martes, 10 de marzo de 2015

Un Enfoque Unicitario de Juan 16:13


Por Robert A. Sabin. © Todos los derechos reservados
Traducido por Julio César Clavijo Sierra, año 2015


“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. (Juan 16:13).

I. ¿Cuál es la importancia del estudio sobre este pasaje de la Escritura que muestra que el Espíritu "no habla por su propia cuenta, sino de todo lo que oye"?

Principalmente en tres pasajes del evangelio de Juan, los capítulos 14, 15 y 16, Jesús habló de la venida del Espíritu utilizando el pronombre "él", y debido a esto, un gran número de traductores e intérpretes han determinado que el Espíritu es alguien distinto a Jesús y distinto al Padre.

En un versículo que se encuentra dentro de estos pasajes, más exactamente Juan 16:13, Jesús fue mucho más lejos al utilizar "la terminología de agente" o "la terminología de inspiración profética", para describir cómo se le permitiría hablar al Espíritu de Verdad, y allí dicha terminología muestra que el Espíritu sería incapaz de actuar de forma independiente para hablar "por su propia cuenta". El Espíritu sería el receptor pasivo de la información divina, la cual él luego transferiría a aquellos en donde él habitaría. 

Por lo tanto, aquellos intérpretes dicen que hay dos posibilidades: (1°) Que Jesús deberá ser la fuente de la información que el Espíritu "oirá y hablará", y entonces Jesús será quien hablará al Espíritu quien "oirá" su mensaje a fin de retransmitirlo a los creyentes. (2°) Que deberá ser el Padre quien hablará al Espíritu, quien luego retransmitirá el mensaje a los creyentes.

En cualquiera de estos dos casos, ellos no consideran que el Espíritu sea el autor de las palabras, sino un agente de Jesús o del Padre. Ellos dicen que el Espíritu, debido a esta relación con Jesús y/o el Padre, debe ser "otro distinto", lo que requiere de una distinción personal entre Jesús y el Espíritu, o entre el Padre y el Espíritu, o entre tres distintos que serían el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y por lo tanto se requiere de la existencia de una Trinidad.

Debido a ese tipo de conclusiones, surgen algunas preguntas importantes en relación con la unicidad de la deidad y la deidad absoluta de Jesucristo: ¿Es el Espíritu realmente otro diferente a Jesús o al Padre, y media en las comunicaciones divinas para retransmitirlas a los creyentes? ¿El Espíritu existe como una persona distinta tanto del Padre como del Hijo? ¿Son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, tres personas distintas en la deidad, siendo compañeros y personas colaterales que coadyuvan para que se cumpla la voluntad divina?

Por lo general, se acepta que la doctrina del Espíritu Santo como la tercera persona de la Trinidad fue una adición tardía a los credos de la cristiandad y no tiene apoyo bíblico. "Hasta el siglo cuarto la divinidad del Espíritu Santo ocupó un puesto secundario respecto a la del Hijo, tanto en lo que mira a las afirmaciones explícitas que fueron hechas, como en lo que se refiere a los ataques directos de los que fue objeto. Esto se debió a que su aparición no causaba ningún problema especial: si la divinidad no era unitaria, tan sencillo resultaba concebir a tres personas como imaginarse dos". [1] "Parece bastante claro que los judíos nunca consideraron al Espíritu como una persona; tampoco hay alguna evidencia sólida de que cualquier escritor del Antiguo Testamento sostuvo ese punto de vista... los escritores sagrados nunca concibieron o presentaron a este Espíritu como una persona distinta... Muchos eruditos parecen convencidos de que en Pablo, el Espíritu Santo es una fuerza divina impersonal que de vez en cuando es personificada". [2] 

El 30 de abril de 1985, en un debate que sostuve con el trinitario Walter Martin en el show de John Ankerberg, Walter Martin solo pudo citar una porción de la Escritura que fue Hechos 5:3-4, en la que él creyó que la deidad atribuida al Espíritu Santo, lo hace una persona distinta de Jesús o del Padre. La doctrina del Espíritu Santo como la tercera persona divina, es el eslabón más débil del dogma de la Trinidad. Pero Juan 16:13, pareciera ofrecer la unidad de información más fuerte para apoyar y fortalecer a ese débil eslabón. Sin embargo, la refutación de esa "prueba" debilita totalmente a ese eslabón, rompe por completo esa cadena, y libera a los hombres para guiarlos hacia la revelación de la verdad.

Por lo tanto, es muy importante que se le dé una seria consideración a este texto de la Escritura, que se ha citado para intentar probar que el Espíritu Santo es una persona distinta en Dios, a quien Dios habla.

II. Lo que NO SIGNIFICA Juan 16:13 - ¿El Espíritu Santo tiene un inspirador que le revela y le indica lo que debe decir?

¿Aparte de este versículo, hay algo en las Escrituras que pudiera indicar que el Espíritu de Dios recibe la verdad divina de otra persona, para luego retransmitirla?

Muy por el contrario, las Escrituras en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, muestran al Espíritu Santo siendo el autor independiente de las acciones, las palabras y las revelaciones divinas.

¿El Espíritu del Señor puede ser enseñado o aconsejado?

Isaías 40:13. “¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?”

Romanos 11:34. “Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?”

Estos versículos dejan claro que el Espíritu del Señor, no recibe ni necesita recibir enseñanzas de cualquier otro. No hay ninguna otra persona o ser, divino o humano, capaz de dirigir o aconsejar al Espíritu del Señor.

El Espíritu del Señor es el originador absoluto de las palabras divinas y no una fuente secundaria. El espíritu no necesita ni posee otra fuente más primaria como su inspirador.

Cuando el Espíritu Santo habla, no hay ningún indicio de que el Espíritu está siendo inspirado por otro para que hable, o que el Espíritu reciba de otro la información de lo que debe decir. El autor de La Epístola a Los Hebreos, afirma que el Espíritu Santo nos ha dado testimonio, pues fue Él quien también hizo primeramente las declaraciones personales de Dios al profeta Jeremías (en el Antiguo Testamento) las cuales luego fueron registradas en Hebreos 10:16-17. Este Espíritu Santo que habla en Jeremías 31:33 es llamado "el Señor", que es Yahvé. Las leyes de Yahvé fueron comunicadas a los corazones de la gente.

Hebreos 10:15-16. “Y nos atestigua lo mismo EL ESPÍRITU SANTO; porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, 17 añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones”.

Jeremías 31:33. “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahvé: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo”.

El Espíritu Santo es Yahvé, quien le reveló directamente al profeta que iba a poner sus propias leyes en los corazones de la gente y las escribiría en sus mentes. Y sin hacer referencia a cualquier otro, él también dijo que perdonaría y olvidaría los pecados e iniquidades. Él es claramente el único Dios de la Biblia que actúa independientemente en cuanto a sus propios fines, y en este caso es llamado el Espíritu Santo.

El apóstol Pedro nos dice sin reservas, que todo el Antiguo Testamento fue inspirado directamente por el Espíritu Santo, quien actuó como el único motor y revelador a los santos hombres de Dios. Una vez más, no se dice nada acerca de que otro fuera la revelación más primaria que le dictara al Espíritu Santo qué decir.

2. Pedro 1:21. “porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

Cuando las Escrituras del Antiguo Testamento fueron citadas en el Nuevo Testamento, los escritores del Nuevo Testamento mencionaron casi sin excepción, que el autor del texto del Antiguo Testamento es el Espíritu Santo quien habló a los profetas del Antiguo Testamento, y les impartió su mensaje sin algún inspirador adicional.

Hechos 28:25. “Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien HABLÓ EL ESPÍRITU SANTO POR MEDIO DEL PROFETA ISAÍAS a nuestros padres”.

Marcos 12:36 “Porque el mismo DAVID DIJO POR EL ESPÍRITU SANTO: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

De la misma manera, el Espíritu Santo en la época pentecostal del Nuevo Testamento es el inspirador de la comunicación dirigida por el Espíritu a los discípulos, no uno que habla lo que otro le dice. En estas referencias no hay ningún indicio de que el Espíritu Santo actúe de alguna manera diferente a su acción única y directa sobre el discípulo. El Espíritu Santo, el mismo Espíritu de Dios,  él mismo es el que revela e inspira, tal como se entendió en los tiempos del Antiguo Testamento.

Marcos 13:11. “Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque NO SOIS VOSOTROS LOS QUE HABLÁIS, SINO EL ESPÍRITU SANTO”.

Lucas 12:12. “porque EL ESPÍRITU SANTO OS ENSEÑARÁ en la misma hora lo que debáis decir”.

Otro asunto es cuando Jesús estando sobre la tierra comunicó la verdad divina. Sin duda, Jesús FUE inspirado por el Espíritu del Padre para decir lo que dijo. Él LE DIO sus palabras a Jesús. Jesús dijo que él hablaba y obraba "por el Espíritu". El Espíritu de Dios era el proveedor de los mandamientos y las palabras; Jesús, al igual que todos los profetas, era el portavoz.

Sin embargo, el Espíritu Santo nunca fue un "portavoz". A diferencia de Jesús, al Espíritu Santo nunca se le permitió hablar por el Padre. Creer que el Espíritu Santo puede hablar por el Padre, promueve la idea de dos Espíritus. El Padre sería un Espíritu que le permitió hablar a un segundo Espíritu, y este otro sería el Espíritu Santo. Pero esto se aparta de la Escritura pues ella dice que hay un solo Espíritu (Efesios 4:4).

Así como cualquier hombre se puede relacionar con el Espíritu del Padre, del mismo modo en la Escritura Jesús fue verbalmente relacionado con el Espíritu del Padre. Dios da sus divinas palabras a los hombres para que ellos las proclamen; asimismo, las palabras del Padre fueron dadas a Jesús para que él las proclamara. Él las proclamó tal como todos los profetas las proclamaron. [Aquí estamos tratando con la relación del hombre con el Espíritu, del Hijo con el Padre, y no con la cuestión de si Jesús es también en realidad el Padre].

