumentación para el cuidado providencial de Dios sobre el texto del Nuevo Testamento, ya que aquel cuidado se entendería por la veracidad del Texto Mayoritario. Pero si estas versiones se basan en manuscritos contaminados, uno esperaría que ellos provinieran (y hubieran sido utilizados) solamente en una región aislada. Este no es el caso: las versiones en copto, etíope, latín y siríaco provinieron de toda la región mediterránea. Aparentemente en ninguno de estos lugares el Texto Bizantino fue utilizado. Esta es una fuerte evidencia de que el Texto Bizantino simplemente no existió en los tres primeros siglos – en cualquier parte” [15]

No sólo no hay manuscritos existentes o traducciones que reflejen el tipo de Texto Bizantino antes del siglo cuarto, sino que los padres de la Iglesia tampoco evidencian algún conocimiento o posesión de algún tipo de Texto Bizantino. Esto es muy importante, ya que hay aproximadamente 86.000 citas del Nuevo Testamento en los escritos de los padres, y muchos de estos escritos son anteriores a cualquier manuscrito griego que refleje el mismo corpus de los versos en cuestión. Hay tantas citas de los padres, que la mayor parte del Nuevo Testamento podría ser reconstruido solamente a partir de sus citas, sin ningún tipo de manuscritos griegos del Nuevo Testamento. Posiblemente nuestro conocimiento acerca de las lecturas de los manuscritos originales, se amplía en gran medida por estas citas que anteceden a muchos de los manuscritos griegos más antiguos que existen.

Si el tipo de Texto Bizantino es la palabra original de Dios, y ha estado disponible a la iglesia durante los últimos 1.900 años, nosotros podríamos esperar que las citas de los padres de la Iglesia reflejaran las lecturas del Texto Bizantino, no las lecturas de otras familias textuales. La antítesis también es verdadera. No hay lecturas claramente bizantinas encontradas en los padres antes del siglo cuarto, y por lo tanto no hay evidencia de la existencia del tipo de Texto Bizantino en los primeros trescientos años de la iglesia. Los testigos más tempranos en cuanto a la redacción de la Escritura, que por lo general son anteriores por décadas o incluso por cientos de años a cualquier manuscrito griego existente del Nuevo Testamento, dan testimonio en contra de la existencia del Texto Bizantino en la iglesia primitiva. Asterio, un hereje del siglo cuarto, es la primera figura histórica que utilizó claramente el Texto Bizantino. [16]

Algunos defensores del Texto Mayoritario se opondrán a lo anterior, argumentando que hay cientos de citas de los padres que reflejan una lectura bizantina. Sin embargo, hay que distinguir entre las lecturas bizantinas citadas por los padres antes del siglo cuarto, y la existencia del tipo de Texto Bizantino antes del siglo cuarto. Hay evidencia de lecturas bizantinas en los padres antes del siglo cuarto, pero no hay evidencia de un texto claramente bizantino del que ellos citaran. Hay una gran diferencia entre estas dos cosas. Una analogía ofrecida por Daniel Wallace será de gran ayuda para demostrar esta distinción: La versión inglesa King James (KJ) es un "texto", tal como lo es la Revised Standar Version (RSV). "En el principio era la Palabra" es una "lectura" particular. El hecho de que esta lectura se encuentre tanto en el texto de la KJ como de la RSV, no quiere decir que la RSV como texto existiera en 1.611 [que fue el año de la publicación de la KJ] [17] Hay muchas lecturas de la KJ que también se encuentran en la RSV, pero son dos textos totalmente distintos, que entraron en existencia en dos momentos totalmente diferentes. Si uno leyera el pasaje, "En el principio era la Palabra", citado en uno de los escritos de Juan Wesley, y declarara que esta es una cita de la RSV, otros rápidamente se darían cuenta de que esta afirmación es absurda, ya que la RSV no existió durante la vida de Wesley.

Aunque hay muchas lecturas del tipo de Texto Bizantino que aparecen en los padres antes del siglo cuarto, ninguna de estas lecturas es claramente bizantina, y casi cada una de ellas puede ser encontrada en otros tipos de texto más tempranos. El simple hecho del asunto, es que los padres no tenían y no citaron a ningún manuscrito completo del tipo de Texto Bizantino. Ellos citaron las lecturas que son encontradas en los manuscritos bizantinos posteriores, pero también citaron de los Textos Alejandrino, Occidental, y Cesareano. Si el tipo de Texto Bizantino fue el tipo de texto no-corrupto que usaron los padres, ¿por qué nos encontramos con otras lecturas que no son del tipo de Texto Bizantino y por qué encontramos las "corruptas" lecturas del texto no-bizantino en sus escritos? ¿Acaso no eran los padres los mismos individuos que se opusieron a las acciones enmarañadoras de los herejes contra las Escrituras (como lo veremos más adelante)?

Teniendo en cuenta el hecho de que el tipo de Texto Bizantino no se encuentra en los escritos de los padres de la Iglesia, en las primeras traducciones, o en la evidencia de los manuscritos griegos anteriores al siglo cuarto, se tiene un fuerte argumento en contra de la idea de que el Texto Bizantino es el texto griego que ha estado a disposición de la iglesia durante los últimos 1.900 años, y un argumento fuerte para el hecho de que el tipo de Texto Bizantino no existía en la iglesia primitiva.

¿Desde Qué Perspectiva?

Si efectivamente el Texto Crítico es el texto más preciso (estamos asumiendo este argumento), entonces todas las reclamaciones de que el Texto Crítico le añade o le quita de la Palabra de Dios pierden sentido, ya que el Texto Crítico sería la Palabra original de Dios dada a los apóstoles, y por lo tanto sería la norma para juzgar al Texto Bizantino. Desde esta perspectiva, el Texto Bizantino sería el texto que a menudo le añade o le quita a la Palabra de Dios. Todas las reclamaciones de que el Texto Crítico embrolla la Palabra de Dios, están supeditadas a la capacidad de poder probar que solamente el Texto Bizantino conserva la redacción original de los apóstoles - una conclusión a la que no es fácil llegar debido a la falta de pruebas.

