jueves, 19 de enero de 2017

Una Refutación al Mito de que el Obispo Teófilo de Antioquía, fue el Primero en Utilizar el Vocablo 'Trinidad' Aplicado al Concepto de "Tres Personas Divinas y Distintas"


Por Julio César Clavijo Sierra
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Algunos autores y creyentes trinitarios, han dicho que el obispo Teófilo de Antioquía, fue el primer autor cristiano en utilizar la palabra trinidad alrededor del año 180 d.C. para aplicarlo al concepto de “tres personas divinas y distintas”. Sin embargo, dicha información es un anacronismo por tres razones:


Primero, porque Teófilo de Antioquía poseía un concepto unicitario/modalista de Dios, al punto de que él habló de un solo Dios, al que llamó el Padre y Creador del Universo, y expresó que según sus funciones, ese único Dios puede ser nombrado de diversas maneras, como se puede apreciar en las siguientes citas:

“Pero siquiera Dios, el Padre y Creador del universo, no abandonó a la humanidad, sino que le dio una ley, y envió a los santos profetas para que declararan y enseñaran a la raza de los hombres, que cada uno de nosotros puede despertar y entender que hay un solo Dios. (Para Autólico, Libro 2, Capítulo 34). “Este es mi Dios, el Señor de todo, quien extendió los cielos solo, y estableció la anchura de la tierra debajo de ella”. (Libro 1, Capítulo 7). “Pero Él es el Señor, porque Él gobierna sobre el universo; Padre, porque Él es antes de todas las cosas; Formador y Hacedor, porque Él es creador y hacedor del universo; El Altísimo, a causa de que su Ser está por encima de todo; y Todopoderoso, porque Él mismo gobierna y abarca a todos”. (Libro 1, Capítulo 4). “Porque si digo que Él es Luz, nombro su obra; si le llamo Palabra, nombro su soberanía; si lo llamo Mente, hablo de su sabiduría; si digo que Él es Espíritu, hablo de su aliento; si le llamo Sabiduría, hablo de su descendencia; si lo llamo Fuerza, hablo de su influencia; si lo llamo Poder, estoy mencionando su actividad; si es Providencia, menciono su bondad; si yo lo llamo Reino, menciono su gloria; si lo llamo Señor, menciono que Él es juez; Si lo llamo Juez, hablo de Él como justo; Si lo llamo Padre, hablo de todas las cosas siendo de Él; Si lo llamo Fuego, menciono su ira”. (Libro 1, Capítulo 3). [1]


Segundo, porque Teófilo de Antioquía utilizó el vocablo griego trias (τριας), que hace referencia a un conjunto de tres cosas estrechamente relacionadas, para comparar a los tres primeros días de la creación, con otros tres elementos los cuales son Dios, y dos de sus facultades, a saber la palabra de Dios y la sabiduría de Dios, que son mayores que los hombres (los cuales según Teófilo son) tipo del cuarto día de la creación. Esto es diametralmente opuesto al concepto de “tres personas divinas y distintas” que se inventó más tarde, y que se acuñó en el idioma latín con el vocablo trinitas y en el idioma griego con el vocablo tríada (τριάδα), y que propuso que estas tres personas corresponden a “un Padre trinitario”, “un Hijo trinitario” y “un Espíritu trinitario”. En la obra de Teófilo Para Autólico, Libro 2, Capítulo 15, hallamos el texto que ha sido víctima del anacronismo, y que dice así:    

“Al cuarto día se hicieron las luminarias; porque Dios, que posee la presciencia, conocía las locuras de los vanos filósofos, que iban a decir que las cosas que crecen en la tierra son producidas por los cuerpos celestes, para excluir a Dios. Por lo tanto, para que la verdad sea obvia, las plantas y las semillas fueron producidas antes de los cuerpos celestes, porque lo posterior no puede producir lo que es anterior. Y éstos contienen el patrón y el tipo de un gran misterio. Porque el sol es un tipo de Dios, y la luna del hombre. Y como el sol sobrepasa a la luna en poder y gloria, hasta ahora Dios supera al hombre. Y como el sol permanece siempre lleno, nunca llega a ser menos, así Dios siempre permanece perfecto, lleno de todo poder, entendimiento, sabiduría, inmortalidad y todo bien. Pero la luna se desvanece mensualmente, y de alguna manera muere, siendo un tipo de hombre; entonces nace de nuevo, y es creciente, como un patrón de la futura resurrección. De la misma manera también los tres días que fueron antes de las luminarias, son tipo de la trias (τριας): de Dios, y su palabra, y su sabiduría. Y el cuarto es el tipo de hombre, que necesita luz, para que así pueda haber Dios, la palabra, la sabiduría, el hombre. Por eso también en el cuarto día se hicieron las lumbreras. La disposición de las estrellas también contiene un tipo de arreglo y orden de los justos y piadosos, y de los que guardan la ley y los mandamientos de Dios. Porque las estrellas gloriosas y brillantes son una imitación de los profetas, y por lo tanto permanecen fijas, no declinantes, ni pasando de un lugar a otro. Y los que tienen el segundo lugar en brillo, son tipo del pueblo de los justos. Y aquellos que, una vez más, cambian de posición y huyen de un lugar a otro, que también se llaman planetas, también son un tipo de los hombres que se han alejado de Dios, abandonando su ley y sus mandamientos”. (Para Autólico, Libro 2, Capítulo 15). [2]

Teófilo de Antioquía definió a la sabiduría de Dios, como la mente, el entendimiento y el conocimiento de Dios, que siempre estuvo en Él.