En el hecho de que Jesús y los discípulos transmiten los mensajes divinos, nosotros vemos en las Escrituras esa similitud entre la relación de Jesús con el Espíritu de Dios, y la relación de los discípulos de Jesús con el Espíritu de Dios. Los discípulos recibieron la comunicación directa del Espíritu y transmitieron el mensaje a otras personas. En Hechos 21:4, vemos que los discípulos recibieron la comunicación del Espíritu y se la transmitieron al apóstol Pablo.

Hechos 21:4. “Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén”.

De la misma manera, Jesús recibió la comunicación del Espíritu y la transmitió a los apóstoles que había escogido. La misma terminología se utiliza en ambos casos. Ellos, Jesús y los discípulos, actuaron por medio del Espíritu Santo.

Hechos 1:2. “hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos POR EL ESPÍRITU SANTO a los apóstoles que había escogido”.

El Espíritu de Dios dentro de Jesús, permitió al hombre Jesús dar mandamientos a los apóstoles antes de su ascensión. Vemos que el idioma de agente se utiliza para Jesús. Asimismo el idioma de inspiración profética se utiliza para Jesús.

Pero nosotros no vemos en las Escrituras alguna relación similar entre el Espíritu Santo y el Padre. En este caso no se dice ni se insinúa que el Espíritu Santo haya sido inspirado por el Padre para retransmitirle algo a Jesús, a fin de que Jesús pudiera retransmitirlo a los discípulos. Puesto que Jesús es semejante a sus hermanos (Hebreos 2:17), él como hombre ha sido habilitado por el Espíritu para enseñar. Este "permiso" no incide sobre su deidad. Como Dios, no necesita tal habilitación. Pero al igual que todos los demás hombres, era necesario que él se comunicara, como se le permitió, por el Espíritu de Dios.

Pero no está escrito que el Espíritu Santo que inspiró a Jesús, haya sido inspirado por otro inspirador. Aparte de Juan 16:13, no se encuentra ninguna referencia que pudiera tomarse para tratar de decir que cualquier otro haya dado una comunicación primaria al Espíritu.

El Espíritu Santo, como se describe en numerosos textos bíblicos, no necesitó de algún inspirador para cualquiera de sus actividades, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el Espíritu actuó unilateralmente, con todo el poder y de forma independiente.

Génesis 1:2. “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y EL ESPÍRITU DE DIOS se movía sobre la faz de las aguas”.

Miqueas 3:8. “Mas yo estoy lleno de poder DEL ESPÍRITU DE JEHOVÁ, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado”.

Isaías 40:7. “La hierba se seca, y la flor se marchita, porque EL VIENTO DE JEHOVÁ SOPLÓ EN ELLA; ciertamente como hierba es el pueblo”.

Isaías 59:19. “Y temerán desde el occidente el nombre de JEHOVÁ, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas EL ESPÍRITU DE JEHOVÁ levantará bandera contra él”.

Lucas 4:18. “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto ME HA UNGIDO para dar buenas nuevas a los pobres; ME HA ENVIADO a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”.

Hechos 15:28. “Porque ha parecido bien AL ESPÍRITU SANTO, Y A NOSOTROS, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias”.

Hechos 20:28. “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que EL ESPÍRITU SANTO OS HA PUESTO POR OBISPOS, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre”.

Hebreos 3:7-11. “Por lo cual, como DICE EL ESPÍRITU SANTO: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual ME DISGUSTÉ contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y NO HAN CONOCIDO MIS CAMINOS. 11 Por tanto, JURÉ EN MI IRA: No entrarán en mi reposo”.

Hebreos 10:15. “Y nos atestigua lo mismo EL ESPÍRITU SANTO; porque después de haber dicho: 16 Este es el pacto QUE HARÉ CON ELLOS después de aquellos días, dice el Señor: Pondré MIS LEYES en sus corazones, y en sus mentes las escribiré; 17 añade: Y nunca más ME ACORDARÉ de sus pecados y transgresiones”.

En estas referencias no se encuentra ni una mención ni un pensamiento acerca de que el Espíritu del Señor, el Espíritu Santo, sea un agente de cualquier otro. El Espíritu del Señor se mueve, da poder, sopla sobre, establece normas, unge, revela, nombra, habla, se entristece, jura y da testimonio; todo sin una pizca de algún "otro como él" que lo habilite para estas acciones. En verdad, el Espíritu del Señor no es otro que Dios mismo haciendo estas cosas con total independencia, y sin "otro" para dirigirlo o aconsejarlo. La única excepción aparente a esto, es Juan 16:13.

III. Entonces, ¿qué se entiende de las palabras de Juan 16:13, "porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere"? ¿Cómo es que el Espíritu de Dios no puede ser enseñado o aconsejado, y sin embargo en este ejemplo se dice que sólo hablará lo que oyere?

Debemos dirigir nuestra atención a lo más dificultoso de todo al lenguaje de este versículo. La primera cláusula establece: "porque no hablará por su propia cuenta". Algunos toman esto como si el Espíritu Santo fuera modesto y no hablara de sí mismo. Robert M. Bowman, del Instituto Cristiano de Investigación, en un debate que sostuvimos en 1989 en Saint Paul, Minnesota, enfatizó sobre la modestia de la supuesta tercera persona de la Deidad, para explicar la ausencia de la mención del Espíritu en pasajes del Nuevo Testamento como los de los saludos de las epístolas, y en otros pasajes como por ejemplo:

Mateo 11:27. “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y NADIE CONOCE AL HIJO, SINO EL PADRE, ni AL PADRE CONOCE ALGUNO, SINO EL HIJO, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar”.
          
Apocalipsis 21:22. “Y no vi en ella templo; porque EL SEÑOR DIOS TODOPODEROSO es el templo de ella, Y EL CORDERO”.

Según el Sr. Bowman, en el primero de estos pasajes, el Padre y el Hijo aparentemente tendrían conocimiento de que el Espíritu es ignorado.

Sin embargo, si es que el Espíritu es una tercera persona, podríamos esperar que se mencionara en el pasaje de Apocalipsis, ya que Dios y el Cordero son mencionados. Pero la mención del Espíritu está extrañamente ausente. Asimismo, hay otras muchas ausencias de la mención del Espíritu Santo, que incluyen pero no se limitan a los saludos de las Epístolas.

El Sr. Bowman explicó esta falta de mención al Espíritu, atribuyéndosela a la humildad del Espíritu, y comparando al Espíritu como un fotógrafo celestial que prefirió tomar "fotografías" de las Escrituras a los otros dos miembros de la Trinidad. El Doctor en Teología Sagrada, C. Norman Bartlett, atribuyo a la supuesta modestia de la tercera persona, el deseo del Espíritu de revelar a Cristo más que a sí mismo. Él escribió: "Esto es característico de la modestia del Espíritu, que él procure revelar a Cristo más que a sí mismo. Con entusiasmo, él retrata la brillante excelencia de un amigo; un hombre a menudo se revela mejor a sí mismo. Así demuestra el mayor de los tesoros de su corazón. Así es con el Espíritu Santo". [3]

Pero tales ideas no solo son trágicamente falsas, sino que son muy absurdas, y se pierden por completo del punto de Juan 16:13. Dicho texto no tiene nada que ver con la supuesta modestia o humildad de una tercera persona, que conlleva a que ella no hable de sí misma. No se logra nada con postular la existencia de una tercera persona, creyendo que nuestro punto queda demostrado porque le asignamos a esa persona atributos distintivos. Aún así esto es lo que hace el dogma de la Trinidad cuando le confiere al Padre ciertas relaciones, misiones y atributos, y luego procede a hacer lo mismo para otras dos supuestas personas, aparentemente sin destruir la coigualdad. Por haberse entregado a ese tipo de pensamiento, ha aparecido esa idea tan absurda sobre Dios.

La segunda cláusula del pasaje descriptivo de Juan 16:13, explica la primera. El Espíritu que habita en el creyente no habla "por sí mismo", es decir que él no es el originador, porque él habla "lo que oye". La versión inglesa Hoy, traduce la frase así: "porque él no hablará por su propia autoridad". La Versión Estándar Revisada reproduce el pasaje exactamente igual.

Esta no es la forma en la que el Espíritu es descrito en los otros pasajes que hemos considerado. ¿Por qué en Juan 16:13 se da este cambio en la manera de hablar, respecto a todas las demás referencias en las que se habla acerca del Espíritu? ¿Por qué de repente el Espíritu requiere de un inspirador? ¿Por qué el independiente Espíritu divino, parece convertirse en un agente de otra persona?

Una de las razones se encuentra en el hecho de que en los capítulos de Juan 14-16, el Espíritu es presentado como alguien que habitará en los creyentes. Cuando Jesús hubiere partido, el Espíritu LLENARÍA a los discípulos. Así, el Espíritu tendría una nueva capacidad, la capacidad de residir permanentemente en los hombres. En Juan 7:38-39, Jesús declaró y Juan explicó, que primero era necesario que Jesús fuera glorificado, para que entonces los creyentes pudieran recibir el Espíritu.

Juan 7:38-39. “38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús NO HABÍA SIDO AÚN GLORIFICADO”.

Cuando el Espíritu llena al creyente y habita en él, ese Espíritu de acuerdo con Juan 14:18 y otros muchos textos ES EL HOMBRE Jesús glorificado, que ha sido hecho Espíritu vivificante para residir en los creyentes. Por lo tanto, Jesús en el creyente habla como lo hizo cuando estuvo sobre la tierra; solo habla lo que el Padre divino le revela al Hijo humano, es decir solo habla lo que oye.