Objeciones Comunes Al Texto Crítico Que Son Ofrecidas Por Los Defensores Del Texto Bizantino

El Texto Crítico Es Un Texto Inexistente

Comúnmente suele ser afirmado que los modernos eruditos/traductores de la Biblia, fabricación un texto griego del Nuevo Testamento que no sigue a ningún manuscrito antiguo. Si bien es cierto que la 27 ª edición del texto griego de Nestle-Aland y la 4ª Edición del Texto Griego de las Sociedades Bíblicas Unidas (los textos eclécticos griegos a los que las biblias modernas comúnmente recurren para su traducción) son textos eclécticos (que seleccionan lecturas desde una variedad de manuscritos en oposición a adoptar las lecturas contenidas en un tipo de manuscrito), no es menos cierto que el Textus Receptus y el Texto Mayoritario publicado, también son textos eclécticos. Para la producción de su Textus Receptus, Erasmo tuvo que elegir entre las variantes textuales de los seis manuscritos griegos que tuvo a su disposición, y entre las diferencias de las traducciones desde las que trabajó.

Hodges y Farstad utilizaron un enfoque ecléctico de los manuscritos bizantinos cuando produjeron El Griego del Nuevo Testamento De Acuerdo Con El Texto Mayoritario. Las lecturas que se encuentran en el Texto Mayoritario publicado, no se encuentran en ningún manuscrito griego específico, sino que se derivan de muchos manuscritos bizantinos diferentes. La acusación contra el Texto Crítico de que no está basado en un manuscrito particular, es igualmente cierto para el Textus Receptus y para el Texto Mayoritario publicado.

Sólo hay tres opciones cuando se trata de determinar la lectura original del texto griego. La primera es tomar un manuscrito griego particular y asumir que este es el texto original. Sin embargo hay algunos problemas con este enfoque. En primer lugar, ya que cada manuscrito existente contiene algún elemento de error o de discrepancia cuando se compara con otros manuscritos, ¿sobre qué base objetiva podemos determinar cuál de los miles de manuscritos conserva las palabras originales de los apóstoles y de los profetas sin error? En segundo lugar, ¿qué haríamos con todas las lecturas de los otros aproximadamente 5.700 manuscritos? ¿Los pasamos por alto? Sería una locura adoptar la lectura de un manuscrito en particular cuando disponemos de aproximadamente 5.700 testigos más.

La segunda opción, es la de adoptar una recopilación histórica particular de diversos manuscritos griegos. Si se adopta este enfoque, debemos decidir cuál recopilación histórica es el texto original. ¿Es el Textus Receptus, el Texto Mayoritario, la 27 ª edición de Nestle-Aland, o la 4 ª edición de las SBU? Para escoger a cualquiera de ellas como el texto griego original de los apóstoles y profetas, se requiere una base objetiva y buena evidencia de apoyo. Inclusive, la adopción de cualquiera de estos textos griegos publicados, es apoyar el enfoque ecléctico para determinar la lectura original del Nuevo Testamento, porque cada uno de estos textos fue producido a partir de un enfoque ecléctico de los manuscritos existentes.

Si no se adopta ninguna de las opciones anteriores, entonces sólo nos quedamos con un enfoque ecléctico para la determinación de la redacción original del Nuevo Testamento, mediante una comparación de todos los manuscritos existentes y no solamente los de una familia textual. Es necesario el enfoque ecléctico para determinar la lectura original, porque hay variantes en cada manuscrito y en todas las familias textuales. Cada variante tiene que ser sopesada para determinar cuál de ellas conserva las palabras inspiradas dadas a los autores del Nuevo Testamento. Incluso los textos bizantinos difieren entre sí en muchos sitios. No ocurre que todos los manuscritos del tipo de Texto Bizantino dicen de una manera, mientras que los manuscritos del Texto Crítico tienen diversas lecturas. Ambas familias textuales tienen discrepancias dentro de ellas mismas, por lo tanto se debe tener un enfoque ecléctico sin importar el tipo de texto que uno crea que ha conservado mejor las palabras de los apóstoles. Hay cientos de casos en el tipo de Texto Bizantino, en las que las variantes de lectura están casi divididas y no surge una clara mayoría. ¿Cómo deberíamos manejar estos casos en los cuales el tipo de Texto Bizantino no nos proporciona una lectura mayoritaria? Condenar el enfoque ecléctico como una herramienta para determinar el texto original griego del Nuevo Testamento, es condenar a todos los textos griegos publicados (incluyendo al Textos Receptus y el Texto Mayoritario), y por extensión a cada una de las traducciones de las que disponemos en la actualidad, porque cada traducción proviene de un enfoque ecléctico del texto griego.

El Texto Crítico Es Más Corto Que El Texto Bizantino, Y Por Lo Tanto Se Aleja De La Palabra De Dios

Comúnmente se afirma que el Texto Crítico es siempre más corto que el Texto Bizantino, y por lo tanto el Texto Crítico se aleja de la Palabra de Dios. Sin embargo, una revisión de la evidencia no apoya esa conclusión. Al comparar al Texto Crítico con el Texto Mayoritario de Hodges y Farstad, hay 6.577 lugares donde difieren, 4.331 de los cuales no cambian la longitud del pasaje, y solamente 1.589 en los que el Texto Bizantino es más largo que el Texto Minoritario. Esto es menos del 25% de las diferencias. Además, en 657 lugares el Texto Bizantino es en realidad más corto que el Texto Crítico. [18]

El Texto Crítico Se Deriva De Los Manuscritos Corruptos De Los Primeros Herejes

Los defensores del Texto Bizantino, afirman a menudo que muchas copias manuscritas de las Escrituras fueron corrompidas en los primeros siglos de la iglesia (antes del siglo cuarto), y que estos manuscritos corruptos se identifican con el tipo de Texto No-Bizantino, en particular la familia textual Alejandrina, que por lo general está detrás de las traducciones modernas. Las siguientes citas de los Padres de la Iglesia, confirman que hubo algunos grupos heréticos en la iglesia primitiva que cambiaron y corrompieron algunos manuscritos:

"Sin embargo, su jefe y fundador, Taciano, habiendo formado un cierto cuerpo y colección de los Evangelios, no sé cómo, ha dado a este el título de Diatessaron, que es el evangelio por los cuatro, o el evangelio formado por los cuatro, que incluso hasta ahora se encuentra en posesión de algunos. También se dice que se atrevió a alterar ciertas expresiones de los Apóstoles, con el fin de corregir la composición de las frases" [Eusebio, Historia Eclesiástica (Grand Rapids: Baker Book House, reimpreso 1991), 166]