“Si lo llamo Mente, hablo de su sabiduría” (Para Autólico, Libro 1, Capítulo 3). “Lo más excelente es su sabiduría. Por su sabiduría Dios fundó la tierra; y por su conocimiento preparó los cielos; y por su entendimiento fueron rotas las fuentes del gran abismo, y las nubes derramaron sus rocíos”. (Libro 1, Capítulo 7). “Porque los profetas no eran cuando el mundo entró en existencia, sino la sabiduría de Dios que estaba en Él. (Libro 2, Capítulo 10). [3]

Al definir a la palabra de Dios, Teófilo de Antioquía dijo en primera instancia, que se trataba del poder y la sabiduría de Dios, que siempre ha existido porque es la propia mente y el pensamiento de Dios que reside dentro de Él. En esta definición, la palabra y la sabiduría de Dios son sin duda alguna lo mismo. Sin embargo, Teófilo también añadió que la palabra engendrada (o emitida), es la facultad por la cual Dios hizo todas las cosas, y la propia autoexpresión de Dios Padre, que incluso le permitió al Padre hablar con Adán en el huerto, y que también es su Espíritu y su Hijo.

“Juan, dice: 'En el principio era la palabra, y la palabra estaba con Dios', mostrando que al principio Dios estaba solo, y la palabra en Él”. (Para Autólico, Libro 2, Capítulo 22). “Dios, entonces, teniendo a su propia palabra interna dentro de sus propias entrañas, la engendró, emitiéndola junto con su propia sabiduría antes de todas las cosas. Tuvo a esta palabra como ayudante en las cosas que fueron creadas por Él, y con ella hizo todas las cosas. Es llamada "principio rector" [αρχη], porque gobierna y señorea en todas las cosas formadas por ella. Ésta, entonces, siendo Espíritu de Dios, y el principio rector, y sabiduría y poder del Altísimo, descendió sobre los profetas, y a través de ellos habló de la creación del mundo y de todas las demás cosas”. (Libro 2, Capítulo 10). “Entonces me dirás: -«Dijiste que Dios no debería estar contenido en un lugar, y ¿cómo dices ahora que anduvo en el Paraíso?»- Escucha lo que digo. El Dios y Padre, de hecho, no puede ser contenido del todo, y no se encuentra en un lugar, porque no hay lugar para su descanso; Pero su palabra, por medio de la cual Él hizo todas las cosas, siendo su poder y su sabiduría, asumiendo la persona del Padre y Señor de todos, fue al jardín en la persona de Dios y conversó con Adán. Pues la misma Escritura divina nos enseña que Adán dijo que había oído la voz. Pero, ¿qué otra cosa es esta voz sino la palabra de Dios, que también es su Hijo? No como los poetas y los escritores de mitos que hablan de los hijos de los dioses engendrados por la cópula [con mujeres], sino como la verdad expuesta, la palabra, que siempre existe, residiendo en el corazón de Dios. Porque antes de que surgiera algo, la tuvo como consejero, siendo su propia mente y pensamiento. (Libro 2, Capítulo 22). [4]

También es bastante interesante notar, que al comentar sobre Génesis 1:26, Teófilo de Antioquía atribuyó la creación del hombre al único Dios, el cual dijo 'Hagamos', como una referencia a su propia palabra y sabiduría.

“Por otra parte, Dios se encuentra, como si necesitara ayuda, al decir: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza'. Pero a nadie más que a su propia palabra y sabiduría, Él dijo: 'Hagamos'”. (Para Autólico, Libro 2, Capítulo 18). “¿Quién es el médico? Dios, que sana y da vida a través de su palabra y sabiduría. Dios con su propia palabra y sabiduría hizo todas las cosas; porque 'por su palabra fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca'”. (Libro 1, Capítulo 7). [5]


Tercero y último, porque no fue Teófilo de Antioquía, sino Tertuliano de Cartago alrededor del 213 d.C., el primer autor que expresó un claro concepto trinitario de tres personas divinas y distintas, cuando escribió: “la distinción de Personas en la Trinidad está claramente establecida” (Contra Práxeas, Capítulo 11). Tertuliano inventó el término latino trinitas (trinidad), de la raíz tri – tres, el sufijo inus – pertenencia, más el sufijo tat – cualidad. [6]. No obstante, esa primera idea trinitaria que fabricó Tertuliano, es bastante distinta de la concepción trinitaria de tres personas coeternas y coiguales que luego adoptó el catolicismo romano y que actualmente se conoce como el trinitarismo ortodoxo, porque Tertuliano creyó que en un principio el “Padre trinitario” estaba solo, y luego distribuyó su deidad en otros dos seres (un “Hijo trinitario” y un “Espíritu trinitario”) a los que posteriormente creó. Según Tertuliano, el “Padre trinitario” creó al “Hijo trinitario” para hacer la creación a través de él, y por lo tanto el “Hijo trinitario” es un subordinado al “Padre trinitario” e inferior en todo sentido a él. (Vea Contra Práxeas, especialmente los Capítulos 4-8).


Referencias:

[1] Teófilo de Antioquía, Para Autólico, traducido de la versión inglesa de Marcus Dods. Consultado el 18 de enero de 2017, en
http://www.logoslibrary.org/theophilus/autolycus/index.html
[2]  Ibídem.
[3]  Ibídem.
[4]  Ibídem.
[5]  Ibídem.
[6]  Diccionario Etimológico, Trinidad. Consultado el 18 de enero de 2017, en
http://etimologias.dechile.net/?trinidad