¿Pero esto no está en contradicción con lo que se ha dicho en relación con la independencia absoluta del Espíritu de Dios? En un sentido sí, pero por una muy buena razón que se explicará más adelante.

En concreto, ¿Qué significan las palabras: "porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere"?

La frase: "no hablará por su propia cuenta", es una frase juanina común, que a menudo se aplica a Jesucristo como una especie de sello de su ministerio. Fue Jesús quien estando en la tierra dijo que él no hablaba por su propia cuenta, y atribuyó todas sus palabras a un inspirador, al Padre, quien le permitió hablar.

Juan 14:10. “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, NO LAS HABLO POR MI PROPIA CUENTA, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”.

Juan 7:17. “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, O SI YO HABLO POR MI PROPIA CUENTA”.

Juan 7:28. “Jesús entonces, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y NO HE VENIDO DE MÍ MISMO, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis”.

Juan 12:47-49. “47 Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. 49 Porque YO NO HE HABLADO POR MI PROPIA CUENTA; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”.

Así vemos que la frase: "No hablo por mi propia cuenta", con algunas variaciones, es una frase común en los labios de Jesús, que identifica la singularidad de su ministerio. De hecho, esta es una característica especial de la forma en la que él habla, un sello distintivo. Él no es el autor de las palabras de su mensaje. Él no es el originador de su propia voz profética. Él está siendo inspirado por otro, él habla el mensaje de otro. Jesús hizo perfectamente claro quién es su inspirador.

Juan 8:37-38. “37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. 38 YO HABLO LO QUE HE VISTO CERCA DEL PADRE; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre”.

Juan 15:15. “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque TODAS LAS COSAS QUE OÍ DE MI PADRE, os las he dado a conocer”.

Y de nuevo,

Juan 14:10. “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, NO LAS HABLO POR MI PROPIA CUENTA, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”.

Por lo tanto, Jesús proporcionó la voz de su mensaje, pero el originador de las palabras de su mensaje era el Padre. Sus palabras eran las palabras de Dios; la voz era la voz de un hombre. Una vez pronunciadas, él podía referirse a las palabras como "sus palabras" o "las palabras del Padre" sin distinciones significativas. Aquellas palabras originadas por Dios y pronunciadas por el Mesías, son palabras verdaderas, las palabras que juzgarán a los hombres.

Juan 12:47-48. “47. Al que OYE MIS PALABRAS, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; LA PALABRA QUE HE HABLADO, ella le juzgará en el día postrero”.

Y no hay otras palabras de las cuales podemos estar seguros que son la verdad. En la proclamación de un mensaje profético, únicamente Dios mismo es el autor de las palabras verdaderas. Cualquier criatura que pretenda presentar las palabras de Dios, pero habla por su propia cuenta, no solo puede ser sospechosa, sino que también es incapaz de proclamar la verdad. La Verdad Profética no se origina en las criaturas; ésta únicamente se origina en Dios. La criatura sólo es el portavoz. Las criaturas solo pueden hablar sus propios pensamientos, que no son los pensamientos de Dios (Isaías 55: 8-9). Únicamente podemos asegurar que los pensamientos y las palabras de Dios son verdad. Todo lo demás, a no ser que viniera originalmente de Dios, no es verdad. Al no hablar por su propia cuenta, Jesús habló como una criatura la pura verdad del Dios Todopoderoso, quien era su inspirador.

Juan 8:43-44. “43. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. 44 Vosotros sois de vuestro PADRE EL DIABLO, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. CUANDO HABLA MENTIRA, DE SUYO HABLA; porque es mentiroso, y padre de mentira”.

Las palabras de Satanás, en contraste con las de Jesucristo, se originan en su propia mente y son "de sí mismo", por lo tanto estas no tienen la verdad.

El juicio y las palabras de Jesús fueron ciertas, porque no se originaron en el hombre. Su juicio y sus palabras se originaron en Dios. Él era un hombre que hablaba las palabras de Dios. Él fue el portavoz de Dios.

Sin embargo, no es correcto decir que Jesús y el Padre son dos individuos o dos personas. Jesús es un individuo, una persona que es a la vez Dios y hombre, Padre e Hijo. Esta manera de hablar acerca de Jesús en un lenguaje subordinacionista, como Dios y hombre, el Padre y el Hijo, no describe una relación entre dos personas existentes. [En la Escritura no hay tales palabras como 'EL DIOS HIJO']. Más bien, esta es la única forma en que Dios permitió a una persona, a Jesucristo quien es Dios manifestado en la carne, existir simultáneamente en dos categorías, como Dios y hombre, como Creador y criatura, sin romper las RESTRICCIONES inviolables de la una y la otra categoría.

Juan 8:40. “Pero ahora procuráis matarme a mí, HOMBRE que OS HE HABLADO LA VERDAD, LA CUAL HE OÍDO DE DIOS; no hizo esto Abraham”.

Juan 8:15-19. “15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y SI YO JUZGO, MI JUICIO ES VERDADERO; PORQUE NO SOY YO SOLO, sino yo y el que me envió, el Padre. 17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais”.

Jesús "sabe", que "no está solo", y sin embargo conocerlo a él es también conocer al Padre. Aquellos que regularmente oyeron hablar a Jesús, podrían reconocer la frase: "porque no hablará por su propia cuenta", como una frase de identificación, un sello del propio Jesús. Así, cuando Jesús se refirió al Consolador, al Espíritu de Verdad como alguien que "habla lo que oye", se refería a sí mismo en otra capacidad en relación con los creyentes. El que estaba con ellos, estaría en ellos. El que vivió en un cuerpo de carne, viviría como Espíritu vivificante. El que estaba viviendo en el espacio, sería omnipresente. Y sin embargo, él conservaría su identidad y sus prerrogativas como un hombre. Cuando habitara dentro de los discípulos, Él "no hablaría por su propia cuenta". Cuando Jesús dijo estas palabras en Juan 16:13, él dio una pista muy significativa; una que se contrasta con las palabras de Juan 14:18, que en un lenguaje sencillo expresa la identidad real del Espíritu que habitaría en los creyentes.

Cuando en Juan 14, 15, 16, Jesús habló de su partida y de la venida del Espíritu Santo, él usó un lenguaje críptico, enigmático, utilizando pronombres en "tercera persona" por las razones que se darán a continuación. Sin embargo, el contenido de estos pasajes en lenguaje críptico, también revelan "claramente" la identidad del Consolador.

Juan 14:16. “16 Y yo rogaré al Padre, y os dará OTRO CONSOLADOR, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque MORA CON VOSOTROS, Y ESTARÁ EN VOSOTROS. 18 NO OS DEJARÉ HUÉRFANOS; VENDRÉ A VOSOTROS”.

Las palabras: "Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador", son ciertamente enigmáticas. El hecho de que el Consolador sea referido como "otro", puede utilizarse por error para intentar demostrar que el Espíritu que vendría es "otro" diferente a Jesús. Sin embargo, esta idea no surge del texto en sí, sino más bien de una falta de consideración de todo el pasaje, no sólo de las palabras enigmáticas, sino también de las palabras claras. Las palabras, "pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros. NO OS DEJARÉ HUÉRFANOS; VENDRÉ A VOSOTROS", son palabras claras y dan una indicación inconfundible de que el propio Jesús es el mismo Consolador. "No os dejaré huérfanos", es decir dejándolos solos y sin su presencia, es una promesa  que él no hubiera podido cumplir si verdaderamente este "otro Consolador" que vendría, fuera "otro" diferente a Jesús quien prometió venir. Así pues, en estos pasajes se ve que Jesús es el otro Consolador que vendría a estar para siempre en los discípulos.  

En Juan 15:26, Jesús utilizó otra vez un lenguaje enigmático relativo al Consolador. Él es "enviado" del Padre, "procede" del Padre y "da testimonio" de Jesús.

Juan 15:26. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien EL PADRE ENVIARÁ en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Este lenguaje parece describir a algún otro diferente a Jesús. Pero a la luz de las claras palabras de Juan 14:18, el Consolador que Jesús "enviará" del Padre es en realidad él mismo: "NO OS DEJARÉ HUÉRFANOS; VENDRÉ A VOSOTROS" (Juan 14:18). El "otro Consolador" es Jesucristo glorificado, hecho Espíritu vivificante, habitando en los discípulos.

De la misma manera, el Espíritu de verdad que procede del Padre y testifica de Jesús, al cual él describió en Juan 16:13, es él mismo. Él dijo que no había venido por sí mismo, sino que había sido enviado. Había salido y había venido de Dios, y no hablaba de sí mismo sino de Dios. Este Espíritu que habita en los creyentes no es otro que Jesucristo glorificado, el Espíritu vivificante.

Juan 8:42. “Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió”.

El Espíritu de Verdad que se menciona en Juan 15:26, es más claramente identificado como Jesucristo por las redacciones de Juan 16:13 y Juan 14:18, que a su vez contienen tanto lenguaje enigmático como claro, con fuertes pistas sobre la identidad del Espíritu que vendrá.

Examinemos a Juan 16:13 a la luz de lo que hemos determinado, es decir que cuando Jesús habla acerca del Espíritu en Juan 14-16, él combina el lenguaje enigmático con el lenguaje claro. Por lo tanto, él se refiere al Espíritu en la terminología que antes se reservó para sí mismo, como alguien que "no habla por su propia cuenta, sino que habla lo que oye".

Juan 16:12-15. “12 AÚN TENGO MUCHAS COSAS QUE DECIROS, pero ahora no las podéis sobrellevar. 13 Pero cuando venga EL ESPÍRITU DE VERDAD, ÉL OS GUIARÁ A TODA LA VERDAD; porque NO HABLARÁ POR SU PROPIA CUENTA, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. 14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber”.