"Teodoro, el líder y padre de esta apostasía que niega a Dios, es el primero que afirmó que Cristo era un mero hombre... Las Sagradas Escrituras... han sido pervertidas por ellos con audacia; han dejado de lado la regla de la antigua fe, han renunciado a Cristo, no preguntan por lo que han declarado las Sagradas Escrituras, pero trabajan con celo en cualquier tipo de razonamiento que puedan inventar para establecer su impiedad... Pero en cuanto a estos hombres que abusan de los actos de los incrédulos según sus propios puntos de vista heréticos, y que adulteran la simplicidad de la fe contenida en las Sagradas Escrituras... Con este propósito, ponen sin miedo sus manos sobre las Sagradas Escrituras diciendo que la han corregido. Y yo no digo esto en contra de ellos sin fundamento pues el que quiera puede aprender. Por si acaso alguien recopila y compara sus copias las unas con las otras, encontrará una enorme discrepancia entre ellas. Se encontró que las copias de Asclepiodoto difieren de las de Teodoro. Copias de muchos otros, usted puede encontrar en abundancia, alteradas por el afán de sus discípulos de insertar cada una sus propias correcciones, como ellos las llaman, es decir sus corrupciones. Una vez más, las copias de Hermófilo no están de acuerdo con estos, porque las de Apolonio no son coherentes con aquellas. Ya que uno puede comparar las que ellos prepararon anteriormente, con las que posteriormente pervirtieron por sus propios objetos, las encontrará muy diferentes... Ellos no creen que las Sagradas Escrituras fueron pronunciadas por el Espíritu Santo, y por lo tanto son infieles, o se consideran a sí mismos más sabios que el Espíritu Santo, ¿y qué otra alternativa existe sino llamarles endemoniados? Porque no pueden negar que han sido culpables de tal acto osado cuando aquellas copias fueron escritas por su propia mano, y que no recibieron tales escrituras de aquellos por quienes fueron instruidos en los elementos de la fe; ellos no pueden mostrar la copias desde las que fueron transcritas" [Eusebio, Historia Eclesiástica (Grand Rapids: Baker Book House, reimpreso 1991), 214-216].

Tertuliano (siglo II d.C.) habló sobre la manipulación del evangelio de Lucas por parte de Marción, diciendo: "Porque si los (Evangelios) de los apóstoles han llegado hasta nosotros en su integridad, y el de Lucas que ha sido recibido por nosotros concuerda con la regla para estar a la par con ellos en la permanencia de la recepción en las iglesias, se deduce claramente que Evangelio de Lucas también ha llegado hasta nosotros en la misma integridad hasta el tratamiento sacrílego de Marción. En resumen, cuando Marción puso sus manos sobre éste, entonces se convirtió en diverso y hostil a los Evangelios de los apóstoles. Por lo tanto sugiero a sus seguidores que cambien estos Evangelios ( aunque ya es tarde para hacerlo) para hacerlos concordar con el suyo, para que por medio de esto puedan parecer estar de acuerdo con los escritos apostólicos (ya que ellos están diariamente retocando su trabajo, así como diariamente son condenados por nosotros); o bien que sientan vergüenza de su amo, quien de cualquier manera se está condenando a sí mismo - una vez que hirió con sus manos de manera consciente la verdad del evangelio, o también se subvierte por la descarada manipulación. Tales son los argumentos sumarios que usamos cuando tomamos las armas contra los herejes de la fe del evangelio, manteniendo que el orden de los períodos que señala a una fecha tardía es la marca de los falsificadores, y que la autoridad de las iglesias presta apoyo a la tradición de los apóstoles; porque la verdad debe preceder a la falsificación, y continuar recta por quienes la han transmitido". [Tertuliano, Libro III C. V]

Por medio de las citas anteriores, se comprueba que en los primeros siglos de la iglesia, había herejes que intentaron cambiar algunos manuscritos para hacerlos encajar con sus persuasiones doctrinales, pero la suposición que hacen los defensores del Texto Bizantino en cuanto a la identidad de los manuscritos corruptos, necesita ser cuestionada. En primer lugar, ¿por qué sería extraño pensar que los manuscritos corruptos fueron los textos bizantinos? Esto podría tener sentido al considerar el hecho de que no hay evidencia de algún Texto Bizantino antes del siglo cuarto. Así que habría poca evidencia de textos bizantinos durante los primeros siglos de la iglesia, porque los ortodoxos habrían tratado de acabar con aquellas copias heréticas. Algunas copias podrían haber sobrevivido para posteriormente ser llevadas a Bizancio donde fueron copiadas múltiples veces por los escribas del oriente, y ahora estas conforman las lecturas del Texto Mayoritario. No demando que esta conjetura sea cierta, pero de igual manera es una opción que se basa en pruebas semejantes a la declaración de que las copias heréticas deben ser identificadas con los textos de tipo no-bizantinos. Con toda probabilidad, los manuscritos corruptos fueron destruidos por los ortodoxos o perecieron en el tiempo, y por lo tanto no están representados en ningún manuscrito existente hoy, o en solamente unos cuantos. El punto que debe considerarse aquí, es que cuando los defensores del Texto Mayoritario señalan la identidad de aquellos manuscritos que los padres señalaron como corruptos, están haciendo meras suposiciones.

Conclusión

Al considerar el debate sobre las traducciones, debe tenerse en cuenta que cualquier traducción sólo puede ser considerada la Palabra de Dios en la medida en que determine con exactitud la redacción original de los textos escritos por los apóstoles y haga una traducción correcta de estos al idioma español. La Reina-Valera no es la norma para juzgar la exactitud de las traducciones más recientes al idioma español, sino que es más bien una traducción entre las muchas que hicieron un llamado a juicio en cuanto a la lectura de los manuscritos originales. La Reina-Valera, junto con todas las otras versiones modernas, debe ser evaluada a la luz de toda la evidencia de los manuscritos que nosotros tenemos disponibles en la actualidad, y no la evidencia a la luz de ésta traducción.

Con demasiada frecuencia, los debates sobre las traducciones degeneran en desacreditar completamente a una postura y en aceptar incondicionalmente a la otra, elevando a sus versiones defendidas a un estado cercano al del Texto Inspirado. Esta es una postura ignorante y deshonesta. Todas las traducciones tienen sus pros y sus contras, y sus errores únicos de traducción. Ninguna traducción es sin defecto o debe ser aceptada sin cuestionamientos. Todas las traducciones deben ser evaluadas críticamente y de forma individual sobre la base de la evidencia disponible. Nosotros no deberíamos canonizar a una versión en particular argumentando que es antigua y muy utilizada, o porque es nueva y popular, sino que debemos evaluar la evidencia que se encuentra detrás de la traducción, para ver si la traducción refleja con precisión la Palabra de Dios dada a los apóstoles y a los profetas de la antigüedad. Con este tipo de evaluación, podemos llegar a creer que una traducción particular es preferible sobre otra, y no seremos víctimas ciegas que etiquetan a algunas traducciones como 'herramientas de Satanás' o 'perversiones de la Palabra de Dios' sin examinar la crítica textual de los textos griegos y las teorías de traducción que están detrás de cada traducción.

Aunque es muy importante el tema de cuál tradición textual (Bizantina o Crítica) preserva mejor la Palabra de Dios (y por extensión cuál versión), la conclusión a la que podemos llegar es que esto no cambia el mensaje del Evangelio. Los pasajes que se ven afectados por las variantes de lectura no afectan a ninguna doctrina fundamental y no cambian el mensaje bíblico. Debemos enfocarnos en las impresionantes semejanzas entre los textos y su capacidad para comunicar el Evangelio, en lugar de centrarnos en sus diferencias, que suelen ser triviales.


Referencias

[1] James R. White, La Controversia de Solamente la Versión King James (Minneapolis: Bethany House Publishers, 1995), 39.
[2] Ibídem.
[3] Cabe señalar que no hay versiones modernas que basen su traducción únicamente en el Texto Mayoritario o en el Texto Minoritario. Todas usan un texto ecléctico, es decir la elección de las mejores lecturas de entre todos los manuscritos existentes. Las versiones más recientes utilizan tanto los Textos Mayoritario y Minoritario.
[4] Bruce Metzger, El Texto del Nuevo Testamento: Su Transmisión, Corrupción y Restauración, 3 ª ed. (Nueva York: Oxford University Press, 1992), 102.
[5] Hay aproximadamente 6.577 diferencias entre los Textos Mayoritario y Minoritario. A menudo se dice que el Texto Minoritario tiene lecturas más cortas que el Texto Mayoritario, y entonces se ha concluido que el Texto Minoritario se aleja de la Palabra de Dios. La realidad es que sólo hay 1.589 lugares en los que el Texto Mayoritario es más largo que el Texto Minoritario, lo que es menos de una cuarta parte de todas las ocurrencias. Hay 657 lugares donde el Texto Mayoritario es en realidad más corto que el Texto Minoritario. Todas las reclamaciones de que el Texto Minoritario se aleja de la Palabra de Dios, debe ser reconsiderada a la luz de este hecho (Daniel B. Wallace, "Algunas Reflexiones Sobre el Texto Mayoritario". Disponible en Internet en:
http://www.bible.org/article/some-second-thoughts-majority-text
(Consultado el 24 de mayo de 1999).  
[6] Daniel B. Wallace, "Algunas Reflexiones Sobre el Texto Mayoritario". Disponible en Internet en:
http://www.bible.org/article/some-second-thoughts-majority-text
(Consultado el 24 de mayo de 1999).  
[7] Metzger, 100.
[8] Nota del Traductor Julio César Clavijo Sierra. Este corchete que versa sobre la amonestación de Casiodoro de Reina en su versión de la Biblia publicada en 1.569, no aparece en el artículo original en inglés del escritor pentecostal Jason Dulle. El artículo de Jason Dulle habla específicamente de la Versión King James en idioma inglés, pero esta misma controversia se ha presentado en el idioma español con respecto a la versión Reina-Valera. Debido al inmenso aporte que tienen estas palabras de Casiodoro de Reina para este asunto, consideramos importante incluirlas en la traducción de éste artículo.
[9] Casiodoro de Reina. La Biblia del Oso 1.569. "Amonestación del Intérprete de los Sacros Libros al Lector y a Toda la Iglesia del Señor en que da Razón de su Traducción así en General como de Algunas Cosas Especiales". Págs. XVII – XXX. Disponible en Internet en:
https://bdigital.sib.uc.pt/poc/arq/Monografias/LivroAntigo/UCBG-2-9-4-8/UCBG-2-9-4-8_item1/P25.html (Consultado el 26 de junio de 2012).  
[10] White, 152.
[11] Ibídem.
[12] Daniel B. Wallace, "La Conspiración Detrás de las Nuevas Traducciones de la Biblia". Disponible en Internet en
http://www.bible.org/article/conspiracy-behind-new-bible-translations
(Consultado el 24 de mayo de 1999).
[13] Wallace, "Algunas Reflexiones Sobre el Texto Mayoritario".
[14] Daniel B. Wallace, "El Texto Mayoritario y el Texto Original: ¿Son Idénticos?", Disponible en Internet en:
http://www.bible.org/article/majority-text-and-original-text-are-they-identical
(Consultado el 24 de enero de 2001).
[15] Ibídem.
[16] Ibídem.
[17] Ibídem.
[18] Wallace, "Algunas Reflexiones Sobre el Texto Mayoritario".

sábado, 20 de septiembre de 2014

Los Rollos del Mar Muerto en Formato Digital y en Internet



El Museo de Israel, en asocio con Google, ha desarrollado un sitio web denominado “The Digital Dead Sea Scrolls” (Los Rollos del Mar Muerto Digitalizados), que ofrece a los usuarios la posibilidad de examinar y explorar los manuscritos en un nivel de detalle nunca antes visto. Los Rollos del Mar Muerto, incluyen los más antiguos manuscritos bíblicos conocidos en existencia. Dichos manuscritos ofrecen una visión crítica de la sociedad judía en la tierra de  Israel durante el periodo del Segundo Templo, el momento del nacimiento del cristianismo y el judaísmo rabínico.

El sitio web, ofrece a los usuarios el acceso a la búsqueda de los manuscritos, la carga rápida de imágenes de alta resolución, así como cortos videos explicativos e información general sobre los textos y su historia.