El lenguaje de pronombres en tercera persona, el lenguaje de actor/agente, y el lenguaje profético-inspirador, muy a menudo se entienden erróneamente como si se hablara de un Espíritu que es otro diferente a Jesús. Sin embargo, no es el propio texto que tomado totalmente da lugar a estas especulaciones, sino más bien el hecho de no querer notar las pistas del lenguaje claro dentro del texto. En el versículo 12 Jesús indica que es él, y no otro, quien tiene muchas cosas que decirle a los discípulos. Mientras que él estuviera con ellos [en carne], no estaría habilitado para decirles estas verdades adicionales, porque ellos no podrían sobrellevar aquellas palabras. Ellos podían esperar que pronto el Espíritu habitaría en sus corazones y tomaría estas verdades que Jesús todavía no les había enseñado, mostrándoles más claramente sus enseñanzas a sus discípulos, hablando de la misma forma que Jesús usó, "no por su propia cuenta". En esta nueva relación, él podría transmitirles aquellas verdades, porque él no sería más "con ellos", como lo estaba Jesús en la carne, sino que en realidad estaría "en ellos", habitando como el "Espíritu de Verdad".

Este Espíritu de Verdad es el mismo Jesús. Jesús fue el que procedió y vino de Dios (Juan 8:42). Jesús fue el que se negó a dejarlos huérfanos y prometió venir a ellos (Juan 14:18). Jesús fue el que no "habló por su propia cuenta" (Juan 16:13). Sólo Jesús "habla lo que oye", y continuaría haciéndolo como el Consolador, el Espíritu de Verdad.

IV. ¿Cuál es el trasfondo de la frase: "porque no hablará por su propia cuenta"?

¿Cuando se hace referencia al Espíritu que habita en los corazones, cómo esto se puede reconciliar con el hecho de que las Escrituras digan que nadie puede enseñar al Espíritu del Señor? (Isaías 40:13). ¿Cómo es que Juan 16:13 retrata a un Espíritu que habita en los creyentes, que al ser enseñado es aparentemente contrario a lo que dice Isaías 40:13?

La frase: "no hablará por su propia cuenta", corresponde a palabras de inspiración profética, que son la manera en que Dios da sus palabras a cualquier verdadero profeta de Dios, y más específicamente al profeta de Dios que sería levantado. La señal clara de la identidad de este profeta es que él, como Moisés, habla las palabras de Dios, no sus propias palabras. Esta es la forma en que Jesús habló mientras vivió en la tierra. Esta es la forma en la que Jesús seguiría hablando cuando viviera en los discípulos al llenarlos con el Espíritu Santo. El trasfondo bíblico para este lenguaje, comenzó por lo menos en los días de Moisés.

Deuteronomio 18:18-20. “18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y PONDRÉ MIS PALABRAS EN SU BOCA, y él les hablará todo lo que yo le mandare. 19 Mas a CUALQUIERA QUE NO OYERE MIS PALABRAS QUE ÉL HABLARE EN MI NOMBRE, yo le pediré cuenta. 20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá”.

Éxodo 4:10-12. “10 Entonces dijo Moisés al Señor: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 11 Y el Señor le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? 12 Ahora pues, ve, y YO ESTARÉ CON TU BOCA, Y TE ENSEÑARÉ LO QUE HAYAS DE HABLAR”.

Antes de Jesucristo, Dios estuvo con la boca de Moisés; es decir, Dios le enseñó a Moisés lo que tenía que decir. El profeta a quien Dios levantaría después de Moisés, tendría esta misma característica. Dios estaría con su boca y le enseñaría qué decir. Así que no hablaría por su propia cuenta; o sea que no sería el autor de su propio mensaje. Él hablaría lo que hubiere oído, y que se originó en el Dios Padre.

Hechos 3:22-23. “22 Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, COMO A MÍ; a él oiréis en todas las cosas que os hable; 23 y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo”.

Hechos 7:37. “Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: PROFETA OS LEVANTARÁ EL SEÑOR VUESTRO DIOS DE ENTRE VUESTROS HERMANOS, como a mí; a él oiréis”.

Jesucristo era aquel profeta, el profeta como Moisés; el profeta que no habló por su propia cuenta sino que habló lo que oyó, tal como le fueron enseñadas las palabras de Dios. Esta fue la característica sobresaliente de su ministerio, el sello distintivo de su manera de hablar.

Juan 14:10. “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, NO LAS HABLO POR MI PROPIA CUENTA, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”.

Juan 1:21. “Y le preguntaron [a Juan el Bautista]: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿ERES TÚ EL PROFETA? Y respondió: No”.

Juan 1:25. “Y le preguntaron [a Juan el Bautista], y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, NI EL PROFETA?”.

Juan 6:14. “Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: ESTE VERDADERAMENTE ES EL PROFETA que había de venir al mundo”.

Hechos 3:23. “y toda alma que no oiga a AQUEL PROFETA, será desarraigada del pueblo”.

Hay una pregunta legítima que surge de esta relación única de Jesucristo con su inspirador profético, o sea con el Padre, con Dios mismo. ¿Esta relación hace que Jesús sea solamente el agente de Dios, el portavoz de Dios, una persona distinta a Dios? La respuesta obviamente es no. Él no es ningún otro que el mismo Dios manifestado en la carne.

V. Jesús es Dios, No el Dios Hijo, No la Segunda Persona.

Salmos 45:6. “Tu trono, OH DIOS, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino”. 

Salmos 102:24-27. “24 Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años. 25 DESDE EL PRINCIPIO TÚ FUNDASTE LA TIERRA, Y LOS CIELOS SON OBRA DE TUS MANOS. 26 Ellos perecerán, mas tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como un vestido los mudarás, y serán mudados; 27 pero TÚ ERES EL MISMO, Y TUS AÑOS NO SE ACABARÁN”

Isaías 7:14. “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre EMANUEL”.

Mateo 1:23. “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: DIOS CON NOSOTROS”.

Isaías 9:6. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, DIOS FUERTE, PADRE ETERNO, Príncipe de Paz”.

Juan 1:1. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y LA PALABRA ERA DIOS”.

Juan 8:58. “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, YO SOY”.

Juan 12:45. “y el que me ve, VE AL QUE ME ENVIÓ”.

Juan 14:9. “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y NO ME HAS CONOCIDO, Felipe? EL QUE ME HA VISTO A MÍ, HA VISTO AL PADRE; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?”

Juan 10:33. “Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, TE HACES DIOS”.

Juan 20:28. “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡SEÑOR MÍO, Y DIOS MÍO!”

Romanos 9:5. “de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual ES DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS, bendito por los siglos. Amén”.

Colosenses 2:2. “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer EL MISTERIO de Dios el Padre, y de Cristo”.

Colosenses 1:19. “por cuanto agradó al Padre que EN ÉL HABITASE TODA PLENITUD”.

Colosenses 2:9. “Porque EN ÉL HABITA CORPORALMENTE TODA LA PLENITUD DE LA DEIDAD”.

Tito 2:13. “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de NUESTRO GRAN DIOS Y SALVADOR JESUCRISTO”.

Hebreos 1:8-12. “Mas del Hijo dice: Tu trono, OH DIOS, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. 9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros. Y: TÚ, OH SEÑOR, EN EL PRINCIPIO FUNDASTE LA TIERRA, Y LOS CIELOS SON OBRA DE TUS MANOS. 11 Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos se envejecerán como una vestidura, 12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán”. 

2. Pedro 1:11. “Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO”.

2. Pedro 2:20. “Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero”.

2. Pedro 3:2,18. “para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del SEÑOR Y SALVADOR dado por vuestros apóstoles… 18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén”.

1. Juan 5:20. “Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. ESTE ES EL VERDADERO DIOS, Y LA VIDA ETERNA”. (Windisch y Preisker, en la obra LAS CARTAS CATÓLICAS, p. 135, citada por Cullman, dicen que la cláusula final se refiere a Cristo). [4]

Judas 1:25. “al único y sabio DIOS, NUESTRO SALVADOR, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén”.

Apocalipsis 1:13-15. “13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas”. (Aquí, el apóstol Juan transfiere a Jesús la descripción del Anciano de Días de Daniel 7:13).

Además están todos los pasajes que usan el griego Kýrios: "En realidad, los pasajes que confieren a Jesús el título de Kýrios, el nombre de Dios, son al menos tan importantes como aquellos en los que él es abordado directamente como Dios... Hemos visto que en base a la designación Kýrios, el cristianismo primitivo no dudó en transferir a Jesús todo lo que el Antiguo Testamento dice sobre de Dios". [5]

En realidad, no estamos cuestionando el hecho de que Jesús sea Dios en la carne. La pregunta acerca de Juan 16:13, surge del hecho colateral de que Jesús no sólo es Dios, sino que también es un hombre, incluso cuando él habita en los discípulos; y como un hombre él comparte con toda la humanidad las cualidades humanas, las limitaciones humanas y los atributos humanos, excepto el pecado. Él no se ha desprendido de su identidad humana ni de sus prerrogativas humanas, por haber sido glorificado o por estar habitando en los creyentes. Él continúa existiendo con las limitaciones humanas, incluso cuando mora dentro de los creyentes.

Mientras que vivió en la tierra, Jesús operó en todas las cosas una relación con Dios y una relación con el hombre, justo como la que pueden operar todos los demás hombres.

Hebreos 2:17. “Por lo cual DEBÍA SER EN TODO SEMEJANTE A SUS HERMANOS, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo”.

Jesús, como un hombre nacido en la tierra, no podía usurpar la posición de Dios. Por lo tanto, él actuó en relación con Dios, como todos los hombres deben vivir en relación con Dios, presentando las características (1°) de benefactor, (2°) de aprendizaje, (3°) de agencia humana, (4°) de subordinación de la criatura, y (5°) de inspiración profética,  

(1°) BENEFACTOR – Así como todos los hombres deben recibir todas las cosas de Dios, el benefactor, o sea Jesucristo, tuvo que ser un "receptor".