Los Rollos del Mar Muerto datan del siglo III a.C. al siglo I d.C. Los Rollos del Mar Muerto fueron descubiertos entre 1947 y 1956, en once cuevas localizadas en la costa noroeste del Mar Muerto. Los manuscritos se atribuyen generalmente a una secta judía aislada, a la que se refiere en los manuscritos como "la Comunidad", y que se estableció en Qumrán, en el desierto de Judea. El Museo de Israel ha sido el hogar de los Rollos del Mar Muerto desde su apertura en 1965. Desde 1947, cuando fueron descubiertos, se transformaron en uno de los hitos de la arqueología. Los Rollos del Mar Muerto se transformaron en uno de los hallazgos más importantes del siglo pasado. Desde entonces sólo unos pocos privilegiados tuvieron acceso a estos manuscritos que incluyen fragmentos de casi todos los libros del Antiguo Testamento. Hoy, gracias a la tecnología desarrollada por la NASA y a Google, los papiros estarán en Internet y al alcance de todos. tomará hasta 5 años para completar la subida de los 900 rollos bíblicos a Internet.


El sitio de consulta es:


En la etapa actual del proyecto, se han digitalizado cinco rollos completos del Museo de Israel, y ahora son accesibles en línea. Estos son:

El Gran Rollo de Isaías, que contiene el libro del profeta Isaías y que data de alrededor del 125 a.C., es la copia completa más antigua de cualquier libro bíblico.

El Rollo de la Guerra, está datado entre finales del siglo I a.C. a principios del siglo I d.C. Describe un enfrentamiento entre “Los Hijos de la Luz" y “Los Hijos de las Tinieblas", que termina con la victoria de “Los Hijos de la Luz” y la restauración del Templo de acuerdo a sus creencias.

El Rollo del Templo, de principios del siglo I d.C., pretende ofrecer los detalles de las instrucciones de Dios para la construcción y operación del Templo en Jerusalén. Escrito en piel de animales, sólo tiene un espesor de una décima de milímetro. El Rollo del Templo es el rollo de pergamino más delgado que se ha encontrado entre los Rollos del Mar Muerto.

La Regla de la Comunidad, arroja luz sobre la forma en que vivía la comunidad, y trata temas tales como las doctrinas teológicas, la admisión de nuevos miembros, y como llevar a cabo las comidas comunales, la oración, los rituales de purificación, etc.

El Comentario de Habacuc, interpreta los dos primeros capítulos del libro bíblico del profeta Habacuc, en un estilo único que lo hace una fuente clave del conocimiento de la vida espiritual de la apartada comunidad de Qumrán.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Introducción a los Idiomas Bíblicos (Hebreo, Arameo y Griego)

Por William Arnold III. © Todos los derechos reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2014



Hebreo

El hebreo es parte de la familia semítica, que incluye el árabe, el etíope, el acadio, el arameo, el siríaco y el cananeo (el cananeo a su vez se compone de hebreo, fenicio, ugarítico y moabita). El idioma hebreo era mucho más simple que el griego o el español, y por lo tanto carecía de la precisión que tienen estas otras lenguas. La sintaxis y la gramática del hebreo son muy simples, pero a veces su traducción puede ser difícil debido a esta falta de precisión. Esta es la razón por la cual usted puede tener tanta variedad en las diversas traducciones del Antiguo Testamento. A veces, la traducción es más precisa de lo que realmente aparece en hebreo. Sin embargo, el hebreo es un lenguaje vivo y pictórico. Éste utiliza a menudo descripciones gráficas para transmitir ideas abstractas para las cuales no tiene palabras. También, el hebreo se escribe de derecha a izquierda. Cuando se abre una Biblia hebrea, se parte de lo que podríamos considerar la "espalda" del libro.

El alfabeto consta de 22 consonantes y no tiene vocales. Las vocales simplemente fueron entendidas y proporcionadas donde fueron necesarias. Esto es similar a la forma en que nosotros podríamos entender que “L BBL S L PLBR D DS” significa “LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS” porque simplemente nuestra mente puede suministrar las vocales, y mucho más cuando estamos familiarizados con las palabras y sus abreviaturas. En algún momento de la historia, por el miedo a usar el nombre de Dios en vano, los judíos dejaron de pronunciar el nombre de Dios y en su lugar lo sustituyeron por el título de "Adonay" (Señor). Por lo tanto, se ha perdido la pronunciación original de las vocales del nombre sagrado del Antiguo Testamento. Sin embargo, por lo que sabemos de los nombres que contienen parte del nombre divino tales como Eliyáh  (transliterado al español como Elías) y Yeshayáh (transliterado al español como Isaías), los eruditos creen que la pronunciación más probable era "Yahveh."

Después de la desaparición de la nación de Israel y la dispersión del pueblo judío (alrededor del 150 d.C.), el hebreo se fue convirtiendo rápidamente en una lengua muerta. Más tarde (alrededor del V siglo d.C.), los masoretas idearon un sistema de puntos y rayas para preservar la pronunciación de las vocales y también para ayudar a los niños a aprender hebreo. Dichas señales fueron colocadas por encima y por debajo de las letras a fin de no alterar la longitud de los rollos. Hoy en día, un texto que contiene estas características se conoce como "punteado" y uno sin las señales de las vocales se denomina "no punteado". Dado que el hebreo había dejado de ser utilizado excepto cuando se hacía la lectura de las Escrituras, entonces el hebreo moderno es una "resurrección" de esta lengua que alguna vez estuvo muerta.

El hebreo une en una sola palabra lo que nosotros separamos en varias palabras en la mayoría de los idiomas occidentales (como por ejemplo en el idioma español). Con frecuencia las preposiciones, el artículo definido (él) y la conjunción "y", se adjuntan como un prefijo para el verbo. E incluso cuando se utiliza un pronombre como complemento directo o posesivo, puede considerarse como un sufijo. Por lo tanto, una palabra hebrea puede ser una oración completa con un sujeto (implícito), el verbo y el complemento directo. Por ejemplo, la frase "Él lo mató", se escribiría como una sola palabra en hebreo.

Los sustantivos son masculinos o femeninos, y casi siempre se derivan de sus verbos afines. Las palabras masculinas forman su plural añadiendo -im (por ejemplo, las palabras kĕrūbīm (querubín), serafĭm (serafín) y Elohim están todas en plural) y las palabras femeninas se hacen plurales añadiendo -oth. Debido a que la pluralidad también puede designar una multiplicidad de atributos, las palabras Dios, cara, cielo y agua, a menudo se encuentran en plural, incluso cuando se refieren a algo singular. Los sustantivos hebreos no tienen ningún caso gramatical [1] como sí los encontramos en el griego. En cambio el hebreo usa preposiciones, la construcción del genitivo y el signo del complemento directo "eth" para representar los diferentes casos. (En el idioma español tenemos casos solo con los pronombres. Las demás relaciones las hacemos mediante preposiciones y el orden de las palabras).