1. Corintios 4:7. “Porque ¿quién te distingue? ¿o QUÉ TIENES QUE NO HAYAS RECIBIDO? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?”

Génesis 9:3. “Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, OS LO HE DADO TODO”.

Hechos 17:24-25. “24 EL DIOS QUE HIZO EL MUNDO Y TODAS LAS COSAS QUE EN ÉL HAY, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues ÉL ES QUIEN DA A TODOS VIDA Y ALIENTO Y TODAS LAS COSAS”.

Romanos 8:32. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que LO ENTREGÓ POR TODOS NOSOTROS, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

Romanos 11:36. “Porque de él, y por él, y para él, SON TODAS LAS COSAS. A él sea la gloria por los siglos. Amén”.

1. Corintios 3:21-23. “21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: 22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, 23 y vosotros de Cristo, y CRISTO DE DIOS”.

2. Corintios 5:18. “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, Y NOS DIO el ministerio de la reconciliación”.

Efesios 5:20. “dando siempre gracias POR TODO al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”

1. Timoteo 6:17. “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, QUE NOS DA TODAS LAS COSAS EN ABUNDANCIA PARA QUE LAS DISFRUTEMOS”.

Hebreos 2:10. “Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y POR QUIEN TODAS LAS COSAS SUBSISTEN, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos”.

Santiago 1:17. “TODA buena dádiva y TODO don perfecto DESCIENDE DE LO ALTO, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”.

Génesis 1:29. “Y dijo Dios: He aquí que OS HE DADO TODA PLANTA que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”.

Apocalipsis 21:7. “El que venciere HEREDARÁ TODAS LAS COSAS, y yo seré su Dios, y él será mi hijo”.

Salmo 8:5. “Le has hecho POCO MENOR que los ángeles, y LO CORONASTE de gloria y de honra”.

Así que Jesús fue un RECEPTOR. Todas las prerrogativas divinas fueron dadas a él.

Mateo 28:18. “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad ME ES DADA en el cielo y en la tierra”.

(2°) APRENDIZAJE – Así como todos los hombres deben aprender de Dios y ser enseñados por Dios, ya que no poseen ningún conocimiento intrínseco divino, así Jesús tuvo que aprender del Padre.

Juan 6:45. “Escrito está en los profetas: Y SERÁN TODOS ENSEÑADOS POR DIOS. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí”.

1. Tesalonicenses 4:9. “Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis APRENDIDO DE DIOS que os améis unos a otros”.

Así que Jesús fue discípulo del Padre, fue enseñado por Dios.

Juan 15:15. “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque TODAS LAS COSAS QUE OÍ DE MI PADRE, os las he dado a conocer”.

(3°) AGENCIA HUMANA - Ningún ser humano puede actuar como Dios, o en el lugar de Dios, sin usurpar la gloria de Dios, salvo si él actúa como agente o representante de Dios. Jesús, aunque es el mismo Dios, en su calidad humana sólo puede actuar como representante o agente de Dios. Él nunca es el agente de Dios en el sentido de que él sea otra persona u otro ser diferente a Dios. "El cuadro que Juan presenta, es el de Jesús como el agente del Padre, redactado en los términos judíos contemporáneos del SHALIAH, el enviado. (Cf. Juan 13:16: “un enviado no es mayor que el que lo envía”). El agente debe representar totalmente a su comitente, actuando para él, hablando por él, sin hacer nada por su propia cuenta, sino todo con la acreditación, con el sello o la autorización del que lo envió. (Juan 5:43, 6:27 y 12:49). [6]

Números 16:28. “Y dijo Moisés: En esto conoceréis que EL SEÑOR ME HA ENVIADO para que hiciese todas estas cosas, y que NO LAS HICE DE MI PROPIA VOLUNTAD”.

Juan 5:30. “No puedo yo hacer nada por mí mismo; SEGÚN OIGO, ASÍ JUZGO; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino LA VOLUNTAD DEL QUE ME ENVIÓ, la del Padre”.

Hechos 12:23. “Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto NO DIO LA GLORIA A DIOS; y expiró comido de gusanos”.

Apocalipsis 16:9. “Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron PARA DARLE GLORIA”.

Así que Jesús actuó en todos los sentidos como el agente del Padre, haciendo la voluntad del Padre, a pesar de que en realidad él nunca fue un mero agente del Padre. En el lenguaje de agente, sí. Como un mero agente de otro, no.

Juan 8:29. “Porque EL QUE ME ENVIÓ, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque YO HAGO SIEMPRE LO QUE LE AGRADA”.

Mateo 26:39. “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero NO SEA COMO YO QUIERO, SINO COMO TÚ”.

(4°) SUBORDINACION DE LA CRIATURA - Los hombres no puede ser iguales a Dios. Dios es más grande que cualquier hombre, y que todos los hombres juntos. Por lo tanto, Jesús vivió en sumisión obediente, en subordinación a Dios.

Isaías 40:25. “¿A qué, pues, ME HARÉIS SEMEJANTE o me compararéis? dice el Santo”.

Juan 13:16. “De cierto, de cierto os digo: EL SIERVO NO ES MAYOR QUE SU SEÑOR, NI EL ENVIADO ES MAYOR QUE EL QUE LE ENVIÓ”.

Así que Jesús actuó en todas las cosas como subordinado del Padre.

Juan 14:28. “Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque EL PADRE MAYOR ES QUE YO”.

(5°) INSPIRACIÓN PROFÉTICA – Así como todos los hombres a los que Dios inspira sólo pueden hablar la palabra de Dios, así Jesucristo sólo podía hablar lo que le fue permitido hablar, es decir, "no por su propia cuenta".  

Éxodo 4:12. “Ahora pues, ve, y YO ESTARÉ CON TU BOCA, Y TE ENSEÑARÉ LO QUE HAYAS DE HABLAR”.

Deuteronomio 18:20. “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien YO NO LE HAYA MANDADO HABLAR, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá”.

Juan 7:18. “EL QUE HABLA POR SU PROPIA CUENTA, SU PROPIA GLORIA BUSCA; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia”.

Lucas 12:12. “porque EL ESPÍRITU SANTO OS ENSEÑARÁ EN LA MISMA HORA LO QUE DEBÁIS DECIR”. 

Juan 14:10. “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? LAS PALABRAS QUE YO OS HABLO, NO LAS HABLO POR MI PROPIA CUENTA, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”.

Juan 12:49. “Porque YO NO HE HABLADO POR MI PROPIA CUENTA; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar”.

Así que Jesús siempre hablaba por inspiración profética y nunca "por su propia cuenta". Él nunca utilizó palabras o actos desde su capacidad humana o para su beneficio humano.

La observación de estas y otras características propias de las criaturas, no hace a Jesús menos divino. Él es Dios manifestado en carne (1. Timoteo 3:16). Sin embargo, como hombre, él ha observado todas las relaciones posicionales de una criatura hacia el oficio de la deidad. 

VI. ¿El Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad al que se refiere Juan 16:13, es un Espíritu diferente a Jesucristo?

La respuesta a esta pregunta es no. Los escritores de la Biblia no hicieron ningún esfuerzo para mostrar que el Espíritu de Dios sea alguien diferente a Dios. El Espíritu de Dios y la Palabra de Dios, son simplemente diferentes formas para hablar de Dios actuando, hablando y revelando.

Génesis 1:1-3. “1 En el principio creó DIOS los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el ESPÍRITU DE DIOS se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y DIJO DIOS: Sea la luz; y fue la luz”.

Cuando Dios habla, el Espíritu Santo habla.

Isaías 6:1,9. “En el año que murió el rey Uzías vi yo AL SEÑOR sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo… 9 Y DIJO: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis”.

Hechos 28:25-26. “25 Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: BIEN HABLÓ EL ESPÍRITU SANTO POR MEDIO DEL PROFETA ISAÍAS a nuestros padres, diciendo: 26 Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis”. 

El Espíritu en nosotros es Dios en nosotros, Cristo en nosotros.

Efesios 2:22. “en quien vosotros también sois juntamente edificados PARA MORADA DE DIOS en el Espíritu”.

1. Corintios 6:19. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo DEL ESPÍRITU SANTO, el cual está en vosotros, el cual tenéis DE DIOS, y que no sois vuestros?” 

Romanos 8: 9-11. “9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS MORA EN VOSOTROS. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10 Pero SI CRISTO ESTÁ EN VOSOTROS, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si EL ESPÍRITU DE AQUEL QUE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS A JESÚS MORA EN VOSOTROS, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.

Mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios.

Hechos 5:3-4. “3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que MINTIESES AL ESPÍRITU SANTO, y sustrajeses del precio de la heredad? 4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No HAS MENTIDO a los hombres, sino A DIOS”.

El Espíritu de Dios y la presencia de Dios, son el "tu", el ser de Dios.

Salmo 139:7-8. ¿A dónde me iré de TU ESPÍRITU? ¿Y a dónde huiré de TU PRESENCIA? 8 Si subiere a los cielos, ALLÍ ESTÁS ; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, ALLÍ ESTÁS”.

Cuando el Espíritu es enviado, Dios envía el "tu", el ser de Dios viene.

Salmo 104:30. “Envías TU ESPÍRITU, son creados, y [] renuevas la faz de la tierra”.

El Espíritu de Dios es el aliento del Todopoderoso.

Job 33:4. “El ESPÍRITU DE DIOS me hizo, y EL SOPLO DEL OMNIPOTENTE me dio vida”.

El Espíritu Santo es el poder del Altísimo, y es Dios.

Lucas 1:35. “Respondiendo el ángel, le dijo: EL ESPÍRITU SANTO vendrá sobre ti, y EL PODER DEL ALTÍSIMO te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado HIJO DE DIOS”.

El Espíritu del Padre, es el Espíritu de Cristo.

Efesios 3:14. “14 Por esta causa doblo mis rodillas ante EL PADRE de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior POR SU ESPÍRITU; 17 para que HABITE CRISTO POR LA FE EN VUESTROS CORAZONES, a fin de que, arraigados y cimentados en amor…”.

¿Qué es lo diferente sobre el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad cuando es mencionado en Juan 16:13, y el Espíritu Santo cuando es mencionado en otros lugares de la Escritura?

¿Cómo es que se puede decir en Juan 16:13 que el Espíritu "no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere", pero en otros casos puede decirse que el Espíritu es incapaz de ser aconsejado o enseñado, como en la porción que dice: "¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?" (Isaías 40:13).

La respuesta la obtenemos cuando entendemos que se está hablando acerca del Espíritu Santo en momentos diferentes, tales como: (1°) En los tiempos del Antiguo Testamento; (2°) En los evangelios (Según Mateo, Marcos, Lucas y Juan) antes de la ascensión, exaltación y glorificación de Jesucristo; y (3°) En el Nuevo Testamento después de la ascensión, la exaltación y la glorificación de Jesucristo.

(1°) Cuando se habló del Espíritu en los tiempos del Antiguo Testamento, el término ESPÍRITU SANTO se refirió pura y simplemente al Espíritu de Dios creando, actuando, revelando y en acción.

Hechos 28:25. “Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: BIEN HABLÓ EL ESPÍRITU SANTO por medio del profeta Isaías A NUESTROS PADRES, diciendo”.

Marcos 12:36. “Porque EL MISMO DAVID DIJO POR EL ESPÍRITU SANTO: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies”.

(2°) Cuando en los evangelios se habla del Espíritu antes de la ascensión, exaltación y glorificación de Jesucristo, es obvio que el término ESPÍRITU SANTO se refiere a las cosas que hizo el Espíritu antes de la ascensión, la exaltación y la glorificación de Jesucristo, y por lo tanto todavía se refiere pura y simplemente al Espíritu de Dios creando, actuando, revelando y en acción.

Mateo 1:20. “Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del ESPÍRITU SANTO ES”.

(3°) Cuando el término Espíritu Santo aparece en el Nuevo Testamento después de la ascensión, la exaltación y la glorificación de Jesucristo, se puede presentar con tres usos distintos: (3.1.) Se puede referir al Espíritu del creador en acción y revelación; (3.2.) Se puede referir al Hijo de Dios en su estado glorificado, quien aún actúa en su calidad humana; y (3.3.) Se puede referir al Hijo de Dios en su estado glorificado, actuando simultáneamente en sus capacidades humana y divina.

(3.1.) Referido al Espíritu del creador en acción y revelación.

Romanos 11:34. “Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?”

Hechos 7:51. “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre AL ESPÍRITU SANTO; como vuestros padres, así también vosotros”.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por EL ESPÍRITU SANTO”.

(3.2.) Referido al Hijo de Dios en su estado glorificado, quien aún actúa en su calidad humana.

Juan 14:18. “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”.

Juan 16:13. “Pero cuando venga EL ESPÍRITU DE VERDAD, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que HABLARÁ TODO LO QUE OYERE, y os hará saber las cosas que habrán de venir”.

Hechos 2:33. “Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, HA DERRAMADO ESTO QUE VOSOTROS VEIS Y OÍS”.

(3.3.) Referido al Hijo de Dios en su estado glorificado, actuando simultáneamente en sus capacidades humana y divina.

Marcos 13:11. “Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino EL ESPÍRITU SANTO”.

Juan 14:23. “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y VENDREMOS a él, y HAREMOS morada con él”.

Hay varias cosas diferentes acerca del Espíritu, según a como se habla de él en Juan 16:13, y como se habla de él en otros lugares. Las diferencias evidentes, son que el Espíritu en Juan 16:13 habita en los creyentes, y es el Cristo glorificado. Una "capacidad de criatura" fue incluida en el Espíritu Santo de manera posterior a la exaltación y glorificación de Jesús. Jesús, una criatura, fue hecho un "espíritu vivificante" (1. Corintios 15:45).

1. Corintios 15:45. “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, ESPÍRITU VIVIFICANTE”.

Aún así, todavía hay un solo Espíritu.

1. Corintios 12:13. “Porque por UN SOLO ESPÍRITU fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”.

Efesios 2:18. “porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por UN MISMO ESPÍRITU al Padre”.

Efesios 4:4. “un cuerpo, y UN ESPÍRITU, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación”.

Jesús en Espíritu, tiene tanto la capacidad humana como la divina.

Romanos 8: 9-11. “9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS mora en vosotros. Y si alguno no tiene EL ESPÍRITU DE CRISTO, no es de él. 10 Pero SI CRISTO ESTÁ EN VOSOTROS, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si EL ESPÍRITU DE AQUEL QUE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS A JESÚS mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”.

Efesios 3:14-17. “14 Por esta causa doblo mis rodillas ante EL PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior POR SU ESPÍRITU; 17 PARA QUE HABITE CRISTO POR LA FE EN VUESTROS CORAZONES, a fin de que, arraigados y cimentados en amor…”.

VII. ¿Por qué es que Jesús en nosotros (siendo el Espíritu Santo, o el Espíritu de verdad), todavía se considera teniendo las capacidades humanas y por ende como alguien que no es capaz de hablar por su propia cuenta, sino que habla solo lo que oye?

Cuando Jesucristo vivió en la tierra, tenía a la vez las capacidades humanas y las capacidades divinas; era a la vez Dios y hombre, Padre e Hijo, inspirador profético y profeta. Jesucristo habitando en el corazón de los creyentes todavía puede actuar con la capacidad humana, lo que él hace cuando intercede por nosotros, cuando habla lo que oye, cuando actúa como el sumo sacerdote, y cuando media a nuestro favor. La humanidad de Jesús es absolutamente esencial para la salvación del mundo. Sin su capacidad como un salvador y redentor humano, él no sería capaz de declarar totalmente, y de revelar y manifestar su verdadera deidad, incluso hasta a la última alma que sea salva.

En Juan 16:13, cuando Jesús le dijo a los discípulos que el Espíritu que habitaría en ellos "no hablaría por su propia cuenta, sino lo que oyere", les estaba diciendo que no habría interrupción entre la presencia corporal con ellos y su presencia espiritual en ellos. El Cristo que moraría en ellos, continuaría hablando lo que oyere. Él actuaría en el modo de profeta, de la misma manera en que también actuó en el modo humano de cordero/sacrificio, o en el modo de mediador. Sus palabras aún estarían transmitiendo las palabras absolutas de Dios, del Padre. No sería necesario que ellos se adaptaran a un nuevo método para relacionarse o para escuchar a Jesús.

¿Significa esto que hay dos personas en el creyente? Una vez más, la respuesta es no. Sólo un ser habita en el creyente. Ese ser es el Cristo glorificado. Él es Dios; Él es el hombre.

Sólo hay un mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús.

Gálatas 3:19. “19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de UN MEDIADOR. 20 y EL MEDIADOR no lo es de uno solo; pero Dios es uno”.

1. Timoteo 2:5. “Porque hay un solo Dios, y UN SOLO MEDIADOR entre Dios y los hombres, JESUCRISTO HOMBRE”.

Hebreos 8:6. “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto ES MEDIADOR de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”.

Hebreos 9:15. “Así que, por eso ES MEDIADOR de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna”.

Hebreos 12:24. “a Jesús EL MEDIADOR del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

1. Juan 2:1. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, ABOGADO tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

VIII. Cuando las Escrituras emplean indistintamente varios nombres o denominaciones para el Espíritu de Dios, apoyan la idea de que estos nombres son en realidad formas en que podemos conceptualizar las operaciones o capacidades del Espíritu de Dios, pero no muestran a una persona distinta.

El Espíritu de Dios generalmente es definido como ese aspecto de Dios por el cual él interactúa con el mundo y con los hombres. Si esto es verdad, el Espíritu de Dios debe ser considerado como Dios actuando, moviéndose, hablando e inspirando a los hombres. El Espíritu ha permitido a los hombres hablar las palabras verdaderas de Dios, para que lleven a cabo el propósito eterno de Dios. Por lo tanto, Jesús fue INSPIRADO por el Espíritu eterno para ofrecerse como el sacrificio perfecto ante Dios, por lo cual su sangre fue eficaz.

Hebreos 9:14. “¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual MEDIANTE el ESPÍRITU ETERNO se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

En la designación "ESPÍRITU ETERNO", la eternidad es considerada el aspecto más fundamental en el Espíritu de Dios. Este aspecto del Espíritu nunca cambia. Fue el Espíritu de Dios el que permitió al hombre Jesús ofrecerse a sí mismo. Este es el mismo Espíritu de Dios actuando, moviéndose e impartiendo poder, para permitirles a todos los hombres que conozcan y hagan las cosas necesarias para cumplir la voluntad de Dios.

Hechos 21:4. “Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a pablo POR EL ESPÍRITU, que no subiese a Jerusalén”.

Romanos 8:13. “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si POR EL ESPÍRITU hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.

Gálatas 5:5. “Pues nosotros POR EL ESPÍRITU aguardamos por fe la esperanza de la justicia”.

Más allá de ser el Espíritu eterno, el Espíritu también realiza directamente esas cosas necesarias para llevar a cabo el propósito eterno de Dios. Estas acciones las realiza ya sea habitando dentro de los hombres, o existiendo por fuera de los hombres. Aun así, el Espíritu posee varias designaciones que en realidad son usadas indistintamente en las Escrituras, y por lo tanto son sinónimas. El Espíritu en el creyente, puede actuar aún como Dios y como hombre glorificado, por lo tanto nos da vida eterna por su divinidad, e intercede por nosotros por su humanidad.   