En el hebreo la raíz del verbo se compone generalmente de tres consonantes. En español usamos principalmente modos y tiempos verbales para designar el modo y tiempo de la acción. [2] En cambio los tiempos verbales hebreos describen el tipo de acción. De hecho, el hebreo sólo tiene dos tiempos verbales: el perfecto y el imperfecto (que representan respectivamente la acción completa e incompleta). Cualquiera de estos tiempos puede ser pasado, presente o futuro, dependiendo del contexto. Por su parte, el griego tiene seis modos verbales que pueden describir tanto el tiempo como el tipo de la acción.

Larry Walker comenta sobre los adjetivos y los términos abstractos en el hebreo:

“El hebreo es deficiente en adjetivos. "Doblez de corazón" es indicado en el hebreo original por "un corazón y un corazón" (Salmo 12:2) y "dos pesas diferentes" es en realidad "una piedra y una piedra" (Deuteronomio 25:13); "toda la descendencia real" es "la semilla del reino" (2 Reyes 11:1).

Los adjetivos que existen en el hebreo no tienen formas comparativas o superlativas. La relación es indicada por la preposición "de". "Mejor que usted" se expresa literalmente en hebreo "bien de usted". "La serpiente era astuta, más que todos los animales", es literalmente, "la serpiente era astuta, más de todos los animales" (Génesis 3:1). El superlativo se expresa por varias construcciones diferentes. "Muy profundo" es literalmente, "profundo, profundo" (Eclesiastés 7:24), " la mejor canción" es literalmente, "el Cantar de los Cantares" (compararse con "rey de reyes"), "el más santo" es literalmente "santo, santo, santo" (Isaías 6:3)” [3]

“Los términos abstractos son ajenos al carácter del hebreo. Por ejemplo, el hebreo bíblico no tiene palabras específicas para "teología", "filosofía" o "religión". Los conceptos intelectuales o teológicos, son expresados en términos concretos. La idea abstracta del pecado, está representada por palabras tales como "no dar en el blanco", "torcido", "rebelión" o "infracción" ("al transitar"). La mente o el intelecto son  expresados por "el corazón" o " el riñón"; la emoción o la compasión por " las entrañas" (ver Isaías 63:15 RV). Otros términos concretos en hebreo son "cuerno" para fuerza o vigor, "huesos" para sí mismo y "semilla" para los descendientes. Una cualidad mental, es a menudo representada por la parte del cuerpo que se piensa que la encarna más apropiadamente. La fuerza puede ser representada por "el brazo" o "la mano", la ira por "las ventanas de la nariz", el desagrado por "la cara caída", la aceptación por "el rostro brillante", el pensamiento por "lo dicho".” [4]


Arameo

La gran mayoría del Antiguo Testamento fue escrito en hebreo. Sin embargo, hay algunas porciones que fueron escritas en arameo. Estas son: Daniel 2:4b - 7:28 y Esdras 4:8 - 6:18; 7:12-26, así como algunas frases en Génesis 31:47 y Jeremías 10:11. De hecho, probablemente éste fue el idioma que Jesús y los discípulos hablaron cotidianamente, pero no podemos estar seguros. El arameo era un primo cercano del hebreo, e incluso compartían el mismo alfabeto. De hecho, la escritura utilizada en las Biblias hebreas de hoy, es el arameo. El hebreo y el arameo eran un poco más cercanos de lo que por ejemplo el español moderno está al inglés. El arameo se fue convirtiendo en un lenguaje universal hacia el final del Antiguo Testamento. De hecho, debido a que muchos judíos entendieron al arameo mucho mejor que al hebreo, algunas de las Escrituras hebreas fueron parafraseadas en arameo (Tárgumes). Probablemente el arameo tiene la mayor historia lingüística que cualquier otro idioma, y hoy en día todavía es hablado por unas pocas personas.


Griego

En comparación con el hebreo, el griego es mucho más complejo y preciso. Es capaz de expresar matices finos y diversos matices de significado, así como ideas filosóficas y abstractas. Las conquistas de Alejandro Magno, propagaron la lengua y la cultura griega a todas las regiones que conquistó (que era la mayor parte del mundo conocido en ese entonces) y por los tiempos del Nuevo Testamento se había convertido en la lingua franca (idioma universal) de la región del Mediterráneo e incluso más allá. Podría decirse que el inglés está próximo a convertirse en la lingua franca de hoy, pues a menudo es el lenguaje utilizado en el comercio internacional. El griego es parte de la familia indoeuropea que también contiene otros idiomas tales como el latín, el francés, el italiano, el español, el inglés y el alemán.

El griego del Nuevo Testamento (koiné) era un poco diferente del griego clásico y literario. Era el lenguaje de la gente común, el que se hablaba en el lenguaje cotidiano. Hemos aprendido mucho más acerca de esta forma de griego desde el descubrimiento de unos papiros en Egipto hace unos 150 años. Estos son decenas de miles de manuscritos que consisten en escritos comunes que contenían de todo, desde una lista de productos para comprar, hasta cartas personales e ingresos. Debido al clima extremadamente seco de Egipto, estos fueron conservados y han demostrado ser muy valiosos. Es difícil subestimar todo lo que estos descubrimientos han contribuido hoy en día en nuestro conocimiento del griego del Nuevo Testamento, y que no se conocía hace 150 años. Por esta razón, los comentarios y léxicos escritos antes de este tiempo, fueron escritos con una menor comprensión de aquella lengua, y nosotros deberíamos tener esto muy en cuenta a la hora de usarlos.

Wallace presenta estas etapas en el desarrollo de la lengua griega:

“I. Pre-homérica (hasta 1000 a.C.)
II. Era Clásica (1000 a.C. - 330 a.C.)
III. Griego Koiné (330 a.C. - 330 d.C.)
IV. Griego Bizantino (o medieval) (330 d.C. - 1453 d.C.)
V. Griego Moderno (1453 d.C. hasta el presente)” [5]

Y también estos hechos interesantes sobre el griego helenístico (Por lo general, griego "helenístico" es una referencia al griego koiné cuando éste se usaba como una segunda lengua, y se aplica a la mayor parte del Nuevo Testamento):

“1. La edad de oro de la literatura griega, efectivamente murió con Aristóteles (322 a.C.)

2. El koiné nació con las conquistas de Alejandro Magno.

3. El griego helenístico comenzó con las tropas de Alejandro que vinieron desde todas las regiones de Grecia. Las tropas, entonces, produjeron una nivelación de la influencia.

4. Fue desarrollado como la segunda lengua de los pueblos conquistados, cuando surgieron las nuevas colonias griegas debido a las victorias de Alejandro. Las conquistas, entonces, dieron al griego su naturaleza universal.

5. El griego koiné, se desarrolló en gran medida del griego ático [o clásico] (que si usted recuerda, fue el dialecto de la "edad de oro" de Grecia), ya que éste era el dialecto de Alejandro, pero también fue influenciado por los demás dialectos de los soldados de Alejandro. El griego "helenístico es una concesión entre los derechos de la minoría más fuerte (es decir, el ático) y la mayoría más débil (otros dialectos)".

6. Este nuevo dialecto, sin embargo, no debe ser percibido como inferior al ático. No era una continuación del oro puro del griego clásico, sino una aleación más útil para las masas.

7. Se convirtió en la lingua franca de todo el Imperio Romano por el siglo I d.C.

8. ¿Cuando llegó a existir el koiné koiné? Aunque el griego koiné tuvo su nacimiento c. 330 a.C., este fue su nacimiento físico, no lingüístico. ¡No hay que suponer que de repente, con la conclusión de la batalla final de Alejandro, todo el mundo comenzó a hablar el griego koiné! (Recuerde que Grecia todavía conservaba sus dialectos, mientras que Alejandro conquistaba el mundo). Así como un bebé recién nacido no habla inmediatamente, también tomó algún tiempo antes de que el koiné realmente tomara forma”. [6]

A diferencia del español, el griego es una lengua muy flexible. La inflexión es cuando el final de una palabra se cambia para indicar cosas tales como el caso (subjetivo, posesivo, complemento indirecto y complemento directo), el número, el género, el modo y tiempo verbal y la entonación. Como se mencionó antes, el español ha mantenido la mayor parte de inflexión en sus pronombres, con un poco en sus plurales (añadiendo "s" o "es"). Por otra parte, agregamos palabras de ayuda (como el verbo auxiliar “haber” para los tiempos compuestos) donde el griego simplemente cambiaría la inflexión.

En el griego, los sustantivos son masculinos, femeninos o neutros, así como nominativos (sujeto), genitivos (posesión), dativos (objeto indirecto) y acusativos (objeto directo) y estos también están en singular o plural.

El sistema verbal del griego es muy complejo, con seis tiempos diferentes que demuestran no sólo el momento de la acción (pasado, presente o futuro), sino que con el tiempo pasado muestran el tipo de acción, así (durativo {yo estuve comiendo}, completado {yo he comido} e indefinido {yo comí}). El verbo también es capaz de la voz (activa {yo como} o pasiva {está siendo comido}) y el modo (indicativo {haciendo una declaración o formulando una pregunta}, subjuntivo {dando una posibilidad – yo puedo comer}, infinitivo {la idea verbal general - para comer}, imperativo {dando una orden - ¡Usted!, ¡coma!}, optativa {deseo - ¡Oh!, ¡qué podría comer!}), así como la persona (primera, segunda o tercera) y el número (singular o plural). El verbo también puede funcionar como un sustantivo cuando está en infinitivo o cuando se utiliza como un participio (el comer).

El estilo del griego encontrado en el Nuevo Testamento, también varía de un autor a otro, y a veces aún de un libro a otro. Por ejemplo, algunos de los libros del Nuevo Testamento reflejan una clase de estilo semítico (los Evangelios, el Apocalipsis y Santiago) y algunos un griego muy pulido (Hebreos, Lucas-Hechos, y en menor medida los escritos de Pablo). [7]


Referencias

[1] Nota del Traductor Julio César Clavijo Sierra: El caso gramatical es la modificación de la forma de ciertas palabras dependiendo de la función que desempeñan en la oración. También se puede definir como la alteración de la forma "habitual" de una palabra para expresar alguna relación con otra palabra.
En el idioma español, se encuentran casos solo en los pronombres. Ejemplo:

Caso
1ª persona singular
2ª persona singular
3ª persona singular
Nominativo
Yo
él / ella
Acusativo
me
te
lo / la
Genitivo
mío / mía
tuyo / tuya
suyo / suya
Dativo
me /a mí
te / a ti
le
Ablativo
conmigo
conmigo
consigo

En el idioma español hay seis inflexiones verbales básicas, denominadas tradicionalmente primera persona singular, segunda persona singular, tercera persona singular, primera persona plural, segunda persona plural y tercera persona plural. A modo de ejemplo, a continuación se muestran las diferentes inflexiones del presente del indicativo del verbo cantar.

Inflexión verbal
Nombre tradicional
Pronombres
Ejemplo
1ª persona singular
yo
canto
2ª persona singular
cantas
3ª persona singular
él, ella, usted, se
canta
1ª persona plural
nosotros, nosotras, nos
cantamos
2ª persona plural
vosotros, vosotras, vos
cantáis
3ª persona plural
ellos, ellas, ustedes
cantan

[2] Nota del Traductor JCCS: El modo de un verbo indica la manera en que la acción es expresada por quien habla. El modo es la forma en que se manifiesta la acción expresada por el verbo. En español los modos verbales son cinco: el modo infinitivo, el indicativo, el potencial, el subjuntivo y el imperativo. Cada uno de estos modos posee a su vez distintos tiempos, ya que las acciones pueden realizarse de una misma manera, pero en momentos diferentes.
[3] Larry Walker, "Los Idiomas Bíblicos", en El Origen de la Biblia, Philip Comfort, Ed. (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1992), 217.
[4] El Origen de la Biblia, 218.
[5] Daniel Wallace, Más Allá de los Fundamentos Básicos de la Gramática Griega, (Grand Rapids: Zondervan, 1996)., 14-16
[6] Más Allá de los Fundamentos Básicos de la Gramática Griega, 17-18.
[7] Este artículo se inspira mucho de "Los Idiomas Bíblicos" de Larry Walker en El Origen de la Biblia, Philip Comfort, Ed., que recomiendo encarecidamente a cualquier persona que esté interesada en este tema.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Los Libros Apócrifos

Por Ralph Vincent Reynolds. © Todos los derechos reservados
Extracto del Curso Bíblico Alfa  


¿QUE SON LOS LIBROS APÓCRIFOS?