(1°) Los términos ESPÍRITU SANTO y PODER DEL ALTÍSIMO, se utilizan indistintamente y son sinónimos de Dios.

Lucas 1:35. “Respondiendo el ángel, le dijo: EL ESPÍRITU SANTO vendrá sobre ti, y EL PODER DEL ALTÍSIMO te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. [El Espíritu Santo = el poder del Altísimo = Dios].

(2°) Los términos ESPÍRITU y ESPÍRITU SANTO, se usan indistintamente y se refieren al Espíritu que mora en Jesús, que condujo a Jesús al desierto, y con el que Jesús bautiza a los creyentes.

Lucas 4:1. “Jesús, LLENO DEL ESPÍRITU SANTO, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto”.

Juan 1:33. “Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender EL ESPÍRITU y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con EL ESPÍRITU SANTO”.

Juan 7:39. “Esto dijo DEL ESPÍRITU que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido EL ESPÍRITU SANTO, porque Jesús no había sido aún glorificado”.

Hechos 2:4. “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por EL ESPÍRITU DE DIOS llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por EL ESPÍRITU SANTO”. [El Espíritu Santo = el Espíritu o el Espíritu de Dios].

(3°) Los términos ESPÍRITU y ESPÍRITU SANTO, se usan indistintamente para designar al Espíritu con el que son bautizados los creyentes.

Hechos 1:5. “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis BAUTIZADOS CON EL ESPÍRITU SANTO dentro de no muchos días”.

1. Corintios 12:13. “Porque por UN SOLO ESPÍRITU FUIMOS TODOS BAUTIZADOS en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de UN MISMO ESPÍRITU”.

Efesios 2:18. “porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por UN MISMO ESPÍRITU al Padre”.

(4°) Los términos Espíritu de Dios y Espíritu Santo, son utilizados intercambiablemente para designar al Espíritu que permite a los creyentes hablar la verdad profética.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por EL ESPÍRITU DE DIOS llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por EL ESPÍRITU SANTO”. [El Espíritu Santo = El Espíritu de Dios = El Espíritu de Cristo].

(5°) Los términos EL ESPÍRITU DE DIOS, EL ESPÍRITU SANTO, EL ESPÍRITU DE CRISTO y CRISTO EN VOSOTROS son usados para designar al Espíritu que habita en los creyentes, que les permite decir la verdad de Dios, andar en el Espíritu, ser uno con Cristo y tener vida en el Espíritu.

Romanos 8:9-10. “9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según EL ESPÍRITU, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS mora en vosotros. Y si alguno no tiene EL ESPÍRITU DE CRISTO, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia”. [El Espíritu Santo = el Espíritu de Dios = El Espíritu de Cristo = Cristo en vosotros].

(6°) Los términos SEÑOR, DIOS, y EL ESPÍRITU, se utilizan indistintamente para designar al Espíritu, Señor y Dios, que da, administra y opera los dones del Espíritu, que es también el Bautista, el Espíritu que nos bautiza a todos nosotros, y el Espíritu de quien bebemos todos nosotros.

Lucas 3:16. “respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; ÉL OS BAUTIZARÁ EN ESPÍRITU SANTO y fuego”.

1. Corintios 12:13. “Porque POR UN SOLO ESPÍRITU FUIMOS TODOS BAUTIZADOS en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos SE NOS DIO A BEBER DE UN MISMO ESPÍRITU”.

1. Corintios 12:4-6. “4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero EL ESPÍRITU ES EL MISMO. 5 Y hay diversidad de ministerios, pero EL SEÑOR ES EL MISMO. 6 Y hay diversidad de operaciones, pero DIOS, que hace todas las cosas en todos, ES EL MISMO”. [El Espíritu Santo = el mismo Señor = el mismo Dios = el mismo Espíritu]

(7°) El Espíritu de Dios y el Espíritu Santo, son uno y el mismo Espíritu que reparte dones a cada uno como él quiere.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por EL ESPÍRITU DE DIOS llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por EL ESPÍRITU SANTO”.

1. Corintios 12:11. “Pero todas estas cosas las hace UNO Y EL MISMO ESPÍRITU, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”. [El Espíritu Santo = el mismo Espíritu].

(8°) El Espíritu de Dios, el Espíritu Santo y el Espíritu de Cristo, son una y la misma cosa.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por EL ESPÍRITU DE DIOS llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por EL ESPÍRITU SANTO”.

Romanos 8:9. “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según EL ESPÍRITU, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS mora en vosotros. Y si alguno no tiene EL ESPÍRITU DE CRISTO, no es de él”. [El Espíritu Santo = El Espíritu de Cristo].

(9°) El Espíritu Santo que el Padre envía, es el Espíritu del Hijo que es enviado a los corazones de los creyentes.

Juan 14:26. “Mas el Consolador, EL ESPÍRITU SANTO, a quien EL PADRE ENVIARÁ EN MI NOMBRE, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”.

Gálatas 4:6. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones EL ESPÍRITU DE SU HIJO, el cual clama: ¡Abba, Padre!”

(10°) El Espíritu Santo es el Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos, y es también el Espíritu de Dios, y el Espíritu de Cristo.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el ESPÍRITU DE DIOS llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el ESPÍRITU SANTO”.

Romanos 8:9-11. “9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según EL ESPÍRITU, si es que EL ESPÍRITU DE DIOS mora en vosotros. Y si alguno no tiene EL ESPÍRITU DE CRISTO, no es de él. 10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11 Y si EL ESPÍRITU DE AQUEL QUE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS A JESÚS mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”. [El Espíritu Santo = el Espíritu de aquel que levantó a Jesús].

(11°) El Espíritu Santo es el Espíritu que le permite a los discípulos hablar la verdad, es el Espíritu de Dios, y es el Espíritu de Adopción.

1. Corintios 12:3. “Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el ESPÍRITU DE DIOS llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el ESPÍRITU SANTO”.

Romanos 8:14-15. “Porque todos los que son guiados por EL ESPÍRITU DE DIOS, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido EL ESPÍRITU DE ADOPCIÓN, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”. [El Espíritu Santo = El Espíritu de Adopción].

Vemos pues, que las diversas designaciones para el Espíritu de Dios, no designan a diferentes Espíritus. Estas designaciones se refieren a las diferentes capacidades e identidades que pertenecen a un mismo Espíritu que habita en los creyentes, que se mueve y habla, y realiza las distintas operaciones de Dios en el corazón humano.

IX. ¿Por qué el Padre (y por ende el Espíritu) utilizó el lenguaje críptico o enigmático?

Juan 16:25. “Estas cosas os he hablado en alegorías; LA HORA VIENE cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. 26 EN AQUEL DÍA pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros”.

Al hablar en alegorías, es decir en lenguaje enigmático, Jesús fue capaz de actuar como un hombre perfecto; un hombre en perfecta relación con el Creador. Él fue capaz de ser "en todo semejante a sus hermanos". Al hacer esto, él evitó el pecado de Lucifer; el de "usurpar" las prerrogativas de Dios (Isaías 14:14). Incluso cuando el Cristo glorificado habita los creyentes, siendo verdaderamente Dios manifestado en la carne, todavía habla y opera dentro de las restricciones que fueron impuestas a él como un ser humano. Él todavía habla de lo que oye.

X. ¿Hasta cuándo durará la intercesión por el Hijo? ¿Cuándo terminará la mediación del Hijo?

¿Cuándo ya no será necesaria la subordinación del Hijo, la inspiración profética del Hijo por el Padre, y la agencia humana del Hijo?

Cuando Jesús habita en el creyente, él aún conserva su identidad y su capacidad humana. Cristo es el que está en nosotros. Él es nuestro sumo sacerdote.

Hebreos 4:15. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”.

Él trabaja como subordinado al Padre, y cuando habla, él no habla por su propia cuenta. Pero él no es solamente el profeta que habla las palabras de otro, sino que él es también el inspirador profético. Jesús también es el mismo Dios, que suministra las palabras.

¿Por cuánto tiempo será necesaria esta transferencia de información desde el Padre al Hijo? ¿Cuándo su herencia de todos los nombres, títulos y prerrogativas de la deidad tendrán su pleno cumplimiento?

La posición de subordinación y filiación, continuará hasta que todos sus enemigos sean destruidos.

Salmos 110:1. “El SEÑOR dijo a mi SEÑOR: Siéntate a mi diestra, HASTA que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies”.

En el texto anterior, la palabra "hasta", es un claro indicio de que la situación de subordinación, la posición "a la diestra", no es una posición permanente. Habrá un cambio de posición, un movimiento desde la diestra hacia otro lugar. Por supuesto, la expresión antropomórfica "a la diestra", nos hace pensar en una posición de autoridad, que en lenguaje figurado nos indica que no ocurrirá un cambio de posición espacial, sino que se dará un cambio de posición de autoridad. El Hijo no se moverá desde "la diestra" hacia "la izquierda", pues eso sería un descenso de categoría. No se moverá desde "la diestra" para ponerse "debajo del trono", pues eso sería una humillación. Para él, sólo hay un movimiento imaginable, y es desde "la diestra" hacia el propio trono. El Hijo heredará el trono del Padre, las prerrogativas del Padre y la identidad del Padre, y será revelado como todo Dios, en todo.

¿Qué textos bíblicos indican que la designación definitiva de Cristo, no sólo como nuestro Señor y nuestro Cristo, sino también como nuestro Dios y nuestro Padre, solo se producirán hasta que llegue un tiempo determinado?

Isaías 9:6. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado SOBRE SU hombro; y SE LLAMARÁ su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

El niño ya ha nacido y el Hijo ya ha sido dado. Esos son acontecimientos históricos. En el versículo anterior, El verbo "se llamará" está en tiempo futuro, lo que indica una progresión de la manifestación o de la revelación. A pesar de que Jesucristo es Dios desde su nacimiento (Mateo 1:23), y es el Señor desde su nacimiento (Lucas 1:35), él nunca llegó a ser otro diferente a lo que ya era, y por eso hay una secuencia de tiempo definida para su última revelación como el Dios y Padre.

Jesús habló en alegorías sobre el Padre, e indicó que había un tiempo, un día en que iba a hablar con claridad.

Juan 16:25-26. “25 Estas cosas os he hablado en alegorías; LA HORA VIENE cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. 26 EN AQUEL DÍA pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros”.

A la hora designada, finalmente Jesús se revelará como el único soberano.

1. Timoteo 6:14-16. “14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta LA APARICIÓN de nuestro Señor Jesucristo, 15 LA CUAL A SU TIEMPO MOSTRARÁ el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén”.

Todas las cosas están planificadas en una secuencia de tiempo.

Romanos 8:18-19. “18 Pues tengo por cierto que las aflicciones DEL TIEMPO PRESENTE no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19 Porque el anhelo ardiente de la creación es EL AGUARDAR la manifestación de los hijos de Dios”.

Mateo 24:29-30. “29 E INMEDIATAMENTE DESPUÉS de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 30 ENTONCES APARECERÁ la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Mateo 26:64. “Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que DESDE AHORA veréis AL HIJO DEL HOMBRE sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo”.

Apocalipsis 20:5-7. “5 Pero los otros muertos no volvieron a vivir HASTA QUE SE CUMPLIERON MIL AÑOS. Esta es la primera resurrección. 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. 7 CUANDO LOS MIL AÑOS SE CUMPLAN, Satanás será suelto de su prisión”.

Los versículos anteriores, indican que hay varias cosas que deben tener lugar en una secuencia definida de eventos. La mayoría de estas cosas se alcanzan a través de Jesucristo como hombre, como el Hijo del Hombre. Estas cosas se relacionan con la exaltación de su iglesia, la adopción de los creyentes llenos del Espíritu como verdaderos hijos de Dios, y todo lo que envuelve los acontecimientos de la tierra, incluyendo la destrucción de las obras de Satanás, lo que Dios dijo que se lograría mediante la "simiente de la mujer" (Génesis 3:15). Por lo tanto, Jesús debe continuar operando en su género humano, en su relación de subordinación, siendo en todas las cosas semejante a sus hermanos, hasta que haya cumplido su labor como mediador, como sumo sacerdote, como intercesor, como la simiente de la mujer, y como el vencedor de Satanás.

Al final, el trabajo de mediación se completará, y el papel de Cristo como Hijo será reemplazado por su papel como Padre, aunque por eso él nunca dejará de ser un hombre glorificado.

Apocalipsis 21:1. “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque EL PRIMER CIELO Y LA PRIMERA TIERRA PASARON, y el mar ya no existía más”.

1. Corintios 15:24. “LUEGO EL FIN, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia”.

El texto de Apocalipsis 21:1-7, revela el momento en que Jesús ya no será conocido como el subordinado, o como el Hijo de Dios inspirado proféticamente. Él va a heredar la posición de la deidad. En ese momento él todavía será el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el dador del agua de vida. La muerte será eliminada, y el sufrimiento, las lágrimas y el dolor serán borrados para siempre, y habrá un cielo nuevo y una tierra nueva. En aquel tiempo, Jesucristo nuestro hermano (Hebreos 2:17), se revelará también como nuestro Padre Eterno, como nuestro Dios.

Apocalipsis 21:7. “El que venciere heredará todas las cosas, y YO SERÉ SU DIOS, Y ÉL SERÁ MI HIJO”.

1. Corintios 15:28. “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, ENTONCES TAMBIÉN el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que DIOS SEA TODO EN TODOS”.

XI. Conclusión.

Las palabras "porque no hablará por su propia cuenta" en Juan 16:13, se refieren al Espíritu del Cristo exaltado que habita en los creyentes. Jesús continúa poseyendo sus capacidades humanas, así como sus capacidades divinas, incluso mientras él habita creyentes. Él funciona como cualquier hombre debe relacionarse con Dios, quien es el inspirador de los hombres. Jesús es inspirado para hablar por el Espíritu de Dios, a pesar de que es Dios y hombre, Padre e Hijo, niño nacido e Hijo dado pero también Dios Fuerte y Padre eterno, inspirador profético y profeta. Él continúa hablando como lo hizo mientras estaba en carne en la  tierra, como un profeta y portavoz de Dios. "porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere".

XII. Resumen de la evidencia presentada en Juan 16:13, que se refiere al Señor Jesucristo como el Espíritu que habita en los creyentes, quien continúa hablando "no por su propia cuenta sino de todo lo que oye".

1. En Juan 14:16-18, Jesús habló de sí mismo, y expresamente declaró en Juan 14:18: "No os dejaré huérfanos". De esta manera, Jesús estableció un patrón en el uso de expresiones crípticas o enigmáticas respecto a la venida del Espíritu que habitaría en los creyentes, que cuando se examinan con detalle, revelan que Jesús es ese Espíritu que mora en los creyentes.

2. Jesús, en su exaltación y glorificación, es el Espíritu vivificante. (1. Corintios 15:45).

3. El hecho de que Jesús sea el "Espíritu vivificante", no ha causado que exista más de un Espíritu que habite en los creyentes. (1. Corintios 12:13, Efesios 4: 4-5).

4. El Espíritu que habita en los creyentes, es llamado indistintamente el Espíritu de Dios, el Espíritu de Cristo, el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos, el Espíritu del Señor, Cristo en vosotros, etc. (1. Corintios 12:3, Romanos 8:9-11, Efesios 3:16-17, 2. Corintios 3:17).

5. El Espíritu de Dios, en el estado en el que existió antes de la exaltación y la glorificación del hombre Jesús que llegó a ser el "Espíritu vivificante", no podía ser enseñado, aconsejado o aparecer como un agente de Dios. (Isaías 40:13).

6. Sólo después de que el Cristo exaltado se hizo el "Espíritu vivificante", pudo decirse que el Espíritu no hablaría por su propia cuenta, sino que hablaría todo lo que oyere.

7. En Juan 14:16-18 y Juan 16:11-16, hay un patrón similar de información acerca del Espíritu, donde una parte es enigmática y la otra es clara. La información clara nos proporciona pistas que resuelven el lenguaje enigmático presentado.

8. Jesús tuvo como constante hablar del Padre, de Dios, o del Espíritu, en un lenguaje enigmático; posponiendo hasta otro "tiempo" la revelación clara sobre el Padre. (Juan 16:25-26, 1. Timoteo 6:14-16, 1. Corintios 15:28, Hebreos 2:6, Apocalipsis 21:1-7).

9. La explicación de que el único Espíritu que habita en los creyentes y que solo habla lo que oye, es en realidad el Cristo glorificado llenando los corazones de los creyentes, responde a todas las cuestiones esenciales relativas a la identidad y los atributos del Espíritu que mora en sus discípulos.

10. El hecho de que Jesús sea Dios y habite en los creyentes, no niega que él posea todavía los atributos humanos y siga siendo el mediador entre Dios y los hombres, que continúe obrando la salvación del hombre, y a través del eternal espíritu profético traiga la palabra de Dios a los hombres. (1 Timoteo 2:15).

11. El hecho de que el Espíritu que habita en los creyentes tenga tanto la identidad como la capacidad humana y divina, no significa que hayan dos personas en Cristo, o que hayan dos personas divinas, o que hayan dos personas en los creyentes. (Juan 10:30, Juan 12:45, Juan 14:7-9, Juan 8:19, Isaías 9:6).
                                                           

Referencias y Bibliografía

[1] G.L. Prestige, DIOS EN EL PENSAMIENTO DE LOS PADRES, SPCK, p. 80, Londres, 1936.
[2] Edmund J. Fortman, EL DIOS TRIUNO, UN ESTUDIO HISTÓRICO DE LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD, p. 6, p. 9. p. 21, Baker, Grand Rapids, MI, 1927.
[3] C. Norman Bartlett, EL DIOS TRIUNO, p. 183. American Tract Society, Nueva York, 1937.
[4] Oscar Cullman, CRISTOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO, SCM, Londres, 1985.
[5] Ibídem, p. 307.
[6] John A. T. Robinson, LA PRIORIDAD DE JUAN, p. 350. SCM Press, Londres, 1985.

Otras obras consultadas

[7] Alfred Marshall, EL NUEVO TESTAMENTO INTERLINEAL GRIEGO-INGLÉS, Zondervan, Grand Rapids, 1958.
[8] Edmond Barbotin, LA HUMANIDAD DE DIOS, Orbis Books Marykoll, Nueva York, 1970.
[9] E.W. Hengstengerg, CRISTOLOGÍA DEL ANTIGUO TESTAMENTO, Kregel Publications, Grand Rapids, 1970.
[10] G.L. Prestige, DIOS EN EL PENSAMIENTO DE LOS PADRES, SPCK, Londres, 1936.
[11] Joachim Jeremias, TEOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO, Macmillan, Nueva York, 1971.
[12] John A. T. Robinson, EL ROSTRO HUMANO DE DIOS, Westminster Press, Filadelfia, 1973.
[13] Michael Green, CREO EN EL ESPÍRITU SANTO, Eerdmans, Grand Rapids, 1975.
[14] Newman y Nida, UN MANUAL PARA EL TRADUCTOR SOBRE EL EVANGELIO DE JUAN, Sociedades Bíblicas Unidas, Londres, Nueva York, Stuttgart, 1980.
[15] Philip Schaff, LOS CREDOS DE LA CRISTIANDAD, Vol. I, II, Baker Book House, Grand Rapids, MI., 1985