Los libros apócrifos son algunos libros y adiciones a los libros de Ester y de Daniel, que fueron incluidos en el Canon (lista de libros aceptados como inspirados por Dios) por los Concilios Católicos de Cartago (año: 397) y de Florencia (año: 1.439), pero rechazados por los reformadores protestantes.

Son los siguientes: Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, 1 y 2 de Macabeos, y unas adiciones a los libros de Ester y de Daniel.

ARGUMENTOS DE LOS CATÓLICOS ROMANOS A FAVOR DE LOS LIBROS APÓCRIFOS:

1. Los libros Apócrifos fueron considerados como parte del Canon, y fueron citados como tal por los Padres (líderes de la iglesia en los primeros siglos después de la muerte de los Apóstoles).

Refutación del argumento: Es verdad que algunos de los llamados Padres de la Iglesia, pero no todos, citaron estos escritos. A la vez citaron otros libros que la Iglesia Católica no admite como canónicos, tales como: la Epístola de Jeremías, la Oración de Manasés y los libros tres y cuatro de Esdras. Luego, si este argumento fuera válido, estas otras obras espurias, deberían incluirse en el Canon.

2. Los libros Apócrifos se encuentran en las versiones antiguas:

Refutación del argumento: Es verdad que se incluyen en la versión de los Setenta y en algunas otras versiones antiguas, pero no en todas. La más antigua después de la de los Setenta, no los incluye. Las versiones que los incluyen, también contienen el Tercero de Esdras, la Oración de Manasés, el Cuarto de Esdras y el Tercero de los Macabeos. Sin embargo, la Iglesia Católica no admite estos libros en su Canon. Si la presencia de un libro en las versiones antiguas es prueba de su inspiración, estos libros también tendrían que estar incluidos.

3.    Los libros Apócrifos fueron incluidos en el Canon por los Concilios de Cartago (397) y de Florencia (1439).

Refutación del argumento: Los concilios católicos han errado en repetidas ocasiones. Como prueba, se puede considerar el Concilio de Pisa (1409). Todas las actas de este concilio fueron decretadas nulas por otro concilio, el Quinto Lateranense (1512-1517). Seguro que uno o ambos erraron.

ARGUMENTOS EN CONTRA DE LOS LIBROS APÓCRIFOS:

1. Ni el Señor Jesús, ni sus Apóstoles, citaron estos libros con autoridad sagrada en el Nuevo Testamento. Aunque aluden a ellos algunas veces, no los citan como autoridad sagrada.

2. Los libros Apócrifos del Antiguo Testamento, nunca han sido considerados por los judíos como parte del Canon. No existe ningún ejemplar hebreo de ellos. El Concilio de Jamnia, celebrado por los judíos cerca del año 70, indicó el mismo Canon del Antiguo Testamento que admiten los evangélicos.

3. Los libros Apócrifos del Antiguo Testamento, no están incluidos en ninguna lista del Canon que dieran los llamados Padres de la iglesia hasta el año 395.

4. Los libros Apócrifos del Antiguo Testamento, contienen errores, ridiculeces y relatos falsos que contradicen a los hechos históricos y a las doctrinas enseñadas en los libros canónicos de la Biblia. Si es así, tenemos que negar la inspiración de estos libros, porque Dios no inspira errores ni contradicciones.

No hay espacio suficiente para tratar en detalle las razones que prueban que estos libros no son inspirados. Sin embargo, he aquí unos puntos que se pueden considerar:

Tobías 5:12. “Pues yo soy hijo de Azarías, hijo de Ananías, grande entre tus hermanos”. Vemos que aquella historia dice que un ángel llamado Rafael, mintió identificándose como un hombre llamado Azarías. En Tobías 6:6-8, y 6:16-17, el ángel de la historia dice que el corazón, la hiel y el hígado de un pescado, sirven para espantar demonios. Esto no concuerda ni con las enseñanzas, ni con el espíritu de la Biblia.

Judit 1:1. “Tras el año duodécimo del reinado de Nabucodonosor, que reinó sobre los Asirios en la gran ciudad de Nínive en los días de Arfaxad…”. Aquí se presentan errores geográficos e históricos, pues según la historia secular, Nínive fue destruida antes de Nabucodonosor y él reinó en Babilonia, no en la ciudad de Nínive.

1 y 2 de Macabeos: Hay una discrepancia cronológica entre 1. Macabeos 6:20 y 2. Macabeos 13:1. Según 1. Macabeos 1:6-8, Alejandro de Macedonia repartió su reino entre sus generales antes de su muerte, cosa que no tiene fundamento en la historia secular. Finalizando 2. Macabeos, el autor del libro se disculpa por si su obra es mediocre o sin valor  (2. Macabeos 15:38), lo que no está de acuerdo con los textos inspirados por Dios. 

Sabiduría 10:1-4, dice que el mundo fue inundado (el diluvio) por causa de Caín. Esto no concuerda con Génesis 6:5-7.

Eclesiástico 12:4-7. “No socorras al pecador o des al impío… El Altísimo aborrece a los pecadores”. Estos dichos no están en armonía con Mateo 5:43-45 o Romanos 12:20.

Baruc: Este libro pretende haber sido escrito por Baruc, contemporáneo de Jeremías, pero cita mucho del libro de Daniel, que fue escrito más tarde. También dice que fue escrito en Babilonia, pero es muy probable que Baruc no estuviera en Babilonia (Jeremías 43:1-7), pues fue a Egipto con Jeremías.

Al comienzo de Adiciones a Ester capítulo 1, se dice que Mardoqueo fue uno de los cautivos llevados por Nabucodonosor a Babilonia desde Jerusalén, juntamente con Jeconías, rey de Judá. También dice que servía en la corte del rey Artajerjes. Sin embargo, entre estas Nabucodonosor y Artajerjes, hay por lo menos 125 años de diferencia y tal vez hasta 142 años.

Adiciones a Daniel 3:38, dice que en el tiempo de los tres jóvenes en el horno de fuego, no había profeta. Empero, ellos eran contemporáneos de los profetas Daniel, Jeremías y Ezequiel. El relato de Daniel en el foso de los leones por segunda vez en tiempo de Ciro (en Adiciones a Daniel 14:32-43), no concuerda con Daniel 6:28-29, que dice que después de su condenación al foso de los leones, “prosperó durante el reinado de Darío y DURANTE EL REINADO DE CIRO EL PERSA”.